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En este trabajo nos abocaremos a la responsabilidad, entendida ésta como una respuesta o puesta en acto del Sujeto. Para esto trabajaremos la película “El niño de pijama a rayas”. La historia se desarrolla en Berlín en 1942. Narra la historia de Bruno, el hijo de un soldado nazi de alto rango. Ellos vivían en Berlín y luego, tras el ascenso en el trabajo del padre (Ralf), tienen que viajar a Auschwitz. Frente al desagrado de los hijos, él explica que “cuando uno es soldado, no se trata tanto de elegir, sino de cumplir con el deber”. Allí, desde su casa visualizan un campo de concentración, que se encuentra a cargo del padre. Desde la ventana de su nueva habitación Bruno divisa una verja tras la cual hay personas que siempre llevan puesto un "pijama a rayas"; en realidad se trata de judíos prisioneros. Explorando los alrededores de su nuevo hogar, Bruno conoce a través de la valla de seguridad del campo a un niño judío polaco llamado Shmuel, nombre que Bruno no ha oído antes pero que parece ser bastante común en ese sitio. Shmuel le cuenta la historia de su deportación y las terribles condiciones de la vida en el campo.
Los niños toman clases con un tutor, quien los alecciona respecto de la lucha de su patria, y del carácter de los judíos. En esas clases, les comunica que la culpa de la pobreza de los alemanes es a causa de los judíos, ya que éstos son enemigos de la patria.
La madre a través de un joven soldado se entera de la tarea que realizaba su esposo, mediante gritos y llanto, le dice que esa no es la forma para alcanzar una nación fuerte como todos ellos quieren. Él menciona, ante esto, que lo realizado es una tarea sin la cual no se podría alcanzar esa nación fuerte que todos anhelan, incluso su mujer. A esto, se defiende diciendo que es un soldado y los soldados tienen que luchar en la guerra.
La mujer entonces decide irse junto a sus hijos de allí. Bruno, ya amigo del pequeño Shmuel va a despedirse, ante lo que Shmuel le comenta que no encuentra a su padre. Bruno le promete ayuda, e ingresa al campo de concentración a buscarlo junto a Shmuel. Entra en el campo excavando bajo la verja y se pone un uniforme de preso que le consigue su amigo. Los guardias del campo les obligan a entrar junto a una muchedumbre en un lugar "cálido" y "seguro". La historia finaliza cuando los dos niños agarrados de la mano entran dentro de una cámara de gas y mueren con los demás presos judíos. Cuando la madre descubre que el niño ha desaparecido y ha cruzado los límites que se le permitían, va a avisarle a su marido. El, que en ese entonces estaba planificando la construcción de otro crematorio para acelerar el proceso, se queda perplejo y sale a buscar a su hijo. Ya en el campo, grita el nombre del niño cuando se da cuenta de lo que ha sucedido. La expresión en su rostro y su mirada muestran su consternación y la dimensión de lo acontecido.
Podemos ver, siguiendo los desarrollos de Ignacio Lewcowitz, las tres categorías lógicas: Universal-Singular-Particular. Lo Universal da cuenta de una potencia de desborde, de exceso, es el gesto de ir más allá de las totalizaciones supuestamente clausuradas al devenir. Lo singular refiere a cuando algo se presenta e irrumpe en aquel universo de tanta certeza previo. La apariencia de cubrirlo todo es radicalmente precaria: está suspendida al advenimiento de algo que carece de lugar en ese todo. Está amenazado no ser todo sino parte. Será singular si no pertenece al universo en que irrumpe, si su presentación hace tambalear las consistencias previamente instituidas, según Lewcowitz. Lo singular se manifiesta a través la categoría de lo particular, que le da soporte. Lo particular da cuenta de aquello convencional sostenido en un contexto y tiempo determinado, en una cultura. Es un efecto de grupo. Podría decirse que es temporal, histórico y temático, como la moral. En este punto, es dable introducir la noción de efecto particularista. Particularismo refiere a un universo que anhela ser universal, y en esta película es claramente un efecto particularista el que se pone en juego. Si tomamos a Michel Fariña podemos aclarar que el particularismo es distintivo de la falla ética y se verifica en la pretensión de que un rasgo particular devenga condición universal. Puede verse en la obstinación de los alemanes nazis de querer que la nación esté compuesta por, y únicamente, la raza aria, dejando de lado las diferentes, como la judía. Lo universal puede entenderse como aquello que remite a la especie humana. El nazismo lo que quiere hacer es cancelar la diversidad que caracteriza a la especie y eso es un efecto particularista. Puede verse en varios pasajes del film, éste es solo un ejemplo: los niños toman clases con un tutor, quien les brinda enseñanza respecto de la lucha de su patria, y del carácter de los judíos: “El judío nos insulta incitando a los enemigos, nos corrompe a través de libros malos, se burla de nuestra literatura y nuestra música, en todas partes tienen influencias destructivas, el resultado es que nuestra nación se colapsa. El objetivo el judío es dominar a la humanidad, es enemigo de la cultura, miles de alemanes son pobres por culpa del judío”.
Decíamos entonces que lo singular irrumpe en el universo previo como algo de una cualidad heterogénea. Siguiendo esta línea marcada por Lewcowitz, podemos entrar en el campo de la responsabilidad. Lo singular, da cuenta de una responsabilidad subjetiva. Tomando a Freud, remite a aquel propósito inconciente que, ajenamente a la voluntad del yo, propició la acción. Freud hace responsable al sujeto de algo que éste desconoce de sí mismo. Aún aquello que en el campo de los valores morales del sujeto este no reconocería como propios.
Si tomamos los tiempos lógicos desarrollados en base a la película citada: El niño del pijama a rayas”, podríamos ubicar en un tiempo 1 la situación en la cual el marido se dirige a su mujer en su despacho. Él menciona:
-Hice un juramento por mi vida, ¿no lo entiendes? Elsa, tú también crees en esto, quieres una nación fuerte.
Ella le responde:
- No Ralph, no! No así. (Utilizando los campos de concentración donde eran sometidos a la cámara de gas los judíos.) ¿Cómo puedes?
El dice:
- Porque soy un soldado. Los soldados luchan en la guerra. Y esto es una parte de ella, una parte vital de ella. La patria que todos deseamos, todos, tú incluida, no puede alcanzarse si no se realizaran obras como ésta.

Claramente, esta acción se ve confrontada con un Tiempo 2, que ubicaríamos en la parte final de la película cuando el soldado, ante la desaparición de su hijo, comienza a buscarlo y encuentra la ropa del niño en la reja del campo de concentración, indicio de que el niño estaba dentro. Cuando se acerca a la puerta de la cámara de gas, comprueba que ya no hay nada por hacer, que su hijo ha sido asesinado junto a los judíos. Se puede ver, su cara perpleja, sorprendida, angustiada ante esta situación. Aquí puede verse, como esta situación irrumpe en el universo particular en el cual esta descripto el tiempo 1 y lo resquebraja y posibilita una pregunta acerca de la posición del sujeto al comienzo. Remarca que algo anduvo mal, respecto de su acción. El lazo asociativo entre el tiempo 1 y el 2 de este circuito a través de una hipótesis clínica, que dará cuenta de la responsabilidad de este sujeto no en lado moral ni jurídico sino subjetivo.
Para formular nuestra hipótesis clínica, tomaremos como punto de partida los desarrollos de Calligaris en el texto La seducción totalitaria. Allí, plantea que el neurótico, a fin de salir del sufrimiento banal de la incertidumbre inherente a la estructura, “aliena la propia subjetividad a una instrumentalización”. Habla en este sentido de la tendencia inercial del neurótico a la pasión de ser instrumento. Así, explica que si fuese posible que el saber paterno fuera sabido, en lugar de supuesto, y compartido por todos, las personas sabrían lo que hacer; a esto denomina instrumentalización, al hecho de quedar funcionando sabiendo lo que se tiene que hacer, como instrumento de ese saber sabido y compartido. Sin embargo, este saber es en realidad un semblante. El nombra a este mecanismo como “salida neurótica del lado de la perversión”. En nuestro recorte, se puede pensar al semblante como aquellas nociones acerca de los judíos, que justificaban el hacer del comandante, hacer por una patria fuerte. Calligaris propone además que en este semblante funciona una dimensión de goce en el funcionamiento mismo del aparato; y más aún, que el neurótico pagaría cualquier precio para acceder a esta alienación, que implica una salida fácil a la incertidumbre respecto de lo quiere.
La película se desarrolla en Berlín, en 1942, durante el Tercer Reich. El protagonista es soldado del nazismo, creemos que en ese contexto hay cuestiones del orden de la necesidad que lo compelen: en este sentido, al pertenecer al ejército él mismo lo explicita: “cuando uno es soldado, no se trata tanto de elegir, sino de cumplir con el deber”. Así, él se muda con su familia al destino que para él han designado. Como comentamos anteriormente, ese destino queda muy cerca del campo de concentración que él dirigirá. Asimismo, consideramos que hay una cuota de azar en el hecho de que el niño muera allí (a saber, que el padre del amigo hubiera desaparecido y él se ofreciera a ayudarlo, que pudiera cruzar la verja), siguiendo a Fariña diremos que la responsabilidad subjetiva se abre en la grieta entre necesidad y azar. El es responsable por esa alienación en el campo de la determinación. En esto radica nuestra hipótesis clínica. La muerte de su hijo deja en evidencia que Ralf estaba tomado completamente en tanto instrumento de este sistema, justificando su acción en un semblante de saber sabido y compartido, y la muerte revela que ese supuesto saber también tiene falla, punto de inconsistencia que devuelve al sujeto neurótico su incertidumbre.
Desde este punto de vista, el tiempo 2, su rostro perplejo frente a la visión de la puerta cerrada de la cámara de gas, resignifica desde otro orden la escena donde defiende al sistema, y su condición de soldado frente al cuestionamiento de la mujer. El respondía con los mismos argumentos, discurso oficial y único, que enseñaba el tutor de sus hijos. Podemos pensar que él era un instrumento, un engranaje cuya subjetividad quedaba alienada en un sistema que se extendía cada vez más. Este sistema, que funcionaba exitosamente, se agrieta al irrumpir en el panorama la muerte de su hijo.
Desde otra perspectiva, Eduardo Laso (2009) hace aportes que consideramos pertinentes. Destaca, en línea con nuestra hipótesis, comenta que Bauman, en su texto Modernidad y Holocausto, sostiene que el Holocausto prueba que el mal es el resultado de la imposición de un orden impecable. Además, Laso introduce cinco factores que facilitan la obediencia de un sujeto común a órdenes aberrantes. A los fines de este recorte, nos interesa resaltar el primero, a saber, la distancia social. “La separación de la víctima le ahorra al sujeto el presenciar el resultado de sus actos y por ende su responsabilidad por el dolor”. Se está hablando aquí de la responsabilidad moral, y de la separación espacial; sin embargo, nos parece pertinente dado que la muerte del hijo amado de esa forma, en que solo creía que podrían morir judíos, lo acerca a su función desde otro lugar, como padre no como comandante; no hay dolor allí que pueda ahorrarse.
Si bien la película no permite ponderar si Ralf puede hacerse responsable, entendemos que su expresión de desconcierto y perplejidad son un principio de respuesta que nos permiten plantear la apertura de este circuito.

Bibliografía
- Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987.
- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol. I.: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Domínguez, M. E., Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol. I.: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Laso, E. (2009) “Las coordenadas de la obediencia: Milgram a través de la lectura de Zymunt Bauman”. En Michel Fariña, J.J.; Salomone, G. Z.: Dossier de Etica y Cine: Etica y Ciencia. De la eugenesia al tratamiento contemporáneo de las diferencias humanas. Proyecto IBIS/Aesthetika©. Grupo Blanco ediciones, Buenos Aires.
- Lewcowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap III. Eudeba, Buenos Aires.
- Michel Fariña, J.J., Responsabilidad: entre azar y necesidad, Ficha de cátedra.
- Salomone, G., El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol. I.: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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