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El Circuito de la Responsabilidad:
Análisis de la película “El niño con el Pijama de Rayas”

Materia: Psicología Ética y Derechos Humanos

Cátedra: Fariña, Juan Jorge Michael (nº 71)

Comisión: 20

Profesora: Pacheco, mariana
Alumnas: Lauria; Diana
Iglesias, María Eugenia

Fecha de entrega: 19 de Noviembre de 2009

Introducción

En el siguiente trabajo tomaremos como base la película “El niño con el pijama a rayas”. La misma, que es de género dramático; fue dirigida por Mark Herman y su guión está basado en el libro del mismo nombre de John Boyne.
La producción británico-estadounidense, la está situada en la época del holocausto ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, describe una Alemania que había vivido largo tiempo obsesionada por la glorificación de la raza y el odio a los grupos no germanos debido a la grave crisis que ocasionó devastadores efectos económicos y sociales resultantes de la derrota en la Primera Guerra Mundial.
A continuación presentamos la sinopsis de la película:
“La acción se narra desde el punto de vista de Bruno, el hijo de 8 años de un militar de alto rango nazi. La familia de Bruno se ve obligada a abandonar Berlín cuando a su padre lo destinan para trabajar en el campo de exterminio de Auschwitz. La familia acepta el cambio con resiganción. Desde la ventana de su nueva habitación Bruno divisa una verja tras la cual hay personas que siempre llevan puesto un “pijama a rayas”; en realidad se trata de judíos prisioneros. Explorando los alrededores de su nuevo hogar, Bruno conoce a través de la valla de seguridad del campo, a un niño judío polaco llamado Shmuel, nombre que Bruno no ha oído antes, pero que parece ser bastante común en ese sitio. Shmuel le cuenta la historia de su deportación y las terribles condiciones de la vida en el campo. Bruno entabla amistad con él y le visita a menudo, llevándole comida. Tras diversas peripecias, un día la madre de Bruno decide que el campo no es un lugar adecuado para vivir con su familia y toma la decisión de volver a Berlín. “
Auschwitz era un complejo conformado por diversos campos de concentración de prisioneros construídos en la Alemania Nazi a partir de 1940. Como se menciona en la sinopsis, la película se desarrolla en las cercanías del campo de concentración de Auschwitz II que era principalmente un campo de exterminio.
Desarrollo

Para el presente trabajo tomaremos el personaje de Bruno, a quien consideraremos sujeto, a pesar de su edad, según la Convención Internacional de los Derechos del niño sancionada por las Naciones Unidas en 1989.
Al comienzo de la película Bruno es tomado como un niño que debido a su edad no esta interiorizado con la situación política que lo rodea. Su propia inocencia y desconocimiento al respecto le permite creer que la gente que ve a través de la ventana de su nueva casa son granjeros que llevan pijamas a rayas. Sin embargo, diversas situaciones a lo largo de la película lo harán empezar a cuestionarse sobre ello.
Por otro lado, su padre insistirá en que Bruno y su hermana Gretel sean instruídos siguiendo la ideología del régimen nazi. Para ello, contrata un tutor que les da clases en la casa de la familia. Durante una de esas clases Gretel lee “ El judío nos insulta insitando a los enemigos, nos corrompe con libros malos, se burla de nuestra literatura y nuestra música, en todas partes su influencia es destructiva, el resultado es que nuestra nación se colapsa...”. Bruno interrumpe y pregunta si no existen judíos buenos, a lo que el profesor le responde “Creo Bruno, que si encuentras un judío bueno serías el mejor explorador del mundo”.
Circuito de la Responsabilidad

Nuestro análisis será realizado a partir de las escenas de la película que nos permitirán una articulación con los tiempos planteados por la cátedra que dan cuenta del circuito de la responsabilidad.
El tiempo 1 del circuito puede definirse como la realización de una acción que se supone agotada en los fines para los que fue realizada. Localizamos dicho tiempo en una escena que trascurre en el comedor de la casa de Bruno, cuando éste se encuentra con que su amigo Shmuel ha sido traído a la casa para limpiar las copas de la familia ya que necesitaban una persona con “manos” pequeñas. En ese momento, Bruno se acerca a Shmuel para decirle que no pueden seguir siendo amigos ya que se supone que deben ser enemigos. El niño con el pijama a rayas hace silencio y mira para abajo. De inmediato, Bruno le ofrece una macita que estaba en la mesa del comedor, la cual Shmuel acepta con gran gusto. En dicho momento, Bruno le pregunta al otro niño sobre su padre; si es un buen hombre; si alguna vez creyó que no lo fuera y si está orgulloso de el. Shmuel responde a todas sus preguntas con un sí y le devuelve a Bruno la pregunta, la cual él no llega a contestar porque los interrumpe el teniente Kotler que trabaja para su padre. Kotler inquiere a Shmuel respecto de su atrevimiento a hablar con alguien de la casa y a robar comida. Ante esto, Shmuel responde que su amigo, el niño de la casa, se la ha dado. Indignado y furioso el teniente fija su mirada en Bruno y le pregunta “¿Conoces a este judío?”, Bruno lo niega, afirmando que nunca en su vida lo había visto y que cuando el entró en la habitación el niño ya estaba comiendo. Entonces, el tiempo 1 del circuito lo situaremos en dicha mentira que Bruno le dice al teniente.
Si la necesidad puede entenderse como aquello que pertenece a la situación misma y que por ende no elegimos sino que viene dado a manera de causa- efecto, podemos pensar que el hecho de que a Bruno le toque vivir en una época de descontento popular, que el padre sea militar de alto rango nazi y que la casa a la que la familia es obligada a mudarse se encuentre cercana a un campo de exterminio son cuestiones que vienen a colación del contexto político de la época anteriormente mencionado.
Por otro lado, el azar, considerado como aquello que permite demostrar que no hay determinación significante, puede ser visto en las casualidades de que Bruno elija una habitación cuya ventana permite visualizar Auschwitz, siendo esto lo que enciende su curiosidad y que posteriormente se dirija hacia dicho campo en el momento en que Shmuel se encontraba descansando cercano a la reja lo cual hace posible que ellos se conozcan. Asimismo, podemos también considerar como azaroso que justo haya sido Shmuel el elegido para ser enviado a la casa a limpiar las copas como así también que Bruno lo haya encontrado durante la realización de dicha tarea y que finalmente el teniente Kotler los descubra conversando.
En lo anteriormente planteado puede verse que la necesidad y el azar intervienen de manera implícita para demostrar que no todo está determinado por los significantes del Otro, lo cual da lugar a la incertidumbre. De esta manera, se demuestra que la situación no está regida puramente por la voluntad del sujeto.
Luego de la mentira, Bruno es obligado por el teniente a retirarse del comedor. Al rato, se dirige nuevamente a dicha habitación pero Shmuel ya no está y en su lugar encuentra a una empleada de la casa terminando la tarea que había comenzado su amigo.
Los días siguientes, se dirige repetidas veces hacia el lugar de encuentro que solían tener con Shmuel junto al alambrado, que los mantenía separados, sin verlo.
Finalmente, cuando días más tarde logra encontrarse con él, descubre que el niño ha sido fuertemente golpeado.
Frente a esto, Bruno dice “ aun no sé por qué hice eso, Gretel y los otros dicen esas cosas y ese soldado daba mucho miedo. He vuelto varios días y no te he encontrado, creí que tal vez ya no íbamos a ser amigos. Siento muchísimo lo que hice. Todavía somos amigos, ¿verdad? ”
Ese día, Shmuel le cuenta a Bruno que estaba triste porque su padre se había ido con otros hombres, no había regresado y le había sido imposible encontrarlo.
En el tiempo 2 la acción realizada en el tiempo 1 se resignifica en tanto la misma no se agotó en los fines para los cuales fue realizada. Prueba de ello es que la mentira de Bruno tiene consecuencias que él no esperaba y que por lo tanto lo interpelan.” La interpelación implica ya una deuda por la que hay que responder, es el llamado a responder para volver al surco de lo moral(...) la respuesta es particular” .
Como podemos ver, en la escena mencionada anteriormente, hay ciertos elementos que se le presentan a Bruno como disonantes. Estos se podrían ubicar en la sustitución de Shmuel en la tarea de la limpieza de copas por la empleada; las ausencias del niño del pijama cerca de la reja así como también el castigo que éste recibió por parte del teniente a consecuencia de la respuesta de Bruno.
Además, es evidente la aparición de figuras de la culpa cuando Bruno le pide perdón por las consecuencias que le trajo su mentira, así como en el sentir temor de perderlo como amigo.
Aquí es preciso aclarar que frente a lo que Bruno considera como una deuda contraída, él se ofrecería a ayudarlo, si ello fuese posible, a encontrar a su padre que se hallaba desaparecido diciéndole “ojalá te pudiese ayudar a encontrar a tu padre, me hubiese gustado compensarte por haberte fallado así, ayudarte a encontrarlo sería genial; como una misión secreta”.
Segundos después, ellos descubren que pueden cavar un túnel para pasar al otro lado del alambrado que hasta ese momento los mantenía separados. Es en ese instante cuando la realización de esa “misión” se hace posible. Entonces, comienzan a planear su concreción.
El hecho de “saberse culpable de la situación en juego permite la posibilidad de otro tipo de reponsabilidad” . En el caso de Bruno podemos ver como el pasaje por la culpa nos demuestra que el ha sido responsable de lo sucedido más alla de su intención al momento del hecho; ello introduce una dimensión deseante que escapa a la conciencia.
A partir del texto de Jinkis “Vergüenza y responsabilidad”, consideraremos que es responsable todo aquel de quien se espera una respuesta. Sin embargo, la respuesta no necesariamente tiene que ser la responsabilidad pero para que haya responsabilidad tiene que haber culpa. “La culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder.” dando lugar a un tiempo 3.
Este tiempo 3 podríamos ubicarlo en el momento en el cual a diferencia del tiempo 2 Bruno toma posición, decidiendo ayudar a quién debería ser su enemigo.
En la escena ésto se puede apreciar en el momento en que Bruno se dirige al encuentro con su amigo para definitivamente llevar a cabo su plan. Al llegar, Bruno se cambia su ropa, poniéndose en reemplazo uno de los uniformes que caracteriza a las personas del campo de concentración, siendo ahora él mismo uno más de los que llevan un “pijama a rayas”. Cava un tunel y traspasa el alambrado.
Planteamos entonces un tiempo 3 como aquel en el que el sujeto responde a la interpelación desde una dimensión ética, resignificando el tiempo 1 y diluyendo la culpa correspondiente al tiempo 2.
Es entonces. en este tiempo 3, donde situamos el efecto sujeto en tanto el sujeto responde con un acto que puede considerarse ético porque no está dirigido a un Otro; o sea, trasciende la dimensión Particular ya que no se encuentra en la lógica de la demanda sino que está más alla de ella, guiada por un deseo que podría ser ubicado en el eje Universal- Singular.
En el caso de Bruno, podemos pensar que lo que, en un primer tiempo, habría motorizado su mentira ante el teniente sería el ser amado por sus padres, en tanto compartir sus mismos ideales, aceptando que un niño judío no debiera ser su amigo ni mantener trato con el.
Aún así, se puede ver como el yo no se reconoce en aquello que dice, demostrando la aparición de un más allá de la conciencia cuando Bruno le dice a Shmuel que no sabe por qué dijo lo que dijo pero que el teniente le daba miedo.
Es decir, esta decisión de Bruno que lo llevó a mentir estaría guiada por términos morales. Tomando a Ariel, desde el texto “La responsabilidad ante el aborto”, podemos plantear que la moral es sostenida desde el ideal del yo dominante en una época. De esta manera, ella sería trasmitida por la voz de los padres que son aquellos que le hablan al niño y que, por lo tanto, lo introducen en el mundo de los significantes.
Sin embargo, tal como mencionamos anteriormente, la escena en la que Bruno atraviesa la reja para unirse a su amigo en la búsqueda del padre, deja demostrado que allí se abre una nueva dimensión que hace a lo singular del sujeto. Es decir, si “el tiempo 1 y tiempo 2 son todavía tiempos de dormir en los signos de un guión ajeno...el tiempo 3 es un tiempo que abre otro tiempo ” en donde el sujeto ya no está más sometido al Otro en sus decisiones, sino que es creador de su propio acto. Es un acto que se realiza solo y que por ende puede ser nombrado como un acto ético.
En base a lo anterior, consideramos como hipótesis clínica el hecho de que Bruno es un niño que según parece ha atravesado con éxito el Complejo de Edipo, cuyo sepultamiento es correlativo de la formación del Superyó.
El superyó es una de las instancias descriptas por Freud en su segunda tópica del aparato psíquico “cuya función es comparable a la de un Juez o censor con respecto al yo”. Es decir, éste guía, exige y prohíbe al yo, valiéndose de sus funciones tales como son la conciencia moral y la formación de ideales.
Ahora bien, no está demás decir que El Superyó del niño se forma a imagen del superyó de sus padres, llenándose con el mismo contenido tales como los juicios de valor, que de esta manera se mantienen a través de las generaciones.
De esta manera, una vez que dicha instancia superyóica ha sido constituída podemos decir que se han internalizado las prohiciones y exigencias parentales. Es por ello, que el niño ya no necesita que sus padres se encuentren siempre presentes para indicarle lo que ellos creen está bien hacer o no.
Retomando la escena en la que Bruno miente al teniente Kotler acerca de ser amigo del niño judío, podemos pensar que al hacerlo no hace más que poner en juego los ideales sostenidos por el padre, bajo los cuales entablar relación con personas judías estaría prohibido. Y justamente por ello no es casualidad que luego Bruno experimente el sentimiento de culpa. En palabras de Ariel, diríamos que “en el niño, sus decisiones morales se reparten entre la culpa y el castigo como pérdida de amor” .
Además, en una visita de Bruno al campo, previa al encuentro con Shmuel en el comedor, éste le pregunta por qué se encuentra encerrado en ese lugar a lo que el otro niño responde “porque soy judío”. En ese momento, el hijo del funcionario nazi se disculpa por tener que retirarse y se va corriendo sin más explicación.
Como podemos ver, esta reacción inmediata de Bruno de alejarse de Shmuel al escuchar su respuesta, nos permite más aún afirmar que el Superyó ha sido ya formado vía identificación con la “instancia parental” de manera exitosa.
Bibliografía
• D’Amore, O.:Responsabilidad subjetiva y culpa. En La trasmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol.I: Fundamentos.Letra Viva, 2006
• Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de la cátedra. Mimeo.
• Jinkis,J (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
• Salomone, G.Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La trasmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol.I: Fundamentos.Letra Viva, 2006
• Laplanche, J ; Pontalis, J.B.: Diccionario de Psicoanálisis. Paidós.
• Robert Merle; R de Saussure : “Psicoanálisis de Hitler”. El Gráfico/ Impresores . 1973.
Páginas web
• El nazismo en: http.:// www. wikipedia. org
• Auschwitz en: http.://www.wikipedia.org
• El niño con el pijama a rayas en: http.://www.wikipedia.org



NOTAS

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