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Facultad de Psicología

Universidad Buenos Aires

Psicología Ética y DD HH
Segundo parcial
“El niño del pijama a rayas”

Nombre del Profesor Titular: Juan Jorge Michel Fariña
Cátedra: I
Docente a cargo de la comisión: Carew Viviana Sandra
Nº de comisión: 17
Alumna: Tatiana Cicala LU: 33335372/0 - Ma. Cecilia Quarleri LU: 33335409/0
Fecha de entrega del trabajo: Martes 10 de Noviembre - Segundo cuatrimestre 2009.

Consigna

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2002 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente el efecto particularista.

“El niño del pijama a rayas”

Ficha técnica

TITULO ORIGINAL The Boy in the Striped Pijamas (The Boy in the Striped Pijamas)
AÑO 2008 GÉNERO: Drama, Thriller, Bélico.

DURACIÓN 94 min.

PAÍS

DIRECTOR Mark Herman

GUIÓN Mark Herman (Novela: John Boyne)
MÚSICA James Horner
FOTOGRAFÍA Benoît Delhomme
REPARTO Asa Butterfield, David Thewlis, Vera Farmiga, Rupert Friend, Cara Horgan, David Hayman, Amber Beattie, Sheila Hancock, Richard Johnson

El circuito de la responsabilidad
“El psicoanálisis plantea un determinismo inconciente que hace al sujeto responsable por definición” plantea Gabriela Salomone y M. Elena Domínguez.
Cuando se abre el campo de la responsabilidad subjetiva, el sujeto se confronta con aquello que perteneciéndole le es ajeno. En este campo el sujeto siempre es imputable; pero ya no en términos morales o jurídicos, sino éticos.
Responsabilidad subjetiva, es aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente, sujeto no autónomo que por definición no es dueño de su voluntad e intención.
No se trata de responsabilidad moral, pero como Freud advierte, sí de responsabilidad en tanto aquello que el sujeto desconoce de si mismo, aquí la intención y voluntad concientes se revelan como insuficientes.
La responsabilidad subjetiva, en el corazón de la dimensión ética, surge de esa hiancia en lo simbólico que, en tanto campo de indeterminación, llama al sujeto a responder, produciéndolo. Este sujeto es el sujeto del efecto, del efecto de la palabra que lo divide, haciéndolo llegar a la producción de verdad.

Tiempo 1
Se realiza la acción determinada en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se halla inmerso, y que supone, se agota en los fines para los que fue realizada. En la película, este tiempo es el de la participación en el régimen nazi del padre del niño protagonista de la misma. Actividad que no le generaba contradicción, es mas, lo motivaba desde la “lealtad” a seguir involucrado en esa máquina de exterminio. En este tiempo el sujeto decide mudarse muy cerca del campo de concentración de Auschwitz con su familia. Nada les puede pasar, están custodiados, aislados, en la seguridad de su hogar. Además nadie puede amenazarlos, ya que ellos son parte del horror mismo. Este tiempo solo se puede significar a partir del tiempo dos.
El padre de Bruno le dice a su hijo “Cuando uno es soldado lo importante no son las elecciones sino el deber”; frase que puede ser entendida en tanto que para ese hombre ni la disconformidad de su madre de su participación en el régimen, lo conmueve, y es mas cuando su madre muere bombardeada por el mismo régimen nazi y el no se inmuta en lo mas mínimo, por el contrario en el funeral coloca la bandera nazi sobre el cajón de ella, en un acto de desmentida de la disconformidad para con su labor como militar.
Bruno, (el hijo del comandante), en una oportunidad pregunta a su padre ¿Porqué esas personas usan pijamas? (refiriéndose a los judíos que el veía desde su habitación), a lo que el responde que la cuestión es que esas personas no son personas y que su trabajo era para que el y su hermana crezcan en un mundo mejor. Por lo tanto le impide jugar con los niños de la “granja” (Bruno cree que ese lugar es una granja) porque son raros, diferentes.
Aquí podemos ubicar el efecto particularista en juego; cuando el padre le dice al niño “estas personas, no son personas” negando al judío su condición de ser humano, aquello que nos es universal.
Se puede entender la posición del padre como particularista, pretende imponer su regla particular como ley del todo. Es aquí donde no se admite la marca de una Ley superior, ni la marca que hace caer una ley, no se admite lo singular, el universo de este sujeto se muestra acabado y en el trayecto de toda la película se puede apreciar como sigue reivindicando su valor de universal: “Yo soy así”.
Es tan completo el universo para este hombre que nada lo interpela y se esfuerza porque sus hijos reciban una educación acorde a su ideología y en el hogar.

Tiempo 2
Algún indicador señala el exceso de otrora. No responde cronológicamente sino con lógica de retroacción. Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Es el momento propicio para la emergencia de una singularidad.
Bruno conoce a Shmuel, un niño judío de 8 años como el, al que visitará a lo largo de todo un año tras el alambrado. Le lleva comida, y así pasan las tardes jugando.
Pero los padres de Bruno deciden un buen día que ese no es un lugar adecuado para el crecimiento de sus hijos, decisión que precipita la madre de Bruno al conocer la verdadera misión de su marido en el campo de concentración, matar judíos.
Pero Bruno el último día de su estadía en ese lugar, pasaría al otro lado de la alambrada, y disfrazado con ropas de prisionero que Shmuel podría conseguir fácilmente buscarían al padre de Shmuel, cuya desaparición lo ponía tan triste. Bruno se disfraza con el pijama a rayas y cruza la alambrada. Mientras buscan al padre de Shmuel entre los barracones comienza a llover. Los soldados forman un grupo de prisioneros entre los que se encuentran Bruno y Shmuel. El grupo es llevado a una cámara de gas, donde Bruno y Shmuel mueren juntos sin sospechar que el lugar no era un refugio para la lluvia, tal y como había pensado Bruno.
Los padres de Bruno se percatan de la ausencia del niño y lo buscan por los alrededores de la casa desesperadamente. Encuentran las ropas del niño frente a un agujero bajo la alambrada... es demasiado tarde, al final todos se dan cuenta de lo que ha sucedido, y nada más se puede hacer.
En la película el tiempo 2 es en el momento que el niño no aparece en su casa, cuando llegan a ver que había traspasado el alambrado y se había metido dentro del campo y cuando su padre ve que de las calderas el humo comienza a propagarse como una nube gris que cubre el cielo, que lo cubre de muerte. Dado un tiempo 2, el de la interpelación, la ligadura al tiempo 1 es ya una obligación a responder pues la interpelación exige respuesta.
“Siempre se es responsable de un modo u otro de la posición subjetiva que ya implica la interpelación.” Es en este tiempo donde el universo se ve interpelado, donde queda de manifiesto su incompletud, su falla, su quiebre.
La singularidad de esta situación prueba que la ley no la toma, momento segundo en que un acto instaura algo, introduciendo un plus en este mundo cerrado y consumado. Nada es igual desde aquí, el retorno es a la miseria subjetiva, negando algo que pasó y quebró todo lo que la ley sostenía.

Tiempo 3
Verifica la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto barrado.
En el padre de Bruno, no encontramos responsabilidad subjetiva, efecto sujeto que se pudo haber producido luego de que la muerte lo interpeló.
En la película no creemos que se presente este tiempo, mas bien frente al horror que veían los ojos de este hombre solo le resto llorar y enloquecer, sin la mas mínima expresión de un “algo más”, algo otro que lo posicione como sujeto que allí tuvo responsabilidad, como sujeto que esta involucrado.
Más bien leemos en ese llanto un arrepentimiento moral, porque lo cuestiona cuando su hijo cae preso de su propia trampa y no anteriormente. La potencia de lo universal-singular podría abrir aquí la posibilidad de una singularidad ética.
El reproche, posterior a la vergüenza, genera un movimiento en el sentido opuesto de la responsabilidad subjetiva. Toma la interpelación pero se responsabiliza moralmente y trata de enmendar, es así que se trata de una culpa moral como respuesta a una interpelación. El sujeto evalúa su accionar, lo encuentra moralmente mal y solamente adviene un reproche. No se interroga acerca de las condiciones que lo llevaron hasta dicha situación y de su participación en esta maquinaria de muerte que es el régimen nazi.

Como hipótesis clínica, no suponemos un sujeto que se haya hecho responsable, que haya puesto en relieve su determinación inconciente en todo ello.
Si algo emerge en el segundo tiempo desligado del universo particular, la hipótesis buscará religarlo hallando una explicación a su presencia.
Es una mirada personal, claramente solo podemos aproximarla en tanto vemos una actitud del sujeto frente a su acto, no podemos saber como continuará la vida del sujeto y si en otro momento podrá asumir verdadera responsabilidad como sujeto del inconciente. Vemos más bien que “anestesiada la culpa, no hay responsabilidad subjetiva” (D´ Amore Pág. 158).

Acerca de la Culpa y la responsabilidad…
Tiempo 3 como óntico, en tanto el circuito se cierra en la mera culpa, en la negociación de la misma, o en la anestesia de la intelectualización o de la proyección.
Como psicólogos se debe volver sobre la acción no para desculpabilizar-esa no es la función analítica- menos que menos para perdonar, eso es una función divina. Desculpabilizar, desresponsabiliza. Además aleja al sujeto de la hoja de ruta de su deseo, liberándolo de la culpa.
La culpa conviene desanudarla de la responsabilidad, es más bien como un “déficit”, y la responsabilidad como un “superávit” del sujeto. Lacan propone, que de lo único que es culpable el sujeto es de ceder a su deseo. El yo no es por decirlo de alguna forma propietario del deseo, pero si el sujeto es responsable de su puesta en acto.
Pero tampoco podemos suponer, como resalta D´ Amore que la responsabilidad subjetiva es sin culpa. En sentido lato la culpa no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, incluso con la cautividad del cuerpo. Estar en deuda ob-liga a re-spondere, es decir a pagar la deuda. Entonces, responsabilidad y culpa se limitan a expresar dos aspectos de imputabilidad jurídica. No alcanzaría en este caso con la condena de este hombre como prueba de su culpabilidad para que algo del orden de la responsabilidad aparezca en juego, no se estaría pagando la deuda por la cual está obligado a responder.
Podríamos entender entonces, al padre como responsable, de quien se espera una respuesta. Responsable y culpable. Saberse culpable de la situación en juego, permite la posibilidad de otro tipo de responsabilidad no clivada.
La responsabilidad subjetiva, es la relación ética del sujeto al deseo, entendemos al llanto y grito desperado del padre expresando la culpa moral que tapona el acceso a un orden de deseo.
Pero aquí la culpa depende de una operación eminentemente simbólica: la Interpelación subjetiva.
Como afirma J. Carlos Mosca, la cuestión no es interrogar el orden de lo judiciable, no apunta a la línea del crimen o el castigo, el pecado y la condena o la virtud y la recompensa, el interés esta puesto en la subjetivación de una acción, si es así ya no será una acción cualquiera, sino una que recae finalmente sobre el sujeto poniéndose este en acto.

Acerca de la necesidad y el azar…
Los hechos se encadenan azarosamente para producir este penoso final, la muerte del hijo del comandante.
En este momento, lo inesperado, e impensado le ha sucedido, realmente lo toca de cerca, rozando lo real. Pero… ¿Fue entonces solamente un acto trágico? La ausencia de voluntad, no obliga a la intervención del azar, ni de la voluntad del destino, ni siquiera a invocar una voluntad inconciente como a veces se lo hace.
Invocar el azar, lo no determinado, como principio, no es mas “liberador” de la alineación del Sujeto, porque en esa forma se borra el Sujeto de toda responsabilidad, borrando su acto.
Es en eso que si el comandante solo piensa que azarosamente su hijo murió en la cámara de gas porque azarosamente llego allí, si se convence de que su madre solo murió bombardeada por accidente, no haría mas que evitar su responsabilidad en juego, mal escondite para el sujeto.
La muerte es un ejemplo del orden de necesidad. No sabemos cómo ni cuándo, pero hasta nuevo aviso todos sabemos que algún día vamos a morir. No existen argumentos ante la muerte. La muerte es lo inexorable, aquello frente a lo cual no hay palabras, ahora bien… ¿por ello el padre de Bruno no es responsable de la muerte de su hijo?
En su texto, J. Carlos Mosca sugiere que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar. Es decir, que cuando rigen por completo Necesidad o Azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Pero basta que se produzca una grieta, una vacancia entre ellos, para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión
Lo terrorífico de la película es como esta emparentado lo real, lo impensado, y lo no sabido.
Lacan dice: “De nuestra posición como sujetos siempre somos responsables… el error de buena fe es entre todos el mas imperdonable”, pensando en esta frase, podemos relacionar los errores del padre que se cubrían y tapaban con sus deseos concientes de darles a sus hijos un mundo mejor, buena educación, alejados, exentos de toda perturbación judía.
“Un verdadero ateísmo- dice Sastre- es cuando finalmente se extiende el concepto de responsabilidad; se es verdaderamente ateo cuando se ha mostrado que en la vida la responsabilidad gana definitivamente la escena”. Quien se quiere amparar en que el medio le ha impuesto una determinada elección, está en la mala fe, porque es una excusa, es seguir buscando justificaciones en un determinismo, en este caso político.
Necesidad establece una conexión entre causas y efectos, Azar desconecta tal relación.
Otros nombres para Azar son “Suerte”, “Coincidencia” “Casualidad”, “Accidente”.
Siguiendo a Freud, leemos que “Aún cuando el individuo que ha conseguido reprimir estas tendencias en lo inconciente cree poder decir que no es responsable de las mismas, no por ello deja de experimentar esta responsabilidad como un sentimiento de culpa, cuyos motivos ignora” (Sigmund Freud, 1917). Freud nos dice que somos responsables hasta de lo que soñamos, pues nuestros sueños nos hablan de deseos inconcientes que no por ser tales nos son ajenos.
Para finalizar, tomaremos el planteo de Gabriela Salomone y resaltaremos como responsabilidad subjetiva a aquella que se configura a partir de la noción del sujeto del inconciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención (rasgos que definen al sujeto llamado autónomo del discurso jurídico).

Bibliografía
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