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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Cátedra I Psicología, Ética y Derechos Humanos

- Segundo Parcial -

* Profesor Titular: Juan Jorge Michel Fariña

* A.T.P: Haydee Montesano

* Coayudantes: Adrián Tignarelli y Giselle López

* Comisión: 12

* Alumna: Johanna Soto Sánchez

* DNI: 34.319.360

* Fecha de entrega: 21/11/09

* e-mail: joysoto@hotmail.com

* Segundo Cuatrimestre *

* Año 2009 *

* Reseña de la Película *
La película “EL niño con el Pijama de Rayas” es un film basado en la Segunda guerra Mundial, más precisamente en Alemania. El film trata acerca de un niño de ocho años llamado Bruno que se hace amigo de Shmuel, un niño encerrado en uno de los campos de concentración de judíos que yacían en el interior de Alemania. Comencemos por lo primero, ¿como ha llegado ese niño allí?. Bruno es el hijo menor de un matrimonio que apoyaba las ideas nazis. El padre de esta familia, Joseph, pertenece al ejercito nazi al comienzo de la película muestran su ascenso a comandante en jefe por lo cual se le reasignan nuevas tareas dentro de las cuales estaba ir a dirigir uno de los campos de concentración que estaban en el interior del país. Ante tal acontecimiento, el matrimonio organiza una fiesta en su casa de Berlín en nombre de Joseph por el ascenso logrado. En dicha fiesta todos se muestran muy contentos a excepción de la madre de Joseph, quien se muestra con total disgusto ante la profesión y labor de su hijo. Elsa, la esposa y madre de Bruno, trata de componer la situación y ambos conyugues hacen como si nada y continúan con la celebración. No sólo estaba la madre de Joseph en desacuerdo con aquella fiesta, sino que también Bruno estaba triste. Él no se quería ir de la ciudad, no entendía porque tenía que dejar todo lo que tenía allí, sus amigos, su escuela, todo lo que para él era muy significante. Elsa, su madre le explica que es un cambio para mejor, positivo, y que lo hacían para que la familia permaneciera junta, ya que su padre se tenía que ir por trabajo y todos debían acompañarlo.
Una vez situados en la casa nueva, rodeados de militares nazis que custodiaban el lugar, Bruno se empieza a aburrir, a encontrarse muy sólo sin tener a nadie con quien poder jugar. Éste, desde la ventana de su habitación nueva ve lo que él llama “una granja” y le pregunta a su madre si puede en algún momento a jugar con los niños que están allí, pero le aclara que hay una conducta que le llama mucho la atención y es que todos están vestidos todo el tiempo con pijamas. La madre rechaza tal oferta diciéndole que son gente rara la que se encuentra allí y que no es pertinente ir con ellos. No sólo no lo dejaba acercarse sino que mando a que se le bloqueara la ventana de su habitación para que no los viera. No contento con esto, ya que para Bruno ésos eran sus únicos posibles amigos, decide a escondidas de todos salir a explorar por el patio trasero de la casa. Explorando todo el territorio, Bruno llega a lo que él llamaba la granja. Allí se encuentra con un niño sentado en un rincón, cerca de la reja sólo alejado del resto de las personas que yacían en el lugar. Luego de ponerse a conversar y tras varios encuentros Bruno y Shmuel, un niño judío, se hacen amigos. Y desde la inocencia e ingenuidad que pueden tener dos niños de ocho años se tratan de conocer y explicar que hace y por que Shmuel esta allí. Todas estas salidas a escondidas que Bruno hacía nadie lo sabía ni se daba cuenta, él aprovechaba cuando su madre se iba de paseo al pueblo mas cercano. Ella se iba allí a modo de distracción, si bien ella sabía a lo que su marido se estaba dedicando allí y la causa por la que él estaba luchando había momentos en que prefería irse. Un día, de regreso de uno de los paseos, al bajar del auto comienza, en el patio delantero de la casa, a ver un humo negro que viene de la parte trasera mas alejada de sus terrenos de donde provenía un olor muy fuerte y realmente feo. Ella le pregunta a uno de los generales que la acompañaba ¿que era eso?, ¿de donde provenía? En ese momento ella se entera que en los campos de concentración mataban a los judíos. A partir de ese momento Elsa se empieza a replantear muchas cosas acerca de su marido. Indignada le plantea la situación a Joseph quien le responde que es lo que debe hacer y que tiene una justa causa. Elsa. No contenta con esa respuesta, hace un cambio trascendental en su relación. Le recrimina todo el mal que esta haciendo, que no es justo, hasta le plantea que no reconoce al hombre con el que ella se había casado, es más le plantea el hecho de que si ni su madre lo puede amar como ella podría ante la aberración de los hechos que comete y apoya. Mientras ocurría esta situación en la casa, Bruno seguía yendo a visitar a su amigo del campo de concentración. Un día a dicho niñito Bruno se lo encuentra en el comedor de su casa limpiando unas copas. Le pregunta que hace allí, Shmuel le comentó que lo necesitaban porque él tenía dedos más chiquitos que los otros y podía limpiar las copas mejor. En la mesa donde estaban ellos había un plato de masitas, Bruno le convida uno a Shmuel quien acepta desesperadamente. Pasados unos minutos, uno de los militares entra en el comedor y lo ve comiendo al niño judío. Éste le explica que Bruno se lo había convidado. Bruno niega haber hecho eso, ya que le tenía mucho miedo a los militares, en especial a ese militar; ya que en una cena en donde se encontraban todos reunidos vio como le pegaba a un hombre judío que servía en la mesa y se le había caído un poco de vino. Bruno, como sabía que le estaba mintiendo sale corriendo a su habitación sintiéndose culpable de tal mentira, baja para pedirle perdón a Shmuel, peor ya no estaba. En ese mismo día, el padre le plantea que su madre está muy alterada, que le hace mal estar allí y que no cree que ese sea un lugar apto para que ellos, tanto su hermana como él vivan en un lugar así. Por todo esto deciden que se mudarían a la casa de una tía su madre su hermana y él, mientras que el padre que quedase allí hasta terminar su labor. Bruno en desacuerdo con la idea porque ya se había hecho de un amigo y no quería volverlo a perder, se vuelve a poner triste y decide a la tarde siguiente ir a contarle las novedades a su amigo. Aquella tarde Bruno le pide disculpas a Shmuel por haber mentido y le cuenta que estaba triste, que tenía una mala noticia. Shmuel lo perdona y le cuenta que él también estaba mal ya que su padre había desaparecido y no lo encontraba. Bruno le cuenta que él también se tenía que ir, pero le dice que en compensación por haber mentido quería ayudarlo antes de irse a encontrar a su papá. Ante esta situación, ambos niños acuerdan al día siguiente, antes de que Bruno se marche, de hacer un poso debajo de las rejas electrificadas que los separaban para que Bruno pudiese pasar por abajo y entrar para ayudar a encontrar al padre de su amigo. Para que esto funcionase, Shmuel se comprometió en traerle uno de los pijamas que ellos usaban allí, así Bruno podía entrara y no llamar la atención. Al día siguiente, hicieron lo que habían planeado, tal como lo pensaban. Elsa le permite a Bruno salir a jugar antes de marcharse, mientras ella y la niñera terminaban de guardar todo para el tan ansiado viaje que los alejaría de allí y de su marido. Al llegar al encuentro con su amigo, Bruno y Shmuel hacen todo lo pactado. Una vez adentro Bruno y Shmuel comienza a caminar entre los ranchos en busca del padre desaparecido. Como primer parada, Shmuel, decide entrar primero en la choza donde el antes estaba junto a su padre y el resto de sus compañeros. En ese momento viene un grupo de militares que los empujan a todos afuera, para caminar hasta un rancho que quedaba mas apartado del resto, todos a los empujones y entre el tumulto de gente, Bruno y Shmuel, son arrastrados hasta allí. Una vez a dentro, los hacen desvestirse y entrar en unas duchas a todos los que estaban allí. Paralelamente en la casa, Elsa, la madre de Bruno se da cuenta que este había desaparecido, y comienzan a buscarlo todos por todas partes, hasta que se dieron cuenta que el niño se había escapado por una ventana que había en un cuartito del patio trasero. Tanto el padre como la madre y la hermana, y todos los militares comienzan a buscar desesperados a Bruno, por el bosque que comunicaba esa ventanita. A través de este se dieron cuenta que se comunicaba con la parte trasera del campo de concentración, donde encontraron la ropa que llevaba puesta Bruno. Allí Joseph, comienza a correr, entra al campo de concentración, revisa todas las chozas en donde se encontraba la gente, pero no lo encontraron.
En ese momento se da cuenta de que podría estar en las duchas, pero ya era tarde. Entes de que ellos llegasen, ya los habían hecho entrar en las duchas y habían matado a todos en esa cámara de tortura. Elsa desconsolada queda llorando junto a la ropa de su hijo al darse cuenta de que éste ya estaba muerto.

* Análisis del Film*
Para el análisis de esta película nos centraremos en el papel de la madre de Bruno, Elsa, quien para mi gusto personal es uno de los papeles más importantes y connotativos de la historia. Pero antes de proceder con el análisis principal que nos implica en el siguiente trabajo, haremos una pequeña explicación que me parece pertinente y muy llamativa. A diferencia de las películas de época (que tratan de la segunda guerra mundial casi siempre del lado de los mas débiles, de las historias de los judíos) esta es una que trata de una familia “nazi”, pero que corre con la suerte de tener un final parecido o semejante al que sufrían o tenían más predisposición las familias judías, ya que ellos eran los perseguidos. Ésta película es hartamente significativo ese hecho, ya que desde los comienzo no podríamos imaginarnos que se tratase de que el niño alemán moriría bajo las condiciones que ellos mismos idearon y aplicaban al pueblo judío. Acá vemos a grandes rasgos lo que Juan Jorge Michel Fariña llama “la ley de la polis” en su texto “Fantasmas. A propósito del secreto de sus ojos”. El autor explica que este término hace referencia al “mutar de la venganza individual por la ley de la polis”. Es decir, todo lo que uno hace, vuelve, de alguna manera, un justiciero, no sólo porque la misma persona damnificada lo procure sino que por algún otro lugar, en algún otro momento, eso se hará justicia. En este gran hecho, de la muerte del niño alemán, nos demuestra el gran papel que juega el azar y la necesidad, en la vida de las persona, y como éste puede modificar la subjetividad y la responsabilidad de cada sujeto ante tal situación. Esto quiere decir que nadie en la vida está exento de nada, y que cualquiera sea, hasta el que puede pensarse como incapaz de poder sufrir tales aberraciones, le podrá suceder, como sucede en el film, pero ante el cual todos y cada uno tienen un grado de responsabilidad del cual nadie se puede desligar. Por esto podríamos decir, que esta película nos demuestra la subjetividad de esa época, es decir, como dice Juan Carlos Mosca que, invocara al azar, haciendo referencia a lo no determinado como principio, no es mas liberador de la alineación del sujeto, porque en esa forma se borra al sujeto de toda responsabilidad, borrando todo su acto, en cambio acá es altamente connotativa la posición y el grado de responsabilidad que le cabía a cada sujeto inmerso en aquella época. Pero no nos distraigamos más con éste pequeño análisis que me pareció pertinente hacer para entender un poco la subjetividad de aquel momento y ubicarnos en la contextualización del film.
Comenzaremos con el análisis que pide la consigna del presente trabajo. Para ello tomaremos como papel principal y ha desarrollar, como ya mencione, a Elsa, la madre y esposa de la familia nazi. En éste análisis, intentaré dar cuenta de la responsabilidad subjetiva de ella, desplegados en tres tiempos lógicos, de los cuales se intentara también dar cuenta de una posible hipótesis clínica la cual demuestre la irrupción de su deseo.
En el comienzo de la película, situándonos más precisamente en el momento de ascenso de rango del padre y patriarca de la familia, nos muestra a nuestro personaje como un individuo completamente obediente a la voluntad del otro, sin deseos ni aspiraciones propias, alineado a los deseos de ese Otro como ser completo al cual obedezco y admiro. Debido a todas éstas características todavía no podríamos situarla a ella como un sujeto, ya que posee esta dependencia para con ese Otro, ese padre ante el cual uno es incapaz de revelarse y el cual cuida de todos, imponiendo sus deseos ante los del sujeto propio. Esto es muy fácil de observarse en la escena en que la madre de su propio esposa esta en completo desacuerdo con la labor de su hijo y de la cual reniega todo el tiempo, pero que ella (Elsa) cubre, ayuda y apoya ante todo. A ésta situación la podríamos ubicar en el Primer tiempo del circuito de la responsabilidad; ya que ella aquí sólo hace, lo que siempre ha hecho y ante lo cual no provoca ningún exceso en su actuar cotidiano. En sociedades como las de aquel momento, con regímenes totalitarios, funcionan como un aplastamiento de lo singular, y por ende de la subjetividad, por entenderse e imponerse como un universo completo, en vez de funcionar como soporte de lo universal – singular. Ante tal situación es difícil pensar que cabe la posibilidad de que halla un exceso, es decir, o se esta de acuerdo o no con las ideas, políticas e ideologías del momento, lo que conlleva al aplastamiento de los deseos propios de cada sujeto provocando una homogenización de la sociedad. Con esta explicación podríamos introducir y explicar lo que sería el segundo tiempo dentro del circuito de la responsabilidad. Este 2º tiempo implicaría un exceso, algo que nos sobre pasa, es decir, excede este accionar, y conlleva a una interpelación de aquel primer tiempo, donde nuestra conducta o acción era justificada por sus propios fines, es decir porque se agotaron los recursos ante aquel primer actuar conciente, deliberado y calculado. Para ubicarnos y explicarlo mejor, en nuestra película nos figura de forma clara y crucial este segundo tiempo, que sería cuando el militar le cuenta de donde proviene tal aberrante olor, y que le explica que es lo que sucede allí. A partir de esa situación, ella hace un giro trascendental en su actuar, es decir, se comienza a replantear muchas cosas de su pasado que ahora tienen otro significado. Esto quiere decir que tal situación la sobrepaso, la excedió, provocando que se comience a plantear en que grado ella es responsable de tal situación, de haber llevado a sus hijos ahí, y hasta el punto de con quién se ha casado, es más se plantea si hasta es posible amar a alguien así, generándole culpa. No hay responsabilidad subjetiva sin culpa. Aquí la culpa es entendida como una operación simbólica, es decir la interpelación subjetiva. La interpelación subjetiva, como dice Oscar D`Amore, es la puesta en marcha del circuito, quqriendo decir que dado un tiempo 2, el tiempo de la interpelación, se funda una resignificación del tiempo 1, facilitando una respuesta que puede ser o uno el verdadero tiempo 3 ( aquel que verdaderamente responde a la responsabilidad subjetiva) o sólo como respuesta de interpelación. Por todo esto podríamos inferir un posible tiempo tres como la escena en donde ella decide marcharse con sus hijos, y al padre no le queda más que aceptar la decisión tomada. Esto podría ser un verdadero tiempo tres ya que como se explica antes, en regimenes de este tipo, solo era posible la opción de estar adentro o fuera de él, y que la esposa de un comandante se retirase de la casa con sus hijos por no apoyar las ideas de aquel momento podría ser visto como algo muy negativo, inclusive pagarse con la muerte; es más era obligatorio denunciar conductas de éste tipo, y pese a todo esto ella lo decidió.

Como hipótesis clínica podríamos plantearla desde la posición de madre – esposa de un militar, el cual al principio le era común y aceptado mientras vivía en la gran ciudad, pero que después de mudarse al campo y enterarse de lo que realmente sucedía allí, y no como informaban por la tele y radio, la afecto tanto que hizo replantearse hasta que punto ella era responsable hasta de apoyar tales hechos. Luego de su replanteamiento, comenzó a sentirse culpable no sólo de que aquello que su esposo llamaba guerra, y de lo cual ella no estaba de acuerdo ya que le parecía una guerra en donde uno de los bandos no se puede defender, era ver a su hija que se estaba convirtiendo en un claro ejemplo de modelo nazi, ver que su vida era tan infeliz como la de los judíos encerrados en aquellos campos y el hecho de que halla apoyado la mudanza a la casa del campo donde allí tanto sus hijos como ella quedaron encerrados en un lugar del cual les era muy difícil salir. La principal analogía que podemos encontrar en este sentimiento de culpa y que podemos inferir como posible hipótesis, para saber de donde puede provenir, puede ser que en una escena de la película que transcurre cuando inicia la fiesta para agasajar a Joseph por su ascenso, a una de las primeras personas que éste baja a saludar es a sus padres, entre vos baja la madre le dice que todo esto era su culpa ya que a él cuando era niño le gustaba jugar a disfrazarse de militar, y le aclara ahora mira en lo que te convertiste. Ésta situación la podemos contraponer al hecho de que su hija mayor de doce años, en la película muestra que es fuertemente influida por las clases de su tutor que lo único que les enseñaba era la doctrina nazi, desde lo que podían hacer hasta lo que no, y sus concepciones acerca del mundo. Elsa, al ver esta situación tan parecida a la niñez de su marido, de quien piensa ahora que es un mounstro, le genera culpa, culpabilidad por el hecho de estar haciendo lo mismo con su propia hija, pensando que puede llegar a ser y creer en las mismas aberraciones que su padre, es decir, culpa por fomentarle ella también aquellas ideas. Por otro lado también podemos conjeturar, también bajo la misma hipótesis clínica, que esa culpa podría venir del hecho en que la película resalta esa alma explorador que tenía Bruno, que le encantaba explorar todo cuanto este a su alcance, y que por esto ella pensaba que era peligroso vivir allí, suponía que a Bruno le iba causar curiosidad, iba querer acercarse allí, y quien sabe podría pasar. Todo esto lo podemos ver más claramente, en la última escena donde la madre llega desesperada en búsqueda de Bruno hasta los límites del campo de concentración y al ver que había un poso y la ropa de su hijo al lado, rompe en llanto poniendo de manifiesto su gran culpabilidad. Podríamos pensar que ella ahí se dio cuenta que pese a todo su esfuerzo por querer irse de allí para que no les pasara nada sus hijos, ya había sido tarde. Bruno ya había entrado, y yacía muerto en una de las cámaras de torturas. Obviamente, como madre, ella nunca hubiese esperado ese final, pero termina de completar el sentimiento de culpa que ella sabía que podía pasar y del cual se sentía totalmente responsable como madre. Esto sería el hecho que termine por darle el punto final, corroborando sus conjeturas y haciéndose responsable de ese hecho como único culpable.



NOTAS

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