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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Alumnas:
Castañeda, Carla Fernanda (D.N.I. 31771931)
Frank, Gabriela Noemí (D.N.I. 32.523.267)

Profesora:
Lic. Corinaldesi, Ana

Materia:
Psicología, Ética y Derechos Humanos

Cátedra:
Prof. Tit. J. J. M. Fariña

Comisión:
23

Fecha de entrega:
2º cuatrimestre / 16 de noviembre de 2009

Índice:

Consigna …………………………………………………………………………………….3
Ficha técnica …………………………………………………………………….………….4
Sinopsis ……………………………………………………………………………………..4
Presentación de los personajes en cuestión ……………………………………………5
Escena a analizar ………………………………………………………………………….5
Circuito de la responsabilidad ………………………………………………………........6
Necesidad y azar …………………………………………………………………………..7
Culpa y responsabilidad …………………………………………………………………..8
Análisis de la escena ………………………………………………………………………8
Bibliografía ………………………………………………………………………………….11

Consigna-.

• Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

• En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

• Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

• Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

• Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

Ficha técnica-.

Título original: The boy in the striped pijamas.
Dirección: Mark Herman.
Países: Reino Unido y Estados Unidos.
Año: 2008.
Duración: 96 min.
Género: Drama.
Interpretación: Asa Butterfield (Bruno), Vera Farmiga (la madre), David Thewlis (el padre), Jack Scanlon (Shmuel), Amber Beattie (Gretel), Richard Johnson (el abuelo), Shelia Hancock (la abuela), Rupert Friend (teniente Kotler), David Hayman (Pavel), Jim Norton (Herr Liszt), Cara Horgan (Maria).
Guión: John Boyne y Mark Herman; basado en la novela de John Boyne.
Producción: David Heyman.
Música: James Horner.
Fotografía: Benoit Delhomme.
Montaje: Michael Ward.
Dirección de producción: Martín Childs.
Vestuario: Natalie Ward.
Distribuidora: Buena Vista Home Entertainment, Inc.
Estreno en Argentina: Diciembre, 2008.

Sinopsis-.

Berlín, 1942. Bruno, de ocho años, es el hijo mimado de un oficial nazi. Al ascender su padre, la familia se ve obligada a abandonar su confortable casa de Berlín y trasladarse a una zona aislada donde el solitario chico no tiene nada que hacer ni nadie con quien jugar. Muerto de aburrimiento y atraído por la curiosidad, Bruno hace caso omiso a lo que su madre le dice. No debe ir más allá del jardín bajo ninguna circunstancia. Pero él no le hace caso y se dirige hacia la ‘granja’ que ha vislumbrado en la distancia. Allí conoce a Shmuel, un chico de su edad que vive una extraña y paralela existencia al otro lado de una alambrada. El encuentro de Bruno con el chico del pijama de rayas le lleva a adentrarse de la forma más inocente en el mundo de adultos que les rodea.

Presentación de los personajes en cuestión:
Bruno  9 años; hijo menor de padres alemanes. Su Padre es un militar del ejército alemán nazi recientemente ascendido a teniente. Por ese motivo, la familia (Madre, Padre y Gretel, hija mayor, de 12 años, y el protagonista) debe mudarse de Berlín a Auschwitz. Bruno debe dejar la escuela y a sus tres amigos, Daniel, Karl y Martín e intentar volver a hacer amigos. Pero su nueva casa se encontraba aislada de todo. Los hermanos no volverían a la escuela, sino que iría un señor a enseñarles a su casa. Bruno se siente muy solo. Desde la ventana de su habitación, él ve una “granja” y observa que los hombres que viven allí se encuentran todos vestidos de igual manera: un pijama gris a rayas. Todo niño de 9 años es curioso y explora lugares y cosas desconocidas. Bruno no sería menos, por lo que una tarde decide ir hasta la “granja” para ver qué había allí.
Madre  mujer joven, de unos 30 años. Como madre, intenta evitar que su hijo, Bruno, tomara contacto con aquella “granja” o que se acercara a la ventana para verla. Ella muestra una actitud de sumisión frente a las decisiones que toma su marido. A lo largo de la película, también puede notarse una actitud dubitativa en relación al trabajo de su marido en el ejército nazi. Ella no creía que la familia iba a tener un contacto tan cercano con los campos de concentración, como se observaba desde la habitación de Bruno.
Pavel  anciano judío, antes médico, ahora camarero, quien por las tardes acudía a la casa de dicha familia a pelar las hortalizas para la cena y quien más tarde les servía la mesa. Ahora vive en Auschwitz, en aquella “granja”.
Escena a analizar-.
En el jardín de su casa, Bruno, había construido una hamaca que colgaba de una rama de un árbol. La hamaca estaba construida con sogas y un neumático. Luego de haberla terminado, Bruno comienza a disfrutar de ella subiéndose y hamacándose para llegar cada vez más alto. Pero en un momento, él se resbala y cae al suelo. Se acerca Pavel para ayudarlo, quien vio el accidente desde la ventana de la cocina. Una vez que llegaron a la cocina, Pavel se encarga de realizarle a Bruno las curaciones necesarias. El pequeño se encontraba muy asustado por lo que podía pasarle luego, pero el camarero se había encargado de tranquilizarlo.
Cuando Pavel termina con los primeros auxilios, se dedica a seguir con su labor, aconsejándole a Bruno que se quedara un rato sobre la mesa de la cocina, donde se encontraba, para que la herida descansara.
Bruno se sorprende por lo que Pavel ha hecho, y le pregunta cómo es que sabe que no es grave lo que le sucedió y que no le pasará nada. Para el niño, aquél hombre era sólo un simple camarero y no médico. Es allí cuando se muestra más sorprendido aún al oír la afirmación de Pavel que sí era médico, que ejercía la medicina antes de estar en Auschwitz.
Aparece Madre en la cocina. Pavel sigue pelando las hortalizas para la cena. Madre ve la herida vendada y Pavel. Su expresión es de sorpresa y susto. Le pregunta a Bruno qué le ha sucedido. Él le cuenta que había construido una hamaca y se cayó de ella, pero que Pavel le curó y le aseguró que al haberle limpiado la herida no habría nada que temer. Madre vuelve a mirar a Pavel; en su mirada hay una mezcla de indagación y acusación. Entonces, Madre le dice a Bruno que fuera a su habitación. Se la ve indecisa, reflexionando sobre la actitud a asumir. Madre mira a Pavel y le dice “gracias”, después de lo cual, su cara se torna algo más serena, aunque tiene conciencia de la complejidad de la situación.

Previo al análisis de la escena, resulta pertinente realizar algunos punteos conceptuales que ayudarán a comprender mejor el trabajo consignado. Es así que se explicarán brevemente los conceptos de: circuito de la responsabilidad, necesidad, azar, culpa y responsabilidad.

Circuito de la responsabilidad-.
Este circuito consta de tres tiempos lógicos. El tiempo 1 se refiere a una acción puntual que comienza y termina. Esta acción puede describirse. El tiempo 2 es donde ocurre la interpelación subjetiva, que pone en marcha el circuito en si mismo. Aquí es el momento en que aparece la culpa, resignificando lo ocurrido en el tiempo 1. Dicho de otro modo, “la culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se ‘debe’ responder” ; el sujeto se encuentra ob-ligado a responder a esa interpelación. Se ponen en juego las decisiones que el sujeto ha tomado en un primer tiempo. En el segundo tiempo, estas decisiones reubican y resignifican al sujeto.
En un nivel más abstracto aparece la función del psicólogo, quien deberá plantearse una hipótesis clínica. Este nivel se refiere a la parte inconsciente del sujeto. La hipótesis clínica es una interpretación analítica de lo que el sujeto debe responder y no sabe.
El sujeto puede des-ligarse de la acción cometida en el tiempo 1 de dos maneras. Una manera puede ser dar respuestas a la interpelación a través del sentimiento de culpa, de la formación del síntoma, de la negación, de la proyección o de la intelectualización. Éstas son respuestas no diferenciadas que dan cuenta de una responsabilidad subjetiva ausente, dejando a la vista la actuación del yo. Otro tipo de respuesta, es la aparición de un tiempo 3 como responsabilidad subjetiva, modo con que también puede nombrarse al sujeto . Este tiempo se caracteriza por un acto ético, es decir, por el efecto sujeto que también funciona como respuesta a la interpelación. Dicho de otro modo, es un cambio de posición subjetiva que le permite al sujeto hacerse responsable a raíz de la interpelación del tiempo 2.

Necesidad y azar-.
La necesidad responde al orden de lo forzoso, lo exacto. Un claro ejemplo de esto es que si se suelta un objeto desde una determinada altura, inexorablemente caerá por efecto de la gravedad. Es una propiedad que no se encuentra en el hombre, por lo que no puede hacérselo responsable de algo que haya ocurrido en este plano, ya que no puede intervenir en eso. Responde a la lógica de causa-efecto. Comúnmente suele llamársela destino.
El azar se encuentra estrechamente relacionado con la casualidad, lo accidental, lo contingente y lo fortuito. No existe la relación causa-efecto. No se puede abolir el azar; tampoco se lo puede advertir. Es llamado también suerte.
Respecto de ambos términos no sería pertinente preguntarse por la responsabilidad.

Culpa y responsabilidad-.
El sujeto responsable es aquél del que se espera una respuesta a partir de una interpelación realizada sobre él. También se espera de él que escuche y hable. En otras palabras, se trata del deseo inconsciente del sujeto (Fariña y Gutiérrez; p 50).
Con respecto a la culpa, ésta actúa como reverso de la responsabilidad. Corresponde diferenciar la culpa del sentimiento de culpa. La culpa surge siempre en el tiempo 2; indica al sujeto que, algo del fin de esa acción realizada en el tiempo 1 se desbarató, desarma la acción y así debe responder ante esa culpa, ante esa interpelación. Como ya se mencionó, el sentimiento de culpa es una de las respuestas que suelen darse al tiempo 1, luego de la interpelación en el tiempo 2. Esta respuesta es un modo de cerrar el circuito de la responsabilidad. En otras palabras, es una respuesta a esa interpelación subjetiva.
No hay responsabilidad subjetiva sin culpa. Ésta última resulta particular y la primera una singularidad.

Análisis de la escena-.
Para realizar el trabajo consignado, se tomará como paciente al personaje de Madre. Se ubicará el circuito de la responsabilidad con sus tiempos lógicos 1, 2 y, si es pertinente, el tiempo 3.
Como tiempo 1 se ubicará la situación en la que Pavel, el anciano judío, realiza los primeros auxilios a Bruno tras su caída de la hamaca. Vale recordar que Pavel es un hombre que vive en el campo de concentración de Auschwitz, próximo a la casa de un teniente alemán nazi, y quien se encarga de pelar las hortalizas para consumirlas en la cena por la familia. A su vez, Bruno es un niño de 9 años a quien parece, quieren mantenerlo aislado, por no decir ingenuo, en relación a la situación en la que se encuentra Alemania en 1942, es decir, en plena Segunda Guerra Mundial.
El tiempo 2 es interpretado en el momento en que Madre observa la herida de Bruno. Éste le comenta lo sucedido y que fue salvado por Pavel. En esta parte de la escena de la película, puede manifestarse que hay algo allí bajo lo cual Madre se ve interpelada.
Como pseudo-terapeutas habría que plantearse una hipótesis clínica, es decir, ¿respecto de qué tiene que responder el sujeto? ¿De qué debe hacerse responsable el sujeto? . Es necesario volver a destacar de qué personaje se trata: ella es esposa de un militar alemán nazi ascendido recientemente a teniente. En esta época, la mujer se encontraba sumisa y se atenía a las decisiones que tomaba su marido. La paciente en cuestión, es fiel ejemplo de ello, sobre todo cuando se trata de una esposa de un militar. Seguramente, le traería consecuencias, no del todo positivas, si se rebelara ante el modo de actuar de su esposo. A partir de lo dicho, puede conjeturarse que Madre debe responder acerca de sus propias convicciones, de sus creencias con respecto a otros humanos que, a pesar de no compartir por completo la misma cultura, no dejan de ser sujetos de derecho. Cabría preguntarse también qué es lo que le quiere transmitir a sus hijos (Bruno y Gretel) como educación: parece no compartir exactamente los mismos principios con su marido. La mujer deberá responder por la decisión tomada respecto de mantenerse firme y seguir las opciones elegidas por su marido. Para finalizar con la hipótesis clínica, ésta podría enunciarse de la siguiente manera: “dada la época contextual de la mujer en cuestión, ella pudo haber tenido como identificación imaginaria la función que tenía su propia madre en relación al trato social con el marido; su madre pudo no haber manifestado nunca alguna propia opinión, o bien nunca pudo haber tomado las riendas de alguna decisión que le competía”.
En el apartado “circuito de la responsabilidad” se ha mencionado que existen dos tipos de respuesta ante la interpelación. En este caso, se puede percibir que el tipo de respuesta que da Madre, el hecho de haber dicho “gracias”, corresponde al tipo de respuestas no diferenciadas, más exactamente a la del sentimiento de culpa. Así es cómo estas respuestas son un subrogado de la responsabilidad subjetiva. Dicho de otro modo, en esta situación particular no sería pertinente ubicar un tiempo 3, ya que no es posible observar un cambio de posición subjetiva ante lo que Madre, la paciente en cuestión, se ve interpelada. Podría decirse también que no hay acto ético ni efecto sujeto, por el mismo motivo recientemente mencionado.
Ahora bien, la necesidad se refleja en el tiempo 1. Aquí se ha ubicado el hecho de que Pavel realizó sobre Bruno las curaciones necesarias. En principio, si esto no hubiera ocurrido, podría infectársele la herida; por lo tanto, hay algo del orden de la necesidad, en el plano de la salud, que tuvo que aparecer.
Respecto del azar, Madre ve la herida; bien pudo no haberla visto. Lo que se pone en juego es la reacción del sujeto ante estos hechos, es decir, qué debe hacer el sujeto con aquello que le sucede en un momento determinado.
En relación a la culpa y la responsabilidad, la paciente responde por aquello en lo que se siente interpelada. Tras el análisis del circuito de la responsabilidad, puede decirse que el circuito logra cerrarse generando así la vuelta al surco de la moral. Vale decir que, en la escena descripta, no se percibe la responsabilidad subjetiva, debido a que ésta es subrogada por aquellas respuestas no diferenciadas anteriormente mencionadas.
Por otra parte, puede percibirse que hay obediencia debido a que Madre aparenta solamente escuchar y ejecutar lo que parece oír de su marido .
Para finalizar la evaluación se hablará del segundo movimiento de la ética, cuyo nombre es “de la singularidad en situación”. Éste pretende ser un movimiento que va de lo general que el Estado del arte prevé, hacia lo singular del caso; son elementos que no se encuentran incluidos en el Estado del arte (como sí ocurre en el primer movimiento).
En el 1942, año en que la escena de la película es contextualizada, habían pasado ya tres años del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. El ejército alemán nazi comenzaba a recluir millones de sujetos en campos de concentración. Esta ideología comenzó un poco antes, en 1933 con la asunción de Hitler. Él pretendía hacer universales sus normas (todos los ciudadanos de Alemania deberían ser de raza aria, no ser judíos, negros, homosexuales, discapacitados, ni gitanos). Dicho de otro modo, poner el campo de lo particular por sobre el eje universal-singular (la primera es suplementaria de la segunda, se complementan y ninguna se encuentra encima de la otra). Aquí, puede observarse un efecto particularista. En el caso del nazismo, el eje particular no funciona como soporte en la realización singular de lo universal, es decir, lo particular se pretende universal.
En relación al eje universal-singular es en donde puede ubicarse el universo ético, mientras que el campo de lo particular pertenece al universo de lo moral. La ética es atemporal y atemática. La moral se caracteriza por ser temporal, temática, es entre otros sujetos porque refuerza el carácter grupal, por lo que hay momentos que desfallecen.

Bibliografía-.

 Boyne, John; El niño con el pijama de rayas; Ediciones Salamandra; 19º edición; 2008; pp 80-87.
 D’Amore, O.; “Responsabilidad y culpa”; La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Domínguez, M. E.; “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”; La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
 Michel Fariña; “Lo universal-singular”; Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
 Michel Fariña,J. J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
http://www.labutaca.net/films/62/el-nino-con-el-pijama-de-rayas.php
http://www.villagecines.com/pelicula.php?Pelicula_Id=000655&cartelera=El%20ni%C3%B1o%20con%20el%20pijama%20de%20rayas



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