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22_Benditti_Martina_El niño con el pijama a rayas.

Mas allá del control y el deber
En el siguiente trabajo se presenta un análisis de la película titulada “El niño con el pijama a rayas”, dirigida por Mark Herman, con el objetivo de abordar el circuito de responsabilidad.

Recorte de la película

La película está basada en el año 1942 en Alemania, en el momento del Holocausto, del régimen nazi. El personaje que se tomará para desarrollar este trabajo es el de Ralph (David Thewlis), un oficial nazi de alto rango que está decidido a salvar a su patria, aunque esto incluya el exterminio del pueblo judío. Ralph vive en Berlín junto a su mujer, Elsa (Vera Farmiga), y sus hijos, Bruno (Asa butterfield) y Gretel (Amber Beattie). Tras aceptar un ascenso, debe mudarse lejos, a una zona rural. La nueva casa en la que se alojará, está solo a metros de un campo de concentración nazi. Allí también llevará a su familia. Su mujer parece apoyar a su marido y aceptar acompañarlo en su nuevo trabajo. Sin embargo, ni Elsa ni los niños saben verdaderamente de lo que se trata.
Al llegar a la nueva casa, Bruno, el hijo menor, sube a su dormitorio. Desde la ventana vislumbra, desde su inocencia, “una granja” (el campo de concentración), la que desde ese momento tomará para el niño gran parte de su curiosidad. La única manera de llegar allí, es salir por el patio trasero de la casa, el cual permanece con la puerta abierta. Bruno tiene prohibido por sus padres cruzar esa puerta y jugar en ese patio, así como también ir más allá de él. Sin embargo, invadido por la curiosidad y el aburrimiento, no hace caso y decide ir a ver “la granja”. Allí conoce a Shmuel (Jack Scanlon), un niño de su edad con el que entabla una gran amistad, la cual no tardará en mostrar las más terribles consecuencias para la familia y en especial para su padre. El niño, atraviesa el alambrado que lo separa del campo de concentración y muere en la cámara de gas junto a Shmuel.

Circuito de la responsabilidad

Para emprender el circuito de la responsabilidad, será pertinente distinguir, la responsabilidad jurídica de la responsabilidad subjetiva. La primera está relacionada con la noción de sujeto autónomo, “restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia, al ámbito de la intencionalidad conciente”. Es en este sentido es que hablamos del sujeto de la voluntad. En la segunda, “llamaremos responsabilidad subjetiva a aquella que se configura a partir de la noción de sujeto inconciente: sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención” .
La responsabilidad, en una definición clásica, remite a que “responsable: aquel de quien es esperable una respuesta” . Ahora bien, ambos tipos de responsabilidad convocan a dos posiciones subjetivas diferentes, es decir, a responder desde diferentes lugares.
El circuito de la responsabilidad está compuesto por tres tiempos: En el primer tiempo se lleva a cabo una acción con fines determinados, aquí es partícipe el sujeto de la voluntad, y se caracteriza por ser el tiempo de las certezas. Michel Fariña lo explica de la siguiente manera: “lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida”. En el segundo tiempo ocurre algo que va más allá del sujeto de la voluntad. “recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal, las cosas fueron más allá- o más acá- de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por esos elementos disonantes” . Las certezas del tiempo uno se rompen, la consistencia del ser tambalea y se produce la interpelación subjetiva que pone en marcha el circuito. Dicha interpelación genera una retroacción que resignifica al primer tiempo, abriendo a la posibilidad de que el sujeto revise su acción. El tercer tiempo es el de la responsabilidad subjetiva. Se produce un cambio en la posición subjetiva, es en donde el sujeto de deseo puede responder.

Recorrido del circuito
Para ubicar el circuito de responsabilidad en la situación elegida, se comenzará por tomar una de las primeras escenas del film. Ralph se encuentra junto a su esposa, comunicando a los niños que lo han ascendido a un nuevo trabajo. Para llevarlo a cabo deberá mudarse a un campo, lejos de Berlín. En la charla con sus hijos, Ralph intenta explicar a los niños que cuando se es soldado, lo importante no son las elecciones si no el deber. Sin embargo hay algo que puede elegir, y es que ellos, su familia, se muden con él al campo, de esta manera les dice; “claro que ir a un lugar nuevo es mucho más fácil… cuando sabes que tu familia está feliz de ir contigo”. Ubicamos aquí el primer tiempo del circuito de responsabilidad. Ralph está dispuesto a luchar por la patria, y si es necesario cambiar su vida y la de su familia para ello, lo hará.
Para ubicar el segundo tiempo del circuito de la responsabilidad, es necesario recurrir al final de la historia. Cuando Bruno se va a despedir de su amigo Shmuel, este le pide que lo ayude a encontrar a su padre, que ha desaparecido del campo de concentración. Bruno le promete ayudarlo. Es así que, al día siguiente, el niño emprende la misión de ayudar a su amigo. Como ya lo ha hecho en varias oportunidades cruza la puerta del patio trasero logrando salir de la casa y dirijirse al campo donde lo espera Shmuel. Al llegar al alambrado que separa a los niños, Bruno hace un pozo con una pala que ha traído. Shmuel lo espera del otro lado, ha traído otro “pijama” encima del suyo para que Bruno se lo ponga y pase desapercibido entre los judíos. Ya dentro del campo inician la búsqueda. Simultáneamente se ve otra escena. En ella, Elsa da cuenta de que Bruno no está en la casa y le avisa a Ralph, quien se desespera vislumbrando el peligro que corre su hijo y sale corriendo hacia el campo de concentración para poder frenar la situación. Sin embargo, es demasiado tarde. Cuando llega, ya no hay judíos allí. Es cuando entiende que Bruno ha sido encerrado junto a los judíos en la cámara de gas. De esto se deduce que inevitablemente Bruno ha muerto. Podría ubicarse el inicio de la interpelación del sujeto, cuando Ralph da cuenta de que su hijo se encuentra en el campo. Este momento junto con la terrible consecuencia; la muerte de Bruno en la cámara de gas, podría ubicarse como un segundo tiempo del circuito de la responsabilidad. La muerte de los judíos, que era lo esperado por Ralph, ha arrastrado la muerte de su hijo Bruno.
Como hipótesis clínica podría pensarse al sentimiento inconciente de culpa o la necesidad de castigo de la que nos habla Freud en su teoría. Freud dice: “(…) un incremento de este sentimiento de culpa icc puede convertir al ser humano en un delincuente” (Freud: 1923. 53). Señala además que este sentimiento no es la consecuencia si no la causa del hecho delictivo. De esta manera se buscaría en el acto una especie de remedio, “como si se hubiera sentido un alivio al poder enlazar ese sentimiento inconciente de culpa con algo real y actual” . Por lo tanto, en el caso de Ralph, el sentimiento inconciente de culpa sería la causa de los crímenes que comete, que es distinto a hablar de culpa conciente generada por la muerte de los judíos. El oficial está lejos de sentirla, no siente culpa conciente, por que no considera estar matando a nadie, para él los judíos no son personas. Hablamos aquí de una culpa que se encuentra a nivel estructural, de la que el sujeto no puede ser conciente. La muerte de Bruno vendría a significar en Ralph la necesidad de castigo, el oficial entrega la vida de su hijo como un sacrificio que se sirve a dicha estructura.
La hipótesis arriba planteada puede verse a través de algunos indicadores que se extraen de la película. Uno de ellos se encuentra en la decisión del oficial de llevar a su familia con él tan cerca de un lugar peligroso. Que él tenga que mudarse, seguramente sea un deber, pero no lo es con respecto a su familia. Esto se deja ver en una de las últimas escenas. Una mañana, el oficial, comunica a los niños que irán a vivir a un lugar seguro, a lo de la tía Lottie y que él se quedará en la casa cumpliendo con su trabajo. Les dice que es debido a que su madre siente que necesitan estar en otra parte. Al final de esta escena, Ralph dice a los niños que cree que quizá la madre tenga razón. La noche anterior a esa mañana, el matrimonio discute fuertemente. Elsa sabe toda la verdad. Allí le recrimina a su marido haberla engañado y expresa no poder ser parte de eso. Que el oficial esa noche haya encontrado la posibilidad de enviarlos a la casa de la tía Lottie, evidencia que no era un deber que todos vivan allí en el campo. Existía otra posibilidad, la casa de la tía, la que además parece ofrecer, según las palabras del oficial, “un lugar seguro”.
Otro indicador que aparece es el descuido de la puerta del patio trasero de la casa. Durante toda la película permanece abierta, esa puerta conduce al camino que llega al campo de concentración. Bruno tiene prohibido jugar en el patio trasero. Sin embargo no obedece. En una de las escenas, Bruno es descubierto por su madre. Esta, preocupada por el peligro que corre su hijo comunica al padre lo sucedido. En la escena se encuentran desayunando. Elsa le cuenta a su marido que Bruno ha querido ir al patio de atrás, a lo que el oficial responde “Dios nos libre” y cambia de tema. En esta expresión puede verse que Ralph está dejando en manos de Dios el cuidado de su hijo, se lo ha entregado, como si él no pudiera hacer nada para protegerlo. Es interesante porque la puerta de entrada principal está siempre cerrada, rodeada de soldados y perros de seguridad. La familia parece estar protegida permanentemente. Sin embargo, a pesar del control aparente, Ralph no atiende a las alarmas por parte de su esposa y deja abierta la puerta al peligro.

Necesidad y Azar
Tomando el texto de Michel Fariña: Responsabilidad entre necesidad y azar, se puede pensar la muerte de Bruno por el lado de la necesidad, o por lo que cotidianamente llamamos destino. Al respecto el autor nos dice: “La muerte es un ejemplo del orden de la necesidad. No sabemos cómo ni cuándo pero hasta nuevo aviso todos sabemos que algún día vamos a morir. No existen argumentos ante la muerte. La muerte es lo inexorable”. Necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación. Del lado del azar, se puede ubicar la escena en la que Bruno ingresa al campo de concentración y muere tras entrar en la cámara de gas. Ha tenido lo que llamamos comúnmente, “mala suerte”. Justo ese día, en ese momento, en el que el niño está dentro del campo, es encendida la cámara de gas.

El universo de Ralph
Haciendo una correlación con las categorías trabajadas en: la ética como un horizonte en quiebra, podría pensarse al primer tiempo desde la lógica del universo y desde lo particular. Ralph, hace lo que debe. Ejecuta los crímenes, no porque es idea suya, sino porque responde a un sistema, a un momento histórico; es lo que se debe hacer siendo oficial. Lo particular está fundado en un sistema de valores y principios compartidos por el grupo, que forman el universo. Ralph responde a su universo que se le presenta como algo total, conjunto cerrado y restringido. Asimismo, el segundo tiempo en donde ocurre la muerte de Bruno, puede pensarse desde lo singular. Surge una singularidad en situación; Cuando además de los judíos a muerto su hijo en la cámara de gas. Se produce así, algo diverso que excede a lo particular haciendo tambalear a todo el universo previo.

Bibliografía

• D’Amore, O: “Responsabilidad subjetiva y culpa” en Salomone, G y Domínguez M.E. (2006): La transmisión de la ética: clínica y deontología; Buenos Aires; letra viva.

• Fariña, J. “The Truman show. Mar abierto (un horizonte en quiebra)”. En Ética y cine, Eudeba, 2000.

• Fariña, J. “Responsabilidad: entre necesidad y azar”. En Clase teórica sobre responsabilidad.

• Freud, S: “Los vasallajes del yo” en Freud (1923): El yo y el ello. Obras completa; Buenos Aires; Amorrortu Editores.

• Jinkis, J: (1987) “vergüenza y responsabilidad”. En Conjetural Nº 13. Sitio ediciones, Buenos Aires.

• Salomone,G: “El sujeto autónomo y la responsabilidad” en Salomone, G y Domínguez M.E. (2006): La transmisión de la ética: clínica y deontología; Buenos Aires; letra viva.

• Salomone,G: ”El sujeto dividido y la responsabilidad” en Salomone, G y Domínguez M.E. (2006): La transmisión de la ética: Clínica y deontología ; Buenos Aires; letra viva.



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