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por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos
Cát. Michel Fariña, Juan Jorge

Integrantes:

• Isidori, Lucila

• Méndez, Sabrina

Comisión: Número 12

2° Cuatrimestre
– Año 2012 –

Consigna
Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación.
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

Desarrollo
El film que seleccionamos para trabajar es: “El niño con el pijama de rayas” (The boy in the striped pyjamas), dirigida por Mark Herman.
Resumen de la película
La historia se narra desde el punto de vista de Bruno, el hijo menor de un prestigioso militar nazi. Un día el padre recibe la noticia sobre su ascenso, por lo que la familia se ve obligada a abandonar el hogar. Bruno estaba en gran descontento con su nuevo hogar y decide tratar de pasar el tiempo explorando, puesto que desde la ventana de su habitación divisa la existencia de una especie de “granja” a la cual denomina “finca”. La sorpresa para el niño es que todas las personas que allí se encuentran viviendo llevan puesto “un pijama de rayas”. En realidad, son judíos confinados en el campo de concentración de Auschwitz. Bruno entabla una buena relación con Pavel, un judío que cumple tareas domésticas dentro de la casa. Mientras la madre se encontraba ausente en la casa, Bruno se cae del columpio del jardín y se hace un pequeño corte en la rodilla. Pavel lo ayuda y cura la herida. Justo en este momento, llega a la casa la madre quien queda anonada con la situación que tenía ante sus ojos. La madre no podía creer que el Judío (su enemigo por excelencia) había ejercido una acción gentil para con su hijo. La madre le agradece a Pavel por su buen accionar.
Pronto, el niño se dirige hacia la “granja” (campo de concentración). Allí se encuentra con un niño que se llama Shmuel, un chico judío que vive al otro lado del alambrado. En las semanas siguientes, Bruno empieza a interiorizarse y asombrarse por las cosas que ve, escucha, y sobre todo por el olor moribundo que suele salir de aquella chimenea que se encuentra en la “granja”. En tanto, el padre de Bruno todo el tiempo le esta inculcando y trasmitiendo sus saberes, sus creencias y principios y su gran enemistad para con los judíos haciendo referencias a estos como “la encarnación del mal”. En una cena familiar, se vivencia la situación en la cual Pavel es víctima de una brutal paliza. Correlativamente, a esta situación, se esta transcendiendo por una mala relación entre los padres, a causa de que la madre de Bruno, en una charla con el teniente Kotler, da cuenta de la verdadera fuente del nauseabundo olor que sale de las chimeneas del campo. El teniente le dice en forma de chiste a la mujer: “Apestan más al quemarse”, aludiendo a los cuerpos de los judíos quemados.
Las discusiones son cada vez más fuertes entre los padres ya que la madre había cambiado rotundamente de opinión en cuanto al apoyo que le brindaba a su marido. La madre en principio apoyaba a su marido en el puesto nazi, pero cambió de parecer y no es a los judíos a quien debería tenerle miedo sino por el contrario a su propio esposo. A causa de esto Ralph decide enviar a su esposa con sus dos hijos, a casa de una tía.
Bruno se entera de que el padre de Shmuel había desaparecido y decide ayudarlo. El mismo día del traslado, Bruno se escapa y accede al campo. Disfrazado con el “pijama de rayas” Bruno y Shmuel encaran la búsqueda. Ese mismo día Ralph había mandado a matar a un grupo de los judíos que se encontraban en el campo de Auschwitz. La historia finaliza cuando los dos niños agarrados de la mano entran dentro de una cámara de gas y mueren con los demás presos judíos. Y la escena final muestra la desgarradora tristeza y culpa por la que Elsa atraviesa.
Análisis de la película
El sujeto seleccionado para analizar es el personaje de la madre y a partir de allí ubicaremos el Circuito de la Responsabilidad que resulta de nuestro recorte.
Al primero momento lógico (en donde el personaje lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida ) lo podemos situar durante la primera parte de la película, en la cual Elsa acompaña en la labor que tiene Ralph, es decir, un militar nazi, sin cuestionar nada de lo que éste hace. Se traslada con su marido y hasta realiza una celebración por el ascenso. Lo mira con orgullo durante la cena y durante el viaje.
A partir de lo dicho podemos considerarla como una especie de cómplice y asistente de los deseos, la moral y las ambiciones de su marido, moral de la legalidad del ejército nazi. Es decir, ubicamos lo Particular en este Universo (en tanto conjunto cerrado que responde a la lógica del todo, de la consistencia, de lo particular, ligado a la moral. Particular en tanto efecto de grupo, sistema de códigos compartidos, conjunto de normas, leyes, reglamentos dictados de acuerdo a la moral imperante ) restringido del nazismo, en tanto legalidades y normativas. Desde Ariel, ubicamos aquí a la moral, en relación a “la conducta social de un sujeto entre otros” , es decir, “los deberes del sujeto frente al Estado, frente a la ley”, en este caso, frente a la legalidad del ejército nazi.
Al segundo momento lógico (donde recibe de la realidad indicadores que la ponen en aviso respecto de que algo anduvo mal; el sujeto se ve interpelado por esos elementos disonantes; donde algo de esa diferencia le pertenece; tiempo de la interpelación ) lo ubicamos cuando, ya mudados, Elsa empieza a vivenciar diferentes hechos que le llaman rotundamente la atención. En un primer momento, los judíos representaban al enemigo, eran destructivos, malignos, extraños. Sin embargo empieza a observar situaciones en estas representaciones empiezan a ser cuestionadas, puesto que son contradictorias a saber, cuando Pavel cura a su hijo que se había herido jugando en el columpio. Igualmente, el hecho fundamental es cuando Elsa se anoticia del origen del olor nauseabundo: ella se encontraba con el teniente Kotler en el patio de entrada, frente al humo que salía de la chimenea del campo. La respuesta dada por el teniente fue sin duda lo que marco el antes y el después de la mujer: - “Apestan más al quemarse” (Kotler). - “¿Qué?” (Elsa). - “Pensé que usted sabía” (Kotler) Es a partir de este momento cuando creemos que Elsa empieza a abrir los ojos frente a lo que sucede a su alrededor. Aparece una Singularidad que muestra que el Universo no es consistente. En consecuencia empieza a investigarse a sí misma teniendo un cambio de actitud gradual de la confianza, el respeto y la ternura hacia su marido. Comienzan una serie de discusiones fuertes entre ellos. En los primeros momentos luego de esta situación, Elsa aparece muy desmejorada, demacrada, con los ojos rojos y perdidos de tanto llorar, hasta que va poniéndose cada vez más combativa, enfrentando al marido, interpelándolo aunque él no se anoticia (podría pensarse que esta interpelación, el tiempo dos para él, recién llega en el momento de la muerte de Bruno). Es en este momento cuando empieza a suceder un cambio, algo de la responsabilidad aparece, responsabilidad en términos de dar una respuesta que suponga un cambio de posición del sujeto frente a las circunstancias. Abre la posibilidad de un tiempo lógico tres, es decir, el de la responsabilidad subjetiva. “La verdadera transformación radica en desmontar la farsa; la farsa de un sujeto refugiado en la pereza del destino” : El hecho de irse responde al repudio y podría pensarse como la evidencia de un tiempo lógico tres, del cambio de posición subjetiva acontecido.
Elsa en este acto, como sostiene Arendt, pudo “cambiar su sistema de valores” , en otras palabras, su Universo, su Particular, se ensancho, hay una universalización . En esta inconsistencia el sujeto moral colapsa, puesto que la moral deja de existir cuando colapsa. Luego un acto instaura algo, y en un tercer momento se instala un nuevo universo a partir de ese algo. Es decir, que a partir de un acto, hay un sujeto posible. Un acto ético es un acto que da existencia, coincide con el “efecto sujeto” y en este sentido sostenemos que su partida es un acto ético puesto que algo cambio en su propio Particular, empieza a ver algo distinto de la realidad, implica un cambio de posicionamiento subjetivo: de una posición más moral, en el sentido de obediencia, de seguir a su marido, de mantenerse en ese universo restringido del nazismo, a una posición ética, de responsabilidad, de decisión, de aceptación de la lógica de la falta. Como sostiene D´Amore, “no hay forma de no responder pues la interpelación exige respuesta” . Hay varias formas, entre ellas la del efecto sujeto aquí presente. Las otras formas de respuesta, no implican una responsabilidad subjetiva, no hay implicación subjetiva, se desentienden del deseo tomando la consistencia de la culpa, negación, proyección, síntoma, sentimiento de culpa, entre otros. La perspectiva ética se sustenta en la pregunta: ¿Ha actuado usted en conformidad con el deseo que lo habita? En este sentido, no hay responsabilidad sin culpa. El tiempo dos lleva al tiempo uno a tener que responder sobre ese acto, autoriza la puesta en marcha de una Hipótesis Clínica acerca de aquello de lo que se espera una respuesta, a saber: dado a las diferentes situaciones por las que la madre atraviesa consideramos que se produce una interpelación en la subjetividad de Elsa, y una transformación rotunda en sus pensamientos a causa del atravesamiento de una realidad inesperable y oculta todo el tiempo. La hipótesis clínica que subyace a este cambio de posición subjetiva es el deseo inconsciente de saber, saber acerca de la situación, de los hechos de los que era cómplice. Hechos que avalaba y frente a los cuales intentaba mantenerse al margen para no responsabilizarse, responsabilidad que le cabía a cada sujeto inmerso en aquella época.
En este sentido, ella sigue a su marido, se muda a la “campiña”, aunque pedía que los judíos estuvieran lejos, pedido que era de alta probabilidad, no ocurriese puesto el contexto del ascenso, la visita misma de Hitler en su casa, el alto rango militar de su marido, el universo, en tanto particular, restringido de la legalidad, normativas y accionar del ejército nazi. Universo que en un comienzo avala y apoya hasta que se ve ensanchado por un punto de singularidad que vehiculiza la exigencia de una nueva ley universal que deje atrás el limitado horizonte restrictivo de la legalidad previa . Singularidad introducida en el preciso momento en que Elsa es anoticiada acerca de la fuente verdadera del olor nauseabundo que sale de las chimeneas.
En cuanto a los conceptos de necesidad y azar, consideramos a la necesidad en relación al contexto socio-histórico en el que vivía Elsa y con respecto al azar, al hecho acontecido al final de la película, es decir, la muerte de su hijo el día del traslado. Entendemos por necesidad a aquellas situaciones que suelen suceder de forma forzosa, inexorable e inflexible. Es por tal que a partir de los conceptos planteados muchas veces el sujeto no es responsable ni se lo puede hacer responsable de un determinado acto. El film elegido es un relato basado en la historia. Es por tanto que es sumamente imprescindible abordar el concepto de necesidad teniendo en cuenta el contexto socio-histórico en el que vivía Elsa. Es un drama muy oblicuo, ya que todo es visto desde el otro lado del alambrado hasta el final de la historia y la verdadera realidad del campo no se ve hasta las últimas escenas. Elsa no piensa, no piensa por si misma, no piensa profundamente. Elije estar ajena a lo que sucede, mirar todo desde el horizonte ocupándose solamente de la seguridad, cuidado y el bienestar de su familia y por sobre todo de su posición en la sociedad. El resto para el personaje seleccionado esta mucho más allá de su periferia. Un claro ejemplo de lo dicho se da en la película en un momento en el que poco después de haberse mudado al campo, Bruno dice: “pienso que fue una mala idea” y Elsa le responde: “no podemos darnos el lujo de pensar”. Claramente podemos observar como Elsa no tiene opción para elegir, sólo le resta someterse y ser una especie de cómplice y asistente de los ideales, los deseos, la moral y las ambiciones de su marido. La necesidad claramente se pone en juego. En conclusión, en Elsa prevalece ante todo el tener que acompañar el mandato que al prestigioso militar nazi le habían asignado, teniendo así que respetar las legalidades y las normativas que rigen dentro de dicho régimen.
En cuanto al concepto de azar, por el contrario, podriamos decir que se da de forma circunstancial y accidental. Es decir que en el azar se pone en juego la suerte de la situación en particular. Es así, que cuando Elsa comienza a abrir los ojos sobre lo que estaba pasando a su alrededor y a investigar por sí misma lo que está sucediendo, empieza a dar cuenta de una realidad diferente a la relatada por su marido. En consecuencia, existe una disminución notable en cuanto al trato y el respeto que venia teniendo con él. Determinadas situaciones como la vivida con el teniente Kotler frente a ese olor nauseabundo que salía de la chimenea, la llevo a condenar finalmente lo que estaba pasando. Incluso Elsa trata de responsabilizar y mostrar el mal que estaba cometiendo su respectivo marido. Consideramos que el azar se pone en juego en el preciso momento en que Elsa decide alejarse de esa vida maligna y repugnante de la cual era participe. Ella toma la resolución que la mejor calidad de vida para sus hijos solo podía ser asegurada alejándose del campo. Pero tal decisión fue tomada en forma tardía, lo peor ya había pasado. El mismo día en que se iban a marchar de esa casa, el niño decide ayudar a Shmuel en la búsqueda de su padre desaparecido metiéndose en el campo de concentración y en ese mismo día se pauta la matanza de los judíos en las cámaras de gas. Es así que consideramos que el Azar, a partir de la situación descripta, se puso en juego. Por último, Juan Carlos Mosca sugiere: “que la responsabilidad sólo adviene en la grieta entre la Necesidad y el Azar allí también adviene el sujeto, sujeto como deseante”. Cuando la Necesidad y el Azar rigen por completo o por una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Por consiguiente, consideramos que sólo basta con que se produzca una “grieta”, es decir una distancia entre ambos conceptos para que solo así aflore el cuestionamiento sobre la responsabilidad subjetiva. Es allí donde la protagonista incursiona modificando algo de este destino, de lo fijado de antemano. A partir de lo dicho nos sumergimos a una pregunta que aún se encuentra latente: ¿Es Elsa culpable de lo que le paso a su hijo Bruno? ¿Se le puede adjudicar a la protagonista algún tipo de responsabilidad por sobre lo vivenciado en la escena final de la película?

Bibliografía
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- Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. IV. Eudeba, Buenos Aires.
- Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. III). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
- Domínguez, M. E.: La singularidad en los códigos de ética: ética y deontología. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Lewkowicz, I: Singularidades codificadas. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Salomone, Gabriela Z.: Consideraciones sobre la Ética Profesional: dimensión clínica y campo deontológico-jurídico. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Arendt, H. (2007). “Responsabilidad personal bajo una dictadura”. En Responsabilidad y juicio. Paidós, Barcelona.
- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Michel Fariña, J. J. “The Truman Show. Mar abierto (un horizonte en quiebra)”. En Ética y Cine, Eudeba, 2000.
- Michel Fariña, J. J. “Responsabilidad: entre necesidad y azar”
- Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
- Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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