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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
CÁTEDRA 1

PROFESOR TITULAR:
Juan Jorge Michel Fariña

DOCENTE DE COMISIÓN:
Fernando Pérez Ferretti
COMISIÓN: 1

ALUMNO:
Alfonso Jesica Mariana
DNI: 34400366

CURSO DE VERANO 2012
26 de febrero del 2012
A continuación presento el desarrollo de la segunda evaluación. Para la misma he elegido trabajar sobre el libro “El niño con el pijama de rayas” de John Boyne, a partir del cual haré un recorte de una singularidad en situación a los fines de abordar la temática de la responsabilidad subjetiva, intentando ubicar los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad apuntando aquello de lo cual podríamos hacer responsable al sujeto.

SINOPSIS
Madre es alemana y está casada con un oficial nazi, muy allegado a Hitler (el personaje del Furias). Ambos viven en Berlín, en una casa de cinco plantas, junto a sus hijos Gretel (12 años) y Bruno (9 años). Un día brindan en su casa una cena a la que asiste el Furias con su mujer, en la cual le informan al marido de Madre que ha sido asignado para trabajar en un campo de concentración, motivo por el cual Padre y Madre deben mudarse junto con su familia a Auschwitz. En un principio Madre no está de acuerdo con esa noticia, pero finalmente decide seguir los pasos de su marido, un hombre muy inteligente y con mucho porvenir. Una vez instalados en su nueva casa, Bruno establece amistad con un niño judío llamado Shmuel (9 años) quien se encuentra del otro lado de la alambrada que limita su casa. Mientras Padre realiza sus tareas como comandante, Madre comienza a disgustarse por su estadía allí y luego de un episodio en el cual le encuentran piojos a los chicos, ambos padres tienen una conversación en la cual deciden que tanto Madre, como Bruno y Gretel regresaran a Berlín. Un día antes de la partida, Bruno emprende una aventura con su amigo Shmuel y decide atravesar la alambrada para ayudarlo a su amigo a buscar al padre que estaba desaparecido. En dicha aventura, ambos pierden la vida en una cámara de gas. Frente a la desaparición de Bruno, Madre no vuelve tan pronto como había planeado a Berlín, porque decide quedarse esperando noticias de su hijo. Finalmente regresa con la ilusión de que su hijo haya vuelto a Berlín sólo. Luego de un tiempo unos oficiales encuentran la ropa de Brun, quien antes de atravesar la alambrada se había cambiado de ropa y se había puesto un “disfraz” de pijama a rayas. Padre reconstruye lo sucedido. Unos meses después es detenido por otros soldados.

ANÁLISIS
Voy a analizar dicha viñeta con el propósito de establecer el circuito de la responsabilidad. Como bien dije al comienzo me voy a centrar en el personaje de Madre. Entonces, si tenemos en cuenta lo que dice María Elena Domínguez al referirse al Tiempo 1, en tanto realización de una acción en concordancia con el universo de discurso en el cual el sujeto se encuentra inmerso y que se espera, se agote en los fines para los cuales fue concebida, me gustaría ubicar allí dos escenas en las cuales se puede apreciar la decisión de Madre de acompañar a Padre en su trabajo. Cuando Bruno vuelve del colegio y encuentra a María (la criada de la familia) armando las maletas, Madre le explica a su hijo los motivos de la mudanza: “Mira, hijo, no tienes que preocuparte. (…)Es por el trabajo de tu padre. Ya sabes lo importante que es ¿verdad? (…) Es un trabajo muy importante. Un trabajo para el que se requiere un hombre muy especial.” Por otro lado, la escena que quisiera incluir dentro del Tiempo 1 es una cena de Navidad, previa a la mudanza, en la cual Padre viste su uniforme de Comandante y es aplaudido por todos los invitados. Allí se da la siguiente descripción: “Madre se acercó a él, lo besó en la mejilla y le pasó una mano por la parte delantera de la chaqueta, admirando la calidad de la tela.” En dicho evento todos, incluso Madre, estaban muy orgullosos del Comandante, menos Nathalie, la abuela de Bruno, quien le dice a Padre: “Quizá las obras que te hacía interpretar cuando eras niño te condujeron a esto. A disfrazarte como una marioneta.” Finalmente Madre le objetó a Nathale: “Nathalie, ¿no crees que Ralf está muy guapo con su nuevo uniforme.” Y Nathalie le responde: “¿Guapo? ¿Has dicho guapo? ¡Qué ingenua eres! ¿Crees que eso es lo que importa? ¿Estar guapo?”. Mediante las dos escenas que recorté, entiendo que puede observarse el apoyo que Madre le da a Padre en su decisión, decide acompañarlo y no sólo porque la situación indicaría que debería acompañarlo, en tanto es su esposo, sino que además muestra estar orgullosa del hombre prestigioso que ha elegido como marido.

En el Tiempo 2 podríamos ubicar aquellos indicadores que ponen al sujeto en sobre aviso de que ha habido un exceso de lo acontecido, es decir, un más allá o un más acá de la acción llevada a cabo en el Tiempo 1. Esos indicadores que marcan un quiebre del universo particular que sostenía al sujeto, lo interpelan a responder por su acción del Tiempo 1 a la luz de los elementos que emergen en el Tiempo 2. En este sentido, me gustaría señalar en el caso de Madre algunas escenas, en las cuales se podrá observar cómo ella se ve interpelada a responder. Antes de abandonar su casa en Berlín, mientras los esperaba un choche oficial con banderas rojas y negras, Madre, María y Bruno son los últimos en retirarse y allí Madre dice con lágrimas en los ojos: “No debimos permitir que el Furias viniera a cenar. Hay que ver de que son capaces algunos con tal de progresar.” Este indicador la interpela, frente a dicha interpelación, ella puede responder de diferentes maneras y allí es quizás en donde se abriría el espacio para ubicar algo de la responsabilidad subjetiva. No obstante, en este caso su respuesta indica la puesta en marcha del mecanismo de proyección. Frente a esa situación que la interpela y la angustia, ya que no le agrada la idea de abandonar su casa en Berlín ni de educar a sus hijos en un campo de concentración, proyecta la culpa hacia otros personajes, en este caso Padre.
Otra situación que la interpela, es cuando llegan a la nueva casa y Bruno le reclama a su madre por dicha mudanza. Ella le contesta: “A nosotros no nos corresponde pensar. Ciertas personas toman las decisiones por nosotros.” Si bien el reclamo la interpela, ella proyecta nuevamente la responsabilidad hacia afuera.
Otra escena que me interesa señalar, es la siguiente. En una ocasión su hijo Bruno, jugando en un columpio que había construido en el patio, se cae lastimándose la rodilla. Allí, Pavel, un hombre anciano, que se desempeñaba como camarero en la casa, lo atiende y le cura la herida. A la llegada de Madre, ella observa lo acontecido y le dice a Pavel: “Si el comandante pregunta algo, diremos que yo curé la herida de Bruno.” En este punto me parece importante señalar un quiebre en Madre, un quiebre en el universo de sentidos que la sostenía. Si su marido se enterase que Pavel era médico, éste tendría problemas. Entonces, Madre decide encubrirlo aunque para ello fuese necesario mentirle a su marido. ¿Por qué marco un punto de quiebre aquí? La situación la interpela como mujer, la interpela en tanto parecería haberse interrogado acerca del hombre que había elegido como padre de sus hijos. Hasta entonces, en su universo de sentidos, ella era la esposa de un hombre prestigioso, poderoso, con un gran porvenir. Ahora parecería haber un quiebre en ese sentido, parecería encontrarse con que ese hombre no sólo era eso que ella creía, sino que era un hombre capaz de llevar a cabo algunas acciones sin límite aparente y ello la interpelaría, aparentemente, como mujer.
A lo apuntado hasta aquí como Tiempo 2, me gustaría incluir una última escena en la cuale creo que Madre se ve interpelada, pero en este caso, tal vez ensayando algún otro tipo de respuesta diferente a las anteriores. Un día Gretel se encuentra un huevo en la cabeza y mostrándoselo a su Madre resultó ser que se trataba de piojos. Madre dijo: “No puedo creerlo. Ya sabía yo que pasaría algo así en un sitio como este. (…) Esto ha pasado por culpa de toda la porquería que hay aquí. No entiendo cómo ciertas personas no se dan cuenta del efecto que este lugar está teniendo sobre nosotros.” Luego mantiene la siguiente conversación con su esposo: “-Es horrible, decía Madre. Horrible ya no lo soporto. –No tenemos alternativa, replicó Padre. Ésta es nuestra misión y…. –No, ésta es tu misión, lo cortó Madre. Tu misión, no la nuestra. Si quieres puedes quedarte aquí. – ¿Y qué pensará la gente si permito que tú y los niños volváis a Berlín sin mí?, replicó Padre. Harán preguntas sobre mi compromiso con el trabajo que desempeño aquí. - ¿Trabajo?, gritó Madre. ¿A esto llamas trabajo?” . Madre parecería verse interpelada por la situación, parecería que ella observa que su decisión de acompañar a su esposo en su trabajo está teniendo un más allá de lo que se esperaba. Y en este punto me gustaría señalar que su respuesta, parecería ser diferente. Aquí Madre no proyecta, tampoco niega, sino que se arrepiente. Entonces quisiera establecer el siguiente interrogante pero sólo para establecerlo y dejarlo sin respuesta, ya que en el libro no hay elementos que permitan elaborarla, sino que el espacio de la terapia, sería el propio para ensayarla, sólo que en este caso no tenemos esa oportunidad: ¿Sería el arrepentimiento de Madre una respuesta que cierra el circuito, al modo de las figuras de la culpa, o sería una posible respuesta que da lugar al sujeto del deseo? ¿Marcaría ese arrepentimiento una nueva posición frente al Tiempo 1 a la luz de la interpelación del Tiempo 2? Cuando Madre le señala al esposo que esa es su misión, no la de ella, abre un espacio para su deseo.
Ahora bien, me gustaría poder despejar los elementos de necesidad y azar que están en juego en dicho recorte, pero que no alcanzan para explicar la distancia entre Tiempo 1 y Tiempo 2.
Si necesidad tiene que ver con aquellos sucesos ajenos a la voluntad humana, en la medida en que ocurren de manera inexorable, en este caso podríamos señalar el momento histórico, es decir, el Régimen Nazi y los castigos que se llevaban a cabo. Esto lo vemos en el relato con diferentes indicadores, la alusión a Hitler con el personaje del Furias, el auto oficial con banderas rojas y negras, las descripciones que hace Shmuel de los castigos que los soldados alemanes impartían a los judíos, entre otros. En cambio, si el azar tiene que ver con las coincidencias, con la casualidad, en este caso, podríamos señalar como un evento azaroso el hecho de que Pavel, quien se desempañaba como camarero en la casa de Madre, fuera también médico. Que Bruno se lastime la rodilla jugando al columpio y que justo Pavel lo estuviera viendo, ya que no había nadie en la casa es también del orden del azar.
Una vez despejados estos elementos de necesidad y azar, me gustaría ensayar una hipótesis clínica que dé cuenta de aquello por lo cual podríamos responsabilizar a Madre, entendiendo que dicha responsabilidad subjetiva se abre en la grieta entre la necesidad y el azar, tal como sugiere Juan Carlos Mosca.
Me gustaría pensar que lo que a Madre la interpela es el lugar que está ocupando en el deseo de ese otro que ha elegido como esposo. Frente a los indicadores que he recortado como Tiempo 2, Madre se enfrenta con algo que hasta el momento no ha querido ver, frente a un hombre sin escrúpulos (aquí me gustaría aclarar que no estoy realizando una valoración moral sobre el comportamiento de Padre, sino que lo que señalo es que para Madre, su esposo ha llegado a un punto que para ella es inaceptable). Dicha situación la interroga, la interpela a ella en tanto mujer que ha elegido a ese hombre como el padre de sus hijos. Y allí habría un espacio para la responsabilidad subjetiva, allí podríamos decirle Madre si fuese nuestra paciente: ¡Pues bien, qué tiene usted que ver en esto que nos cuenta!, buscando su implicancia en los hechos que la interpelan. Entonces, vuelvo a plantear el interrogante acerca del arrepentimiento, ¿Sería el arrepentimiento una nueva posición más acorde con su deseo? En ese caso es que podría pensarse en un Tiempo 3, en el cual se pone en juego el deseo del sujeto, un sujeto del inconsciente que alcanza una posición más ética en relación a su deseo.

Hasta aquí he intentado marcar los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad tomando algunos recortes del libro “El niño con el pijama de rayas”. El Tiempo 3 es potencial, no podríamos verificarlo en este caso por medio de ningún indicador situacional, como si pudo hacerse con el Tiempo 1 y con el Tiempo 2. ¿De qué podríamos hacer responsable a Madre? A pesar de los indicadores del orden de necesidad y del azar, hay un agujero, un espacio para la responsabilidad de Madre. Madre debería poder interrogarse acerca de su elección, de la elección del hombre que es el padre de sus hijos. En esa elección de objeto está en juego su propio deseo. Ella se arrepiente, hay allí culpa y un posterior arrepentimiento. Esa culpa es la que vela y a la vez nos pone en sobre aviso de que allí hay una responsabilidad vacante de Madre.

BIBLIOGRAFÍA

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- Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
- Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
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- Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006



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