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Psicología, Ética y Derechos Humanos

Segundo Parcial Domiciliario

Cátedra I
Prof. Regular Titular: Lic. Fariña, Juan Jorge Michel
Ayudante: Lic. Pérez Michielli, Soledad
Comisión 18
2º Cuatrimestre 2009


Alumna:
• Dolinka, Vanesa LU: 264278050
• Puhl, Sabrina LU: 315979510

La singularidad en situación elegida para desarrollar el circuito de la responsabilidad subjetiva, es tomada de la película “El niño del pijama a rayas”.
Sinopsis
El film está ambientado en la época del Holocausto y cuenta la historia de una familia que vivía en Berlín, pero que debido a las funciones que realiza el padre (Ralf), se trata de un eficiente soldado nazi, la familia debe mudarse a una casa cerca a un campo de concentración, del cual Ralf debe hacerse cargo. Este hombre, es un gran soldado muy respetado por sus súbditos, que en cada escena que aparece, está defendiendo su posición política y su deber hacia su patria, sin importar lo que deba hacerse en esa guerra para llevar a Alemania a ser una gran Nación. Ralf, cree profundamente que los judíos forman parte de una “raza inferior”, por lo que durante todo el film, se lo ve en reuniones con otros generales y soldados, y cumpliendo sus deberes. Incluso, en una de esas reuniones, se ve cuando están pasando un cortometraje sobre lo que sucede en los campos de concentración. Se trata de una farsa, que sólo se usaría para engañar a sus prisioneros y poder trasladarlos hasta estos campos. Cierto día la esposa, Elsa, decide volver a Berlín, debido a que empieza a entender de lo que realmente se encarga su marido a partir de que un soldado expresa: “huelen peor todavía cuando arden”, ante la presencia de un humo negro en el aire y un olor nauseabundo. Elsa ya no tolera convivir en un ambiente en donde se llevaban a cabo torturas y asesinatos de esa índole, y entiende que no es un buen lugar para sus hijos (una niña de doce años y un niño, Bruno, de ocho años). El mismo día de la mudanza, horas previas a que la misma se llevara a cabo, Bruno va a visitar a Shmuel, un niño judío que se encuentra dentro del campo de concentración, y al que visita frecuentemente para jugar con él, a escondidas de sus padres. Pero esta vez, con el fin de ayudarlo a encontrar a su padre, ya que según su amigo, el padre no había vuelto de realizar un trabajo fuera de lo habitual con otros hombres. Bruno le promete que lo va ayudar, ya que es un buen explorador y porque además, se siente en falta con él por un hecho anterior. Para poder entrar al campo, Bruno cava un pozo por debajo del alambrado y Shmuel le consigue un pijama para él. Su madre al darse cuenta de su ausencia, comienza la búsqueda movilizando al resto de las personas que estaban en la casa; incluso Ralf abandona una reunión y dirige la búsqueda junto a sus soldados. El rastreo de los perros lo llevan hasta el lugar del alambrado, donde encuentran el pozo junto a las vestimentas de su hijo. Así descubren que Bruno ha entrado al campo. Mientras tanto, Bruno y su amigo, se encuentran buscando al padre de éste dentro de un pabellón. Justo en ese momento, soldados retiran a todos los hombres que estaban allí dentro, incluso Bruno y Shmuel, llevándolos directo a un ambiente que funcionaba como horno para incinerarlos. Ralf, desesperado por lo que está pasando, expresa un rostro desorbitado y una actitud que no sabe qué hacer, y que sin embargo, por el cargo que ocupa, uno pensaría que tiene todos los recursos para encontrarlo. Sin embargo, la película termina allí. Por un lado, el niño rozando cuerpos de hombres desnudos encerrados en una habitación oscura que lo llevaría a la muerte; y por el otro lado, el rostro del padre abatido, destruido. Lo que uno puede pensar a partir de esta última escena, es que desgraciadamente, el niño muere porque el padre no pudo frenar la orden de exterminación.

Análisis
Al personaje que tomamos es el de Ralf. A continuación armaremos el esquema del circuito de la responsabilidad subjetiva, y luego el abordaje teórico correspondiente a cada momento para articularlo con el personaje de la película.

T1: Ralf: orden de hacer desaparecer T2: Elsa: avisa al esposo que Bruno ha desa-
a los judíos. parecido.

El Tiempo 1, es el momento en que se realiza una acción con un determinado fin, el cual se supone que se agota en los resultados para los que fue concebido. En el caso de nuestro personaje, el padre de Bruno, lleva a cabo acciones de exterminio judío, que en la situación recortada, la acción es cumplida en un determinado pabellón. La acción podría haber finalizado allí, a no ser por la situación casual y accidental de que su hijo se encontrara en ese mismo lugar y en ese mismo momento.
En un Tiempo 2, el sujeto recibe indicadores de la realidad, que su acción llevada a cabo en el Tiempo 1, ha excedido los fines por los motivos que fue realizada. Algo anduvo mal, y ahora el sujeto se ve interpelado por esos elementos disonantes, entendiendo que la interpelación es un llamado a que alguien responda. Esta pone en marcha el circuito, y luego la culpa es la que ob-liga a dar una respuesta a dicha interpelación, condición necesaria para el circuito de la responsabilidad subjetiva. La culpa resulta ser un particular, y es necesaria porque sin ella no se podría producirse la responsabilidad subjetiva, es decir, una singularidad. También es la culpa, la que hace que se produzca la retroacción al Tiempo 1 resignificándolo. En Ralf, el aviso de la desaparición de su hijo recibido por su esposa, lo pone en alerta de que algo de su accionar alcanzó a la vida de Bruno. La presencia de la culpa, la inferimos a partir de la expresión de desesperación en su rostro y el grito desgarrador llamando a su hijo, cuando ve que uno de los pabellones estaba vacío, advirtiendo que Bruno se encontraba entre los prisioneros que habían sido llevados a la muerte.
Entre la distancia de un Tiempo 1 y un Tiempo 2, ubicamos la hipótesis clínica por la cual nuestro personaje debe responder por la acción del Tiempo 1. Nuestra construcción acerca de ésta, es el goce del sadismo por destruir al objeto. Ésta la inferimos a partir de las prácticas de sufrimiento, castigo y muerte realizadas a los judíos. Lo que pensamos es que el personaje se apoya siguiendo a un líder con ideales eugenésicos, los cuales sostenían que los judíos eran considerados como una raza inferior que perjudicaban a la patria. El alojarse en el discurso de la autoridad (Hitler), le permite justificar sus actos pero al mismo tiempo, inconscientemente, el yo vela su deseo, en este caso, el goce sádico. Citando a Mosca, quien retoma a Lacan: “el yo no es propietario del deseo, pero sí diremos que el Sujeto es responsable de su puesta en acto” .
Pero también, podríamos construir una segunda hipótesis clínica a partir del texto de Calligaris, “La seducción totalitaria”. Podemos argumentar que el goce de nuestro personaje era altamente narcisista, ya que podría tratarse de ser un gran soldado, uno ejemplar, que como tal, se debía completamente a su país y a su líder, sin importar las acciones que debía realizar para ello.
Para hablar de responsabilidad subjetiva, es necesaria la presencia de un Tiempo 3. Este es el tiempo en el que se produce un cambio en el sujeto, un viraje en la posición del sujeto frente a su deseo. Se produce una novedad, se trata de una nueva singularidad: es el efecto sujeto, que implica la noción de acto. Y al hablar de efecto sujeto, del tiempo del acto, estamos hablando del acto ético, porque es el acto en que se produce un sujeto de deseo inconsciente. Acto ético que poniendo en juego una nueva singularidad, permite que se extiendan los límites del universo, como totalizador de elementos. La responsabilidad frente al deseo, hace que se diluya la culpa que emerge, porque el sujeto se reconoce como deseante. En nuestro ejemplo, no podemos ubicar el tiempo de la responsabilidad subjetiva, ya que si ésta supone un cambio de posición del sujeto confrontado a su deseo, en este caso no es observable, en primer lugar porque la película termina allí, en esa última escena descripta. En segundo lugar, porque inferimos que la angustia y la culpa observada no corresponde a su deseo inconsciente, sino a que accidentalmente su hijo se encontraba allí. Se podría pensar que a lo mejor, le “echara la culpa” a la esposa por descuidar a su hijo, o incluso a los soldados por no estar vigilando bien las puertas de la casa.
Necesidad: es la categoría por la cual se funda la situación. Es algo inexorable, que no se puede cambiar. En nuestro sujeto, la necesidad es la guerra nazi. El personaje es un militar que responde a las órdenes de un líder para conseguir la perfección de su país, de la cual no puede abstenerse.
Azar: es aquella categoría que es ajena a la voluntad del sujeto, relacionada al accidente y a lo inesperado. Ubicamos el azar, en la coincidencia de la presencia de su hijo en el momento en el que los prisioneros judíos eran llevados al crematorio.
Dado el tema que toca nuestro ejemplo (los crímenes nazis), es importante articular aquí el efecto particularista.
Se entiende por efecto particularista aquello que no tiene en cuenta el eje universal-singular, sino que por el contrario, lo niega y lo reduce a un puro particular.
En el ejemplo tomado por nosotras, no se trata de otra cosa que un puro particular, debido a que el nazismo practicaba una pensamiento genocida, en la cual, aquel que no cumpliera con las condiciones de una raza humana “perfecta”, debía ser eliminado, como así también, aquél que desobedeciera o se opusiera a esta orden del líder. Ya lo dice Calligaris en su texto, que el principio elemental de un régimen totalitario es una gestión total de la vida cotidiana. Y así, lo que esto soporta es “que el sujeto sea cada vez más, nada más que un instrumento del funcionamiento del lazo” . De esta manera, con la instrumentalización de los sujetos, el “ser instrumento” que queda puesto en juego, hizo que el nazismo, régimen totalitario por excelencia, pudiera ejercer e imponer su ideología y los crímenes que conllevaba ésta.



NOTAS

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