por 

Psicología Ética y DDHH

Prof. Titular: Juan Jorge Fariña

Ayudante de trabajos prácticos: Lic. Ollier Alejandro
Lic. Navés Flavia

Película Asignada: “El Niño Pez”

Comisión: 23

Integrantes del Grupo:
* Gonzalez, Noelia
LU: 325778230 Mail: noelia_gonzalez86@hotmail.com Tel : 1558702508

* Ramirez Fernanda Soledad
LU : 318988710 Mail : fer_black@hotmail.com Tel : 1558074703

2do Cuatrimestre 2010

Análisis de la película “El Niño Pez”

En función de la consigna propuesta por la cátedra, tomaremos la película “El Niño Pez” para ilustrar el circuito de la responsabilidad. Daremos cuenta de los elementos necesidad y azar, tratando de ubicar las figuras de la culpa para finalmente dar con una hipótesis clínica.

• Recorte de la película
El film data de dos jóvenes adolescentes, que planean ir a vivir juntas a Paraguay. Lala tiene 19 años, es la hija de un conocido juez, vive en su casa en San Isidro, con sus padres y su hermano. Aillín, de 20 años de edad y nacionalidad paraguaya, trabaja hace seis años de mucama en la casa de esta reconocida familia.
Éstas jóvenes son pareja y ambas roban cosas de la casa de la familia de Lala para venderlas, con el objetivo de conseguir dinero para su viaje.
Aillín era constantemente acosada por su jefe (el padre de Lala). Lala, una noche llega a su casa, escucha ruidos, sube la escalera, y encuentra a su padre en el escritorio teniendo relaciones sexuales con Aillín. Lala corre llorando desesperadamente hacia el baño, toma en sus manos unos frascos de pastillas, se dirige a la cocina y los vierte en un vaso de leche. En este momento entra el padre, y le pide un vaso de leche para él también, ella mirándolo con cara de enojo y a la vez de desconcierto, le sirve el vaso de leche. El padre mueve los dos vasos de leche, a uno le pone azúcar, y toma un sorbo del otro, luego se va a su escritorio con el vaso de leche a seguir trabajando. Lala se va a dormir y termina su vaso de leche en su cuarto. El padre elige el vaso equivocado, Lala se da cuenta de lo que está sucediendo, sin embargo no hace nada para evitarlo.
Al día siguiente Lala parte en un colectivo clandestino a Paraguay, cuando llega a destino, repara que en la televisión de un puesto, estaban pasando la noticia de que su padre “el juez”, había muerto. Aillín lo había encontrado ya sin vida apoyado sobre su escritorio. Luego de este episodio, Aillín desaparece por dos días, y la policía la encuentran a punto de tomarse un colectivo a Paraguay. La llevan a un instituto de menores para luego definir su destino.
Lala, todavía en Paraguay, se entera de lo sucedido en Buenos Aires: Ailín está presa a pesar de ser inocente. En ese momento decide retornar, inmersa en desesperación, para de alguna manera solucionar las cosas. Lala quiere entregarse, pero Aillín no acepta su ayuda, la convence de que es una locura.
A raíz de una conversación, Lala cae en la cuenta de que la otra joven era explotada sexualmente en la cárcel, por lo cual decide rescatarla. Finalmente ambas huyen a Paraguay para concretar su sueño.

• Circuito de la Responsabilidad
Para dar cuenta de los tiempos lógicos que organizan el circuito de la responsabilidad tomaremos al personaje de Lala y su responsabilidad subjetiva respecto de la muerte de su padre.
En su texto, Juan Carlos Mosca sugiere que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar. Es decir, que cuando rigen por completo Necesidad o Azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad.
La Necesidad está dentro del orden de aquello que va a ocurrir inexorablemente, es el nombre de lo que cotidianamente llamamos destino. Son aquellos sucesos ajenos a la voluntad del sujeto que implican una relación entre causas y efectos.
El azar, en cambio, implica incertidumbre y, consecuentemente, desconecta las causas y los efectos. Este también supone ajenidad del sujeto, se refiere a la coincidencia, a la casualidad.
Necesidad y azar forman parte del campo de la determinación, aquello que preexiste al sujeto, de lo cual no es responsable. Pero basta que se produzca una grieta, una vacancia entre ellos, para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión.
En el caso de nuestro film, podemos decir que la Necesidad está dada por el hecho en que nuestra protagonista, Lala, descubre a su padre y a su pareja teniendo relaciones sexuales. Este es el destino frente al cual se encuentra, es la determinación en la que se halla, ante la cual deberá tomar una posición. Justamente es ahí donde se abre la grieta de la responsabilidad, donde el sujeto toma una posición ante lo recibido. La responsabilidad está exactamente en aquello que el sujeto hace con sus determinaciones.
En un primer momento, Lala, no ve otra salida que el suicidio. Presa de desesperación y angustia, decide terminar con su vida.
Sin embargo, una primera intromisión del Azar, hace que el padre de Lala aparezca en ese preciso instante para cambiar el devenir de las cosas. Es el padre quien muere y no ella.
El circuito de la responsabilidad está dado por tiempos lógicos. Un tiempo 1 en donde el sujeto tiene una intensión, un objetivo que intentará alcanzar dirigiendo su acción hacia tal fin. Es una decisión que hace el sujeto del lado del “Yo” de la conciencia. El acto mismo es el que funda la decisión que no estaba disponible antes, un movimiento del individuo que funda, que excede el universo ya existente, ampliando el universo situacional. Donde el resultado es en las coordenadas del orden universal- singular.
Luego aparece un tiempo 2 donde el sujeto recibe indicadores de que algo anduvo mal, de que las cosas no se presentaron como se esperaba. A partir de ello surge una interpelación, el sujeto interroga su acción ya que ésta da cuenta de algo diferente a la intención del tiempo 1. El tiempo 2 resignifica el tiempo 1, indica que este último fue más allá o más acá de lo esperado. Esta distancia entre un tiempo 1 y un tiempo 2 autoriza la puesta en marcha de una suerte de conjetura o hipótesis clínica acerca de aquello respecto de lo cual se espera una respuesta, es decir, aquello de lo cual el sujeto se hace responsable.
Este tiempo 2 está caracterizado por la figura de la culpa, y es la culpa la que origina esta retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder, es decir sobre la acción del tiempo 1. No hay forma de no responder porque la interpelación exige respuesta, y ésta misma va mas allá del lo que el “yo” querría responder.
Así es que, ubicamos un Tiempo 1 En donde Lala toma la decisión de suicidarse, vertiendo los medicamentos en un vaso de leche. Sin embargo aparece su padre interrumpiendo tal acción, y a partir de ahí la historia cambia. Cuando el padre le pide un vaso de leche para él, ella sabiendo cual era el vaso que contenía las pastillas, no hizo nada para impedir que el padre lo tomara.
En un Tiempo 2, ubicamos que el efecto no esperado es que Aillín fuera arrestada y llevada a un instituto de menores, acusada de ser culpable del asesinato del juez, del robo de joyas, dinero y cuadros de la familia. Cuando Lala se entera de que su pareja está presa, decide volver a Buenos Aires. Podemos decir que ésto es un efecto no esperado, su acción fue más allá de lo esperado, y hace que Lala se interpele por lo que hizo, y por eso decide volver. Su intención no contemplaba que su novia fuera arrestada. Aquí podemos dar cuenta de una segunda intervención del azar.
Podemos ubicar en Lala un tiempo 1, seguido de un tiempo 2 que resignifica al primero, obligándola a responder por aquel. Lo que obliga a responder es la culpa, solo el hecho de saberse culpable de la situación en juego permite la posibilidad de una operación eminentemente simbólica: la interpelación subjetiva. Es la culpa la que inaugura el circuito de la responsabilidad, donde el tiempo 2 resignifica el tiempo 1.
La responsabilidad subjetiva está en el lado de la singularidad. El sujeto, es el sujeto del inconsciente, y se hace responsable de sus actos, de sus deseos inconscientes, hace que el sujeto se confronte con lo que, perteneciéndole, le es ajeno, lo que desconoce de sí mismo, y es algo que se interpela desde el interior del mismo sujeto. La culpa hace que se retorne a la acción y se responda por ella, si se responde acorde al deseo del sujeto se inaugura un tiempo 3. Se da lugar a la responsabilidad subjetiva, la singularidad en situación, el sujeto deja de responder acorde a los ideales impuestos, en cambio responde a su deseo. Asimismo, desaparece el sentimiento de culpa, porque la decisión tomada está a la altura del deseo propio.
En el film también podemos ubicar un Tiempo 3 ya que Lala realiza un cambio de posición subjetiva. Cuando regresa a Buenos Aires, Aillín la persuade de no decir la verdad, diciéndole que nadie le va a creer pues ella seguirá sosteniendo que es culpable. Sin embargo, a pesar de ello, y sobre todo al enterarse que Aillín era explotada sexualmente en la cárcel, decide rescatarla poniendo en juego su vida. Es decir, afrontó la posibilidad de perder su vida porque pudo hacerse cargo de lo que hizo, pudo ir más allá de la culpa, dando lugar a una renuncia narcisista dolorosa.
A diferencia de la responsabilidad subjetiva la cual es una interpelación interna, en la responsabilidad jurídica, el sujeto, es el sujeto de derecho, y es considerado autónomo, es capaz de hacerse cargo de sus acciones, elecciones, y decisiones. El sujeto es interpelado desde el exterior, desde afuera, es otro el que obliga a hacerse responsable de los actos. En la película el ejemplo de responsabilidad jurídica es cuando Aillín es interpelada desde el marco de lo legal a responder por el supuesto crimen que cometió, debiendo hacerse cargo y asumiendo su responsabilidad desde lo legal.
En este sentido es que planteamos una diferencia respecto del tiempo 3 como responsabilidad subjetiva. Cuando hablamos del efecto sujeto como respuesta a la interpelación, estamos hablando del acto, lo cual implica una dimensión ética. Esto es así porque es dicho acto en que se produce un sujeto de deseo inconsciente. La responsabilidad subjetiva es entonces esa relación ética del sujeto al deseo.
En el caso de Lala, esto lo podemos ver en el momento en que decide arriesgar todo por su historia de amor. Es decir, no se queda anclada en la culpa, sino que ésta origina un movimiento, un cambio, que le permite asumir una significación diferente a lo ocurrido, en definitiva asumir una responsabilidad acerca de su deseo, el cual está dado en el hecho de jugarse por amor.

• Hipótesis Clínica, ¿Has actuado en conformidad con el deseo?
Decíamos que la interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la ley simbólica del deseo, obliga a retornar sobre la acción, en donde la culpa es la figura que da lugar esta operación. No hay deseo sin culpa, la relación lógica entre el deseo y la culpa es una posición lacaniana que hay que centralizar: “la única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica, es haber cedido en su deseo”. Ahora si el sentimiento de culpabilidad está indicando que se ha cedido en le deseo, lo paradójico es que en rigor no se puede sino ceder en el deseo.
La hipótesis clínica siempre tiene que ver con el deseo inconsciente, el cual es reprimible pero indestructible, y por lo tanto está presente iluminando cada acto.
Podemos pensar que en el caso de Lala, existía el deseo inconsciente de matar al padre, ya que éste abusaba constantemente de la joven de quien ella estaba enamorada. Así es que podemos intuir que ella inconcientemente sentía que su padre era quien le impedía vivir su historia de amor, y que tras la muerte de éste, podría al fin concretarla. Por lo tanto la responsabilidad subjetiva está anclada en el hecho de amar a aquella joven, es decir, Lala es responsable, en tanto sujeto del inconsciente, de desear concretar una historia de amor y actuar en consecuencia.

BIBLIOGRAFIA

• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

• Fariña, J. Responsabilidad: entre Necesidad y Azar.

• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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