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FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Universidad de Buenos Aires

PSICOLOGÍA ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
Materia 38 - Cátedra I
Prof. Reg. Tit. Juan Jorge Michael Fariña

Segunda Evaluación
Primer Cuatrimestre de 2010

Comisión 12
Docente: Haydée Montesano
Integrante: Sonia Romina Andriani
LU: 30.819.949/0

La decisión inadvertida de salir del placard

“Los psiquiatras me dijeron
que padecía un trastorno obsesivo compulsivo,
le pusieron nombre a mi dolor pero no me sirvió de nada”
Pignón Monsieur, personaje de la película “El placard”

Responsabilidad subjetiva
El personaje que se tendrá en consideración para el presente trabajo es Pignón Monsieur, el mismo que toma Elisabeth Ormart en su artículo “Salir del placard, o de la posibilidad de ser algo más que un mueble” en el que se trabaja sobre la responsabilidad subjetiva. La autora plantearía como hipótesis que la alienación a Otro, no sin la intervención de un psicólogo, dio lugar a que el sujeto se vea interpelado y pueda transformar su posición subjetiva. Este movimiento lo liga al deseo que en tanto tal está asociado a la ley, lo que tendrá efectos sobre su función como padre. “Un universo de consistencias que se rompe y un sujeto que se produce con su acto funda la posibilidad de otra elección de objeto” . Pasa de una alienación al objeto, si pensamos en la relación con la esposa que no lo deseaba como hombre, ni lo autorizaba como tal ante su hijo compartido, y la alienación en sus rituales, a otra elección: una mujer a la que desea y quien le da lugar en su deseo.
A continuación se mencionarán algunos indicadores que dan cuenta de la hipótesis. El personaje aparece en un comienzo como un sujeto prolijo en su vestir, complaciente con sus compañeros de trabajo a los que saluda siempre cordialmente y ofrece café de un modo automático. En la primer imagen de la película, al no poder salir todo el personal en la foto grupal de la empresa de preservativos en la que trabaja, decide salir de la escena. A continuación cuando se entera que va a ser despedido, también toma la decisión de salir de la escena aproximándose al balcón como para tirarse, quedando atrapado en la literalidad del mensaje de contestador que su esposa (con quien está separado) siempre evitativa: le comunica que no se preocupa por haberse enterado del despido, porque cree que “va a caer bien parado”. Desafiando a esta mujer estuvo muy cerca de un acting out, si tomamos las nociones de Lacan, en la que habiendo Otro en la escena le dirige su acto ubicándose como objeto a en tanto desecho, en el presente caso podría ser: mierda que se cae del balcón. En ese instante el vecino lo detiene dándole una orden “no se tire porque va a abollar mi auto” él siempre obedece. Esta posición de obediencia a la autoridad entraña una elección que queda más del lado de la creencia en un determinismo , si tomamos a Sastre. Diríamos que por no encontrar garantías en el Otro, queda empobrecido a tal punto que estaría identificado al desecho, como mencionamos antes. En un segundo momento, cuando abriga la causa de continuar en la empresa sin tener garantías por ello, lo podemos pensar del lado de la responsabilidad subjetiva “responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo” abriendo un espacio para que surja algo nuevo: el personaje puede relacionarse con sus compañeros, con su nueva pareja y con su hijo desde otro lugar, porque al hablarse de su supuesta sexualidad homosexual, resulta un sujeto enigmático y deseante, ya no un traje en el ropero.

Circuito de responsabilidad
Se sugerirá a un posible circuito de responsabilidad que organiza la situación que ya adelantamos. En un primer tiempo es posible ubicar el sujeto moral cree que si lo echan de su trabajo no hay posibilidades de continuar con su vida, porque por otro lado él, acorde a lo convenido con su esposa e hijo tiene que cumplir con el pago de una pensión. Estamos en el plano de la moral, lo jurídico y lo deontológico.
En un segundo tiempo lógico que inscribe el primero, el sujeto sin tener garantías de poder continuar en su empleo, toma la propuesta del vecino psicólogo, de fingir ser homosexual, ya que en la actualidad y en una empresa de las características de la suya, podría ser visto como despido por discriminación. No se calcula lo que puede llegar a pasar luego de tomar la decisión de llevar adelante dicho acto.
Se podría postular un tiempo tercero en que emerge una nueva posición subjetiva que marca un antes y un después del acto: el sujeto puede ser padre pudiendo transmitir a su hijo la ley que posibilita el deseo. Ya no es un padre solo presencia que da dinero, sino que causa al hijo, ya que este último lo quiere visitar. Se suma a lo dicho anteriormente que elige a una mujer que desea, porque pudo separarse del lugar de “felpudo” para la otra mujer. Como escena que evidencia esta marca, podemos mencionar la final donde se saca la foto de otro año en la empresa: ahora se propicia un lugar en la foto. También la escena en que hecha de menos a su ex esposa.

Azar y necesidad
Para que la situación que venimos trabajando tenga lugar se presenta como necesidad que haya reducción de personal en la empresa. También, que exista una visión compartida en el común de esa sociedad contemporánea, donde el homosexual es valorado de una forma victimizante si se quiere, desigualando las diferencias, dando lugar a cierto beneficio a una persona por su elección sexual, algo que nada tiene que ver con su tarea en la organización.
En cuanto al azar, es preciso que el personaje Jean Paul Belone, su vecino psicólogo, se haya mudado recientemente en el departamento contiguo, pero principalmente lo contingente es que se encuentre en su balcón en el momento en que era probable que Pignón se arrojara al vacío por el suyo. Fue azaroso también que el hijo estuviera mirando la televisión mientras su padre pasara con la carroza en la marcha que llevaban a cabo los homosexuales en su día.

Figuras de la culpa
Aparecería en Pignón la culpa por no poder sostener económicamente a su hijo y ex esposa, el sujeto responde en primer término con su inclinación al suicidio. El sujeto se barra a tal punto por sostener a otro completo que incurre en esa idea. Luego por intervenir el azar y la necesidad, podrá responsabilizarse en el sentido de la ética. “No hay deseo sin culpa, implica retornar sobre la acción, y en efecto el psicoanálisis procede de este modo, retorna sobre la acción más moral, más particular favoreciendo la interpelación para la responsabilidad subjetiva. El sentimiento de culta se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética”

Pignón e Ibbieta
Daremos lugar a una comparación conceptual entre el personaje trabajado hasta ahora y el protagonista del cuento “El muro” cuyo autor es Sarte. Sabemos que Ibbieta estaba condenado a muerte junto con un grupo de tres personas, en el contexto de la guerra civil española. Pasó la noche anterior, desvelado y pensativo, iba a ser matado en cuanto amaneciera, al igual que sus compañeros. Él en cambio no pudo dormir, no estaba dispuesto a perder una hora de su vida, aunque internamente deshiciera los lazos que lo unían a la vida: familiares, proyectos políticos, futuro.
Luego de que se llevaran a los otros prisioneros al muro, lo demoraron a Ibbieta con el objetivo que delate el lugar de refugio de Gris, un amigo suyo. Él tenía ese conocimiento pero estaba convencido de no decirlo, salvo que lo sometieran a tortura. Como todavía estaba en una situación de poder hablar, al momento del interrogatorio mintió que estaba en el cementerio. Podría así, vivir unas horas más. Este amigo por una cuestión de azar, siendo que él se refugiaba en la casa de unos tíos y tras una pelea al no poder ir a lo de Ibbieta, eligió el lugar de la ocurrencia de la jugarreta, tal como mencionó su amigo.
“Lacan propuso al final de su seminario acerca de la ética que la única cosa de la que puede ser culpable un sujeto es de haber cedido su deseo” . Ibbieta es responsable por haber deseado vivir, hablamos del deseo a nivel inconciente, lo que se lee entre líneas ya que en lo manifiesto del relato expresaba su desazón, fragmentación y sentimiento de muerte en un cuerpo que respira…pero que no duerme. Nuevamente estamos en el plano de lo no calculable, no se puede prever, no hay garantías en el Otro en este punto. Podemos pensar también que la angustia en Ibbieta por la muerte incipiente, lo que revela es su deseo. Si tomamos a Freud, él nos advierte sobre la responsabilidad por el contenido de los sueños, como una formación del inconciente, por tratarse de cumplimientos de mociones de deseo.
Lo mismo a otro nivel es lo que podríamos llamar el deseo de ser, de Piñón, el deseo de salir del placard. Con el discurso de la homosexualidad, encontró un nuevo lugar que ocupar, más activo y deseable. A pesar de que finalmente esclareció su verdadera elección heterosexual, por lo menos en el trabajo, quedó una marca que inscribió al sujeto en otra posición subjetiva. Ibbieta atravezó el muro vivo y Pignón abrió las puertas del placard. A partir de allí nuevos sujeto emergieron, ya no serán los mismos.

Bibliografía
- Alemán, Jorge “Nota sobre Lacan y Sarte: el desicionismo” en Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Ed Miguel Gómez. Málaga, 2003.
- Ariel A. “La responsabilidad ante el aborto”. Ficha d ela cátedra. Mimeo.
- D´ Amore O. “Responsabilidad y culpa” en La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol I. Ed. Letra Viva, 2006.
- Fariña M. y GutierrezC. “Veinte años son nada” en Causas y azares nº 3. Buenos Aires, 1996.
- Freud S. “La responsabilidad moral por el contenido de los sueños” en Obras Completas Ed Amorrortu tomo XIX.
- Jikins J. “Vergüenza y responsabilidad” en Conjetural, nº 13. Ed Sitio Buenos Aires, 1987.
- Mosca Juan Carlos “Responsabilidad: otro nombre del sujeto” en Ética un horizonte en quiebra.Ed. Eudeba. Buenos Aires,1998.
- Salomone Gabriela “El sujeto dividido y la responsabilidad” en La transmisión de la Ética. Clínica y deontología. Vol I. Ed. Letra Viva, 2006.
- Ormart Elisabeth “Salir del placard, o de la posibilidad de ser algo más que un mueble” en www.elsigma.com



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