por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología Ética
y Derechos humanos
Profesor titular: Fariña, Juan Jorge Michel

Profesor: Lic. Adelquis Del Do
Alumno: Guzmán Ferraro Natalia
L.U: 3124141370

1º Cuatrimestre 2010
Introduccion:

En el presente trabajo se intentara, en la medida de lo posible, dar cuenta a cerca de la responsabilidad subjetiva, el circuito de la responsabilidad y sus tiempos lógicos en relación al film francés “Le Placard” del año 2001. Asimismo se intentara establecer relaciones entre dicho film y el cuento “El Muro” de Jean Paul Sartre a modo de conclusión.
Desarrollo:
Para realizar el análisis de la película propuesta se utilizara como guia el comentario de la misma realizado por Elizabeth Ormart en el sitio Web www.elsigma.com
El film el placard comienza con una escena en la cual el protagonista Monsieur Pignon, se entera que va a perder su trabajo en la fábrica de preservativos en la que trabaja hace mas de 20 años. Desolado con esta situación, se encuentra perdido busca una solución e intenta suicidarse. Con el trabajo Pignon no solo perdía su renta, sino que además y fundamentalmente perdía esa única excusa que le permitía mantener un lazo-contacto con su ex –mujer de quien estaba aun enamorado, aunque ella lo despreciara y descalificara, y con su hijo quien no quería verlo y lo consideraba, aburrido y rutinario. Por mas vago que fuera el contacto con ellos, el no quería perderlo no quería perder su insignificancia, aunque esta lo hiciera casi un invisible, tanto para su familia como para sus compañeros de trabajo. De algún modo Pignon, era consciente de que si perdía el trabajo también iba a perderlo “todo”(o nada, porque no se puede perder lo que nunca se tuvo) su mujer y su hijo. Se describe a si mismo como "un desastre, sin mujer, sin hijo y ahora sin trabajo".
Pero será en ese momento, en que Monsieur Pignon hundido en su círculo de desgracias y depresión en que intenta poner fin a su insignificante vida, que entra en escena su nuevo vecino Jean Pierre Belone de profesión psicólogo de empresas, quien impide que Pignon acabe con su vida y sin darse cuenta le propone montar una farsa, “una ficción” a través de la cual no perder el trabajo y a su vez de un modo inesperado encontrarse con su propio deseo.
El momento en que Jean Pierre Belone hace la propuesta de “salir del placard” y Pignon la acepta, se produce un quiebre en la vida del personaje que trascenderá los fines conscientes para los que esa acción fue llevada a cabo de un modo, impensado.
La expresión salir del placar o salir del closet se utiliza para referir a asumir la propia sexualidad sin tabúes, ni restricciones sociales, mostrarse tal cual uno es “a desocultar su sexualidad, personas que buscan salir del encierro para asumir lo que son”. Monsieur Pignon, más que del placard debía salir del ataúd, era un muerto en vida, resignada al encierro , a la oscuridad, a estar bajo tierra, acostumbrado a respirar por un pequeño agujerito en su cajón con tal de que nadie se diera cuenta de que seguía allí y a ser invisible a los demás. A permanecer oculto hasta de sí mismo.
Esta acción- ficción creadora “salir del placard” lograra des-organizar la escena de un modo tal que Monsieur Pignon podrá emeger en el lugar de sujeto deseante y descubrirse como tal.
Se debe tener en cuenta que “la responsabilidad la referimos a la singularidad de un sujeto en acto…” . La responsabilidad implica una interpelación al sujeto del quien debe dar una respuesta. La responsabilidad subjetiva interpela al sujeto mas allá de las fronteras del yo.
Siguiendo las conceptualizaciones desarrolladas por del Prof. Juan Michel Fariña , se tratara diferenciar los tiempos lógico de la Responsabilidad Subjetiva, en el film que nos compete.
1. El tiempo uno está conformado por un acción que lleva adelante un sujeto de manera consiente y para la realización de determinados fines y cree que se agota en esos fines. Es una acción puntual recortada en el tiempo. En el caso de Monsieur Pignon, podemos proponer como tiempo uno el momento en el que el acepta la propuesta que le hace Jean Pierre y la pone en práctica “admitiendo” por primera vez que es homosexual. Desesperanzado y resignado decide hacer creer en la empresa que es homosexual para no perder el trabajo. Esta decisión anticipada algo del orden del sujeto.
2. El tiempo dos ha de ser un tiempo que interpela al sujeto. Interpela la acción iniciada en T1. Hace posible que se desdoble el escenario. Se podría decir que el tiempo 2 que interpela al sujeto, en el caso de Pignon se da en la escena en el restaurant con la mujer, escena en la que el viejo Pignon (devenido un objeto de intriga y deseo sexual) se reúne a cenar con su mujer y como siempre el la sigue amando y alberga laguna esperanza de aquel viejo trapo de pisos que siempre fue, de que su mujer quiera volver en con el, en esa situación “cotidiana para Pignon de desamor, el decide tras vislumbrar el egoísmo de esa mujer y darse cuenta de lo que realmente era, decirle la verdad a cerca de la farsa que tanto la intrigaba ( ya decidido a no solo a dejarla ir sino que a echarla). Le dice que en realidad no era homosexual y que todo había sido un montaje para no perder el trabajo y poder seguir pasándole dinero a ella y a su hijo, ella lo amenaza con catárselo al hijo y el se lo prohíbe. Esta interpelación subjetiva, resignifica el T1. Mas allá de asumir otro identidad sexual, para no perder el trabajo, esa acción tiene que ver algo del orden del deseo inconsciente, va mas allá.
3. El tiempo tres implica una nueva posición subjetiva, el sujeto de T3 no es el mismo que del T1. En T3 aparece la singularidad, hay un plus, una ganacia en el sujeto.
“Para Monsieur Pignon, el deseo estaba aniquilado. El deseo estaba aplastado por la obediencia. La obediencia obsesiva como modalidad de protección contra la falta, había hecho del protagonista la sombra de un hombre, la fachada de un padre.” Se podría elaborar la hipótesis de que para Pignon lo que está detrás de su decisión y por lo que es responsable es por su deseo de deseo. De querer ser un ser deseante. Una vez que pudo ser objeto causa del deseo logro posicionarse como sujeto deseante. Esto le devuelve un estatuto como hombre y como padre que había perdido, logra enamorar y ser deseado por la mujer más linda de la empresa asi como también ser respetado admirado por su hijo. Dejando atrás al viejo Pignon surge a partir de un acto singular un nuevo universo, en que Pignon se inscribe como ser deseante, como sujeto y abre la posibilidad de generar relaciones objetales diferentes.
Tanto la necesidad como el azar intervienen en los actos humanos, sin embargo no lo condicionan absolutamente. El azar desconecta causas y efectos y la necesidad son elementos que determinan una situación y que no está en el sujeto modificarlos. El orden de la necesidad en el caso de Pignon podría verse en relación a que si no hacia algo perdía el trabajo (ya habían decidido echarlo), su medio de subsistencia. Del orden del azar podría mencionarse, la mudanza del nuevo vecino, que justo era psicólogo de empresas y homosexual, sabía como Pignon podía hacer para evitar perder el trabajo. Otro elemento del azar puede ser el hecho de que la empresa en que trabajaba era una fabrica de preservativos y no podía permitirse entrar en conflicto y tener mala prensa por discriminar a una persona homosexual.
La conducta llevada a cabo por Pignon no se agota en la necesidad y en el azar estos dejan una grieta en la que se instala la responsabilidad subjetiva. Pignon es responsable de su decisión, de su puesta en marcha de la farsa.
Conclusión:
Haciendo un paralelo con el cuento “El Muro” de Jean Paul Sartre, creo que conceptualmente los casos podrían considerarse bastante similares en cuanto en que los dos, según mi parecer aparece la interpelación al sujeto. Quien responde subjetivamente haciéndose responsable de su decir y accionar. A su vez hay un acto singular de creación, en los dos casos emerge un sujeto deseante distinto al del tiempo 1. Configurándose así, un tiempo 3 en que se lograría arribar a una hipótesis clínica acerca del deseo inconsciente del que ese sujeto es responsable ( de su saber no sabido). En el caso de Ibbieta, el es responsable de su deseo de querer vivir aunque sea un ratito mas, y en el cado Mosiuer Pignon es responsable de su deseo de deseo, de querer ser objeto de deseo y sujeto deseante.
Bibliografía:
Domínguez, M. E. Los carriles de la responsabilidad: el circuito del análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva 2006
D’Amore, O: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva 2006
Mosca, J. C (1998). “Responsabilidad, otro nombre del sujeto” en Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. . Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva 2006
Sitio Web: www.elsigma.com Comentario de Elizabeth Ormart sobre film Le Placard.



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