por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
1º cuatrimestre/2010

Profesor Titular: Juan Jorge Michel Fariña
Profesor de Trabajos Prácticos: Ivanna Somoza Barón
Comisión: 22
Alumnas:
• Kretzer María Florencia L.U.:329531750
• Olcese Pamela Wanda L.U.: 331167510

E-mail:florenciakretzer@gmail.com
E-mail:olcesepamela@hotmail.com

CONSIGNA DE EVALUACIÓN
1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

22_Olcese Pamela_Kretzer Maria_Le Placard

En el presente escrito trabajaremos el contenido de los módulos 4 y 5 de la materia Psicología, Ética y Derechos Humanos aplicándolos al film: “Le placard”: Francois (Daniel Auteuil) es contable en una fábrica de preservativos. Sin embargo, descubre que va a ser despedido por la dirección. La ayuda para salvarse de que ocurra finalmente del despido le llegará de su vecino Belone, quien le aconseja que se haga pasar por homosexual para demandar a la empresa en caso de que lo eche, alegando discriminación en el trabajo. Ello marcará el inicio de toda una serie de malentendidos y descalabros para Francois Pignon.

1) Elizabeth Ormart centra el análisis de la responsabilidad subjetiva, en su comentario sobre el film, en el personaje de Francois Pignon (Daniel Auteuil). Propone como hipótesis que su pretendida farsa ha sido calculada para reinsertarlo en su apagada existencia, pero no tiene retorno: su homosexualidad le ha dado el estatuto de sujeto deseante. Pignon ha pasado de adoptar una existencia miserable a salir del placard. Su vecino, psicólogo, lo ha confrontado con su descolorida existencia: su sumisión al otro pierde su fuerza significante, va cediendo ante la división del sujeto. En tanto que sujeto deseante, puede representar la ley y transmitirla a su hijo, quien necesita un padre.
Finalmente Elizabeth Ormart cierra su comentario estableciendo que un universo de inconsistencia que se rompe y un sujeto que se produce con su acto, funda la posibilidad de otra elección de objeto, de hacerse un “lugar en la foto”, salir del encierro.

2) De acuerdo al texto de Oscar D’ Amore, la interpelación subjetiva es la puesta en marcha del Circuito de la Responsabilidad Subjetiva. Luego, la culpa ob-liga a una respuesta ad hoc, es decir, dado un tiempo 2 que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificacion el tiempo 1, facilita una respuesta aunque no es considerada todavía tiempo 3 – aquel de la responsabilidad subjetiva- responde a la interpelación.
La retracción que genera la interpelación resignifica porque liga a los elementos “disonantes” que se convierten entonces en un tiempo 1, es decir que el tiempo 1 es ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa. La culpa hace a la retracción, hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder.
En “Le Placard” podemos situar como tiempo 1 la acción de Francois Pignon en la que asume una “falsa” homosexualidad con el único fin de conservar su empleo, tras haber escuchado casualmente que sería despedido.
Con respecto al tiempo 2, podemos hacer referencia a diversas situaciones en las que F. Pignon se ve confrontado con la acción correspondiente al tiempo 1: en una de ellas, un compañero de trabajo con el cual no tenia un trato ameno, repentinamente lo invita a almorzar; en otra escena vemos a F. Pignon que, tras despertarse de un pequeño descanso, se encuentra en una situación comprometedora con su jefa, la cual intento quitarle la camisa para averiguar si Francois llevaba un tatuaje en el brazo; por otra parte su hijo lo sorprende en su departamento (luego de verlo en el desfile por el orgullo gay en televisión) para comer junto a él “spaguetti con tomate y albahaca” y su ex mujer, quien no lo tolera, acepta un encuentro con él. Estas situaciones le indican a F. Pignon que su acción llevada a cabo en el tiempo 1 no se había acabado ahí (recordemos, asumirse gay para conservar empleo) sino que fue mas allá. Podemos dar cuenta de esto en la escena en que F. Pignon se dirige a su vecino diciéndole: “Perdóneme, he ido brusco, pero es que ya no se ni quien soy, me han pasado un montón de cosas en pocos días, mas que en toda mi vida, mi jefe intento desnudarme, mi jefe de personal me ha propuesto vivir con él y luego ha intentado estrangularme, me apalearon en el parking, y el sábado tengo que desfilar con maricones, ¿le aparece poco?”

HIPOTESIS CLINICA: F. Pignon quiso mantener su empleo para mantener a su ex mujer y a su hijo, pero esto lo llevo a otro nivel, lo llevo a salir del placar, pero no en el sentido francés de asumir su verdadera homosexualidad, sino a salir a la vida, salir del encierro, a ser un hombre y ser un padre.

Pasamos ahora a un tiempo 3, que es ya el de la responsabilidad subjetiva, que implica el efecto sujeto. Ya estamos hablando aquí de una dimensión ética, lo cual implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. De modo que, al hablar de efecto sujeto, hablamos de un acto ético en que se produce un sujeto de deseo inconsciente.
J. C. Mosca nos plantea que la responsabilidad refiere a la singularidad de un sujeto en acto; lo que importa es la subjetivación de una acción, que no será una acción cualquiera, sino que recae finalmente sobre el Sujeto, poniéndose este en acto. “Responsabilidad es otro nombre del sujeto”, esta es la cuestión central. El sujeto cede en el camino del deseo para amoldarse a los mandatos del superyó. Renuncia al deseo para gozar del sometimiento. Lacan nos dice que solo se puede ser culpable de haber cedido en su deseo. El yo no es propietario del deseo, pero el sujeto sí es responsable de su puesta en acto. De acuerdo al comentario sobre el film, Pignon se ha acomodado a las exigencias de los otros, es un individuo adaptado pero con una existencia miserable, se describe como “un desastre, sin mujer, sin hijo y ahora sin trabajo”. De un empujón se encuentra afuera, de la foto, del trabajo, de la vida. Hasta aquí nos encontramos en un tiempo 1 y tiempo 2, según A. Ariel: “El tiempo 1 y el tiempo 2 son todavía tiempos de dormir en los signos de un guión ajeno. Un circuito que se cierra en si mismo, mientras que el tiempo 3 es un tiempo que abre otro tiempo”. A F. Pignon, su homosexualidad le ha dado el estatuto de sujeto deseado.
La emergencia de este sujeto deseante se escenifica en la cita romántica en el restaurante con su ex mujer, en la cual F.Pignon decide dejar de ser el “felpudo, payaso”, ya que esas palabras no designan su ser. Podemos ver en F. Pignon un cambio de posición respecto de su deseo, ya no se encuentra fuera de la “foto” como al comienzo del film sino dentro de ella, haciéndose un lugar, sale del encierro y decide ser quien es.

3) A raíz de nuestra interpretación podríamos plantear en términos de azar, la aparición del pequeño gato en el balcón de F. Pignon, quien le confiesa al animal que a causa de su miserable existencia se arrojará del balcón. Sabemos que el azar implica incertidumbre, recorta lo no calculable; ninguna ley permite anticipar la aparición del gato en su propiedad, ésta escapa a los límites del sujeto.
Con respecto al segundo elemento, podríamos decir que fueron necesarias las intervenciones del vecino, que no por casualidad es psicólogo, para evitar, en primer lugar que F. Pignon se arroje al vacio, en segundo lugar para confrontarlo con su descolorida existencia, y en tercer lugar para salir del encierro y dejar de “dormir” en el guión ajeno. La necesidad es algo determinado, aquello que necesariamente tiene que suceder. La necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación. Se trata entonces de necesidad en términos situacionales, pues no estaba en los planes de F.Pignon modificar su (miserable) vida, al menos en ese momento.

4) Nuestro análisis esta basado sobre el personaje principal F. Pignon, en el cual no se visualizan figuras de la culpa dado que no obtura la interpelación, sino que puede verse en él un cambio de posición respecto de su deseo. Existen otras formaciones tales como sentimiento de culpa, la negación, proyección, formaciones sintomáticas con las cuales queda anestesiada la culpa, y no hay responsabilidad subjetiva. Esas formaciones permiten des-ligarse del asunto, no querer saber nada de ello. En el film, el protagonista no se desliga del asunto, sino por el contrario, responde ante él.

5) Con respecto al cuento de Jean Paul Sartre “El Muro”, podemos decir en comparación con nuestro film, que ambos personajes, Ibbieta (luego de caer prisionero) y F. Pignon (luego de enterarse de la posibilidad de perder su empleo) sentían que nada valía, consideraban perdida toda su vida hasta ese momento, sus vidas habían perdido el sentido que creyeron tener. Por diferentes elementos de necesidad y azar comienzan a tambalear sus universos de consistencia, debiendo responder ante algo que los interpela. En el caso de Ibbieta, la acción de hablar ante los falangistas para engañar, para burlarse, dio con el verdadero escondite de R. Gris. En el caso F. Pignon debido a su pretendida farsa de ser homosexual para mantener su empleo, se confronta a diferentes situaciones que lo llevan a considerar que su acción no se ha agotado allí, sino que ha ido más allá. Este tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resinificándolo (es tiempo 1 será para Ibbieta la acción de hablar y decir el escondite “cementerio”; el de Pignon será la acción de fingir ser homosexual para conservar empleo). Resignificación que dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias, de allí la posibilidad de un tiempo 3: el de la Responsabilidad. Hay una hipótesis clínica que sitúa la naturaleza de la ligadura entre los tiempos 1 y 2. Es decir, si algo ha emergido en el segundo tiempo des-ligado del universo particular, este buscara re-ligarlo hallando una explicación a su presencia. Finalmente será necesario un tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición, en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto. Vemos en Ibbieta que su pura intención era burlarse de los falangistas y decide hablar, motivado por su deseo inconsciente de vivir.
En F. Pignon vemos que su acción apuntaba principalmente a conservar su empleo, sin embargo detrás de esta acción se escondía un fuerte deseo de salir a la vida, de ser alguien.
Finalmente en un tercer tiempo, vemos que ambos sujetos responden por sus actos. Responsable es aquel de quien se espera una respuesta. La responsabilidad supone la interpelación del sujeto respecto de su deseo, y ambos personajes respondieron: en el caso de Ibbieta, podemos ver su fuerte deseo inconsciente de vivir. Y en el caso de F. Pignon podemos ver su fuerte deseo inconsciente de salir del placard para ocupar un lugar como hombre y como padre.

Bibliografía

• Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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