por 

PSICOLOGÍA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS Código 71 Cat. I - Fariña, Juan Jorge Michel
Com. 4

Docente:

CORINALDESI, Ana Clara

Alumnas:

ESCOBAR, Laura L.U. N° 26518892/0

TABOADA, María Amelia L.U. N° 27217887/0

CURSO DE VERANO 2011

La producción cinematográfica que elegimos para trabajar la consigna de la segunda evaluación es la película francesa “El Placard”. Este film narra la historia de Francois Pignon, un empleado contable de una fábrica de preservativos que, a través de un rumor se entera de su inminente despido. Tomando este hecho como corolario de infructuosas situaciones en su vida (el desamor de su ex esposa, la ignorancia de su hijo y el desprecio de sus compañeros de trabajo) decide suicidarse. Esta acción es impedida por su nuevo vecino Balone que, a partir de una conversación banal respecto de la búsqueda de su pequeño gato, logra desistirlo de la idea suicida. Al relatarle Pignon el sin sentido de su vida, el vecino le sugiere “salir del placard”, en lugar de “salir despedido de la ventana” (suicidarse), asumiendo una supuesta homosexualidad que lo llevará, a lo largo del film aun mas allá de la pretendida reinserción laboral. Es así como a partir del envío de unas fotos trucadas que lo involucrarían en una supuesta relación homosexual; Pignon debería hacerse pasar por tal, logrando que no lo despidan del trabajo, para evitar una futura demanda y condena social por discriminación, por parte de la comunidad homosexual hacia la empresa.
Comenzaremos nuestro análisis ubicando las coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad. Ubicamos aquí el Tiempo 1 del circuito de la responsabilidad ya que entendemos que hacerse pasar por homosexual es una acción que Pignon realiza con un determinado fin –no ser despedido de su trabajo- que se agota en el mismo fin para el que fue realizado. Si bien todas las situaciones que le siguen luego de la declaración de homosexualidad son totalmente atípicas, (el jefe de personal –un homofóbico racista- lo invitó a vivir con él y ante su negativa intentó ahorcarlo, creyó que su jefa directa intentó abusar de él mientras se había quedado dormido y la acusó de acoso sexual frente a sus superiores, dos compañeros encapuchados lo esperaron en el garaje de su edificio y le pegaron con dureza por creerlo un pervertido) entendemos que forman parte todavía de este primer tiempo ya que, aunque van más allá de su objetivo, no logran conmover la posición subjetiva del personaje. Lo empiezan a colocar sobre la pista de que algo falla en su existencia en relación con los otros pero todavía no se cristaliza como un segundo momento, sigue siendo el tiempo de la certeza, del sujeto de la conciencia, de la moral y del derecho, sujeto que duerme en los signos del Otro. Según sea el caso, en los signos del vecino que la va diciendo lo que tiene que hacer ante cada situación, en los de su ex esposa que lo considera un aburrido y hasta en los de su jefe que lo califica de insoportable. Es una posición cómoda para el sujeto que le trae aparejado un alto sufrimiento pero que todavía no alcanza como para operar en él un cambio de posición subjetiva.
Concordando con su nueva “situación sexual declarada”, la empresa le propone a Pignon, como idea publicitaria, su presentación en el Desfile del Orgullo Gay.
La casualidad quiso que su hijo lo viera por televisión y es a partir de este momento donde comienza a “mirarlo” con otros ojos. Para su hijo, Pignon no era más que ese ser aburrido y permanentemente descalificado por su madre, este joven con la iniciativa de ir a cenar con el padre, logra resignificar a la persona que encarna esta función. Es durante esta cena que el hijo reivindica al padre. Podría pensarse que para la visión adolescente es mucho más interesante tener un padre gay que uno convencional y aburrido. Pignon intenta decirle la verdad a su hijo pero éste lo interrumpe diciendo: “El desfile ha sido genial” entonces decide no confesar nada acerca de su mentira todavía, sorprendido pero a la vez feliz del cambio actitudinal para con él. Cuando el joven regresa a la casa de la madre, le cuenta del encuentro con su padre y le muestra el video del desfile. Pignon llama a su ex-esposa para tranquilizarla y decirle que su hijo estuvo con él y ésta, que después de largo tiempo le atiende nuevamente el teléfono, le propone cenar juntos para pedirle explicaciones sobre esta “nueva posición sexual”. Es allí en donde comenzaría a gestarse el Tiempo 2 de nuestro circuito de la responsabilidad en Pignon. En este momento del film sucede la ansiada cena de Pignon con su ex esposa, momento culmine si se quiere postular como tal, a partir del cual vemos una nueva posición del sujeto. Un sujeto ya no dormido ni anestesiado en los significantes del Otro, ese Otro que le brinda los significantes soportes de su identidad, que lo identifica a un ser aburrido, gris, insignificante, adaptado a una miserable existencia.
En esta escena Pignon y su esposa están cenando en un restaurante elegido por él como ambiente propicio para reiterarle su declaración de amor eterno. Al principio él comienza a adularla y a confesarle lo mucho que la ha extrañado durante estos dos años que estuvieron separados. Ante esta situación ella no hace mas que desacreditarlo y devolverlo a la realidad; “ella no esta allí por su propia voluntad”. Su presencia no resiste otro interés que no sea solamente la curiosidad por el supuesto nuevo “estatus sexual” y la consecuente admiración del hijo de ambos, nada que los involucre de nuevo como pareja. Es en este momento donde Pignon, como Sujeto deseante, comienza a escuchar algo diferente en el discurso de su ex esposa. Hay algo de los significantes que le trae esta mujer que no lo identifica. Algo del discurso de su ex esposa lo conmueve, es aquí donde los descalificativos que ella trae hacia su persona no logran nombrarlo, algo en Pignon se despierta, algo resuena y hace tambalear los particulares de su universo.
Fragmento transcripto textual de la conversación durante la cena
-  Ex esposa: ¡No he venido a cenar! Sino a oír tus explicaciones
-  Pignon: ¿Solo a eso?
-  Ex esposa: ¿A qué si no?
-  (perplejidad de Pignon)
-  Pignon: Bien…
-  Ex esposa: ¿Qué es esto de la homosexualidad?
-  Pignon: No puedes saber cuánto te he extrañado, me despertaba hablándote todo el día. Solo cuando te llamaba no te hablaba porque no me contestabas….
-  Ex esposa: No empieces… todo eso ya lo hemos discutido
-  Pignon: Te decía que me habías hecho mal en irte, que te amaba como nadie y que solo deseaba hacerte feliz. Según los psiquiatras padecía de TOC. Le dieron nombre a mi dolor pero no me sirvió de nada. Cuanto te he amado…
-  Ex esposa: Acepte cenar porque te ví haciendo el payaso en un desfile gay y me prometiste una explicación

Ante la interpelación de su ex esposa, Pignon no puede hacer otra cosa más que responder, y esa repuesta escapa al orden de la Necesidad. Entendiendo Necesidad como “los hechos que existen por fuera del designo humano (…) ajenos a la voluntad humana” (Fariña, M.), postulamos que no existe en la acción de Pignon algo atribuible al orden de la necesidad, ya que fue su propia voluntad la que lo llevo a esta situación que involucra su responsabilidad ante la misma. Sí podemos, en este sentido, ubicar algo del orden del Azar, ya que no hubo nada en la voluntad de nuestro personaje para que simultáneamente a su participación en el Desfile Gay su hijo este mirándolo por televisión. Ubicamos allí, una plena participación del Azar, pero solo como una participación. Es así entonces como posibilitado por el Azar y no amparado por algo que provenga del orden de la necesidad, donde podemos localizar a Pignon solo frente a la responsabilidad. Es aquí donde se lo interpela; donde puede surgir algo que lo concierna a él como Sujeto deseante. Citando a Juan Carlos Mosca “la responsabilidad interpela a un Sujeto, quien debe, o puede, dar una respuesta, responder, por su acto. Diferente será si se trata de sujeto del derecho o del Sujeto del inconsciente” (Mosca, 1998)
Aquí ubicamos el Tiempo 2, en la interpelación de la ex esposa, como fundante de aquel Tiempo 1, en donde la acción de Pignon, queda resignificada, ya que “dado el tiempo 2 que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificación el tiempo 1, facilita una respuesta que aunque no es considerada todavía tiempo 3 – aquél de la responsabilidad subjetiva- responde a la interpelación” (Damore, 2006) Así entonces podemos vislumbrar que la acción de Pignon iniciada en un Tiempo 1 fue mas allá, no se agotó en los fines para la que fue iniciada, por eso “lo y nos interpela”. Será en este momento donde Pignon podría desentenderse de esa interpelación del Tiempo 2, amparándose en las certezas cual sujeto de la moral, o quizás ir más allá de lo Subsistencial y caminar por lo Existencial, dando lugar al Sujeto del inconsciente.
Hay preguntas que hacen tambalear el guión ajeno que nos sostenía, donde nos resulta insuficiente el Universo de significantes que poseíamos hasta entonces y que nos daban certeza a nuestra vida, la respuesta nos llevará a dar un paso más. Hay algo que desborda este Universo de consistencias en las que permanecía anclado y cómodo nuestro personaje; aunque más no sea en la consistencia de la insignificancia de una vida gris.

Fragmento transcripto textual de la conversación durante la cena
-  Ex esposa: Acepte cenar porque te vi haciendo el payaso en un desfile gay y me prometiste una explicación
-  Pignon: Tranquila, te la daré. Estoy contento de verdad…
-  Ex esposa: ¿Por qué?
-  Pignon: Porque veo lo odiosa que eres. Eres increíblemente odiosa y te diré incluso, disculpa mi sinceridad, que no tienes ningún interés!
-  Ex esposa: Si es para insultarme… (hace como si se fuera a ir)
-  Pignon: No, no te insulto… respiro! Respiro por primera vez en dos años. Me ahogaba mi obsesión y olvide quien eras realmente. Una mujer mezquina, que nunca me ofreció un poco de amor. No tienes ningún interés y no sabes lo feliz que estoy.
-  Ex esposa: Me voy…
-  Pignon: Siéntate, no soy gay. Lo hice para conservar mi trabajo y pagar tu pensión. Y desde que finjo ser gay, me comporto como un hombre.
-  Ex esposa: Llama a tu hijo y Explícale esta payasada. Desde hace tres días te considera un héroe
-  Pignon: ¿Y te molesta?
-  Ex esposa: ¿El qué?
-  Pignon: Que este orgulloso de mi, lleva tanto tiempo despreciándome…
-  Ex esposa: Es mal sano que admire a su padre porque cree que es gay
-  Pignon: Lo defraudare si se lo digo
-  Ex esposa: Se lo diré yo y todo volverá a la normalidad, no te importa cenar solo, no?
-  Pignon: Me fume un porro con él.
-  Ex esposa: ¿Qué?
-  Pignon: Te prohíbo que le digas lo que soy. Atraviesa una crisis, cuando salga hablaremos claro. No quiero perder el contacto. Lo educas mal y necesita un padre, marica o no.
(El corta la conversación y le insinúa al mozo que ella que debe irse)
- Pignon: Adiós, encantado de haberte visto….

Si hay interpelación subjetiva, hay culpa, culpa en tanto la interpelación que se produce en el Tiempo 2, ob-liga a responder por retroacción a la acción emprendida en el Tiempo 1. En palabras de Oscar Damore “La fuerza simbólica de la interpelación proviene de la internalización de la ley simbólica, es por eso que en este sentido la interpelación es exigencia de repuesta mas allá de lo que el “yo” querría responder. Dicho de otra manera, la interpelación es en términos económicos lo que genera deuda, culpa en sentido lato. La interpelación “implica” ya una deuda por la que hay que responder” (Damore, 2006) El citado autor involucra en la respuesta la ley simbólica que, en tanto Universal, se expresa en el acto Singular de Pignon; esta respuesta no convencional que da nuestro personaje, no esperable que suplementa el Universo Particular de significantes con los que contaba para responderle a su ex esposa, de allí que la respuesta, el acto de Pignon durante esa cena se convierta en acto ético, una singularidad que hace desfallecer a lo particular previo. Postulamos entonces, en este momento, un Tiempo 3, un tiempo que da lugar a la responsabilidad subjetiva. Es en esta escena donde podemos observar el cambio en la posición subjetiva de Pignon. Él ya no será el payaso que ella pretende que sea, ese término ya no lo nombra. Pignon se planta como aquel en el que reconoce su obsesión por ella, su “ahogo” en la indiferencia, en el desamor que ella le ha brindado todo este tiempo. Se ha reconocido en la falta, en su ausencia como padre alienándose todo ese tiempo en la imagen aburrida que ha fabricado la madre para su hijo. Es un tiempo 3 que funda al Sujeto, la responsabilidad subjetiva es ese otro nombre del Sujeto, del Sujeto del acto. Hasta ese momento había un Universo Particular de significantes que lo abrigaban e identificaban a un ser insignificante. Pero… que significa Ser, para Pignon? Este interrogante lo involucra, algo de la comodidad lo incomoda, es allí donde adviene el Sujeto del deseo. ¿¡Yo soy insignificante!? ¿Que significo para el Otro? ¿Un payaso, un héroe, un homosexual? ¿Qué quiero ser? Es así como puede desplazarse de esta posición “cómoda” y reubicarse como Sujeto deseante. Podríamos postular aquí como Hipótesis Clínica, es decir, la manera para explicar el movimiento de significación retroactiva del Tiempo 1, la pregunta que se le impone a Pignon a partir de la interpelación subjetiva, ¿Quién soy yo? ¿Que es ser un hombre? Y mas estrictamente en torno a la relación con su hijo ¿Qué es un padre? Para Lacan “La estructura de una neurosis es esencialmente una pregunta” (Lacan, 1956) y es a partir de lo Simbólico que podemos intentar responderla, ya que “lo simbólico da una forma en la que se inserta el sujeto a nivel de su ser. El sujeto se reconoce como siendo esto o lo otro a partir del significante. La cadena de significantes tiene un valor explicativo fundamental.” (Lacan, 1956) Es propio del Sujeto, entonces, la manera en que nos posicionamos frente a esta cadena de significantes, involucrando o no nuestra Responsabilidad Subjetiva.

BIBLIOGRAFÍA

• Damore, O.: Responsabilidad y culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
• Fariña M., Responsabilidad: entre necesidad y azar. Clase desgrabada
• Lacan J., Seminario 3, Las psicosis. Clase 3, La pregunta histérica (II) ¿Qué es una mujer? 21 de marzo de 1956.
• Mosca, J.C. (1998) Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

SINOPSIS

Le placard (El placard)
Francois Pignon trabaja de contable en una empresa de preservativos. Cuando están a punto de despedirlo, un amigo suyo hace correr rumores que es homosexual. Finalmente, Francois conserva el trabajo porque la empresa no quiere correr el riesgo que lo acusen por discriminación. Pero por otro lado, la vida de Francois cambia porque los rumores desencadenarán toda una serie de equívocos y la actitud de mucha gente hacia él será diferente.

Ficha técnica
• Director: Francis Veber
• Género: Aventuras
• Año: 2001
• Origen: Francia
• Intérpretes:
Daniel Auteuil (François Pignon), Gérard Depardieu (Félix Santini), Thierry Lhermitte (Guillaume), Michèle Laroque (senyoreta Bertrand), Jean Rochefort (Kopel), Alexandra Vandernoot (Christine)



NOTAS

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