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El polaquito es una película del mes de octubre de 1994, basada en un hecho real, que muestra el mundo marginal de la explotación infantil, la prostución y la delincuencia y se desarrolla en la estación de constitución, en los centros de detención de menores y en la ciudad de Buenos Aires.
De esta película quiero tomar al Polaquito, personaje adolescente que canta temas del polaco Goyeneche en los vagones de los trenes para ganarse la vida y que, en su universo particular, encuentra a su amor, la Pelu, jugando en una casa de video juegos, donde establece un primer contacto y recibe allí su primer beso en la mejilla. Luego este la sigue y descubre que trabaja de prostituta, (al igual que la hermana de Polaquito), para el Rengo, que es además quién lo explota a el, sacándole casi toda la recaudación que consigue cantando.
Polaquito tiene un amigo con quien vive, la Vieja, que es algo mayor que el y se dedica para subsistir a robar a mano armada. Este ultimo influencia a su amigo para que se dedique a su actividad delictiva, pero Polaquito no accede.
Hay en esta historia dos momento en los que ocurren situaciones similares:
En el primero ambos están mirando zapatillas en un negocio y comparan sus gustos. La Vieja de improvisto y sin consultarlo entra al negocio para robar las que a él le gusta, forzando a Polaquito a hacer de campana, cuando en pleno delito se acerca la policía. Polaquito rompe la vidriera de un negocio vecino y se hace perseguir para que su amigo pueda cometer su acto ilícito.
La vieja luego, al encontrarlo le agradece y le muestra las zapatillas que consiguió.
El otro momento de la película que se repite es cuando Polaquito y la Vieja observan a la nueva adquisición del Rengo, la Pelu, que está trabajando en la estación intentando conseguir clientes. La Vieja le comenta cuanto le gusta y nuevamente de improvisito y sin que Polaquito pueda evitarlo, va hacia donde está la Pelu, cruza unas palabras con ella para luego desaparece de su vista, (como veía cuando se robaba las zapatillas mientras el hacia de campana, y luego no veía mas al huir). Polaquito se sorprende y sufre por la situación, va a la casa donde ambos vivían y espía cuando llega su amigo y a su amor cantando. Se acuesta y se hace el dormido para evitar la situación, pero espía con los oídos cuando ambos entran y cometen el acto sexual,
La vieja luego, le mostrará su adquisición, pero en este caso un profundo dolor lo invadirá, se hará el dormido pero de sus ojos cerrados aparecerá una lágrima.
Es ésta situación singular, la de su amigo con su amor, que produce un exceso en Polaquito, algo presumiblemente nunca vivido por el anteriormente, jugará un papel tan determinante que transformará su posición subjetiva ante el mundo. En el futuro Polaquito ya no será el mismo, y esto se deberá a estos dos tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad .
Vamos a sustentar entonces que ambos amigos se sitúan repetidamente ante un mismo objeto de deseo aunque tomen actitudes distintas, esto nos permite conjeturar que ambos necesitan a su vez la mirada cómplice del otro para otorgarle a ese objeto un valor deseante. . En este tiempo uno, Polaquito lleva adelante una acción, una conducta orientada al objetivo de obtener placer a través de la mirada, supongamos, por necesidad de satisfacer sus pulsiones sexuales, El estado del enamoramiento ve compelida la vida anímica a traspasar los límites del narcisismo y poner la libido sobre objetos, esa necesidad sobreviene cuando la investidura del yo con libido ha sobrepasado cierta medida. “Un fuerte egoísmo preserva de enfermar, pero al final uno tiene que empezar a amar para no caer enfermo, y por fuerza enfermará si a consecuencia de una frustración no puede amar (Freud, 1914).
Tal vez el encuentro azaroso con su amigo mientras el miraba a la Pelu hace que las circunstancias tomen otro rumbo, un rumbo que lo sorprende, que lo interpela, (por lo menos la película muestra que la Vieja aparece en ese momento circunstancialmente)
Esa primera mirada deseante adquiere otra significación cuando la Vieja consigue conquistar a la Pelu. Podemos inferir que se juega en el dolor de Polaquito, algo del reproche por estar con ese amigo que se apropia constantemente de lo que él desea, o algo de la culpa por no haber sido él quien la conquistara. Pero de esto la película nada dice, solo muestra una profunda expresión de dolor, y una lágrima que nos dice que la responsabilidad subjetiva, en este segundo tiempo del circuito aparece en forma de padecimiento psíquico.
Tanto el azar como la necesidad no conducen a establecer un valor de responsabilidad subjetiva para el sujeto, El valor significante de lo sucedido sólo aparecerá cuando no solo no sea atribuible al azar y/o a la necesidad las circunstancias, sino también cuando se supere el reproche y la culpa. Esta distancia entre el tiempo uno y el tiempo dos nos admite el camino hacia una suerte de conjetura o hipótesis clínica respecto de la respuesta del Polaquito
Tal vez se podría plantear en la dimensión singular, que existiría un determinismo inconsciente que hace a Polaquito responsable de ubicarse en la posición de tercero excluido en relación a los demás. De ese amigo que se queda con su amor. De ese Rengo que lo somete y prostituye a su novia... La responsabilidad es obturada posicionándose en el azar, en la necesidad o en la determinación, (que serían esas marcas dadas por el otro que nos constituyen como tal). Esta se configura a partir del sujeto del inconsciente, no dueño de su voluntad e intención.
Polaquito lejos de encontrar en la situación de espiar al amigo con su amor una situación idéntica a la de espiar a la madre con el padre que le demuestre un deseo inconsciente de estar con la madre, pareciera encontrar en esa escena ominosa, la representación sí de su postura de tercero excluido. Existe según Freud una realidad psíquica diferente a una realidad material, y siendo así, no imputa al sujeto en el campo moral por eso que se juega en el inconsciente, pero sí responsabiliza al sujeto por aquello que desconoce de sí mismo. Asumir responsabilidad significa “hacerse cautivo, ob-libgarse” para garantizar una deuda, Polaquito se obliga a cuidar de su amor, arma proyectos con ella, la rescata de un policia que la va a violar interponiendo su cuerpo , busca dinero para su amado por otros métodos a los que el utilizaba, engañando y robando,
Esto ya dará lugar a un tiempo tres del circuito de responsabilidad. Polaquito se independiza del Rengo , tiene relaciones con la Pelu y quiere rescatar a su amada de la prostitución y del Rengo, todas tareas en donde encontrará verdaderas dificultades pues deberá enfrentar a la ley marginal.
Es en esta ley marginal que regula la situación particular de Polaquito, en este circuito universal-singular de la situación ,que se despliega el acto ético, por la irrupción de la singularidad en el tercer momento del circuito de responsabilidad. Esta singularidad, destotaliza la legalidad de la ley del Rengo, no se coloca por fuera de la ley sino que irrumpe con una nueva posición, Dice Polaquito: -Ahora trabajo para mi Rengo, ya no trabajo mas para vos. Esa postura no es contemplada por la ley marginal en la que siempre se espera una dependencia que haga funcionar al sistema de corrupción.
“La responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno” (G. Zalomone ) No es sencillo para Polaquito tomar esa decisión aunque le convenga, porque lo saca de la posición que lo sostiene como parte de su universo, asumir esa postura es asumir su genitalidad, es asumirse como persona deseante, y con derecho a satisfacer su deseo.
El Rengo sin serlo parece ocupar el lugar de un padre en extremo castrador, no deja lugar a Polaquito para la salida del entorno endogámico, queriendo conservar para si a la Pelu, haciendo arrojar a Polaquito del tren en marcha, entregándolo a la policía, poniendo cocaína en su bolsillo para que lo encierren en un correccional, haciendo que aborte el supuesto fruto de su amor, llevará a Polaquito a intentar acecinarlo no pudiendo efectivizar este deseo por mediación simbólica.
Lo que es expuesto por Freud en "Totem y tabú": El goce del padre. constituye la excepción de un padre cuyo goce escapa a toda ley, a toda prohibición. Se trata de un padre dueño y señor del goce. El padre primitivo con su goce exclusivo parece exhibir la particularidad de la expreción en la figura del Rengo.



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