Inicio > Acceso Docentes > cuatrimestre 2010 > El secreto de sus ojos >

por 

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I

ALUMNA: Heredia Juana Maria (LU 12.741.041/0)
jm_heredia_932@hotmail.com
15-5567-3941

PROFESORA: Gabriela Levy Daniel

TITULAR: Juan Jorge Michel Fariña

COMISIÓN: Nº 6

HORARIO DE CURSADA: Martes de 14:30 a 16:00 hs.

FECHA DE ENTREGA: 08/06/2010

Consigna de Evaluación

Se transcribe a continuación la propuesta de trabajo para la Segunda Evaluación.
• Tomando en cuenta el contenido sobre el Film.
¿Cuál es el personaje sobre el cuál se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva?
¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto?
En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
• Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
• Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
• Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva.
• Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
• Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El Muro” de Jean Paul Sastre).
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Modulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del Modulo 4.

Sinopsis de la película

Benjamín Espósito ha trabajado toda la vida como empleado en un Juzgado Penal. Ahora acaba de jubilarse, y para ocupar sus horas libres decide escribir una novela. No se propone imaginar una historia inventada. No lo necesita. Dispone, en su propio pasado como funcionario judicial, de una historia real conmovedora y trágica, de la que ha sido testigo privilegiado.
Corre el año 1974, a su juzgado se le encomienda la investigación sobre la violación y el asesinato de una mujer hermosa y joven.
Espósito asiste a la escena del crimen, es testigo del ultraje y violencia sufrida por esa muchacha. Conoce a Ricardo Morales, quien se ha casado con ella poco tiempo antes y la adora con toda su alma. Compadecido en su dolor, Espósito intentará ayudarlo a encontrar al culpable, aunque para ello deba remar contra la torpe inercia de los Tribunales y la Policía. Cuenta con la inestimable colaboración de Sandoval, uno de sus empleados y a la vez amigo personal, que escapa a los rutinarios límites de su existencia emborrachándose de cuando en cuando, hasta perder la conciencia. Cuenta también con Irene, su jefa inmediata, la secretaria del Juzgado, de la que se siente profunda, secreta e inútilmente enamorado.
La búsqueda del culpable será cualquier cosa menos sencilla. No han quedado rastros en el lugar del crimen, y Espósito deberá avanzar a través de corazonadas y conjeturas. Por añadidura, la Argentina de 1974 no es escenario pacífico. La violencia, el odio, la venganza y la muerte encuentran un terreno propicio para enseñorearse de las vidas y los destinos de las personas.
En ese marco cada vez más hostil, cada vez más oscuro, la tarea de Espósito terminará por mezclarse hasta el fondo con esa violencia monstruosa y creciente. Ya no será un testigo privilegiado, sino un protagonista involuntario cada vez más cerca del peligro.
Pero no sólo es ese joven Espósito de 1974 el que se ve arrastrado por la tempestad de los hechos. También ese otro Espósito, el del presente, ese viejo con pretensiones de escritor, se verá sumido en una tempestad que lo pondrá a la deriva. Porque Espósito ha puesto en marcha la máquina atroz de la memoria, ha aceptado ventilar y revivir todos sus recuerdos, y esos recuerdos no son inocentes, no son neutrales, no son asépticos. Espósito escribe, y al escribir revive, y en el pasado que se levanta ante sus ojos se yergue también todos sus fantasmas: sus decisiones, sus confusiones, sus irreparables equivocaciones.
A medida que avance, Espósito entenderá que ya es tarde para detenerse. Narrar el pasado dejará de ser un simple pasatiempo para llenar las horas muertas de sus días. Será el camino estrecho y sinuoso que deberá recorrer para entender y justificar su propia vida, para darle sentido a los años que le quedan por vivir, para enfrentarse de una vez por todas a esa mujer de la que, treinta años después, sigue enamorado.

Análisis de la Película
En mi análisis tomaré al personaje de Pablo Rago (Ricardo Morales), para responder a la consigna de evaluación.

El circuito de la responsabilidad subjetiva:
Ubicaré los tiempos lógicos del circuito de responsabilidad. En dicho circuito, tal como señala Domínguez se presenta “un tiempo 1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo del discurso en el que el sujeto se halla inmerso y que se supone, se agota en los fines para lo que fue realizada” .Entonces, podría situar como tiempo 1 la siguiente acción: Morales se encuentra recluido en una casona de campo…
El tiempo 2 estaría dado por la siguiente acción: Morales, se queda mudo ante el descubrimiento……toma preso a Gómez...
Emerge la duda como una singularidad que estaría resquebrajando sus certidumbres Yoicas. Podría decir que dos de las cosas que le molestarían a Morales serían: “¿Por qué nunca pudo ver lo que estaba ante sus ojos?” y la noticia que “Isidoro Gómez y Liliana Colotto habían sido noviecitos en Chivilcoy”.
El lazo asociativo entre el tiempo 1 y el tiempo 2 permitiría la aparición de esta hipótesis clínica: “idealizaría a la esposa para no dar cuenta de su infidelidad”, esto lo infiero por la foto en la repisa. “La foto de Liliana está todavía allí”.
Morales no trataría de interpelarse acerca de lo sucedido ya que se mantendría dentro del mismo universo de la venganza, la culpa, el amor y el odio. Podría decir que si algo ha surgido desligado del universo particular previamente conformado de Morales, este no intentaría re-ligarlo al mismo, hallando una explicación a su presencia. Morales no busca resignificar nada, culpa a Isidoro Gómez y hace justicia por mano propia.
Así, aparece la figura del “sujeto culpógeno” y nos interrogamos ¿Estuvo bien o mal lo que hizo?, cuando el gobierno no garantiza la administración de la justicia ¿cabe la venganza?......D´Amore señala que esta figura encuadra en las coordenadas de la responsabilidad moral (la moral situada en el eje de lo particular, refiere a los códigos consensuados, a lo que está bien o mal en una época y tiempos dados).
La figura del vengador aparece frente a la injusticia que avasalla toda ley. Si avanzamos en la escena ¿qué es lo que hace posteriormente? Morales se sitúa como espectador perpetuo de una escena insoportable…”Están en la cama. La mujer está allí siendo penetrada y golpeada con violencia. Y ella dice mi amor…..basta mi amor.”
Escena que Morales aborrece y no puede dejar de ver, lo compromete no ante la ley pero sí frente a su propio fantasma. Encierra a Isidoro Gómez a quién alimenta día tras día pero “no le habla”. Porque a la vez que goza su secreto, teme escucharlo.
Consideraría que estas situaciones en su conjunto constituyen otra figura de la culpa: LA NEGACIÓN. En el texto “La negación”, Freud sitúa que “un contenido de representación o de pensamiento reprimido puede irrumpir en la conciencia a condición de que se deje negar”. Sus acciones hablan como si dijeran: “no quiero ver ni escuchar eso que ya sé”. Así, estas respuestas se tornan más amenas para el Yo porque todas las figuras de la culpa (como respuestas frente a la interpelación) tienden a volver mediante el mismo a la respuesta más moral, en términos de Salomone “en un intento desesperado por recuperar su calidad de autónomo (de la que ahora sólo quedan algunos retazos) el sujeto se dispone a fortalecer su voluntad vía imposiciones morales.”
Ahora bien, el circuito puede obturarse en esta serie de respuestas o dar lugar a un tiempo 3, tiempo en el cual deviene la responsabilidad subjetiva. La única forma de hacerse responsable es el Acto, Acto Ético, que conlleva siempre a una toma de decisión que implica acercarse al deseo y actuar conforme a éste. Así, se produce un cambio de posición subjetiva: el sujeto de este tiempo no es el mismo del tiempo 1.Se trata de “un efecto sujeto”. Volviendo a la última parte de la escena de la película, Morales ya lo dijo está condenado. “Usted dijo perpetua”, proyecta la culpa en Isidoro Gómez, no hay interpelación, no resignifica nada. No hay Acto Ético.
Ahora bien, la responsabilidad subjetiva se zanja en la grieta entre dos categorías: La necesidad y el azar. Mosca trabaja ambas en el texto “Responsabilidad: otro nombre del Sujeto”: Por un lado, la necesidad refiere a lo determinado, aquello que le es externo al sujeto. Tomando la escena podemos pensar en relación a esta categoría a lo cotidiano, la rutina que se impone Morales y que lo determina desde lo externo en el día a día.
Por otro lado el azar, es aquello que se encuentra ubicado por fuera de la voluntad humana, lo que es incierto. Consideraría que el azar se juega en que en ese día, en esa hora, en ese preciso momento, Morales se interpela ¿Por qué nunca pudo ver lo que estaba ante sus ojos, lo que era evidente?
Sí refiriera los hechos o dichos de un sujeto a estas categorías, la distancia entre tiempo 1 y tiempo 2 se explicaría a través de las mismas volviéndose la situación pertinente sin que emerja cambio alguno en el sujeto. Así lo estaría desresponsabilizando debido a que justificaría que hizo de tal o cual manera por determinismo o azar. Como señala Mosca “Irresponsable es (…) todo aquél sometido a algún Otro, sea bajo la forma de azar o las determinaciones del destino.” En realidad, cuando estas categorías no agotan lo acontecido, se zanja la Responsabilidad Subjetiva en medio de ellas, denotando algo de otro orden algo que si bien le es ajeno al sujeto, le es propio, no es algo externo ni del destino, sino que se trata de su propio deseo.

La Responsabilidad Subjetiva: La singularidad en acto
La Hipótesis Clínica refiere al deseo del sujeto y por lo tanto, me permitiría situar de que es responsable éste, otorgando así, un sentido al circuito de la responsabilidad subjetiva. He desarrollado algunas cuestiones acerca de la misma a partir de la escena analizada (25 años después) pero es importante en este contexto distinguir entre el concepto de Responsabilidad que se configura en el campo normativo y aquel vinculado a la dimensión subjetiva. Como destaca Salomone “tal distinción es fundamentalmente conceptual (…) pero se trata de dos modos distintos para el sujeto de confrontarse al campo de la responsabilidad”. Un primer contrapunto es el siguiente
Por un lado, la Responsabilidad Jurídica es planteada en función de la noción del “Sujeto de Derecho”,”Sujeto Autónomo”, en otras palabras, un sujeto de la conciencia
Sustentado en los principios de razón e intención. Por el otro, la Responsabilidad Subjetiva se vincula al “Sujeto inconsciente”, “Sujeto No autónomo” y tal como ya lo he mencionado, lo confronta con aquello que, perteneciéndole, le es ajeno: el deseo inconsciente. Retomando el análisis, en termino Jurídico, podría responsabilizar a Morales por tomar “justicia por mano propia” ya que él es responsable de sus actos.
Desde el campo Moral, la valoración de estas acciones tomará como referencia los valores compartidos socialmente, lo esperable o condenable. “Morales el justiciero viene a reparar las insuficiencias de la ley”. Pero desde el discurso Clínico no se trata de llevar a cabo un” juicio moral” sobre lo que hizo este personaje. Más bien, se trata del sujeto en relación con su deseo. Es por eso que remarcaría la importancia de la Hipótesis Clínica:”El objeto de Amor venerado es idealizado para no saber sobre su infidelidad”, me permitiría situar el deseo del sujeto y hacerlo responsable del mismo.
El sujeto del acto coincide con el de la Responsabilidad Subjetiva. Por ello Mosca plantea que “La Responsabilidad es otro nombre del Sujeto.”
Freíd responsabiliza al sujeto de aquello que desconoce de sí mismo, pero no lo imputa en el campo normativo por aquello que se juega en lo inconsciente como él mismo señala:” el médico dejará al jurista la tarea de instituir una responsabilidad artificialmente limitada al Yo metapsicológico”.
Un segundo desencuentro podría ubicarlo en relación a la culpa. Desde el discurso jurídico, sólo si el sujeto es responsable, entonces es culpable. Es decir, puede ser culpable aquél en tanto responsable de lo hecho o dicho. Es por ello que dentro del marco jurídico, hay “figura de inimputabilidad.” En cambio, desde el psicoanálisis se plantea un sujeto responsable por definición.
A partir del análisis de la película he visto como la culpa es condición del circuito de la responsabilidad subjetiva. Pero el circuito puede quedar obturado en una serie de respuestas. En este sentido, D´Amore señala que “No hay singularidad en la vuelta al surco moral porque la respuesta resulta un taponamiento de la dimensión ética” .Es necesario ir más allá para que emerja una singularidad, más allá de las valoraciones morales y de los consensos y códigos compartidos. Esto aparece claramente en el cuento “El Muro”, Ibbieta da cuenta de la emergencia de un sujeto de deseo que se admira frente a lo que ha hecho: “Ha conseguido vivir más tiempo”.Es aquí donde situamos la categoría universal-singular ya que emerge una singularidad que rompe y va más allá del universo particular, es un acto que difiere de la acción justamente porque hace desfallecer a este particular y abre el camino de la singularidad. Este acto en soledad del sujeto denota una singularidad en situación que le es propia.
Morales en cambio, presenta un “déficit”, esta en deuda, pero no se hace responsable, no quiebra el universo particular. Podría afirmarse que Morales proyecta la culpa en Isidoro Gómez y sigue viviendo su propio calvario. “Usted dijo Perpetua”.

Bibliografía

 D´Amore, O.: “Responsabilidad subjetiva y culpa” en Domínguez, M. E. y Salomone, G.: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I Fundamentos. Buenos Aires, Letra Viva, 2006.
 Domínguez, M. E.: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis” en Domínguez, M. E. y Salomone, G.: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I Fundamentos. Buenos Aires, Letra Viva, 2006.
 Fariña, J. J.: “Lo universal-singular” en Ética, un horizonte en quiebra. Buenos Aires, Eudeba, 2007.
 Freud, S.: “Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Punto B) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños” en Obras completas. Tomo XIX. Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1984.
 Freud, S.: “La negación” en Obras completas. Tomo XIX. Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1984.
 Mosca, J. C.:”Responsabilidad: otro nombre del Sujeto” en Fariña,J.J.: Ética un horizonte en quiebra. Buenos Aires, Eudeba, 2007
 Salomone, G.: “El sujeto autónomo y la responsabilidad” en Domínguez, M. E., Salomone, G.: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Volumen I. Fundamentos. Buenos Aires, Letra Viva, 2006.
 Salomone, G.: “El sujeto dividido y la responsabilidad” en Domínguez, M. E., Salomone, G.: La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Volumen I. Fundamentos. Buenos Aires, Letra Viva, 2006.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: