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Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Cátedra I
Profesor a cargo: Juan Jorge Michel Fariña

Comisión Nº: 18
Docente a cargo de comisión: Pérez Michielli, Soledad
Co-ayudante: Pereyra, Ezequiel

Alumnos:
Salas Alejandra. LU: 311467390
Sosa Rolón Jorge. LU: 31850255-0

Consignas de trabajo

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

Trabajo realizado sobre la película “El secreto de sus ojos” y el artículo de Juan Jorge Michel Fariña “Fantasmas. A propósito del Secreto de sus ojos”.

Respuestas
1)
El personaje sobre el que se basa el análisis de la responsabilidad subjetiva es el que interpreta Pablo Rago, Morales. Si bien no hay una hipótesis explicita planteada por el autor del artículo “Fantasmas. A propósito de El secreto de sus ojos”, puede rastrearse al respecto, una posición de espectador perpetuo en la que goza de un secreto que a la vez teme escuchar. En relación a esta hipótesis pueden ubicarse como indicadores distintas preguntas que el autor plantea en relación al quehacer del personaje. En su artículo sobre el film de Campanella, Michel Fariña se pregunta acerca de la culpa que está expiando Morales a través de su acción, de este someterse a un encierro aún más férreo que el que hace padecer al propio Gómez. Fariña plantea los siguientes interrogantes: ¿Por qué hace Morales lo que hace? ¿Por qué nunca pudo ver lo que estaba ante sus ojos? ¿No se sitúa acaso Morales como espectador de una escena insoportable? ¿Por qué no le habla a Gómez? ¿Se puede seguir pensando que es amor esa veneración perpetua por una mujer que ya no está? ¿Qué pena está purgando con semejante calvario? ¿Qué culpa tiene Morales sobre la vejación y muerte de su esposa?
Con respecto a esta última pregunta, el autor señala que desde el punto de vista social, no recae culpa alguna por estos sucesos sobre Morales. Pero si se convierte en un penitente, podríamos pensar que alguna culpa debe estar expiando a través de su calvario autoimpuesto. Entonces se hace necesario el análisis desde el andarivel de la responsabilidad subjetiva. Es desde este andarivel de donde deberíamos buscar algo de la culpa de Morales en relación a ese gozar de un secreto y a la vez temerle.
Fariña dice que la interpelación a alcanzado a Morales en el punto en que se pregunta sobre el porqué de nunca haber visto eso que estaba frente a sus ojos, allí, en las fotos que tantas veces había visto y re-visto y que era evidente. Morales, continúa diciendo Fariña, edifica entonces su acción justiciera en una lógica tan hermética como tortuosa. Esta lógica, podríamos decir, viene a querer pagar esa deuda que la culpa ha generado, pero mediante una intelectualización que mantiene velado al sujeto su posición como tal. Oscar D’amore dice al respecto de un comentario de una mujer ante su sueño en el que había soñado la muerte de su madre que el yo responde de forma de estabilizar la tensión producida por la interpelación, esta respuesta moral es tranquilizadora en relación a otro tipo de respuesta que haría sentir culpable al sujeto. Morales se presenta a sí mismo como absolutamente coherente en su accionar, le habían dicho “cadena perpetua para Gómez”, pero esta sentencia no había sido llevada a cabo por el ente de justicia que debía garantizarla, es decir, el poder judicial y el sistema penal. Morales, podríamos decir, se ubica allí como un reivindicador del orden social, se responde a sí mismo que, si actúa como actúa, es para asegurar el cumplimiento de aquel veredicto en relación al criminal, la cadena perpetua. Sin embargo, ni este ansia justiciera ni el amor absoluto que Esposito veía en Morales por su difunta mujer podían justificar su accionar, que ante los ojos de Esposito, 25 años después al ver la foto de Liliana en la repisa de Morales, comienza a parecerle algo distinto a un acto de amor y por amor. Tampoco ninguno de estos motivos o sentimientos da respuesta a las preguntas antes planteadas sobre el por qué hace Morales lo que hace o por qué no le habla a Gómez, nada de esto explicaría estas cuestiones. Si efectivamente Morales no habla con Gómez, si se somete a tan ardua tarea que lo apresa, si no ha podido ver aquello que estaba antes sus ojos y alguna culpa está pagando, entonces podríamos ubicar allí algo de esa culpa por su gozar en ese secreto que a la vez teme escuchar.

2)
Se puede pensar el circuito de responsabilidad en relación al personaje de Esposito (Darín) a partir de un primer tiempo: aquel en el que este decide viajar a Jujuy sin Irene (Villamil) por ver amenazada su vida siendo que su amigo Sandoval (Franccella) había sido asesinado por error en su domicilio. Este viaje es concebido por Esposito como una acción con el único objetivo de salvaguardar su vida (esa es la razón y el motivo del viaje), siendo una acción que se acaba en los fines para los que fue concebida. Esposito se va porque Teme.
El sujeto se ve interpelado en relación a su acción en un segundo tiempo: Esposito observa la foto de Liliana Colotto en la casa de Morales 25 años después del asesinato de aquella. Esta imagen abre en él una duda acerca de aquello que siempre había considerado en Morales como un “amor sublime, puro y total”. A partir de esta interpelación puede ubicarse un tercer tiempo en el que se observa un cambio de posición subjetiva en el que ese temo puede devenir teAmo.
Se ve a lo largo de toda la película la admiración de Esposito por Morales, por esa forma de amar que este último encarna en relación a Liliana, y por los actos que realiza en pos de ese amor. Podría pensarse que Esposito ve en Morales un modelo de amante, una persona capaz de amar de una forma que le resulta inentendible, excelsa, sublime. Es amor eso que Morales siente por Liliana, es amor la causa y efecto de todo lo que Morales hace, para Esposito, no hay otra explicación ni otra forma de verlo que esa. Si él teme, él no ama. Si teme, no puede amar. Si amase no temería, pero Esposito teme, razón por al cual, el amor le esta vedado.
Es en un segundo tiempo, en el tiempo de la interpelación donde Esposito puede preguntarse acerca de todo esto. Aquel amor sublime que producía un efecto inhibidor en él es ahora una nada, o al menos, algo distinto al amor. No era amor aquello que movía a Morales, o no lo era solamente, es entonces cuando Esposito debe responder por sí mismo a esa pregunta sobre qué es el amor. Si ya no es aquello de Morales, si ya no tiene un modelo de amor que todo lo puede, si ya no es aquel pobre hombre que sigue duelando eternamente la muerte de su mujer la más pura manifestación del amor, sino otra cosa, entonces, qué es el amor, dónde está, será acaso…
Se acerca el fin de la película, Esposito llega a la oficina de Irene, tiene algo para decir, y por primera vez en todo el film, no teme hacerlo.

3)
En la tarea de rastrear elementos de necesidad, entendidos como aquellos en los que causa y efecto se encuentran entrelazados y elementos de azar, como aquellos en los que dichas causas y efectos se encuentran desconectados, más relacionados con un accidente o la suerte que con la idea de destino que puede encontrarse tras la necesidad, se observan los siguientes hechos:
En relación a la necesidad podríamos ubicar el hecho de “denunciar el cambio de domicilio” que permitió a Espósito encontrar el nuevo paradero de Morales. También se hace necesario, nos parece, el hecho de que Morales n haya asesinado a Gómez de 4 tiros durante el paso de un tren, pues este hecho hubiera contrariado toda la lógica de su accionar y la consistencia de Morales como personaje y como persona. Entre los elementos de Azar que se ubican en la situación podemos enunciar el hecho de que la Dra. Irene haya sido asignada al departamento donde trabajaba Esposito, que el grupo paramilitar llegara a su casa en el justo momento en que él no se encontraba pero sí su amigo Pablo Sandoval, y el hecho de que Esposito llegara a la casa de campo de Morales en el justo momento en que este estaba volviendo, con una bandeja en sus manos, de alimentar a Gómez, lo cual fue un indicio más al momento de resignificar toda la historia que este le había contado.
Es a partir de los indicios mencionados, en cuanto a los elementos de azar como los de necesidad, que podemos ubicar en la grieta entre ambos algo de la responsabilidad subjetiva, (debido a que donde sólo existe necesidad o azar no puede rastrearse nada de la responsabilidad del sujeto) entendida como “la singularidad de un sujeto en acto” y pensar en consecuencia, el modo en que estos elementos tocan al sujeto (en el caso de morales situamos su posición como espectador y en Espósito pensamos la interpelación, en el orden de la subjetividad, que es alcanzada a partir de la observación de las fotos de Liliana en la biblioteca de Morales).

4)
Como ya se ha mencionado en la respuesta a la pregunta número uno, si intentásemos rastrear alguna culpa en el personaje de Morales desde el punto de vista social, entendiendo este como correspondiente a la búsqueda de alguna responsabilidad jurídica por lo sucedido, esto sería imposible. No se imputan a Morales ninguno de los actos criminales cometidos contra su mujer, él es ajeno a estos sucesos y por ello no entra en cuestión si debe o no pagar por ellos, hacerse responsable. Siguiendo a M. Domínguez y G. Salomone puede ubicarse la culpa en sentido lato (aquella ligada a la figura de un sujeto autónomo y la ley moral) como la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar. Esta forma de pensar la culpa, hace necesario un sujeto que haya realizado un acto que produjo daño y a la vez, que el sujeto haya sido conciente de las consecuencias y dirigido sus acciones voluntariamente al realizar dicha acción.
Como se ve, Morales no ha realizado ningún acto que podría ser penado por la ley en relación a la violación y asesinato de su mujer, por ello, ni siquiera cabe desde la perspectiva de la responsabilidad jurídica la pregunta sobre si es culpable o no. Sin embargo, Morales parece pagar una larga condena, se vuelve un mártir de la situación, lo que hace que aun la pregunta sobre la responsabilidad subjetiva, sobre la culpa, permanezca abierta. Sólo que para poder continuar se hace necesario cambiar de perspectiva, abandonar el paradigma jurídico y preguntarnos desde el nivel subjetivo por la culpa de Morales. Si la interpelación es lo que genera deuda, implica una deuda por la que hay que responder. Si esta respuesta se da desde el surco de lo moral, entonces no aparecerá allí nada del carácter de lo singular, de la dimensión ética, sino más bien, se producirá un taponamiento que impedirá su aparición.
Con respecto a Morales y la responsabilidad subjetiva en él, puede decirse que lo que se produce en realidad es un anestesiamiento de la culpa por medio de la intelectualización. Allí donde la culpa se encuentra anestesiada no aparece la responsabilidad subjetiva, pues no hay responsabilidad subjetiva sin culpa.

5)
Logramos pensar comparativamente en el aspecto conceptual, lo trabajado en el circuito de la responsabilidad subjetiva sobre escenas de “El secreto de sus ojos”,con lo planteado sobre el cuento de J.P. Sartre, “El muro” (el mismo transcurre durante la guerra civil española, donde uno de los personajes-que ha caído junto a otros republicanos, en mano de la falange-considerando que su vida estaba perdida, es convocado a responder sobre el paradero de su amigo Gris teniendo que optar entre la conservación de su vida y la de su amigo), el personaje central (Ibbieta) afirma que su amigo se encuentra en el cementerio(creyendo saber que este estaba en casa de su primo). Aquí, situamos una acción que se agota en los fines para la que fue concebida: burlarse de los falangistas.
Hasta este punto, ubicamos cuestiones vinculadas al orden de la necesidad: el deber responder la pregunta planteada por los falangistas, el creer saber dónde se encontraba realmente Gris y el conocimiento por parte de los falangistas del vínculo entre Gris e Ibbieta.
La articulación conceptual nos permite pensar que una acción concebida del mismo modo en la película de Campanella, es aquella que fue enmarcada en un primer tiempo lógico dentro del circuito de responsabilidad subjetiva, en la que Benjamín Espósito decide viajar sin Irene por temor a ser asesinado(Espósito huyendo).
En cuanto a los elementos del orden de la necesidad que están presentes en el film pensamos la falla (como error y como veredicto. Y porqué no, como veredicto fallido) de la justicia que permite a Gómez una libertad que no podía ser justificada desde lo penal, por lo actos delictivos realizados y confesados. Es esta libertad la que empuja a Benjamín a tomar distancia para preservar su vida.
En cuanto al segundo tiempo del circuito mencionado, en le caso de Ibbieta, es situada aquella escena en la que es interpelado cuando le informan que gris fue encontrado y asesinado en el cementerio (!), que viene a señalar que su acción trascendió aquello que esperaba y abriendo la posibilidad de cuestionarlo en el orden de su responsabilidad como sujeto deseante. (Aquí es pertinente señalar una reflexión que permite el enlace entre la elección del término cementerio por parte de Ibbieta y la de este lugar por parte de Gris, debido a que lo que llevó al primero a esta elección fue pensar que su amigo se encontraba en otro lugar y para preservar a su vez la vida respondiendo la pregunta que debía responder a los falangistas y, en cuanto a su amigo, el pensar que sin contar con la posibilidad de esconderse en la casa de Ibbieta sin comprometerlo, sería más oportuno elegir un lugar en el que la falange no pensaría que él podría encontrarse. Por lo tanto, en ambos casos para llegar a la palabra cementerio, uno pasó por el otro, pensó en el otro.)
Fue inferida por Michel Fariña en “Responsabilidad: entre necesidad y azar”, como elemento inexorable, ajeno a la voluntad del sujeto, la contemporaneidad de la pelea de Gris con su primo y la burla de Ibbieta a los falangistas. Como así también fue pensada la presencia del azar en la elección de la palabra cementerio (aunque esto quedara luego cuestionada por la reflexión planteada arriba).
Intentamos pensar que en “El secreto de sus ojos”, este tiempo de interpelación que da lugar a la responsabilidad subjetiva en Espósito en la hiancia entre necesidad (ejemplo de este tipo de elementos puede ser el mantenimiento de la posición de Morales como espectador perpetuo) y azar( como puede ser encontrar a Morales con una bandeja en sus manos, luego de que este diera el almuerzo a su prisionero), es la observación de las fotos de Liliana en la biblioteca de Gómez, veinticinco años después de que ella fuera asesinada.
Un tercer tiempo fue presentado sobre “El muro”, como aquel en el que se produjo una resignificación de la elección del término cementerio (como: cementerio!), tocando algo en la subjetividad de Ibbieta que generó una sonrisa en medio de su llanto o una risa que humedeció sus párpados.
Este mismo tiempo, pudimos inferirlo en el personaje interpretado por Darín al cambiar su posición en relación a la mujer que amaba, y dirigirse en busca de su encuentro para responderle a sus ojos la pregunta que siempre había temido responder.

Bibliografía
- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
- Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar
- Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
- Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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