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Universidad de
Buenos Aires

Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos
Segundo Parcial

Película: El secreto de sus ojos

Titular: Juan Jorge Michel Fariña

Cátedra: I

Comisión: 19

Ayudante: Pérez Ferretti, Fernando

Alumnos: Vozza, Florencia (34.446.279)

Primer cuatrimestre, año 2010.

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

1- A partir del comentario de la película escrito por el Prof. Fariña considero que el personaje en el que está centrado el análisis de la responsabilidad subjetiva es el de Ricardo Morales (Pablo Rago). La hipótesis clínica planteada en el escrito, aquello de lo que debe hacerse responsable al sujeto (Domínguez, 2006), se refiere al cautiverio al que se condenó Morales al perpetrar él la pena de prisión perpetua que le correspondía a Gómez. Tal como nos lo plantea el comentario de Fariña, Morales se sitúa como espectador de una escena que le resulta insoportable. Ubicamos el goce en el secreto sobre Liliana que lleva Gómez, goce al que teme acceder. Morales quien encierra el secreto, teme oírlo; el secreto como aquello real que insiste, de lo cual Morales queda preso también. El objeto perdido por Morales, Liliana, no puede sustituirse. Morales queda fijado en el punto de su muerte, reedita el duelo cada día al sostener la prisión de Gómez. Es acaso Morales responsable de mantener intacta su pasión por Liliana, de encerrar y encerrarse en una prisión perpetua y mantener siempre incólume al objeto de su pasión y todos sus secretos. Sacheri nos plantea “no siempre la verdad es el mejor puerto para nuestras incertidumbres”. La verdad de Gómez le resulta tan insoportable como la muerte de Liliana.
Fariña plantea en su texto cinco escenas, indicadores que refuerzan la hipótesis. La primera escena planteada es aquella en la que Benjamín, veinticinco años después observa la foto de Liliana intacta y se permite sospechar sobre lo sucedido. La segunda escena refiere al momento en que Benjamín descubre la mirada de Gómez sobre Liliana en las viejas fotos y comienza a desentrañar la verdad, fotos que ve Morales una y otra vez sin reparar en ello. La tercera escena nos muestra a Morales llamando a la madre de Gómez y descubriendo aquello que no quería saber sobre Liliana e Isidoro. La cuarta escena remite al flashback que nos presenta la película casi por un instante. “Pará, mi amor” dice Liliana, el fantasma de Morales, corroborado en la escena antes mencionada, aparece real e insoportable. Por último Fariña nos menciona la liberación de Benjamín al saber la verdad, saberse libre de la condena que se impuso Morales y capaz de proporcionar una respuesta a quien lo interpela. Tal vez valga en este punto tomar en cuenta que Responsable es aquel de quien se espera una respuesta. Benjamín puede finalmente responder a partir de la interpelación producida por esa verdad que se le revela después de tantos años. En este punto agregaría otro indicador. Morales pasa meses rotando en las estaciones de trenes, sistemática y abnegadamente, esperando el momento de encontrar a Gómez. No podemos saber qué hubiera hecho Morales de haberlo encontrado, pero me parece importante resaltarlo como indicador de que hay un deseo que va más allá de un acto de justicia, él sabía ya en este punto del relato, que había existido una relación entre Liliana y Gómez.
Hay, entonces, un acto de justicia que no se explica por el simple cumplimiento de la ley y es ahí donde interpelamos al sujeto.
2- El circuito de la responsabilidad está planteado por tres tiempos lógicos. En el tiempo uno situamos, tal como lo plantea Domínguez en “El cortocircuito de la responsabilidad” una acción determinada que se agota en los fines para los que fue realizada. En el film ubicamos el primer tiempo el momento en el que Gómez es apresado y se lo condena a prisión perpetua. Ahora bien, este primer tiempo se ve confrontado por un segundo tiempo en que el universo previo de las certidumbres se rompe por la emergencia de una singularidad que demuestra la incompletud de dicho universo particular (Domínguez, 2006). En este segundo tiempo ubicamos aquello que interpela al sujeto, aquello que va a resignificar lo acontecido en el tiempo 1. Aquí se espera del sujeto una respuesta, un “saber hacer con lo que hicieron de uno”. Se le plantea a Morales una encrucijada allí donde la justicia no responde, hay una potencialidad del sujeto, lo lleva a resignificar lo hecho hasta el momento, lo invita a responder por su deseo. No es culpable de la herencia pero sí de qué hacer con ella. ¿Qué va a hacer Morales ante esta encrucijada?
De existir un tercer tiempo lógico en el cual el sujeto se responsabiliza y responde a la interpelación, habría un cambio respecto a su posición ante el deseo, aparecería un efecto sujeto que vuelve a resignificar el tiempo uno (D’ Amore, 2006). El tiempo tres abre el círculo, el tiempo uno no puede borrarse y el sujeto debe posicionarse frente a eso, hacerse responsable por su deseo, producir un acto que lo constituya como sujeto del inconsciente. Si aparecen las figuras de la culpa el círculo se cierra y no estamos ante un sujeto responsable de su deseo. En el caso de Morales, al mantener la prisión de Gómez y condenarse él mismo manteniendo el secreto, considero que no hay tiempo tres, no hay un sujeto responsable que responda por su deseo. Morales le dice a Benjamín “Usted dijo perpetua”, no se posiciona a sí mismo como responsable ante su pasión. La culpa tapona el vacío de la responsabilidad subjetiva y no permite la apertura del circuito en el eje de lo universal - singular. Morales sigue respondiendo en base a un primer tiempo. La ley dicta prisión perpetua y el debe asegurarse de que se cumpla sin responderse por qué se impone a sí mismo esa cárcel también. Estamos acaso ante una de las figuras de la culpa que cierran el circuito, de lo cual nos ocuparemos más adelante.
3- Estableceremos en este punto los elementos de azar y necesidad. Consignemos que, como plantea Mosca, en la grieta entre el azar y la necesidad es donde aparece la potencialidad de una responsabilidad subjetiva.
Situamos desde un primer momento la muerte como un factor de necesidad. Liliana está muerta y de eso no podemos atribuirle responsabilidad a Morales. Sí a Gómez, quien lleva a cabo el asesinato, pero no a Morales. La muerte es irreversible e inevitable, en algún momento todos moriremos. No dependía de la voluntad de Morales. La necesidad establece una conexión entre causa y efecto. Gómez golpea a Liliana hasta matarla, lo cual era inexorable. La necesidad, nos plantea Fariña, es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación.
El azar desconecta causa y efecto. Por azar descubre Benjamín la mirada de Gómez en las fotos. Por azar se encuentra Sandoval con un apasionado de Racing que le aclare los nombres encontrados en las cartas. Pero por necesidad es que el caso Colotto es tomado por la Secretaría donde trabaja Benjamín. Morales no interviene en esta situación, pero había un pacto entre Benjamín y Romano sobre el orden en que llegaban los casos. Como dice el juez “por riguroso turno” le toca a Benjamín. Por necesidad es que Benjamín levanta un sumario a Romano por haber sometido a dos inocentes a una sesión de golpes por parte de la policía. Por azar y necesidad Romano es también el yerno de un militar lo que lo posiciona en un lugar de poder en la Argentina que se avecinaba en esos años lo cual lo ayuda a la hora de vengarse de Benjamín. Pero la acción de Morales no responde ni al azar ni a la necesidad, que Morales haya seguido a Gómez hasta encontrarlo para poder secuestrarlo no se inscribe en el orden de estos factores. No se lo cruza de casualidad, lo busca. Morales debe responder, Gómez se encuentra libre e impune y Morales no tuvo que ver en ello, pero lo busca y lo encuentra, lo espera, es en esta grieta donde puede atribuírsele al sujeto una responsabilidad ante los hechos. Qué hacer con lo que hicieron de uno, cómo va a responder Morales ante esta contingencia de los hechos. El podría no haberle mostrado nunca las fotos a Benjamín, podría haber creído la versión de Romano sobre los dos albañiles. Y también podría haber dejado todo como estaba y no buscar a Gómez. En el libro Morales plantea “todo lo que pueda salir mal va a salir mal y todo lo que pueda empeorar va a empeorar”. Esta máxima en la que basa su vida simplifica y reduce los hechos a puros factores de azar y necesidad. La realidad nos muestra un grado de libertad donde el sujeto puede elegir qué hacer con esa situación que se le presenta, por más extrema que sea. Nada se debe totalmente ni a la responsabilidad ni al azar, la acción de Morales no entra en estas categorías, es ahí donde se encuentra la responsabilidad subjetiva. Morales se expone a una tortura eterna de tener frente a sí y alimentar al asesino de su esposa. Cumplir la ley a como dé lugar no entra en el campo de la necesidad ni del azar.
4- Vamos a analizar ahora las figuras de la culpa mencionadas anteriormente. Como dijimos, éstas cierran el circuito de la responsabilidad, no dan lugar al efecto sujeto. Tomaremos el texto de Oscar D’ Amore sobre culpa y responsabilidad subjetiva. Este punto se nos torna más que interesante en cuanto al sujeto de derecho y la responsabilidad jurídica. Existe en la justicia una linealidad entre responsabilidad y culpa, es culpable aquel que es responsable. Es imputable el sujeto por aquello que hace y dice, es el llamado sujeto “joya”. Está bajo el principio de la razón. A su vez la intención es lo que compromete, liga la responsabilidad y la culpa.
Desde el punto de vista jurídico, allí donde la justicia falla, Morales se encarga de cumplir la ley. D’ Amore nos sitúa en que no hay modo de que la ley implique por sí misma la obligación de obediencia. Morales es un sujeto responsable de sus actos desde el punto de vista jurídico, realiza un acto de justicia llevado al extremo que podría decirse conlleva un delito. Si Gómez es dejado en libertad mediante una amnistía (por los factores que fuesen) y Morales aún así lo hace cumplir la pena perpetua estamos podría decirse ante un caso de privación ilegítima de la libertad y es para el derecho totalmente imputable. Morales es consciente de la ilegalidad de sus actos.
Planteamos anteriormente que no hay en el personaje un momento de responsabilidad subjetiva, no se hace cargo de su deseo. Aparece aquí la figura de la culpa. Responsabilidad hubo acaso en todos los momentos pero no se constituye un sujeto. Morales intelectualiza, razona “Usted dijo perpetua”. El se posiciona como un mero cumplidor de aquello que la justicia no pudo cumplir. No sitúa la culpa en Espósito, simplemente se sitúa como justiciero allí donde la ley falta. Si está cumpliendo la ley entonces él no es responsable como sujeto.
Ahora bien, desde el punto de vista de responsabilidad subjetiva ¿Por qué Morales se siente obligado de hacer cumplir esa ley? Si Gómez muere, Liliana muere con él. Mantener con vida a Gómez, por más tortuoso que esto le resulte, es mantener viva a Liliana, Gómez posee el secreto de Liliana que Morales no se atreve a escuchar pero aún así goza. Alimenta y mantiene vivo al asesino de su esposa y así mantiene también el recuerdo de ella y una razón por la que vivir. Citando a Fariña, “la muerte es aquello frente a lo cual no hay palabras”.
Si tomamos el final del libro, Gómez muere y Morales se suicida, tal vez mata primero a Gómez y luego comete el suicidio ante el riesgo de que el otro muera antes que él, pero en todo caso queda claro que lo que mantiene como induelable ese objeto perdido es justamente aquel que se lo quitó. Matar a Gómez no tiene sentido si el queda condenado a una vida sin Liliana. No le sirve de nada “pasar cincuenta años envidiándole la suerte”, como dice.
De haber atendido la sugerencia de Benjamín, le hubiera pegado los cuatro tiros, hubiera hecho justicia por mano propia y el recuerdo de Liliana moriría con Gómez. En vez de eso elije llevar la ley al extremo.
¿Por qué mentirle a Espósito, dando la versión verosímil? Tal vez por tranquilizar al otro en su deseo. Benjamín lo instó más de una vez a que administrara justicia y lo matara a Gómez y Morales se niega. Si le da esa versión, Benjamín puede irse tranquilo. Pero éste no le cree. Morales esperó a Gómez en las estaciones de trenes, dijo más de una vez que para él perpetua era lo justo. Benjamín vuelve y descubre la verdad. No delata a Morales, y ante la ley, es cómplice de un delito. Podríamos situar aquí algo de la culpa de Benjamín, él fue el que le dijo a Morales que correspondía pena perpetua, se siente culpable ante el extremo al que llegó el otro en base a lo que él dijo. Si no lo delata es acaso por no tener que admitir su parte de responsabilidad. Incluso en el libro se sitúa que le dice eso para no amargarlo explicándole que en veinticinco años como mucho salía con libertad condicional. Morales se justifica, intelectualiza sus actos mediante la ley, cometiendo un delito del cual se sabe responsable como sujeto de derecho pero no como sujeto del inconsciente, responsable del deseo de mantener consigo al objeto irremplazable.
5- En este último punto analizaremos la relación entre Ibbieta y Morales. Por empezar diremos que en el caso Ibbieta nos encontramos ante un sujeto dividido, responsable de su deseo. Hay en Ibbieta un tiempo tres, hay un sujeto que ríe y llora y se hace responsable de su deseo de vivir. Ibbieta se ve alienado entre La Bolsa o La Vida. Su deseo de aplazar su muerte aunque sea unas horas lo lleva a hacer una jugarreta a los falangistas. Ya nada le importaba, dice, ni Gris, ni España, ni su novia. Nada porque ahora sabía que todo era finito, que todos iban a morir tarde o temprano. Morales no logra arribar a esta conclusión, prefiere la prisión eterna para él y para Gómez antes de aceptar lo inevitable de la muerte, lucha contra el olvido incansablemente. Ordena su vida en base a mantener vivo el recuerdo de Liliana. Sin ella el tampoco tiene ya por qué vivir. Ibbieta hace una jugarreta a los falangistas, por el simple deseo de atrasar lo inevitable, por el deseo de seguir viviendo aunque sea un poco más. Nada le importa pero no pierde ni dos horas durmiendo, su contradicción nos da una pista sobre el deseo del cual se hace responsable a partir de la interpelación, no es por testarudo si no por el simple hecho de querer seguir con vida. Elige la tumba para su amigo y no para él. Es responsable de por esto salvar su vida, aunque sea sin saberlo, por azar. Nos dice Mosca en su texto, que recupera su mortalidad bajo la amenaza de perder su tiempo. Si Ibbieta hubiera negado su responsabilidad ante el deseo de vivir, echándole la culpa a Gris, o al azar, no habría un sujeto responsable. Como no lo es Morales, que se escuda en la ley que debe ser cumplida, en aquello que debería haber pasado. Hay en Ibbieta alguien consciente de la muerte y su deseo de vivir y en Morales alguien incapaz de sepultar aquello que se ha perdido e incapaz de retirar de ese objeto las investiduras libidinales y dirigirlas nuevamente al yo para poder ser libre. Morales nunca más va a ser libre, queda también condenado de por vida. Ibbieta se libera, ríe y llora ante la posibilidad de vivir. Para ambos el mundo se detiene ante una encrucijada y sólo el primero de ellos, Ibbieta, logra emerger de ella como un sujeto dividido, como efecto sujeto.

BIBLIOGRAFÍA:
Aleman, J: Nota sobre Lacan y Sartre: el decisionismo en “Derivar el discurso capitalista: notas sobre psicoanálisis y política”
D´Amore, Oscar: Responsabilidad subjetiva y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
Fariña, Juan Jorge: Necesidad y Azar en Ética Aula Virtual
Fariña, Juan Jorge: Teórica. Responsabilidad: entre necesidad y azar en Aula Virtual
Mosca, Juan Carlos: Responsabilidad otro nombre del sujeto en. Ética un horizonte en quiebra, Eudeba, 2002



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