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Psicología ética y derechos humanos.

Film: “El secreto de sus ojos”.

Alumnas:
Cervera, Giselle L.U: 32.639.456 /0
Godoy, María Del Rosario. L.U: 30.911.076/0
Cátedra: Fariña, Juan Jorge Michel. (I)
Comisión N°: 27.
Profesor: Federico Ludueña.
Cuatrimestre N°: 1 de 2010.

Consigna de Evaluación:

1) Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
2) Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3) Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4) Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5) Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre). En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

El objetivo del presente trabajo es hacer una articulación entre el film “El secreto de sus ojos” y algunos textos de la unidad “Ética y responsabilidad” intentando abarcar los distintos puntos de la consigna propuesta. Para ello nos abocaremos fundamentalmente en los personajes de Morales (Pablo Rago) y Esposito (Ricardo Darin). Se intentará ubicar los conceptos de responsabilidad subjetiva, necesidad y azar, así como los tiempos del circuito de la responsabilidad, finalizando con un intento de construcción de una hipótesis clínica. Además realizaremos una posible analogía con algunos elementos de “El muro” de J. P. Sartre.
Al final de la película el personaje de Pablo Rago se comporta como “Láquesis “, esta es la segunda de las tres moiras, la que determina el futuro de las personas. Es ella quien decide la longitud del hilo de cada una de las vidas humanas y, por tanto, la duración de la vida correspondiente a cada persona. Morales encarceló a Gómez, el asesino de su esposa. Y desde el momento en que este último fue capturado, su vida era medida con la vara de Morales determinando su destino. Un destino de desubjetivación, puesto que condenó a Gómez al aislamiento y al silencio perpetuo brindándole sólo las necesidades básicas del cuerpo. Pero quitándole la posibilidad de interaccionar con otra persona por medio del lenguaje, algo tan fundamental y propio del ser humano. Esto se puede apreciar en la escena en el que Gómez con un tono de voz bajo y desgarrador pronuncia: “Dígale que me hable”. Este silencio puede ser la parte más tortuosa del castigo que Morales ideo para Gómez. Ahora bien, como plantea Fariña en su comentario de la película desde el lado me Morales podemos pensar que no le habla porque en realidad teme escucharlo.
En cuanto al punto 4 de la consigna y teniendo en cuenta el texto de G. Salomone “El sujeto dividido y la responsabilidad” podemos plantear que mientras el discurso deontológico –jurídico plantea la noción de sujeto autónomo, la dimensión clínica nos orienta en el sentido de considerar un sujeto no autónomo, sujetado a los avatares de la ley y el lenguaje. Esta diferencia fundamental plantea diferentes modos de entender la responsabilidad, y convocan a dos posiciones subjetivas diferentes. Estos dos campos convocan al sujeto a responder desde diferentes lugares.
La responsabilidad en el campo jurídico se reduce a ser castigado o absuelto por un delito que el Estado testifica. Desde el punto de vista jurídico podemos pensar en la responsabilidad de Morales por privar a alguien de la libertad, recordemos que Gómez fue liberado fruto de la amnistía a presos políticos decretada por Cámpora en 1973. Pero la responsabilidad subjetiva va mucho más allá de eso.
Cuando Morales le da los motivos del cautiverio de Gómez a Espósito se justifica pronunciando: “Usted dijo perpetua”. Podríamos pensar que esto es la idea consciente que él tiene acerca del hecho. Creemos que en este caso es el “yo” de Morales quien habla y estos son sus argumentos, pero por debajo de esto quizás se oculta otra/s razones más inconscientes y su verdadera responsabilidad subjetiva (aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente, sujeto no autónomo que no es dueño de su voluntad e intención, sujeto efecto de la palabra que lo divide); ya que la frase: “Usted dijo perpetua” no es una justificación suficiente para condenarse él también a un duelo perpetuo y a ver cada día el rostro del asesino de su esposa. Esa escena que aborrece pero que no puede dejar de ver, lo compromete sin duda. Pero no tanto ante la ley como frente a su propio fantasma. Consideramos que la justificación más consciente no recubre la totalidad de la situación y queda un resto inconsciente que podríamos pensar como el fantasma de Morales que no podemos precisar, puesto que el film no nos brinda mayores datos. Hubiese sido interesante analizar o profundizar los motivos latentes de su accionar.
Morales es culpable de su deseo de ver a Gómez cumplir cadena perpetua y por lo tanto de llevar a cabo su deseo por sus propios medios y no por el lado de la justicia, la misma que liberó al asesino de su amada; como consecuencia de esto, eligió vivir y ver cada día de su vida el rostro de aquel hombre que le arrebató a su amor. Si bien de esto Morales nada sabe. Tampoco se interpela sobre su accionar y ni siquiera es capaz de detenerse mucho antes de la responsabilidad, es decir en la culpa. Morales en el film se nos presenta como un sujeto completamente desafectivizado que simplemente cumple una rutina para mantener la tortura de Gómez, pero sin saber que el también esta atrapado en los engranajes de su “maquinaria de tortura” y que al condenar a Gómez también se condena a sí mismo.
Relacionando el tema que venimos desarrollando con “El Muro” podemos pensar que, Morales al igual que Ibbieta cumplió un designio necesario. En el caso de Ibbieta el designio necesario de los falangistas, mientras que el del personaje de Rago era el designio necesario de la justicia. Recordemos que en toda “Necesidad” hay relación entre causa y efecto. El asesinato de Liliana podría ser tomado como causa y su efecto será la condena que Morales le infringió a Gómez, si bien de esta condena se tendría que haber encargado la justicia.
En relación al azar, Morales se turnaba en las estaciones de trenes, porque al vivir Gómez en el conurbano bonaerense y trabajar en Capital Federal; pensaba que él debía pasar por alguna de ellas. Aquí en cierto modo jugaba el azar, puesto que al igual que un jugador que apuesta en la ruleta del casino; Morales apostaba que lo encontraría en una de ellas, aunque esto no fue así.
Otra secuencia de azar que podemos encontrar en este film es cuando Espósito lleva a su casa a Pablo Sandoval. Como Sandoval estaba ebrio, Espósito fue a buscar a la esposa de su compañero para que acepte a Sandoval otra vez en la casa, ya que ella le había dado el ultimátum de que si volvía ebrio otra vez lo echaría; y eso fue lo que paso. Esposito deja a su amigo en su casa mientras va a solucionarle el problema con su mujer. En este punto creemos conveniente hacer un paréntesis para aclarar un aspecto fundamental de esta escena que nos permitirá desarrollar los tiempos del circuito de la responsabilidad. Esa misma noche Esposito tenía una cita con Irene (Soledad Villamil) de quien estaba profundamente enamorado si bien nunca se había animado a confesarle su amor. Debido a todo el problema con su amigo, que lo estaba retrasando, Esposito intentó arreglar las cosas lo más rápido posible para poder concurrir a la cita, es por eso que sale apresuradamente a la casa de Sandoval para hablar con la mujer de este y arreglar el asunto. El azar hizo que justo que el día en que la esposa de Sandoval decidió llevar a cabo su amenaza de dejarlo en la calle ingresaran violentamente a la casa de Esposito un grupo para-militar y asesinan a su amigo pensando que era él.

En un “TIEMPO 1”, el personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida.
Mientras que en un “TIEMPO 2”, una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal. Su acción iniciada en el “tiempo 1” fue más allá o más acá de lo esperado. La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito. Se abre entonces la pregunta por la responsabilidad del sujeto. Luego la culpa obliga a una respuesta a la interpelación, es decir, dado el “tiempo 2” que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificación el “tiempo 1”, facilita una respuesta que aunque no es considerada todavía, “tiempo 3” (aquel de la responsabilidad subjetiva), responde a la interpelación. Podríamos pensar que en el caso de Esposito este tiempo no fue alcanzado, y que se quedó, como diremos más abajo, mucho antes que en la responsabilidad, se quedo en la culpa. Esta culpa no favorece el efecto sujeto. El circuito se cierra en el mero ser de la culpabilidad.
Esta distancia entre un “tiempo 1” y un “tiempo 2” autoriza la puesta en marcha de una suerte de conjetura o hipótesis clínica acerca de aquello respecto de lo cual se espera una respuesta de parte de Espósito. Respuesta en cuanto a su deseo, que nos permite ubicar la responsabilidad subjetiva. Así como Ibbieta tiene responsabilidad por la elección de la palabra “cementerio”. Espósito tiene responsabilidad por querer deshacerse lo más rápido posible de Sandoval.
“La pregunta por la responsabilidad no supone un cuestionamiento a la persona, sino la interpelación al sujeto, Se trata del deseo inconsciente”.
“Si la responsabilidad alcanza al sujeto allí donde este no tiene conciencia de serlo, su registro imaginario se detendrá mucho antes. Se trata de la culpa, la culpa se constituye así en el reverso de la responsabilidad. Cuando la responsabilidad del sujeto se halle ausente, aparecerá como sustituto, como contraparte el sentimiento de culpa. Los pensamientos atormentadores, el remordimiento, el arrepentimiento serán algunas de sus figuras. En cualquier caso no más que formas desplazadas –en el yo- de la responsabilidad ausente en el sujeto”.
Por último, otra escena que queremos destacar es cuando Esposito observa la forma en que Gómez mira a Liliana en la fotografía, escena clave en el film que permitirá el desarrollo del mismo y que le da el titulo. Esta escena nos permite pensar en una posible identificación de Esposito con Gómez ya que él también mirará con esos mismos ojos ensimismado a Irene en la fiesta de compromiso de aquella. Esta es una clara escena del amor que le tenía Esposito a Irene y que nunca se había atrevido a confesarle. En este sentido podríamos pensarlo desde el circuito de la responsabilidad. Planteando en un “tiempo 1” cuando Esposito deja que Irene se case sin que sepa que el está enamorado de ella. Un “tiempo 2” cuando va a buscar a Morales a la casa de campo luego de 25 años, su acción iniciada en el Tiempo 1 fue más allá o más acá de lo esperado, ve el portarretrato de Liliana y se da cuenta que el amor de Morales hacia ella no era tan puro como el creía sino que era mas bien una idealización. Esposito se interpela por la acción realizada en el tiempo 1. En este caso, a diferencia de la escena del asesinato de Sandoval, sí alcanza un “tiempo 3”, un tiempo del sujeto del acto de responsabilidad subjetiva, un efecto sujeto. El sujeto del acto coincide con el de la responsabilidad subjetiva, es por eso que la responsabilidad subjetiva es otro nombre del sujeto. Es un acto ético porque es el acto en donde se produce un sujeto de deseo inconsciente. Volviendo al tiempo 3 en Esposito, este es un tiempo en el que como dice A. Ariel “En realidad lo que hay es lo que había antes, sólo que él, ahora, está en otra posición. Nada más. Las líneas punteadas del tiempo 3 abren un otro tiempo en que un hombre produce efectos que le retornan. Puede dormir en los signos de un guión ajeno, o puede abrir esa puerta más allá del horizonte hacia un tiempo otro, el tiempo del despertar. Entiendo que el tiempo 1 y el tiempo 2 son todavía tiempos de dormir en los signos de un guión ajeno. Un circuito que se cierra en sí mismo, mientras que el tiempo 3 es un tiempo que abre otro tiempo”. Podríamos decir que este tiempo que abre es el tiempo en el que se juega por Irene y por lo que siente pasando del “temo” del principio a un “te amo" hacia el final del film.

Bibliografía:

Ariel, A. La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mineo. Publicado en la página web de la cátedra.
Campanella, J.J.: “El secreto de sus ojos”. Argentina - España. 2009.
D´Amore, O. Responsabilidad y culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra viva, 2006.
Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Fariña, j. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
Fariña, J.: Fantasmas. A propósito de El secreto de sus ojos
Fariña, J.: Responsabilidad: entre necesidad y azar.
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z. El sujeto dividido y la responsabilidad. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra viva, 2006.
http://es.wikipedia.org/wiki/Moiras



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