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UNIVERSIDAD DE
BUENOS AIRES

Facultad de Psicología

Parcial domiciliario grupal:
“El secreto de sus ojos”

Fecha de entrega: 08/06/10

Alumnas: Díaz Virzi Carolina Alejandra – Libreta Nº: 312073230
Novara Daniela – Libreta Nº: 312928720
Profesor Titular: Lic. Juan Jorge Michel Fariña
A.T.P.: Lic. Elizabeth Ormart
Psicología, Etica y Derechos Humanos
Comisión: 5
Año 2010

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

“-Cuando se va a Jujuy, el tipo llorando como si fuera un desgarro, y ella corriendo por el andén como si fuera que se iba el amor de su vida, tocándose las manos a través del vidrio, como si fueran una sola persona, llorando como si supiera que le esperaba un destino de mediocridad y desamor, casi cayéndose en las vías como queriendo gritar un amor que nunca se había animado a confesar.
- Y si fue así, ¿o no fue así?
- Y si fue así, ¿por qué no me llevaste con vos?...pánfilo”

Existen incontables películas que al cabo de terminar de verlas sentimos la necesidad de presionar la tecla “play” en nuestros controles remotos y comenzar de nuevo a verla. “El secreto de sus ojos” no quedó por fuera de dicha sensación. En el momento de recordar escenas, no sólo las mirábamos sino que nos incomodaban las situaciones, eso no siempre sucede y creemos que es uno de los objetivos mejor logrados con éste film.
Juan José Campanella fue el director que le dio vida a una historia, no sólo policial y de suspenso, sino de amor, una historia de romanticismo puro que no cesó de estremecernos en sus 2hs, 40 minutos de duración.
El profesor Juan Jorge Michel Fariña realizó un comentario sobre dicha película que no deja de ser interesante para cualquier persona que la haya visto. Nos ocuparemos en este apartado a realizar un breve análisis sobre parte de lo desarrollado por el profesor acerca de la subjetividad, vista desde el ángulo de un personaje que intenta cubrir el hueco de una justicia agrietada por una época llena de conflictos políticos.
Ricardo Morales es el personaje interpretado por Pablo Rago, quién sufre la pérdida de su mujer llamada Liliana Colotto, quien fue brutalmente violada y asesinada. Tras el crimen, en el juzgado donde tratan el caso logran encontrar al asesino haciendo que confiese; Isidoro Gómez, el responsable de tal crimen y Liliana habían tenido una relación a la que nunca se le dio un cierre. El caso fue investigado por Benjamín Espósito (Ricardo Darín), quien al observar la escena del crimen se conmueve por la brutalidad y realiza un arduo trabajo para resolverlo. Una observación clave que realiza es a una foto que se encontraba en una repisa en la escena del crimen, en ella se encontraban distintas personas entre las cuales estaban Liliana y un hombre que la miraba alucinado. Dicho sujeto resultó ser Gómez y esta fue la llave para abrir el cerrojo de la verdad.
Todo el esfuerzo puesto para que la justicia funcionara fue frustrado ya que poco tiempo después fue liberado fruto de la indulgencia política de la época. Años después ya nadie sabía de Gómez.
Luego de 25 años Benjamín Espósito, ya jubilado decide escribir una novela para ocupar sus horas libres. La misma estaba basada en un caso que lo conmovió, del cual fue testigo y protagonista. Una vez finalizada decide exponerla al resto de los involucrados. Cuando es el turno de Morales, éste le intenta hacer creer que ya se olvidó lo sucedido y le sugiere que siga sus pasos. Espósito, se sorprende de como Morales pudo resignar el deseo de capturar al asesino de su mujer cuando años atrás confesó su ambición por verlo padecer su condena. Por tal motivo indaga hasta lograr el esclarecimiento de sus interrogantes. Morales confiesa haberse vengado poniendo fin a la vida de Gómez muchos años atrás. Benjamín se despide de Morales y emprende su vuelta. Sin embargo durante el viaje comienzan a perturbarlo pensamientos confusos, es por ello que decide posponer su regreso para encontrar las respuestas que no habían sido esclarecidas. De ésta forma descubre como Morales se había convertido en un justiciero solitario cumpliendo la condena junto al asesino de su mujer. Advierte como Morales había tenido encerrado a Gómez en una celda construida en su propia casa, reparando las carencias de la Ley.
Siguiendo el análisis de Fariña, nos podemos preguntar por qué Morales aplica prisión perpetua al asesino condenándose junto a éste y cuál es la responsabilidad que tiene sobre la muerte de su esposa. Socialmente no ubicamos ninguna razón, quizás la respuesta deberíamos encontrarla en el terreno de la responsabilidad subjetiva, ya que nos referimos al sujeto del inconsciente, sujeto no autónomo, aquel que no es dueño de su voluntad ni intención. Es aquella que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo. Esto no significa inimputabilidad, Freud responsabiliza al sujeto de aquello que no conoce como propio. Es por ello que el autor se pregunta:
“¿Qué es el amor? ¿Puede seguir siendo amor esa veneración perpetua por una mujer que ya no está? ¿Qué secreto encierra el objeto como para no poder duelarlo ni siquiera después de 25 años de perdido para siempre?”.
La hipótesis que se plantea se relaciona directamente con una de las últimas imágenes de la película en donde se lo ve a Gómez en su celda suplicándole a Espósito que Morales le hable. Es una imagen desgarradora, 25 años de encierro y sin siquiera ser dueño o responsable de una mínima conversación.
Nos preguntamos ahora si ¿qué lleva a Morales no sólo a encerrarlo sino a despojarlo de la interacción verbal con su propio captor? Es aquí donde se encuentra la hipótesis principal. Un breve flashback al comienzo de la película advierte la relación de Liliana con su asesino, son unas pocas palabras que dejan en tela de juicio la posible relación extramatrimonial. Si suponemos que Morales tiene conocimiento de tal situación es simple de hipotetizarse: Si hay algo que Gómez querría decirle a su verdugo seguramente tendrá que ver con su relación con Liliana. Está claro que Morales jamás querrá escuchar que su tan profundo amor no era correspondido con la misma pureza y sensibilidad.
Vemos como Morales proyecta su culpa por la muerte de su mujer, cediendo la responsabilidad a Gómez, no sólo por su muerte sino por no corresponderle su amor. Podemos ver cómo Morales idealiza el amor por Liliana, quedando congelado en el momento de su asesinato gozando del secuestro pero temiendo escuchar la verdad. De esta forma es como se intenta anudar el sujeto al acto, va más allá de las fronteras del yo.
Morales no está concernido, posee una sensación de ajenidad, la culpa en este caso aparece como sustancializada.

Para realizar un análisis más enriquecedor, ubicamos como personaje central del siguiente apartado a Benjamín Espósito ya que consideramos que pueden hacerse observaciones muy interesantes desde el punto de vista del circuito de la responsabilidad y sus tiempos lógicos.
En relación al mencionado circuito podemos observar que en el tiempo 1 ubicamos determinadas acciones del sujeto en concordancia a su universo. En el tiempo 2 se produce un quiebre en dicho universo, dando paso a un cuestionamiento sobre el posicionamiento del sujeto. Aquí ocurre una resignificación del tiempo 1 por la interpelación del segundo, el cual siempre exige una respuesta, implica una deuda. Es en éste momento en donde pueden ocurrir dos cosas: se puede responder por la culpa (tal como sucedía con Morales obedeciendo a su responsabilidad subjetiva), la negación, la proyección, la intelectualización o la formación sintomática dando un cierre al circuito o puede producirse un tercer tiempo en donde esa interpelación conduzca a un cambio de posición frente a las circunstancias.
Si nos centramos en el personaje de Ricardo Darín, en el circuito de responsabilidad se puede observar la presencia de los tres tiempos. El primero de éstos corresponde al año 1974 cuando la Dra. Irene Menéndez Hastings (Soledad Villamil) comenzaba a trabajar en el juzgado penal donde también se desempeñaba Benjamín Espósito. Es en ése ámbito en el que se desarrollaba el amor silenciado entre ellos. Un amor callado por Espósito por no poder brindar un amor tan puro y total como el de Morales por su mujer.
En el segundo tiempo podemos ubicar un punto de quiebre cuando Benjamín Espósito visita a Morales 25 años después de la muerte de Liliana Colotto, y se da cuenta de que éste había detenido su vida quedando aferrado a una mujer que había perdido para siempre. Morales al secuestrar a Gómez había firmado su propia condena y es así como Benjamín abre los ojos de su idealización sobre el amor sublime, puro y total de Morales por su mujer.
Benjamín Espósito no queda suspendido en su historia pasada sino que a la luz del descubrimiento escribe un nuevo capítulo en la novela de su vida. Es este tercer tiempo que se configura al darse cuenta que lo que le sucedía a partir de ahora ya no era un solitario temor sino un amor verdadero y real.
Uno de los indicadores que destacamos es un hecho que sucede en la película y es cuando vemos a Espósito utilizando una técnica para activar su imaginación escribiendo en estado de duermevela palabras improvisadas. En una de esas ocasiones escribe un “TEMO” en su libreta, luego de su esclarecedora vivencia con Morales puede darle otra significación agregando una “A” formando así una nueva palabra: TE AMO.

Realizando un análisis más detallado podemos vislumbrar varias situaciones en donde ubicamos azar y necesidad. Una de ellas es cuando vemos cómo Benjamín escribe palabras somnoliento como herramienta para completar su novela. Este hecho se sucede en el primer tiempo lógico del circuito de la responsabilidad, aquí la necesidad la podríamos ver en el hecho de utilizar la máquina de escribir para hacer un relato de su propia historia de amor. El punto central tiene su correlato con un suceso que parecería no tener importancia al comienzo, la máquina de escribir tiene la letra A rota. Aquí se puede observar cómo los hechos que se suceden exceden a la voluntad de Benjamín ya que es a partir de esa letra y sus artilugios nocturnos que lo ayudan a encontrar respuesta a su tan temida historia de amor.
Es así como descubrimos que el azar cobra fuerza faltando una letra en su máquina, pero si Espósito no hubiera escrito aquel “temo”, no estaríamos hablando de establecer una conexión entre la causa y el efecto ya que es esa misma letra la que cambia el sentido de aquella palabra.

Benjamín Espósito, se muestra como un personaje que no termina de cerrar internamente el caso Colotto, si bien judicialmente se encuentra concluido, él se niega a darlo por finalizado. Con la excusa de su novela, interroga una vez más al viudo pero en éste caso 25 años más tarde. ¿Qué impedimento tiene aquel empleado jubilado para no poder cerrar el caso tal como lo hizo la justicia?, esa es una de las preguntas que nos hacemos al pensar no sólo en el caso Colotto sino en el propio “Caso Espósito” al ubicar su misma historia de amor en tela de juicio. La respuesta a dicha pregunta no se la hace ni Espósito en la película ni Campanella al dirigirla, es nuestro análisis el que nos lleva por el camino de la duda.
“En sentido lato la culpa no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, incluso con la cautividad del cuerpo (…) responsabilidad y culpa se limitan a expresar dos aspectos de la imputabilidad jurídica. Sólo con posterioridad éstos conceptos serían importados fuera del ámbito del derecho, desde otras disciplinas (…) La culpa es una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva”
Ya que la culpa es considerada como una respuesta subjetiva, en éste sentido ubicamos a Benjamín Espósito como figura principal, ya que es incapaz –en un primer momento- de brindar un amor tan puro y total como el que le ofrece Morales a Liliana. Es a través del tiempo en que Benjamín va realizando un pasaje de un lugar inamovible hasta llegar a replantearse su propia historia. Una simple palabra escrita en la madrugada pasa a ocupar un lugar preponderante con el sólo hecho de agregarle una letra. Era aquel amor que Espósito temía dar el que da un vuelco cuando su mirada es testigo de un duelo jamás resuelto. Benjamín no puede creer cómo Morales continúa teniendo un portarretrato con la imagen congelada de Liliana. Y más aún cuando ve a Gómez cautivo por un hombre que jamás pudo tramitar aquella infidelidad en la cual se vio envuelto.
Benjamín abre sus ojos por primera vez en 25 años y deja su culpa de lado para terminar su condena.
Relacionando el circuito de responsabilidad de la película con el texto de Sastre denominado “El muro”, se puede observar como aquí también se cumplen los tres tiempos del circuito, en donde en un tiempo 3 se hace evidente la dimensión ética del sujeto cambiando el significado de una palabra, producto de la respuesta a la interpelación producida en un tiempo anterior (tiempo 2). No sería una palabra cualquiera, ésta cambiaria el significado de sus vidas.
En un tiempo 1, el personaje lleva adelante una acción, Interrogado por el paradero de Gris, Ibbieta improvisa una broma para burlarse de los falangistas. Sabiendo que Gris está escondido en casa de su primo, les dice “Gris está escondido en el cementerio”. Adviene luego lo que llamamos un Tiempo 2, de interpelación es en el momento que los falangistas regresan de su búsqueda y no lo matan y posteriormente cuando García lo pone al tanto de que esa mañana lo mataron a Gris en el cementerio. Gris y el primo se pelearon y éste cambio escondite por el cementerio. En el orden de necesidad es la vida de Gris por la suya, es del orden del azar la simultaneidad entre la burla de Ibbieta a los falangistas y la pelea de Gris con su primo. Podemos inferir como en un tiempo 3 la palabra cementerio deja de tener la misma significación, el lugar que había elegido para burlarse de sus captores era el sitio real donde se hallaba el fugitivo, hecho que le permitió salvar su vida.

Bibliografía

* Salomone, G. Z. : El sujeto dividido y la responsabilidad. En la transmision de la ética. Clinica y deontología. Vol I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
* D’ Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En la transmision de la ética. Clinica y deontología. Vol I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
* Dominguez, M.E.: Los carriles de la responsabilidad:el circuito de un analisis. En la transmision de la ética. Clinica y deontología. Vol I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
* Michel Fariña, J. y Gutierrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y Azares. Numero 3. Buenos Aires
* Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.



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