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por 

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cat. I
Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Michel Fariña
1º cuatrimestre 2010
2º parcial
fecha de entrega: 07 de junio 2010

Comisión 15
Prof. Lic. Gabriela Lucía Mercadal
Alumnas:
La Torre Estefanía
LU 32.009.468/0
tefy_latorre@hotmail.com
Cervetto Analía
L.U. 24.445.716/0
ana_cervetto@hotmail.com

Película: “El secreto de sus ojos” Juan José Campanella

“Del temo al te Amo: la letra del síntoma”

"Sólo el amor hace condescender el goce al deseo"
Jacques Lacan

“El secreto de sus ojos”
Una película de Juan José Campanella
www.elsecretodesusojos.com

SINOPSIS:
Benjamín Espósito acaba de jubilarse después de una vida entera como empleado en un Juzgado Penal. Tiene un sueño largamente postergado: escribir una novela. Para narrarla no pretende inventar nada, al contrario: contará una historia real de la que ha sido testigo y protagonista, en la lejana Argentina del año 1974: la historia de un asesinato y de la búsqueda y el hallazgo del culpable.
Pero en esa Argentina turbulenta que se adentra sin remedio en una larga noche de violencia y de muerte, el crimen, la justicia, la política y la venganza son vientos demasiado poderosos como para que los personajes puedan escapar a esas fuerzas.
Espósito no escribe porque sí. Aunque le cueste reconocerlo, escribe para una mujer de la que está calladamente enamorado desde hace demasiado tiempo. Una mujer que ha compartido con él esa historia.
Pero las cosas resultan mucho menos sencillas que lo que Espósito ha querido imaginar: el ejercicio de la memoria no solo ilumina el pasado. También hecha una luz descarnada sobre Espósito y su acto de memoria: sus acciones, sus decisiones, sus irreparables equivocaciones.
Los recuerdos no son una mansa superficie sobre la que yace la verdad para que Espósito la recoja. Son caminos oscuros y sinuosos. Y la verdad que se oculta detrás de ellos es mucho menos sencilla que lo que Espósito ha imaginado.
Sin embargo, sabe que tendrá que persistir hasta el final: para entender lo que ocurrió, para comprenderse a sí mismo, y para enfrentar de una vez por todas a esa mujer que ama.

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

1. En “Fantasmas. A propósito de El secreto de sus ojos” Juan Jorge Michel Fariña centra su análisis sobre la responsabilidad subjetiva en el personaje de Morales. Sin embargo, al final del artículo, el autor, nos propone una orientación respecto de un movimiento, un cambio de posición subjetiva durante el transcurso de la película, en el personaje de Benjamín Espósito. Este aporte no será desestimado, sino que formará parte de posteriores desarrollos en el presente trabajo.
Según Juan Carlos Mosca el concepto de responsabilidad implica otro nombre del sujeto, es así que plantea: “La responsabilidad la referimos a la singularidad de un Sujeto en acto, (...) la responsabilidad interpela a un Sujeto, quien debe, o puede, dar ‘respuesta’, responder, por su acto.” En su comentario sobre el film, Fariña otorga otro nombre al sujeto, nombra a Morales como el justiciero solitario. Este nombre no implica de ninguna forma una valoración moral del sujeto con respecto a la acción, a lo condenable de la situación, no se refiere al sujeto autónomo de la voluntad, de la intención consciente. Este nombre responde al estatuto ético del inconsciente, es decir, a la dimensión del sujeto y su implicación con respecto al sentido singular del acto, al cual ubicamos, en este caso, como el hecho de someter al asesino de su mujer a un encierro interminable. El autor se pregunta ¿Por qué Morales hace lo que hace? Y para esta pregunta ya propuso una respuesta: existen coordenadas de la subjetividad que sustentan su accionar. A continuación, presentamos las cuatro escenas, y los indicadores que nos permitirán explicitar la hipótesis que construye el autor:
1ª escena: 25 años después, en la casona de campo de Morales, la foto de Liliana, representación de un amor sublime, está todavía allí. 1º indicador: alienación a un ideal de mujer, a un amor ideal
2ª escena: Espósito descubre el “secreto” en la mirada de Gómez en el álbum de fotos. 2º indicador: tiempo de interpelación para Morales, se presentifica ante sus ojos lo que era evidente
3ª escena: Morales llama a la casa de Isidoro Gómez, él y su mujer habían sido noviecitos. 3º indicador: su infierno temido
4ª escena: “Ella dice mi amor...basta” ante la violencia y abuso de su agresor. 4º indicador: Morales edifica su acción justiciera en una lógica tortuosa, a la vez que goza su secreto teme escucharlo.
A partir de estos indicadores, podríamos pensar como el autor propone que ante la interpelación que constituye la posible relación entre Goméz y Liliana, Morales “responde” defensivamente, a través de una acción sintomática. Este tiempo que podría constituirse en un tiempo donde “el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición del sujeto” , no constituye, sin embargo la condición de posibilidad de emergencia de esa pregunta. Esta acción sintomática es sostenida por recursos yoicos, un yo que sostiene la función de desconocimiento y cuyo mecanismo preponderante, en Morales, es la negación: porque la muerte de su mujer lo confronta con un real y lo confronta también, según consideramos que plantea el autor, con su condición de amor y su condición de goce. Con respecto a la primera, la respuesta que articula el sujeto podríamos pensarla en el orden de lo simbólico: la alienación a un Ideal, el personaje sostiene una mujer idealizada. En términos de Lacan podríamos proponer que sostiene la imagen de La mujer que no existe: “del lado mujer, ocurre que no hay ese al-menos-uno que, desde afuera sostenga la clase. (…) No existe uno que se sustraiga a la castración, (…) no es por otra cosa que La mujer no existe.”
Con respecto al orden de la satisfacción pulsional, el autor plantea dos cuestiones. Por un lado, un goce fantaseado en la escena que ubicamos como 4ª, goce en relación a su mujer con otro hombre. En “Fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad”, Freud propone una soldadura entre dos elementos heterogéneos: un goce autoerótico puro y una fantasía. “(…) la fantasía inconsciente mantiene un vínculo muy importante con la vida sexual de la persona. (…) Originariamente, la acción era una empresa autoerótica pura destinada a ganar placer de un determinado lugar del cuerpo, que llamamos erógeno. Mas tarde esa acción se fusionó con una representación-deseo tomada del círculo del amor de objeto.” Podríamos plantear que Morales sostiene en forma fantasmática la relación sexual que no hay. Por otro lado, con respecto a la escena de la cárcel en la casona de campo, Fariña plantea: “al aplicar al asesino la prisión perpetua se condena a sí mismo a una cárcel más férrea aún”, es así como podríamos ubicar a Morales fijado en un circuito pulsional “condenar-hacerse condenar” a través del cual otorga consistencia a una condición de goce. En ese sentido, Juan Carlos Mosca señala: “lo real de la pulsión, la singularidad del objeto de goce, es el núcleo de la singularidad del Sujeto.” El objeto pulsional privilegiado en este circuito es la voz, en tanto que Fariña propone en su comentario “por eso no le habla” en alusión al silencio al que Morales somete a Gómez en su infierno carcelario. Esta frase constituye una referencia a aquella propuesta por Lacan en relación al síntoma en sesión: “El eso habla” en articulación con la conceptualización de síntoma propuesta en el Seminario X “La angustia”: “(...) es que el síntoma no es llamada al Otro. El síntoma en su naturaleza es goce, (...) se basta a sí mismo.”
Gabriela Salomone expresa: “(...) responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo.” El justiciero solitario desconoce sus condiciones de goce y de amor, coordenadas de subjetividad que dirigen su accionar, aunque el sujeto nada quiere saber de eso, de eso que lo interpela, ya que no articula una respuesta que “avance más allá del goce regulado por el fantasma” . Su respuesta subjetiva, en cambio, se sostiene en una defensa, la cual niega el encuentro con lo real: la muerte y la sexualidad. En palabras de Morales: “yo me la paso mirando las fotos, ya sé, es una negación que me ayuda a seguir viviendo hasta que encontremos a este tipo."

2. El circuito de la responsabilidad y los tiempos lógicos que organizan la situación serán considerados en relación al personaje de Benjamín Espósito.
El tiempo 1 “(...) donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que (...) se agota en los fines para los que fue realizada.” , proponemos ubicarlo en el acto de escribir una novela sobre “el caso Coloto”, en palabras de Espósito: “Quiero escribir, no sé porque...me estoy acordando.”
El tiempo 2, tiempo de après coup, de resignificación del tiempo 1 en tanto quiebre del universo particular que guiaba hasta ese momento el accionar subjetivo, lo ubicamos en la visita a la casa de campo. Con dos instantes precisos ver la foto de Liliana todavía allí luego de 25 años, ver la cárcel y el encierro de Gómez.
Para entender la ubicación de éstos dos tiempos, analicemos las coordenadas subjetivas del personaje. Podríamos pensar que durante 25 años y hasta el momento de escribir la novela, Benjamín Espósito sostiene una identificación imaginaria con Morales, relación entre a_____a’ con un otro especular. Esta identificación está sostenida desde lo simbólico, ya que, Espósito habría ubicado a Morales en el lugar del Otro, A. Él mismo lo expresa así en la escena del bar con Irene: "Lo que le pasa a Otro, lo lleva a uno a pensar en su propia vida”. El estatuto de A es el de completitud, este Otro completo tiene todas las respuestas, conoce la respuesta a la pregunta ¿Qué es el amor? La respuesta subjetiva de Morales es una respuesta desde el Ideal, el cual podríamos notar con el matema I(La mujer). Espósito, quien teme al amor y no puede ir a su encuentro, toma de Morales esta alienación al Ideal y la articula en su fantasma, es decir, que con su estructura ‘inventa’ una respuesta $◊I(La mujer), sosteniendo un Otro completo quien tendría la respuesta ante la pregunta sin respuesta. “Son escenas, intentos de taponar algo, (…) aquello que ningún sujeto quiere saber, que es que el Otro no tiene respuesta, que no es garante de la verdad.”
María Elena Domínguez plantea: “la responsabilidad es una respuesta a la castración, y cada quien responde con su síntoma a la castración estructural, al agujero en la estructura: que no hay relación sexual.” Entonces, durante 25 años y hasta este tiempo 1, Espósito responde de forma anticipada, con su fantasma, a la pregunta por el deseo, subordinándose al Otro. Pero además podemos recortar un síntoma como respuesta ante la falta de significante. La concepción de síntoma en este personaje, la tomamos de la enseñanza de Lacan de los años 70: el síntoma como efecto de lo simbólico en lo real, y se produce en el campo de lo real, que resalta su vertiente metafórica y su efecto de goce. Fabián Schejtman explica: “El síntoma termina por ser definido como una función, y en tanto que letra: la letra del síntoma. ¿En que consiste la función del síntoma entonces? En ‘traducir’ un Uno del inconsciente por una letra. (...) Un uno que se aísla, que se extrae del inconsciente, volviéndose letra del síntoma.” Espósito extrae esa letra A, letra de su síntoma, lo cual se expresa en el significante TEMO, que escribe una noche en penumbras, casi dormido. La extracción de la letra del síntoma supone una fijación de goce, causa de repetición, repetición con respecto a su accionar durante esos 25 años, en relación al amor que siente por Irene. El mismo personaje da cuenta de esta repetición: “Hace 25 años que me pregunto y hace 25 años que me contesto lo mismo: dejá fue otra vida, no preguntes, no pienses. No, no fue otra vida. Fue ésta. Ahora quiero entender todo. ¿Cómo se hace para vivir una vida vacía?”. Esta frase nos ubica en el tiempo 2, tiempo de posibilidad para la emergencia de una pregunta en relación a la posición subjetiva.
Con respecto a este tiempo, consideramos que la visión de la foto sumada a la visión de la cárcel implica, en palabras de María Elena Domínguez: “Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, (...) demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían.” Este tiempo supone la caída del estatuto del Otro, A como completo. Morales no tiene la respuesta a la pregunta: ¿Qué es el amor?, es un sujeto marcado por la falta, por la castración. Y en la medida en que este Otro está marcado por el significante, Benjamín puede reconocer que él esta marcado por el significante; lo que produce un movimiento a nivel subjetivo: caída de la mujer del lugar de ‘falso a como Ideal’ en su fantasma, avance más allá del goce regulado por el síntoma-letra A. Esto constituye una resignificación sobre el propósito de escribir la novela, que se verifica en un cambio de posición subjetiva y en la dimensión ética del acto en un tiempo 3. La hipótesis clínica, entonces, enlaza tiempo 1 y 2: ¿Qué es el amor? “responderle a esa mujer, de una vez y para siempre, la pregunta de sus ojos.”
Así se dará el lugar al tiempo 3 que “verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto”. Este acto lo ubicamos en la última escena de la película y del comentario “Fantasmas. A propósito de El secreto de sus ojos” propuesto por Fariña: Benjamín Espósito se presenta en el Juzgado dispuesto a hacer del temo un te Amo, acto de significación, tiempo de efecto sujeto.

3. El azar rige “los eventos ajenos al orden humano (…) Otros nombres para azar son ‘suerte’, ‘coincidencia’, ‘casualidad’, ‘accidente’” . Entre los elementos de azar que se desprenden a partir de la película “El secreto de sus ojos” podemos mencionar la designación de una nueva secretaría del juzgado que ubica a Irene como jefa de Benjamín. Otro elemento que se vislumbra, es la asignación del “caso Liliana Coloto” cuestión que está enmarcada por el azar, puesto que los casos se intercalaban entre diferentes secretarías, y en esta oportunidad el juez Raimundo Fortuna La Calle le asigna la causa a la secretaría donde trabaja Benjamín Espósito. También tomamos como elemento de azar la mirada en el retrato de Liliana en la última escena de la película, puesto que accidentalmente su mirada va a parar allí, sus ojos se topan con la fotografía.
Si bien ubicamos la asignación del caso como un elemento de azar, cabe destacar, que también se puede tomar dentro del plano de la necesidad, esto por las características propias que el mismo presenta, ya que a partir de la asignación es donde se pone en juego la posición subjetiva del protagonista Benjamín Espósito. Posición subjetiva enmarcada por el lugar que él le otorga al caso, a partir de la idealización que el marido (Morales) sostiene hacia su esposa muerta. Como mencionamos anteriormente, Espósito articula la pregunta por el deseo del Otro, en términos de ¿Qué es el amor?, y ante la falta de significante por el deseo del Otro, Espósito ‘encuentra una respuesta’ en este caso. Esto se plasma en el decir de Espósito: “usted no sabe lo que es el amor de ese tipo, conmueve. Es como si la muerte de la mujer lo hubiese detenido para siempre, eterno” agrega mas adelante “tenés que ver lo que son los ojos de él, Pablo. Está en estado de amor puro. Usted se imagina (hacia Irene) lo que debe ser un amor así, sin el desgaste de lo cotidiano, de lo obligatorio.” Esta es una cuestión que se le juega al protagonista, se le juega en cuanto a su ubicación con respecto al caso que debe investigar y a la vez en su propia vida. En palabras de Benjamín Espósito: “Vio cuando uno ve las cosas desde un ángulo diferente, cuando ve a otro y lo que le pasa a ese Otro lo lleva a ver su propia vida.”
La necesidad rige “justamente aquellos sucesos ajenos a la voluntad humana. Las personas no somos responsables de todo lo que nos sucede. Cuando en una situación rige por completo el orden de necesidad, la pregunta por la responsabilidad del sujeto carece de toda pertinencia.”
La asignación del caso caratulado ‘violación seguida de muerte’, no es un expediente más en la vida de Espósito, sabemos que no es el primero, y que ha investigado muchos otros. Pero este de manera singular lo posiciona en un lugar diferente. Hay una determinación inconsciente con respecto a esa idealización de la mujer, que le es ajena a su voluntad. “Se trata de necesidad en términos situacionales (…) Este es el modo de entender el orden de la necesidad, no de manera abstracta, sino siempre situacionalmente. Necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación.”

4. Según Oscar D’amore: “La interpelación es en términos económicos lo que genera deuda, culpa en el sentido. Se abre como respuesta a la interpelación, (…) un abanico de posibilidades; a saber: el sentimiento de culpa, la proyección, la negación, la intelectualización (…) la formación sintomática.” A partir de este aporte del autor, podemos describir en la película “El secreto de sus ojos” los mecanismos hasta ese momento sostenidos por el personaje ante la interpelación que constituye el tiempo 2, en términos de proyección, negación y formación sintomática y su relación con la culpa como condición para el circuito de la responsabilidad.
En la última de las escenas de la película, cuando Benjamín Espósito se dirige a la casa de campo para ver a Morales, se entabla entre ellos una larga conversación, de la cual podemos extraer como dato relevante, las palabras de Morales hacia el protagonista: “a usted que le importa, si es mi vida, no la suya.” Benjamín responde a ello: “No Morales, no. Es mi vida también. Su amor por esa mujer, nunca mas volví a ver en nadie, en nadie, nunca.” Se desprende de esta cita, como respuesta a la interpelación, la proyección por parte de Benjamín, puesto que a partir de esta operación él rechaza de sí deseos, sentimientos que no reconoce en sí mismo. El diccionario de Psicoanálisis de Laplanche y Pontalis define la proyección como la “operación por medio de la cual el sujeto expulsa de sí y localiza en el otro (persona o cosa) cualidades, sentimientos, deseos incluso ‘objetos’, que no reconoce o que rechaza en si mismo.”
Otras de las operaciones que podemos distinguir a partir de la interpelación es la negación, cuestión que se resalta a partir de la mención que destaca Espósito “Hace 25 años que me pregunto y hace 25 años que me contesto lo mismo: ‘deja fue otra vida, ya pasó, no preguntes, no pienses’. No fue otra vida, fue esta. Es esta. Ahora quiero entender todo. ¿Cómo se hace para vivir una vida vacía? ¿Cómo se hace para vivir una vida llena de nada? ¿Cómo se hace?”. A partir de dicha cita se entrevé el papel que la negación jugó durante 25 años en su vida. Negación desde el punto de vista de haberse quedado detenido en el tiempo, vivir durante 25 años una “vida vacía”, y solo a partir de este momento interrogarse sobre lo acontecido. En palabras de D’Amore: “La culpa es en este sentido, una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva: es una condición sin clivage. Es la culpa, lo que ob-liga a responder.”
Otro de los puntos que podemos destacar a partir del film es la formación sintomática dada a través de lo presentado en el sueño. Una noche cuando Benjamín Espósito ya se encontraba en construcción de su novela, se le presentó como sueño: un significante TEMO. Tiempo después, puede completar ese significante que se encontraba incompleto. Faltaba una letra, la A, letra que se corresponde con su síntoma. Tal como lo mencionamos en otro apartado, la extracción de la letra del síntoma supone una fijación de goce respecto a su accionar durante esos 25 años, en relación al amor que siente por Irene.
“La responsabilidad subjetiva es la culpabilidad misma de lo que se hace y de lo que se dice; una singularidad que emite un sujeto, del deseo inconsciente que causó la formación.” La responsabilidad subjetiva de Benjamín la ubicamos en “responderle a esa mujer, de una vez y para siempre, la pregunta de sus ojos.” Tal responsabilidad le genera culpa. Culpa por estar detenido 25 años, ubicado en una vida que le era ajena, una vida vacía, llena de nada. Este sentimiento hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se debe dar respuesta. Espósito cede ante su deseo, queda paralizado 25 años, y cuando percibe la situación intenta dar una respuesta: transforma el TEMO en un TE AMO. En palabras de Lacan: “la única cosa de la que se puede ser culpable, (…) es de haber cedido ante su deseo” . La culpa le permite a Benjamín “el pago de la deuda con el deseo, eso es lo que arroja al destino particular de lo moral.”

5. En términos de comparación conceptual, podríamos decir que son distintas las coordenadas situacionales que se pueden destacar en cada caso. Con respecto al cuento de Sartre “El muro” nos centraremos en el personaje de Ibbieta, y en la película “El secreto de sus ojos” analizaremos al personaje de Benjamín Espósito.
En relación al concepto de azar, consideramos que el mismo, en el cuento de Sartre, se juega en tanto que Gris se esconde en el cementerio justo cuando Ibbieta hace su “jugarreta”. Según propone Juan Carlos Mosca: “el azar quiso que con su elección de una confesión mentirosa terminara, sin saberlo, diciendo la verdad” .
Para Benjamín, el personaje de la película, los elementos azarosos los ubicamos en torno a la designación del “caso Coloto”, puesto que el mismo, podría haber sido asignado a otra secretaría. Otro elemento que se destaca, lo constituye el hecho de que Irene haya sido designada como nueva secretaria del Juzgado, dado que de esta forma se convierte en jefa de Benjamín Espósito. Y finalmente, el encuentro de su mirada, en la casa de campo, con aquel portarretrato de la víctima, tal como hace 25 años atrás.
Con respecto al concepto de necesidad, Fariña propone para Ibbieta: “En la situación, el orden de necesidad, está expresado por el axioma de los falangistas: el comandante le anuncia a Ibbieta: ‘es su vida por la suya’. (…) se trata de necesidad en términos situacionales. Esto significa que no está en Ibbieta modificar tal condición. Este es el modo de entender el orden de necesidad, no de manera abstracta sino siempre situacionalmente. Necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación”
Para el personaje de la película “El secreto de sus ojos”, es del orden de la necesidad, también la designación del caso pero en términos de cómo queda ubicado él, en relación a su propio destino y a su posición subjetiva.
Según D’amore: “La responsabilidad subjetiva es esa relación ética del sujeto al deseo.” En Ibbieta, algo del deseo inconsciente se presenta a partir de la ‘jugarreta’: deseo de querer vivir más tiempo, de querer burlar al Otro, de querer engañarlo. Mientras que Benjamín Espósito es responsable de 25 años de una vida vacía, de sostener un amor idealizado, extraviado, ajeno y de sustraerse de asumir la decisión del expresar su amor hacia una mujer. Él lo menciona en la película: “Ud. no sabe lo que es el amor de ese tipo, conmueve, es como si la muerte de la mujer lo hubiese dejado ahí detenido pero siempre eterno ¿me entiende? (a Irene). Tenés que ver lo que son los ojos de él, Pablo. Está en estado de amor puro. ¿Ud. se imagina lo que debe ser un amor así? Sin el desgaste de lo cotidiano de lo obligatorio.”
No hay responsabilidad sin culpa y es en ese sentido es que podemos pensar que la culpa de Ibbieta está asociada al deseo de vivir más tiempo y también por haber pronunciado sin saberlo, aquel lugar donde se encontraba su amigo Gris: ‘el cementerio’. Es a partir del llanto y de la risa donde se denota la implicación del sujeto respecto de su deseo, deseo que se paga con culpa.
Para el personaje de Benjamín Espósito, la culpa se distingue a partir de su propia frase: “hace 25 años que me pregunto y hace 25 años que me contesto lo mismo: ‘dejá, fue otra vida, ya pasó, no preguntes, no pienses.’ No fue otra vida, fue esta. Es ésta. Ahora quiero entender todo ¿Cómo se hace para vivir una vida vacía? ¿Cómo se hace para vivir una vida llena de nada? ¿Cómo se hace?”
Un último elemento de análisis que resulta pertinente mencionar, se destaca en el nivel significante, que para ambos personajes, se inscribe en un lugar relevante. En Ibbieta es ‘lo dicho’ lo que lo implica en una situación donde se juega su deseo y su propia posición subjetiva, en cambio para Benjamín es del orden de la palabra no pronunciada de lo no dicho ‘te Amo’ y de la falta de esa letra A, lo que determina su propia posición frente al deseo. En ese sentido, donde Jinkis propone “Responsable: no digo ‘consciente de lo que hace’ ni ‘que se hace cargo de lo que dice’, sino culpable de lo que hace y dice.” Podríamos agregar, en el caso de Benjamín Espósito, culpa y responsabilidad también por aquello que no dijo, durante 25 años.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

D’amore, Oscar “Responsabilidad subjetiva y culpa”. Domínguez, María Elena “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”. Salomone, Gabriela “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En La transmisión de la ética: clínica y deontología, Vol. I: Fundamentos. Buenos Aires, Letra Viva, 2007.
Freud, Sigmund (1908) “Las fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad”. En OC Tomo IX. Buenos Aires, Amorrortu, 2005.
Lacan, Jacques (2005) “Pasaje al acto y acting out” En El Seminario, libro X ‘La Angustia’. Buenos Aires, Paidós.
Jinkis, J. “Vergüenza y responsabilidad”. En Conjetural, Número 13. Buenos Aires, Sitio Editorial.
Lacan, Jacques (1999) “Las máscaras del síntoma”. En El Seminario, libro V ‘Las formaciones del inconsciente”. Buenos Aires, Paidós, 2008.
Laplanche, Jean- Pontalis Jean-Bertrand (1971) Diccionario de Psicoanálisis, Barcelona, Labor, 1981.
Michel Fariña, Juan Jorge “Responsabilidad: entre necesidad de azar”. Ficha de Cátedra. Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires.
Mosca, Juan Carlos (1998) “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Buenos Aires, Eudeba, 2009.
Rabinovich, Diana: Concepto de fantasma. Ficha de Cátedra. Facultad de Psicología. UBA, 2005.
Schejtman, Fabián (2006) “Lacan, el Otro goce”. En Cizalla del cuerpo y del alma. Buenos Aires, Bergasse 19.
Schejtman, Fabián (2008) “Síntoma y sinthome”. En Ancla #2. Buenos Aires, Ancla ediciones.



NOTAS

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