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por 

Facultad de Psicología.
Universidad de Buenos Aires.

Psicología Ética y Derechos Humanos.
Cátedra I, Prof. Fariña.
Prof.: Marcela Brunetti

Comisión 14.
Segundo Parcial
Primer cuatrimestre 2010

Alumnas: Jandogüy Natalia
L.U: 300479090
Soro Cintia
L.U: 323810580

EL SECRETO DE SUS OJOS (2009)

Dirección: Juan José Campanella
Guión: Juan José Campanella y Eduardo Sacheri, sobre la novela “La pregunta de sus ojos” de Eduardo Sacheri.
Fecha de Estreno: 13 de Agosto de 2009

Benjamín Espósito acaba de jubilarse después de trabajar toda una vida como empleado en un Juzgado Penal. Para ocupar su tiempo libre decide escribir una novela, basada en una historia real de la que ha sido testigo y protagonista. La novela que escribe es, en apariencia, la historia de un asesinato ocurrido en Buenos Aires en 1968, y de la investigación para hallar al culpable.
Es importante destacar que en el film se refleja una historia de amor sesgada por un contexto político concreto. Los acontecimientos histórico-políticos que aparecen en la trama obligan a establecer una relación entre la decadencia de Benjamín y la decadencia del país, sumergida en una tenebrosa antesala de la dictadura militar.
La película consigue establecer una conexión entre la corrupción dentro de Tribunales, el período de horror transcurrido luego de la muerte de Juan Perón, la violenta acción oficial de la Alianza Anticomunista Argentina, el germen del terrorismo de estado que luego terminaría encarnándose en la última dictadura militar.
Un elemento a destacar, es lo que se desprende en la resolución de la película. La idea de la “justicia por mano propia” no es un alegato ideológico en sí, la película no nos dice si está bien o mal lo que se cuenta, sino que este hecho está atado a la crítica política que hace al retratar una justicia completamente desintegrada, al servicio de un gobierno corrupto y violento.
Pero una vez abierta la puerta de ese pasado, al propio Espósito se le volverá imposible cerrarla. Primero porque la turbulenta situación del país en ese entonces se entrama en la vida de los personajes, con sus tintes de violencia y muerte. Y segundo porque aunque Espósito suponga que su novela trata sobre el pasado, en realidad vela su propia vida y su presente, y lo enfrenta con un dilema amoroso que arrastra hace mucho tiempo.
Así reconstruir un pasado sobre un crimen, lo llevará a sumergirse en sus propios sentimientos, conductas y decisiones. En busca de la verdad, su objetivo literario se transformará en el pase que le permitirá transitar de una forma diferente el resto de su vida.
Partiendo de la trama antes citada, intentaremos dar cuenta de ciertos indicadores que nos ofrece el film para reconocer en ellos el circuito de la responsabilidad subjetiva, la que organiza las condiciones en las cuales un sujeto puede responder en su acto como sujeto singular.
Para hablar de responsabilidad subjetiva es necesario reconocer dos maneras diferentes de posicionarse el sujeto frente a ésta. Responsabilidades que plantean dos posiciones subjetivas diferentes: “(…): mientras que la responsabilidad interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción de sujeto del inconciente, la responsabilidad jurídica se plantea en función de la noción de sujeto autónomo, la cual restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia, (…)”
Referirnos a responsabilidad, entonces, no implica un sujeto de voluntad e intención. Por el contrario, como plantea Freud, la responsabilidad alude a un propósito inconsciente, ajeno a la propia voluntad que desencadenó la acción.
En lo concerniente al circuito mencionado anteriormente encontramos dos tiempos que siempre se encuentran presentes y un tercero que puede estar o no en virtud de si se llega a responder subjetivamente al hecho referido entre los tiempos 1 y 2.
Un primer tiempo en el que se observa una acción específica, que es emprendida con un fin determinado y que se supone se agota en dicho fin, la cual es resignificada a partir de un segundo tiempo. En el film “El secreto de sus ojos”, este tiempo puede ser ubicado en la acción emprendida por el personaje de Benjamín Espósito de escribir una novela. Cuya trama trata sobre una violación y asesinato ocurrida años atrás, que lo han marcado de alguna manera en su vida personal. En su desarrollo traerá a su memoria movilizantes recuerdos de aquella época y también se axuliará de visitar a ciertos personajes, entre ellos, Ricardo Morales, viudo de Liliana Colotto. Es dable destacar que Espósito siempre había admirado el amor que creía que Morales sentía hacia su esposa y la lucha implacable del mismo por hacer justicia ante el asesinato de Liliana.
También creemos conveniente subrayar ciertos recursos que el autor había adoptado para iniciar sus dotes literarios, como escribir entre dormido las frases que acudieran a él en este estado. Ha sido la leyenda “TE MO”, en una de las primeras escenas, la que ha causado desconcierto en el personaje como en los espectadores.
Esta primera acción cobra importancia, es decir, es resignificada, a partir de un segundo tiempo, en el cual el sujeto es interpelado por algunos elementos que le muestran que algo anduvo mal. El tiempo dos es el que pone en marcha el circuito. Se conoce como el tiempo de la interpelación propiamente dicha, la que se desencadenará a partir de la culpa. La culpa, de esta manera, obliga a emitir una respuesta frente a esa interpelación. Se observa un punto de inconsistencia que manifiesta la no totalidad del universo yoico, hay algo operando allí que escapa a ese universo, que perturba y del cual el sujeto no puede dar cuenta.
Podemos ubicar un tiempo dos en una de las últimas escenas, en la que el personaje concurre a la casa de campo de Morales. Allí observa sobre una repisa la foto enmarcada de Liliana Colotto, es el momento en que algo lo lleva a cuestionar aquel amor sublime que creía de Morales hacia su esposa ¿Cuál es el secreto detrás de aquella devoción? ¿Puede un hombre sostener un objeto idealizado tanto tiempo?
Luego de despedirse de Morales, Benjamín se retira. Sin embargo, decide retornar a aquella casona en busca de respuestas a los interrogantes que lo anegan y los pensamientos que lo inundan. En esta escena, entra en la propiedad sin dar aviso y observa en ese preciso momento, como Morales se dirige a un establo contiguo a su casa, con una bandeja con comida.
“Juan Carlos Mosca sugiere que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar. Cuando rigen por completo Necesidad o Azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Pero basta que se produzca una grieta, una vacancia entre ellos, para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión.”
Podríamos pensar que fue el azar el que dio lugar a que Benjamín develara el secreto de Morales, ya que dada la escena antes descripta, es que Espósito ingresa al lugar y descubre que Morales tenía hace ya mucho tiempo prisionero al asesino de su mujer, Isidoro Gómez. Los hechos se desencadenaron azarosamente para que se produjera tal resultado, de la misma manera en que se desencadenan en el cuento “El Muro” de Jean Paul Sartre con el personaje de Ibbieta, donde el azar irrumpe por fuera del sujeto, por fuera del encadenamiento causal, dándole un nuevo rumbo a los acontecimientos. Sin embargo la conducta de Benjamín ante el acontecimiento no se agota en el azar, hay una brecha que da lugar a la responsabilidad. Es por eso que la pregunta apunta a la posición que toma el Sujeto frente a lo que le ha sucedido. “Eso inesperado e impensado que le ha sucedido lo toca de cerca, “realmente” lo toca (…), pero todavía falta una segunda vuelta, que recorte la posición del Sujeto. De ese roce que hace marca, la segunda vuelta plantea qué hacer con esa marca” .
Cuando el personaje se acerca a la celda, Gómez casi susurrando expresa “Por favor, dígale que me hable”, en este momento Benjamín mira atónito a Morales quien con un tono de voz firme exclama “Usted dijo cadena perpetua”.
Es esa escena la que moviliza a Espósito, es subrayar aquel interrogante sobre ese amor implacable de Morales a hacia Liliana. Es ciertamente cuestionar que esa envidia que sentía hacia ese hombre cuyo amor todo lo superaba, era otra cosa. Algo que condenaría a Morales por el resto de sus días. Pero ¿Cuál es la respuesta de Benjamín frente a los hechos? ¿Seguiría oculto tras las sombras de una imagen idealizada? ¿Se condenaría junto a Morales?
Esta situación interpela al personaje de Benjamín en este preciso momento, y la culpa suscitada como “deuda” por parte de la interpelación, obligará a una respuesta.
La respuesta puede dar lugar a un tercer tiempo, considerado acto ético, o puede retornar a un primer momento desconociendo dicha interpelación a través de mecanismos defensivos.
Se trata de la resignificación del tiempo uno a partir de la interpelación que se propone en el tiempo dos, dando lugar a una respuesta por parte del sujeto que implique un cambio de posición frente a sus circunstancias. El tiempo tres: la responsabilidad subjetiva.
A partir de develar el secreto de los ojos de Morales, Espósito, a diferencia de este último, puede librarse de su propia condena y emprender otro camino. El final de la película, nos regala una escena donde el personaje logra completar la frase de sus desvelos, agregando la letra A y consintiendo así la frase “TE AMO”.
Es el final mismo el que nos muestra como Benjamín se dirige a la oficina de la fiscal Irene Menéndez Hastings y mirándola a sus ojos expresa “Necesito hablar con vos”, es allí donde observamos la decisión y cambio de posición, la responsabilidad subjetiva.

HIPÓTESIS CLÍNICAS

“Si en el tiempo dos el sujeto se ve interpelado por ciertos elementos disonantes y algo de esta diferencia le pertenece, la hipótesis clínica será la encargada de explicar el movimiento que supone que el tiempo dos se sobreimprime al tiempo uno resignificándolo”
Es necesario preguntarnos ¿Por qué Benjamín Espósito después de 25 años de aquel crimen decide retomar la historia escribiendo una novela? Frente a este interrogante podríamos pensar que el objetivo del personaje va más allá del esclarecimiento de una muerte. Hay en Benjamín deseos de emerger desde un fondo sombrío hacia una superficie, que le permita concluir con un pasado que aún le pesa, y transformar sus pesadillas en un sueño placentero y sus frases inconclusas en palabras cargadas de sentido para resolver el caso, el de su propia vida.

Teniendo en cuenta una frase muy significativa y de recurrente aparición durante el film: “cadena perpetua”, la misma es exclamada por Espósito, en aquella escena donde éste y Morales se encuentran en la estación del tren. Dónde Espósito con fervor se compromete con Morales a reducir a Gómez a dicha condena.
Sin embargo, podríamos conjeturar que es el mismo Espósito quien se condena frente a la figura que sostiene de Morales como “amante ideal”. Es Benjamín quien no puede avanzar en su vida frente a dicha sombra. Esta situación es resignificada a partir de la última escena en la que el personaje descubre que Isidoro Gómez ha sido privado de la libertad por Ricardo Morales, quien no puede, por fantasmas que lo hostigan, hablarle, por miedo a escuchar lo que éste tenga para contarle.

También podríamos pensar que la plasmación en un papel por parte de Benjamín de la frase “TE MO” se ha dado de una manera azarosa, entre otras muchas frases que el personaje pudiera haber escrito en sus desvelos. Sin embargo, podríamos sostener que este “te mo” pasa a ser un significante cargado de deseo a posterior, ya que un término adquiere valor significante solo a posteriori de un significante dos, en este caso la escena de Espósito ante el homicida y ante Morales. Este signicante es resignificado en la frase “TE AMO”, que se observa en un tercer tiempo como acto del sujeto.

BIBLIOGRAFÍA:

Domínguez. M. E: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

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Walsh, R,: Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, en Operación masacre, La biblioteca argentina, Barcelona, 2001.



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