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por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Lic. en Psicología

PSICOLOGÍA ETICA Y DERECHOS HUMANOS
Cátedra I
Fariña, Juan Jorge Michel

Análisis de la película “El secretos de sus ojos”

Alumnos:

Daniela Polsoni
LU 29635513/0

Pussacq Laborde,
L.U. 28265286/0

Comisión nº 05

Curso de verano
- Año 2010 -

1-La responsabilidad subjetiva es aquella que se configura a partir de la noción de sujeto inconsciente, sujeto autónomo, que por definición no es dueño de su voluntad ni intención.
El campo de responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole, le es ajeno.
La responsabilidad aparece involucrada a ese propósito desconocido para el sujeto, quien es imputable, en términos éticos.
Tomando en cuenta el comentario sobre el Film, podemos decir que el personaje en el cual se centra el análisis de la película “El secretos de sus ojos”, respecto a la responsabilidad subjetiva, es Morales ( marido de Liliana Colotto, asesinada por Gómez).
Arribamos a esta conclusión debido a que Morales encierra al asesino de su mujer, no por haberla matado, sino por hacerlo recién cuando descubre que ellos dos habían sido novios y que ninguno había podido olvidarse del otro.
Por lo tanto, la lógica de la responsabilidad subjetiva de Morales se aloja allí, donde se ubica como responsable de negar el engaño. Por eso mismo, luego de atrapar al asesino y encerrarlo de por vida en una celda armada en su propio hogar, queda él también, condenado a la perpetuidad; y decide no hablarle porque a la vez que goza de su secreto (la relación de Liliana con Gómez durante la juventud y la posibilidad de seguir frecuentándose en la actualidad), teme escucharlo.
Efectivamente el autor del comentario del film propone una hipótesis al abrir el interrogante sobre los motivos que llevaron a Morales a hacer lo que hizo, cuál es la pena que está pagando con semejante calvario, y qué culpa tiene por la vejación y muerte de su propia esposa.
La hipótesis se plantea de la siguiente manera: El martirio penitente al que se obliga Morales responde a pagar una culpa por haber alienado su vida a un amor idealizado, esa idealización le impidió ver la realidad que estaba ante sus ojos.
El objeto encierra un secreto tal que hace que Morales no pueda duelarlo ni siquiera después de 25 años de su muerte, alienando su vida al ideal de aquella mujer.
Esta hipótesis se sustenta en el análisis de las escenas propuestas en el comentario, las cuales serán desarrolladas en los siguientes puntos .

2- Circuito de responsabilidad subjetiva:

Tiempo 1: Ubicamos dicho tiempo en el momento en el cual Benjamín Espósito (oficial del juzgado) descubre el secreto de la mirada de Gómez en un álbum de fotos de Liliana conservado por Morales.
Gómez, en la foto, permanece absorto, mirando a Liliana sin advertir que están tomando una fotografía. Morales se queda sin palabras ante el descubrimiento, ya que al haber revisado innumerables veces ese álbum, nunca pudo percatarse de la profundidad de esa mirada.
A partir de esta situación, Morales comienza a buscar al asesino de su mujer.
En el tiempo 1 se realiza una acción que se supone, se agota a los fines para la que fue realizada.
El tiempo 2: Resignificación del tiempo 1 que da cuenta de una respuesta del sujeto que advierte un cambio de posición frente a sus circunstancias. Así, es como podemos ubicarlo en el momento en el cual Morales, en su intento por encontrar al asesino, indaga y llama a Chivilcoy, a la casa de la infancia de Gómez. Mantiene una conversación con la madre de éste, quien le informa que su hijo se ha mudado a Buenos Aires. Angustiado y excitado por el dato que acaba de recibir, cuando debería haber terminado el dialogo, se quiebra y menciona a Liliana. En ese momento recibe la noticia de que Gómez y Liliana habían sido novios en Chivilcoy, así como la sutileza de que aún podrían seguir frecuentándose.
Morales muy angustiado corta la comunicación. En este momento podemos verificar un quiebre en el personaje.
Este es el indicador fundamental del tiempo 2 del circuito, que señala un exceso y donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo. Este indicador demuestra que hay algo que fue más allá de sus propios cálculos, aquí entra en juego toda la noción del inconsciente.
Morales queda interpelado subjetivamente a partir de este llamado. La interpelación es exigencia de respuesta más allá de lo que “el yo querría responder”; es en realidad el generador de la culpa. Es la culpa, lo que obliga a responder.
La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la ley simbólica del deseo obliga a retornar sobre la acción más moral, más particular, favoreciendo la interpelación para la responsabilidad subjetiva.
El sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética, lo que implica un acto ético; acto en el que se produce un sujeto de deseo inconsciente.
De esta manera, damos comienzo al tiempo 3 ubicado 25 años después del asesinato; cuando Morales, tras haber atrapado al asesino por su propia cuenta, se recluye en una casona de campo donde mantiene encerrado a Gómez, aplicándole la prisión perpetua (limitándose a mantener su supervivencia pero sin ningún tipo de diálogo con él), de esta manera se condena asimismo a una cárcel mas severa aún; queda destinado a permanecer junto a Gómez de por vida sumido en un silencio eterno que le permite simultáneamente gozar su secreto y temer escucharlo. Esta es la razón por la cual m
Morales decide no matarlo y elige mantenerlo junto a él.

3- Para hablar de necesidad, debemos decir que las personas no somos responsables de todo lo que nos sucede. Cuando en una situación rige por completo el orden de necesidad, la pregunta por la responsabilidad del sujeto carece de toda pertinencia.
Lo que nos indica la película es algo en torno al déficit de la polis, algo que debería ser “natural” (que un asesino sea condenado por la Justicia), no ocurre, por lo que adviene la incertidumbre de qué hacer cuando un gobierno votado masivamente por el pueblo no es capaz de administrar justicia. Aparece, de esta forma, la figura del justiciero que viene a reparar las insuficiencias de la ley.
Morales queda convertido en el justiciero solitario que al aplicar al asesino la prisión perpetua, se condena también a él mismo.
A su vez la figura del asesino, Gómez, viola la Ley en un punto donde ésta no puede recuperarse.
Por ejemplo la escena en la que Morales ve al asesino por televisión junto a la figura presidencial; o cuando hace ostentación de su impunidad y de su propio poder mostrando el arma en el ascensor del “Ministerio de Bienestar y Justicia” de López Rega.

4- No hay responsabilidad subjetiva sin culpa. La culpa depende de la interpelación subjetiva; es ésta la que obliga al sujeto a responder.
El significado del concepto culpa no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, incluso con la cautividad del cuerpo.
El gesto de asumir responsabilidad es genuinamente jurídico y no ético, e implica simplemente “obligarse”, hacerse cautivo, para garantizar una deuda.
Morales se responsabiliza de alguna manera, quedando cautivo, pagando una culpa como “responsable subjetivo”, dando así respuesta a la hipótesis planteada al comienzo del presente análisis.
Resulta interesante en este punto mencionar que cautivó nuestra atención el apellido del personaje analizado desde la responsabilidad subjetiva: “Moral-es”.
Aquí el interrogante que se nos impone es, si este personaje tiene responsabilidad moral (en términos jurídicos) al hacer justicia propia con el asesinato de su esposa.
La responsabilidad jurídica se plantea en función de la noción de sujeto autónomo, sujeto de la voluntad y la intención; aquel capaz de hacerse responsable por sus acciones, decisiones y elecciones.
Cuando la persona no posee dominio de sus facultades mentales, ya sea por razones afectivas y/o intelectuales, se considera que no está en condiciones de gozar de la libertad de manifestar una intención voluntaria, de esta manera es eximido de su responsabilidad jurídica, dando lugar así al análisis de la responsabilidad subjetiva.

5- Un elemento en común entre el caso presentado y el de Ibbieta, es que ambos casos llegan a un tiempo 3 de responsabilidad subjetiva.
Ibbieta es responsable de haber hablado, aunque el fin haya sido burlarse de los falangistas, aceptando al mismo tiempo sus reglas, su goce. Es responsable de querer vivir, no de delatar a su amigo, Ramón Gris; y de una apuesta que puso en el campo del Otro el querer burlarlo, para salir de la alienación en que lo puso la alternativa: la muerte o la vida.
Morales, por su parte es responsable de haber alienado su vida al ideal de aquella mujer, impidiéndosele así, duelarla. Es responsable de haber callado un secreto que lo condena a “cadena perpetua”.

Bibliografía:

 Mosca, J. C. (1998): Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 Salomone, G. Z. : El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transimisión de la ética. Clínica y deontología. Vol I: Fundamentos. Letra viva, 2006.
 D´Amore, O.: Responsabilidad subjetiva y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol I: Fundamentos. Letra viva, 2006.
 Salomone, G. Z. : El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transimisión de la ética. Clínica y deontología. Vol I: Fundamentos. Letra viva, 2006.



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