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- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 18
A.T.P.: Lic. Soledad Perez Michielli

Alumna: Pamela Elena Morelli
L.U.: 27.452.637
e-mail: pamela_morelli@hotmail.com

2o Cuatrimestre
2009

Del secreto al circuito

La creación cinematográfica que elegí para este trabajo es el film recientemente estrenado de Juan José Campanella “El secreto de sus ojos”.
Benjamín Espósito se jubila luego de toda una vida de trabajar como empleado en un juzgado penal. Con todo el tiempo libre del que ahora dispone decide escribir una novela basada en un caso en cual que trabajo hace 25 años atrás: La violación seguida de muerte de Liliana Coloto de Morales, ocurrida en Buenos Aires en 1974. Este caso lo convoca como testigo y protagonista, ya que muchos interrogantes han quedado sin resolver. Su propia vida se vio modificada por circunstancias íntimamente ligadas a la investigación del mismo. Lo que aun no sabe Espósito, y no tiene manera de saber, es que al abrir la puerta de ese pasado irresuelto, no podrá salirse del mismo indemne y de la misma manera en la que entró. No solo se pondrá en juego el pasado de otros, sino el suyo propio y, dependiendo de la manera en que resuelva las cuestiones pendientes, el presente de su propia vida de verá modificado.
A lo largo de la película se entrecruzan varias historias, que por cuestiones de espacio y tiempo no mencionaremos de manera exhaustiva. Lo que sí es necesario contar es que Benjamín esta profundamente enamorado de su jefa Irene, quien es más joven, más rica y mejor educada que él. Ella proviene de una familia distinguida y estudió en el exterior. No sabemos si Benjamín desde un primer momento esta enterado de que estos sentimientos que guarda hacia ella son de amor, lo que sí sabemos es que mantiene una conducta absolutamente evitativa y negadora al respecto. No puede resolver esto que siente, no puedo afrontar este amor que Irene pareciera corresponder, y evita el encuentro con los ojos de ella que lo interrogan y lo desafían a poner al descubierto sus sentimientos. Quien sí sabe desde un primer momento del enamoramiento de Benjamin es Pablo Sandoval, su amigo y subordinado en el juzgado, quien sufre de un problema de alcoholismo. En una de las primeras escenas del film, al entrar Irene a la oficina Pablo le dice un piropo. Al retirarse ella, Benjamín le pregunta como hace para tener la frase justa cuando Irene aparece, ya que él se pasa el día pensando en algo para decirle y cuando la ve, se queda mudo. A esto Sandoval replica, como al pasar: “Es que para mí es más fácil Benjamín, vos estas enamorado, yo no.” Pablo ocupa un lugar importante en la vida su, no es un mero compañero de trabajo. En un momento esto queda afirmado en palabras del propio Espósito cuando le dice a su amigo “El único tipo en el que confío en este mundo es un borracho de mierda”. Con esta frase no sólo le esta reclamando a Sandoval que se emborrache, sino que al mismo tiempo le hace una amorosa declaración de amistad denominándolo como a la única persona en la que es capaz de confiar.
La película continúa y luego de una serie de eventos que incluyen el cierre y la re-apertura de la investigación se llega al apresamiento de Gómez, el autor del crimen, quien confiesa la violación y el asesinato de Liliana. Este hombre era un antiguo noviecito de la victima en Chivilcoy, el pueblo natal de ambos. Espósito le da la noticia a Morales (el viudo de Liliana) quien luego del asesinato quedó profundamente perturbado, visitando las estaciones de trenes diariamente en un intento de encontrar al asesino de su esposa. Benjamín demuestra verse él mismo impresionado por la demostración de un amor tan grande que es capaz de traspasar los límites de la muerte.
Pasado un tiempo, debido a circunstancias políticas extraordinarias del país, Gómez es indultado y pasa a formar parte de la seguridad del entorno presidencial. Morales lo ve en televisión cerca de la presidente de turno y llama inmediatamente a Benjamín quien, incrédulo, va acompañado por Irene al Ministerio de Acción Social a objetar el indulto a un criminal convicto y confeso. Luego de este episodio hay un intento fallido de asesinato contra Benjamín. Ese mismo día Irene lo enfrenta diciéndole que es necesario que hablen de ellos, él aludiendo al muy próximo casamiento de ella intenta evadirse, pero Irene insiste y lo cita después del trabajo, a las 20,30 horas para que hable, reclame y objete todo cuanto tenga que objetar a su matrimonio. Benjamín recibe una llamada del bar en donde Sandoval se involucró en una de sus habituales trifulcas en la cual tuvo que intervenir la policía. Va a buscar a su amigo, quien se encuentra totalmente alcoholizado y lo lleva a su casa, sabiendo que en unas pocas horas debe asistir a la cita mencionada. No se puede comunicar con la esposa de Pablo así que a las 20,00 horas decide ir a buscarla con la excusa de convencerla de que lo perdone una vez más y se va, dejando a Sandoval en su casa.
Aquí es necesario hacer un alto para remarcar el carácter evitativo de Benjamín con respecto a enfrentar a Irene, la imposibilidad de asumir ese amor es del orden de lo inconsciente, y lo lleva a tomar las decisiones que toma para dar rodeos respecto de lo verdaderamente importante, que ese día era la cita en donde el debía responder a la interpelación de ella. Podría haber llevado a Pablo directamente a su casa, o podría haber ido con él a buscar a su mujer, para no tener que hacer un doble trayecto. Son muchas las cosas que podría haber hecho para estar a tiempo a las 20,30 horas en el lugar indicado, pero Benjamín no podía acudir a esa cita y tomó todos los caminos disponibles para eludirla.
Ahora retomamos el film. Al volver Benjamín a su casa con la esposa de Pablo, encuentra la puerta forzada y en el interior a su amigo brutalmente asesinado en su cuarto, sobre la cama. Vinieron a matarlo a él, y Sandoval murió en su lugar. No solo nunca acudió a la cita, sino que a causa de este incidente deja buenos Aires por una década, dejando atrás a su familia, su empleo, su vida y, por supuesto, a Irene.
A 25 años del crimen, Espósito visita a Morales, quien se ha retirado a vivir al campo, para mostrarle la novela que esta escribiendo sobre el asesinato de su esposa. Es en esta ocasión en que le dice a Morales que hay muchísimas cosas que nunca terminó de entender. Entre ellas le relata que el día que asesinaron a su amigo y compañero en su lugar, todo en la casa estaba en orden, menos unas fotografías que se encontraban dadas vuelta. La explicación que relata es que al ingresar los matones a su hogar y preguntarle a Pablo si él era Esposito, éste se las ingenia para poder dar vuelta las fotografías y así evitar que descubran que en realidad estaban atacando al hombre equivocado. En esa historia Pablo se deja matar en un acto heroico, protegiendo a su buen amigo. Al finalizar el relato Benjamín dice “O por ahí no fue así, por ahí se tiro a dormir y lo mataron así como estaba, sin darse cuenta de nada. Las fotos se volcaron solas, por un movimiento. No sé que pensar, le doy vueltas y vueltas.” Y remata “Lo cierto es que me da tanta vergüenza que ni siquiera puedo pasar por el cementerio a dejarle flores”.
Una última escena que describiremos es cuando, insatisfecho con su visita y con las explicaciones de los hechos que le ofreció Morales, Benjamín vuelve y descubre a Gómez encerrado en una celda improvisada en una habitación trasera de la casona de campo, Morales tomo el rol de justiciero, impartiendo por mano propia la condena de cadena perpetua que le habían prometido para el asesino de su esposa y que fue desoída por el sistema de justicia. Gómez en un susurro le suplica a Espósito “Pídale que me al menos me hable, por favor.”
Nos vamos a detener acá, porque considero que con lo narrado es suficiente para desarrollar lo deseado.
Para iniciar el recorrido del circuito de la responsabilidad tomaremos como protagonista del análisis al personaje Benjamín Espósito, encarnado en la figura del actor Ricardo Darín . Ubicamos como Tiempo 1 el momento en que Benjamín deja a Pablo en su casa para ir a buscar a la esposa de éste, evadiendo su cita con Irene. En este primer tiempo del circuito de responsabilidad el personaje lleva a cabo una acción para conseguir ciertos fines. Es una acción calculada y realizada con la intención de que se agote al conseguir sus objetivos. Este es un sujeto de la certeza, de la convicción y de la autonomía.
Proponemos como Tiempo 2 al momento en que Benjamín (25 años más tarde) le relata a Morales la explicación que él creo para entender que las fotos estuvieran fuera de lugar el día de la muerte de Sandoval. Ubico aquí el segundo tiempo lógico del circuito porque a partir de que al regresar a su casa encuentra a su amigo muerto se resignifican las acciones del tiempo uno. Surge un llamado a que alguien responda, las cosas fueron más allá o más acá de lo esperado, no se agotaron en su objetivo y el sujeto no puede desentenderse de ello. Aparece la culpa y, aunque lo ocurrido no puede ser modificado, esto interpela al sujeto respecto de lo hecho en el tiempo uno. Ahora el sujeto en juego es el sujeto del inconsciente.
En este punto nos detenemos para observar que el hecho que los matones hayan llegado justo en el momento en que Sandoval se encontraba solo en la casa de Espósito, lo podemos adjudicar al azar, entendido como aquello que es ajeno a la voluntad del sujeto, algo del orden del accidente, de lo inesperado. Porque podrían haber llegado momentos antes y hubieran encontrado a los dos, o si lo hubieran hecho mas tarde serian tres las personas en la casa (Espósito, Sandoval y su esposa). Y así podríamos seguir enumerando los “posibles” que no ocurrieron.
Dentro de la categoría de la necesidad la ubico en el hecho de la muerte de Sandoval, que es lo que habilita que se resignifique el primer tiempo del circuito. Entendemos a la necesidad como aquello que funda la situación. Tanto la necesidad como el azar con categorías que permiten pensar una apuesta subjetiva, ya que si no aconteciera algo por fuera de lo determinado no habría posibilidad de interpelación alguna.
Es necesario decir que las circunstancias de la muerte de Sandoval, debido a las circunstancias en que sucede, achata los ejes de lo universal singular, entendido como lo que “denota lo propio de la especie” (Fariña, Pág. 47). Podríamos pensarlo como un puro particularismo si definimos lo particular como un “efecto de grupo” o, en otras palabras un sistema de códigos compartidos. Pero no cualquier particularismo, sino uno que reduce lo universal-singular a un puro particular, y esto es la política de impunidad e injusticia que reinaba en la época del crimen, en donde un grupo de paramilitares entro a una casa, asesinando y, lejos de ser perseguidos y juzgados, el hecho queda sin resolver y aceptado, aun siendo un atentado contra los derechos humanos. Este efecto particularista que habilita un borramiento de lo universal singular es el que existe en los sistemas totalitarios. Ahora bien, en el film el hecho no ocurre durante un gobierno de facto, sino que se deja de manifiesto que es durante un gobierno electo bajo el régimen democrático. Esto pone la mirada sobre un déficit de la polis, dejando la pregunta abierta sobre “que hacer qué hacer cuándo ni siquiera un gobierno votado masivamente por el pueblo es capaz de administrar justicia.” (Para más detalles sobre esto ver el artículo de Fariña “Fantasmas. Acerca del secreto de sus ojos”). Esta pregunta no interpela a todos, de manera inquietante.
Con un primer y un segundo tiempo genuinos estamos en condiciones de proponer una hipótesis clínica para este caso, que dé cuenta sobre lo que debe responder el sujeto en términos de responsabilidad subjetiva. La misma consiste en que Benjamín es responsable de eludir al amor y que por sus actos evasivos, Pablo murió incrementado su culpa. La historia que cuenta Espósito a Morales es una ficción que él mismo creo para poder sobrevivir a la culpa de que hayan asesinado a Sandoval en su lugar. Por 25 años se sintió culpable de la muerte de su amigo y se vio compelido a inventar una ficción que diera cuenta de un acto de heroísmo en los últimos momentos de vida de Pablo. Si esto fue así o no, no lo sabemos, porque no tenemos elementos, y Benjamin lo sabe, pero prefiere pensar que los hechos son como los imagina para poder conciliar lo acontecido. El fantasma con el que convive hace un cuarto de siglo lo sigue acompañando, él es responsable por no poder responder a la pregunta de Irene, por no responderse a sí mismo por ese amor y en pos de eludir el confrontamiento, haber dado los rodeos que dio que, fatalmente, devinieron en la muerte de su amigo. Y esto lo aqueja, el fantasma de la culpa, del autorreproche le exige que encuentre una explicación al detalle de las fotos, que no puede conciliar y representa un misterio que resuelve enalteciendo la lealtad de Pablo. Aclaramos que culpa y responsabilidad no son lo mismo. La culpa es previa a la responsabilidad, es la que liga una acción con quien la lleva a cabo, es una deuda que ob-liga a ser pagada.
Incluso si nos aventuramos un poco más, podríamos decir que es posible que cae en la cuenta que ese amor tan sublime y supremo que él creía ver en Morales y que por tantos años lo inhibió, no puede ser amor, sino algo de otro orden que no logra comprender pero que nada tiene que ver con lo que él siente por Irene. Aquí el analista podría conjeturar que se trata de una melancolía en donde la sombra del objeto recae sobre el yo del sujeto retrotrayéndose a formas primitivas de identificación como la identificación oral en donde el sujeto incorpora al objeto perdido (Ver el artículo de S. Freud “Duelo y melancolía”). Morales, acorralado por su fantasma, encuentra un goce en esta auto-condena impartida tanto a Gómez como a él mismo. Aun sin saber esto, que solo puede hacerse presente ante una mirada especializada, finalmente Benjamín comprende que lo que tanto había admirado y hasta envidiado en Morales no era amor, eso no podía ser amor, eso era de otro orden.
A esta altura, con el devenir de los hechos podríamos arriesgar la posibilidad de un tiempo 3 en el cual se produce un cambio subjetivo del cual emerge un nuevo sujeto. Aquí la culpa se diluye sola, adviniendo una posición de responsabilidad con respecto al propio deseo. Con el acto del tercer tiempo lógico este nuevo sujeto se reconoce como sujeto deseante. Es recién en este momento en donde podemos hablar de responsabilidad, el momento del acto. Aquí somos testigos de una singularidad y un nuevo sujeto acontece. Con este descubrimiento, algo cambia en su interior y, luego de tantos años, Benjamín puede ir al cementerio a ponerle flores a su amigo, y enfrentar a la interpelación de los ojos de Irene. Y es de este modo, con la historia que elige creer sobre la muerte de su amigo y este descubrimiento iluminador sobre Morales que, finalmente, se ve posibilitado de sortear aquella detención en la que se encontraba y así enfrentarse a la pregunta de su vida, pasando del TEMO al TE AMO.

Bibliografía

D¨Amore Oscar: Responsabilidad subjetiva y culpa en “La transmisión de la ética: Clínica y Deontología”, ed. letra viva,
Fariña, Juan Jorge Michael en “Fantasmas. A propósito del secreto de sus ojos”. Ética y cine.
Fariña, Juan Jorge Michel “Lo universa – singular” En Ética un Horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
Freud, Sigmund. Duelo y melancolía. En obras completas, Amorrourtu Editores, Buenos Aires.

Lewcowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.



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