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Psicología, Ética y Derechos Humanos

“El secreto de sus ojos”

Titular: Fariña, Juan Jorge Michel

Ayudante de Trabajos Prácticos: Samolevich, Ianina

Alumna: Picallo, Pamela

Nº de Libreta Universitaria: 31.342.625/0

Dirección de e-mail: pamelapicallo@hotmail.com

Comisión: 1

Fecha: 16/11/09

“La Ética es la posición de un Sujeto frente a su soledad: no la posición en lo social por su relación a los otros, sino la posición de un sujeto frente a su soledad” .
Alejandro Ariel

Introducción
Este trabajo se enmarca en el segundo movimiento de la ética, el cual suplementa al primer movimiento, en tanto que da cuanta de la singularidad en situación, es decir, de aquellos casos que se alejan de la norma particular. Esto se ubica en la dimensión clínica.
En esta dimensión, el sujeto al que se hace referencia es el sujeto del inconciente. No se trataría del sujeto autónomo de la ley, sino del sujeto deseante efecto de la división subjetiva producto del atravesamiento del lenguaje.
Se utilizará la película “El secreto de sus ojos” dirigida por Juan José Campanella, con el fin de recortar una singularidad en situación que permita pensar la posición ética de ese sujeto utilizando el circuito de la responsabilidad subjetiva propuesto por la cátedra.

Desarrollo
Sinopsis de la película
El personaje sobre el cual se basará el presente trabajo es Benjamín Espósito. Luego de jubilarse de su puesto de empleado de un juzgado penal comienza a escribir una novela, la cual estará basada en el caso de Liliana Colotto.
El mismo ocurrió en Argentina en la década del `70 y consistió en una violación con posterior asesinato. Espósito se encontraba fuertemente conmovido por el dolor y anhelo de encontrar al asesino que poseía Ricardo Morales, el viudo de la víctima.
Espósito junto con su compañero y amigo Sandoval se ocupó de investigar y encontrar al asesino responsable del delito. Junto a ellos trabajaba la Dra. Irene Menéndez Hastings de quien Espósito se encontraba enamorado sin poder realizar una declaración de estos sentimientos que lo conduciera a emprender una relación amorosa con ella.
El asesino, Isidoro Gomez, fue excarcelado en un momento en el que Argentina sufría una importante crisis política, frente a lo cual no sólo no pudieron hacer nada sino que Sandoval fue asesinado impunemente. Como consecuencia Espósito se mudó a la provincia de Jujuy y regresó a Buenos Aires años más tarde.

Circuito de la responsabilidad subjetiva.
El circuito de la responsabilidad subjetiva permite pensar la posición ética de un sujeto. Este circuito se pone en marcha a partir de la interpelación subjetiva. La persona realiza una acción conciente y esta es resignificada a partir de la interpelación que se produce en un momento lógico anterior constituyendo al tiempo uno en tanto tal retroactivamente. Frente a esto el sujeto no puede más que responder, la interpelación implica una respuesta.
En la película se podría pensar que el tiempo uno, es decir, la acción conciente que realiza Espósito es dirigirse a Morales para encontrar respuestas que le posibiliten escribir el final de la novela. Esta intención de Espósito, como todo accionar conciente, posee un punto de indeterminación.
Podría pensarse que Espósito es interpelado subjetivamente en el encuentro con Morales al final de la película. En el transcurso de la escena Espósito le pregunta insistentemente: “¿cómo hizo para vivir sin ella? ¿Cómo hizo para empezar de nuevo?”. Frente a lo cual Morales le responde que habían pasado veinticinco años, y le pide que se olvide del tema. Sin embargo Espósito le sigue preguntando si poder creer que Morales no haya hecho nada. En este momento de la escena Morales le dice a Espósito que es su vida, no la de él y lo intenta echar de su casa. Frente a la insistencia de Espósito Morales le miente respecto de lo que había sucedido con Gomez diciéndole que lo había matado. Espósito se va de la casa pero continúa sin creerle, recuerda que la muerte no era considerada por Morales como la condena que Gomez debía cumplir. Luego de esconderse y seguir a Morales lo descubre teniendo como prisionero a Gomez y haciéndole cumplir condena perpetua.
Podría pensarse que esto interpela a Espósito en la medida que este quería encontrar allí para finalizar su novela una respuesta respecto de cómo se vive sin la persona amada y finalmente con lo que se encuentra es con un hombre condenado en la condena que le imparte a otro. En la insistencia que sostiene la escena relatada podría leerse una suposición de saber que otorga Espósito a Morales respecto del amor. Sin embargo, al ver tras las rejas a Morales y a Gomez la respuesta que encuentra hace caer este amor idealizado ya que esclaviza a ambos personajes. La hipótesis clínica que se puede arrojar es que Espósito se encontró en el transcurso de la película como espectador de la escena de un Otro enamorado, suponiendo allí un saber. Este Otro fue encarnado tanto por Gomez como por Morales.
Se podría preguntar ¿qué lugar ocupa este caso en la vida de Espósito?
Cuando el caso llegó a la secretaría donde él trabajaba se mostró desconforme con tomarlo. Sin embargo al ver la escena del crimen y posteriormente conocer a Ricardo Morales, Espósito quedó convocado por esta situación. Pero ¿qué lo convoca? En la casa de la Morales, Espósito revisa unas fotos y logra ver en ellas la mirada de un hombre que recaía en forma repetida sobre Liliana, de esta manera encuentra a Isidoro Gomez.
Espósito a diferencia del comisario e incluso del marido de Liliana, supo ver en las fotos el amor de Gomez a Liliana.
Se podría pensar que lo que causa deseo en Espósito en relación a este caso es que se pone en juego la suposición de un saber respecto del amor que tendría Morales y a partir del cual este amor es idealizado.
Pasado un año de cerrado el caso, Espósito se encuentra casualmente en una estación de tren con Morales. Este último le dice que durante todos los días de la semana, al salir del trabajo, asiste a distintas estaciones de tren en busca del asesino, debido a que tiene la hipótesis de que este vive en la provincia y toma el tren. En este encuentro Morales le pregunta si continúan buscando al asesino y Espósito no puede hacer más que mentirle diciéndole que sí.
Como efecto de este encuentro Espósito se dirige al despacho de Irene y comienza una conversación diciéndole:” ¿vio que a veces lo que le pasa a otro lo lleva a ver su propia vida?...me dije, tengo que hablar con Irene, capaz que me saca cagando, pero tengo que intentarlo”. Cuando Irene se dirige a cerrar la puerta porque de manera equívoca supone en este comienzo el inicio de una declaración de amor se encuentra con Sandoval incluyéndose en la charla. Esposito y Sandoval se encontraban pidiéndole reabrir la causa, el argumento era “usted no sabe lo que es el amor de este tipo, conmueve…tenés que ver los ojos de él están en estado de amor puro”.
En esta escena se podría ver como la idealización del amor del otro lo conduce a la mujer que él mismo ama pero no para realizar una declaración de amor sino para hacerle un pedido en relación al amor del otro, dejándose en los márgenes de la escena, detenido respecto de su propio amor.
Mosca toma los dichos de Lacan en el Seminario IV respecto del obsesivo y afirma”…todo lo que hace lo realiza con fines de coartada, donde el juego que se juega no es donde está implicado como Sujeto. Siempre así resulta que “la vida está en otra parte” y como esa no es su vida, tampoco lo amenaza la muerte. El obsesivo cuenta con todo el tiempo para postergar el acto, porque es inmortal y es por eso que casi nada de lo que le pasa tiene para él verdadera importancia, no es su juego ni su tiempo, es del Otro bajo cualquiera de sus formas” .
Frente a la interpelación que se genera a partir de que el amor idealizado cae y Morales queda barrado se abre la posibilidad de elegir, el sujeto es llamado a responder al mismo tiempo que es producido. Se abre el campo de la responsabilidad subjetiva “…algo extraño irrumpe y quiebra todo sentido; el yo se desorienta frente a esto que le es ajeno” . En este plano no se trata del sujeto del enunciado, es decir, del yo de la voluntad conciente, sino del sujeto de la enunciación.
“Esos puntos de ruptura, de quiebre del sentido, puntos en que se manifiesta la falta estructural, son puntos en los que podemos suponer las mayores potencialidades de efecto sujeto” .
Frente a la interpelación subjetiva el sujeto es responsable y en tanto tal es culpable.
Freud hace responsable al sujeto de su deseo inconciente, afirma que aquello que el yo no reconoce como propio le pertenece en tanto que proviene del ello, instancia sobre la cual se asienta.
Oscar D` Amore refiere “la responsabilidad subjetiva es la culpabilidad misma de lo que se hace y de lo que se dice; una singularidad que emite un sujeto, del deseo inconciente que causó la formación” .
Sin embargo, que el sujeto sea responsable no es lo mismo a que se haga responsable. Frente a la interpelación el sujeto se ve compelido a responder, y estas respuestas pueden ser varias.
En estas circunstancias lo universal-singular se encuentra en potencia y puede devenir en acto ético suplementando el universo dado o mantenerse en el eje particular respondiendo dentro del mismo universo taponando la dimensión ética.
Se podría pensar que la posición de espectador de la escena que posee Espósito es conmovida a partir de que el Otro se vuelve inconsistente y es entonces que el sujeto puede ir más allá de este Otro y suplementar el universo dado hasta el momento.
La acción de Espósito deviene en un acto ético, esto se puede ver al final de la película cuando escribe una “A” en la palabra “Temo”, que en una de las primeras escenas había escrito entre sueños, para convertirla en un “Te Amo”; y posteriormente se presenta ante Irene para comenzar a vivenciar el amor que siente por ella junto a ella.

Conclusión
Alejandro Ariel entiende a la ética como la posición de un sujeto frente a su soledad, es recién cuando se conmueve la escena del Otro y este queda barrado que Espósito se encuentra en soledad. Es en ese momento que la falta estructural se patentiza por un instante y emerge el sujeto, cae el saber consistente del Otro respecto del amor, abriendo la posibilidad de que emerja un acto creador que tenga como efecto suplementar el universo dado.

Bibliografía

Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

Ariel, A. (1994). Moral y Ética. Una poética del estilo. En El estilo y el acto. Ediciones Manantial, Buenos Aires.

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.

Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Anexo

Ficha Técnica

Director: José Campanella.

Países: Argentina y España.

Año: 2009.

Duración: 129 min.

Género: Drama, thriller.

Elenco: Ricardo Darín (Benjamín Espósito)
Soledad Villamil (Irene)
Guillermo Francella (Sandoval)
Pablo Rago (Morales)
Francisco Javier Godino (Gómez)

Guión: Eduardo Sacheri
Juan José Campanella

Producción: Mariela Besuievsky
Juan José Campanella

Producción ejecutiva: Gerardo Herrero
Vanessa Ragone

Música: Federico Jusid

Dirección de fotografía: Felix Monti (ADF)

Montaje: Juan José Campanella

Dirección de arte: Marcelo Pont

Dirección de vestuario: Cecilia Monti

Estreno en la Argentina: 13 de Agosto de 2009.



NOTAS

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