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Titulo original: The soloist ( El solista) Joe Wright/2009

Vamos a un concierto y escuchamos unos de los últimos cuartetos de cuerdas de Beethoven. Este cuarteto no es un mero hecho producido por Beethoven y ejecutado por los músicos; ni tampoco es un sueño mío, que ha decir verdad jamás habría sido tan bueno. La experiencia, sumada a mi manera de prepararme para ella, me permite crear un hecho glorioso. Lo disfruto porque, como digo, yo lo he creado, lo aluciné, y es real y estaría de todos modos allí aunque yo no hubiese sido concebido”
(Winnicott, D.W)

Salimos del cine por Rivera Indarte hasta llegar a Rivadavia. La longitud de la Avenida, necesaria en cuanto le confiere a la unidad nacional un elemento para infatuarla, no me impidió pesquisar una banalidad. Una mosca merodeaba en las sinuosidades del omóplato izquierdo de mi mujer. Si bien el talento de Pat Morita en Karate Kid 1 me es ajeno, logré acobardarla y expulsarla sin llamar la atención de mi compañera. Al rato, un pensamiento invadía mi mente capturada por la trama del film que acabábamos de observar. Era el siguiente; la cuestión central del artículo de Juan Carlos Mosca, su sintagma princeps " La responsabilidad: otro nombre del sujeto" se revelaba como un pleonasmo. Ahora bien, ¿Cuál era el cemento de aquella ocurrencia?. La primera respuesta era la clásica y popular definición del Sujeto del Doctor Jacques Lacan.
Un Sujeto es lo que puede ser representado por un Significante (S1) para otro Significante (S2). Entonces, entre S1 Y S2 (estructura del lenguaje) el Sujeto tendrá que construir un operador lógico de atributos dilemáticos. Steve López ( Robbie Downie junior), protagonista junto a Nathaniel (Jimmie Foxx) del film " El Solista", asume y soporta una pulsación destellante que señala la ruptura de su semblante. La ruptura, en tanto acontecimiento psíquico, lleva consigo la noción de Acto. De esa manera, tanto López como Nathaniel configurarán una decisión que iluminará sus vidas de otra forma.
Se concibe lo nuevo a partir del efecto sujeto. Efecto que permite el advenimiento de una subjetividad que da testimonio de una singularidad en situación. Resulta fundamental aclarar, y aquí Lacan se ubica en conjunción con Lewkowicz, que la singularidad o el sujeto no son el individuo. "La comprensión de la ética exige desinvidualizar” y considerar el acceso al sujeto como inmixión de Otredad. " Su alcance consiste en poner en valor la primacía de la relación de sujeto a sujeto en todas las relaciones del individuo en cuanto que son humanas” Entre Steve y Nathaniel se ha conformado un espacio que ha posibilitado la instauración de un acto verdadero que establece retroactivamente la estructura que lo determina.

Steve López escribe "historias", así le gusta llamarlas, que ocupan la primera plana del prestigioso diario Los Ángeles Times. Sus columnas, de índole realista, buscan impactar con sensibilidad el sentido común aristotélico de la clase media norteamericana. A través de imágenes y apariencias que ha recogido durante el día, López intenta por las noches traducirlas en forma escrita. En una de esas búsquedas, encuentra de manera azarosa una fina melodía generada por un violín de 2 cuerdas. La siente, la busca y se acerca al intérprete dispuesto a establecer una conversación. López comentará su encuentro de la siguiente manera: "lo conocí tocando el violín sentado en una caja a los rayos del sol. Era un niño genio o un viajero perdido. Dormía entre depredadores y proxenetas, entre ebrios tirados y ratas que salían de las coladeras en búsqueda de comida"
Nathaniel, que supo décadas pasadas ser un eximio estudiante de música, vive en las calles de Skid Row (L.A) en situación de indigencia. Es un homelless que admira a Beethoven y que ejecuta con pasión el violín o el violonchelo. Steve no tarda en arribar en aquél recurrente comentario que Chazz Palmintieri hiciera popular en "Una luz en el infierno"; "No hay nada peor que un talento perdido". Precisamente, López queda capturado por lo que transmite Nathaniel, también por sus precarias condiciones de vida. Ambas cuestiones le parecen incompatibles. Sin embargo, a López le sirve el "caso Nathaniel" para escribir su artículo. "A eso me dedico", le dirá a la hermana de Nathaniel tras entrevistarla telefónicamente con el fin de recabar datos para su nota.
No es difícil elucubrar, esta vez en sentido metafórico, que a Nathaniel le faltan un par de cuerdas en su violín. Es necesario interrogar acerca de la locura de Nathaniel, ya que tendrá implicancias en el desarrollo posterior. Pasemos a introducirla. Nathaniel se encuentra petrificado, detenido en un cortocircuito que implica la inmediatez de sus identificaciones. Evita pasar por el campo Otro y sus encarnaduras. En esa dirección, va a encontrar lo mejor que su existencia le pueda proponer: la libertad. Nathaniel es libre en tanto tiene la libertad de separarse de los amarres del Otro. Escapa a la división subjetiva y la sutura. Esto es equivalente a quedar atrapado en la dificultad de no poder ser interpelado subjetivamente. Diremos que no hay responsabilidad sin mediación del Otro. A lo sumo la responsabilidad será parcial.

Ahora bien, situémonos en el film. López publica la nota acerca de la conmovedora historia de Nathaniel y obtiene buenos resultados. Resultados de prestigio periodístico para López y de índole caritativa para el necesitado intérprete. Consigue un violonchelo para Nathaniel y promueve la asistencia de este en un albergue ( Lamp Comunity). López ayuda consciente y voluntariamente a Nathaniel. Al decir de Fariña, “el personaje lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida” . Sin embargo, al tiempo en que López despliega su arsenal de recursos reparatorios para con Nathaniel, una serie de sucesos hacen vacilar su accionar. Primero, se angustia por considerarse la única persona que tiene Nathaniel. Dice temer por asumir dicha responsabilidad. Intenta obturar el temor incurriendo en particularismos psiquiátricos –psicológicos. Quiere internar a Nathaniel, medicarlo, diagnosticarlo y adaptarlo socialmente. Por suerte para el loco, la transmisión de ideales societarios vía el aval de la ciencia jamás llegó. Segundo, es apresado por la duda: ¿lo ayudo o no?, ¿acepto lo que dice o trato de obligarlo a entrar en una clínica? Tercero, siente culpa por recibir un premio que se desprende directamente de su tarea con Nathaniel. Aquí ubicaremos el punto más relevante de los tres, donde en la sincronía se posiciona el segundo tiempo del circuito de la responsabilidad subjetiva. Recordemos, “no hay responsabilidad subjetiva sin culpa” . Esta es, como nos enseña Fariña, el reverso topológico de la primera.
López se ve interpelado y pienso que debemos preservar aquí la estructura de la división subjetiva. “La cópula que une lo idéntico y lo diferente “ abre la potencialidad de un tiempo 3, el de la responsabilidad subjetiva. El López del tercer tiempo se revelará como producto de la cópula. Para ello, deberá construir. Ni S1 o tiempo 1- sujeto de la voluntad altruista, ni S2 o tiempo 2 – sujeto de la angustia y de la culpa. Quizás no sea difícil advertir lo que en psicoanálisis llamamos la escena primaria, cuestión central del complejo de Edipo*. Evidentemente, su nudo se pone en juego en López. Es decir, cómo responder como hombre a su mujer y como padre a su hijo.
En cuanto al tiempo 3, este se halla ligado a la hipótesis clínica que ya empezamos a esbozar. Queda aún por develar por qué el encuentro con Nathaniel captura a López, por qué hace mella en él. López dirá que jamás vio tanta pasión en un ser humano, nosotros diremos que ha accedido a su deseo encontrando su morada en la locura de Nathaniel. Podrá acceder a su Otro a partir de su pequeño otro. Ambos personajes comparten varias cuestiones, en el principio del film, podríamos decir que López no está menos Loco que Nathaniel, ambos se encuentran provistos de registros de desconocimiento. Si Nathaniel se cree Bethoven, López piensa que puede evitar terremotos o eliminar voluntariamente una esquizofrenia. Donde Nathaniel se desentiende de las problemáticas de las cuales se queja y genera, López sigue políticas de avestruz con respecto a su hijo y su ex mujer. "sólo tomas responsabilidades parciales, es un terreno resbaloso para ti " le dirá su compañera en la gala en la cual Steve recibe el premio. López no quiere saber nada del Otro, lo evita, sólo asume parcialidades. Sin embargo, el encuentro con Nathaniel le da la oportunidad crítica de decidir** en torno a su existencia. Su vida no es sin el otro, sin la otra mujer, sin el otro hijo y el otro amigo. Allí donde López al final de la película dice que ha encontrado un amigo, nosotros decimos que ha dejado de estar Loco. Lo que hace correr a López también arrastra a Nathaniel***.Una zona de juego, al decir de Winnicott, se ha creado entre los dos. En ese lugar, es posible que el juego de la vida adquiera un nuevo sentido.



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