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por 

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I – Juan Jorge Michel Fariña

Profesora de trabajos prácticos: Ana Corinaldesi
Ayudante de trabajos prácticos: Leila Lucaci
Fecha de entrega: 28 de febrero del 2011
Alumnas:
Brenda Fanti LU: 312581030
Patricia Krzak LU: 313760820

El sueño de Casandra

Ian y Terry, dos hermanos londinenses se ven envueltos en un aprieto económico causado por deudas de juego de Terry y la ambición de su hermano. La llegada de su tío Howard, un hombre exitoso de considerable fortuna, parecía ser la solución a tal aprieto. A cambio de solucionar sus problemas de dinero, su propio tío pide un favor difícil de cumplir: necesita “sacarse de encima” a un sujeto que amenaza con denunciar ciertos datos incriminadores relacionados con actividades llevadas a cabo dentro de su clínica de cirugías plásticas, que lo llevarían indefectiblemente a la ruina. Frente a esta propuesta, los hermanos se muestran incapaces de llevar a cabo el asesinato. Tras una noche de insomnio, deciden complacer el pedido de su tío. Luego de tomar la decisión, surgieron en ellos sentimientos contradictorios que amenazaban con la continuidad del plan: síntomas que afectaban al cuerpo (insomnio, vómitos), se mostraban dubitativos, pero decididos a la vez puesto que no veían otra opción para “salvar al tío” y para poner fin sus problemas financieros.
Finalmente, luego de idas y venidas, los hermanos cometen el crimen, queman evidencias y coinciden en que “antes era antes y ahora es ahora” intentando que el hecho consumado quede en el pasado. Terry agrega que se ha “quitado un peso de encima”. Pero esto se ve quebrado a partir de sucesivas pesadillas, ataques de pánico, angustia que no dejan que pueda olvidar fácilmente lo sucedido. Por otro lado, Ian agota toda su energía proyectando éxitos financiados con el dinero ganado. Ambos participaron en forma idéntica en el crimen pero no se parecen en nada sus actitudes frente al recuerdo de lo cometido. Ian pretende olvidar y callar a su hermano, deshaciéndose de él. En un forcejeo entre los hermanos, un empujón accidental de Terry termina con la vida de su hermano y éste luego da fin a su propia vida, ahogándose.

Nos parece interesante indagar sobre la singularidad de Terry. Ubicaremos como tiempo 1 el crimen cometido, conducta con un fin y un objetivo específico, salvar el pellejo del tío y los intereses económicos de los hermanos. El personaje bien supuso o quiso creer que tal acción quedaría agotada en la misma: “fue más rápido de lo que creí”; “me he quitado un peso de encima”; “ahora es ahora”.
La acción que debería haber quedado en el pasado, fue más allá. Terry comenzó a tener “noticias del inconsciente” en forma de pesadillas, ataques de pánico y conductas extrañas que le anuncian que algo no anda bien. Los repetidos sueños en relación al sujeto asesinado podrían señalarse como un tiempo 2 como indicador que lo pone sobre aviso de que “las cosas fueron más allá o más acá de lo esperado”. Es producido por un efecto que interrumpe la continuidad de la consciencia, del yo, de la voluntad y llama a la interpelación fundando el circuito de la responsabilidad.
Cabe aclarar que elementos de la necesidad y del azar tienen lugar entre la distancia que va del tiempo 1 al 2. La necesidad no es algo abstracto sino algo situacional, es “aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación” . El orden de la necesidad está en relación con las leyes que exceden al ser humano, con el destino, con la relación causa – efecto. Sin embargo, el azar desconecta la relación entre la causa y el efecto; es del orden de lo accidental, casual, de la suerte. En la situación planteada, no encontramos fuertes evidencias para ubicar elementos del orden de la necesidad y / o del azar. Siendo que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre la necesidad y el azar; podemos pensar que algo del orden de estos elementos tuvo que haberse dado para que el sujeto se sienta interpelado y ob-ligado a dar una respuesta; pero en el film esto no es visible.
Ante la interpelación que se supone como consecuencia del tiempo 2, Terry se enfrentó a una encrucijada con dos caminos posibles para recorrer: dormirse en los signos del otro; aceptar cómodamente la sugerencia de su hermano, quien le propone simplemente olvidar lo sucedido y seguir adelante, ahorrándole angustia. Y por otro lado, la segunda posibilidad le plantearía a Terry confrontarse con aquello que siendo ajeno le pertenece, responsabilizándose por los motivos de la acción cometida.
En el caso de Terry se entrelazan los campos de la responsabilidad moral, jurídica y subjetiva. Respecto del campo deontológico, Terry estaría en perfectas condiciones de ser juzgado bajo códigos legales. Se trata de una persona susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones por el hecho de no ser niño, no estar alienado, no estar embargado por la emoción violenta, ni intoxicado. Por lo tanto, podría ser imputado por el homicidio cometido. Su hermano, quien aparentemente no mostraba vestigios de remordimientos, intentaba que Terry entrara en razón, acallando mociones que pugnaban por salir a la luz. De no aplacar los sentimientos y dichos de su hermano, podrían ser descubiertos por la justicia.
En cuanto sujeto dueño de su voluntad e intención, señalamos para Terry la lucha entre el bien y el mal dentro del campo de la responsabilidad moral. Terry juzga moralmente la situación siguiendo códigos morales compartidos socialmente acerca de lo que está bien o mal. Asesinar a una persona para la cultura del personaje no es algo que esté del lado del bien: “hemos hecho algo horrible” le dice a su hermano agregando que también tiene malos pensamientos. Por momentos se arrepiente de lo hecho, manifestando que no debió dejarse convencer por su hermano. Esto último, haber sido convencido, daría cuenta de la posición que tomó Terry en un primer momento, de un tipo de respuesta que trata de conformar al yo, des-responsabilizarse, intentando velar la culpa, sin modificar ni conmover nada en el sujeto del deseo; se trata de un tipo de respuesta impulsada por la moral que en realidad vela la responsabilidad subjetiva.
“La responsabilidad es un tema de interés para la Ética (…) La responsabilidad interpela a un sujeto, quien debe, o puede, dar ‘respuesta’, responder, por su acto" .
Responsable es aquel capaz de garantizar una respuesta, que suponga un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias sustrayéndose “al dormir en los signos de un guión externo, (…) que enfrenta su existencia” . “Cuando la responsabilidad del sujeto se halle ausente, aparecerá, como sustituto, como contraparte, el sentimiento de culpa. Los pensamientos atormentadores, el remordimiento, el arrepentimiento, incluso los distintos modos del altruismo, serán algunas de sus figuras” . El personaje manifiesta algunas de las dichas figuras de la culpa demostrando la falta de responsabilidad: “no tendríamos que haberlo hecho”; “anoche soñé otra vez con Martin Burns”.
“(…) es necesario en sentido lógico, que la culpa ob-ligue particularmente una situación para que podamos ubicarnos en el circuito de la responsabilidad. Esta objeción ética al campo particular normativo nos ubica en el campo de lo subjetivo. (…) Responsabilidad subjetiva es la culpabilidad misma de lo que se hace y de lo que se dice; una singularidad que emite un sujeto” . Esta objeción ética que el sujeto es capaz de plantear, pertenece al campo de lo universal – singular; el horizonte ético se sostiene en imaginarios particulares que los excede, va más allá de las pautas morales propias de una cultura, de un grupo y de un momento histórico.
“Dado un tiempo 2, el de la interpelación, la ligadura al tiempo 1 es ya una obligación a responder a esa interpelación. No hay forma de no responder pues la interpelación exige respuesta. La fuerza simbólica de la interpelación proviene de la internalización de la ley simbólica es por eso que en este sentido la interpelación es exigencia de respuesta más allá de lo que el yo querría responder” . Terry, no puede seguir haciendo oídos sordos a la insistencia de la interpelación; sus remordimientos impiden que pueda continuar con su vida normalmente. El secreto lo agobia y en repetidas oportunidades amenaza con denunciar el delito a las autoridades; frente a lo cual su hermano no hace más que intentar convencerlo de lo contrario hasta que pierde la razón y planea “deshacerse” de él. Pero finalmente Terry logra a medias cumplir con su cometido, confiesa haber hecho una llamada a la policía diciendo que tiene información sobre el asesinato y nada más que eso. ¿Podría pensarse este acto como un acto responsable, ético? Sabiéndose culpable del hecho, confrontado con un punto de inconsistencia, evocando a la falta, Terry tomaría el camino de la responsabilidad subjetiva fundadora de sujeto. ¿Ubicaríamos en el llamado telefónico una respuesta fundadora de sujeto? Terry estaba decidido a continuar al día siguiente con el llamado que él mismo interrumpió; pero esto no pudo ser. En un forcejeo con su hermano, éste acaba mortalmente herido y acto seguido, Terry termina con su vida ahogándose. Si responsable es aquel capaz de dar una respuesta, respuesta que suponga un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias ¿Es lícito pensar el acto de Terry como un cambio de posición? No, no puede concebirse la muerte como tal cambio, como fundadora de sujeto; ¿hay sujeto allí donde se comete un suicidio? No podemos ver entonces el surgimiento de un sujeto barrado, sino más bien un sujeto que “ahogado” en sus remordimientos decidió terminar con su vida.
“Algo ha emergido en el segundo tiempo des-ligado del universo particular, éste buscará re-ligarlo hallando una explicación a su presencia” . La hipótesis clínica podría dar cuenta de la relación retrospectiva entre los dos primeros tiempos. Esto nos da a pensar que los repetidos episodios de insomnio, pesadillas y remordimientos que llevaron al sujeto a la interpelación, que lo enfrentaron con esa hiancia simbólica y la resignificación conmovida por el tiempo 2; resignificación a partir de la cual queda planteada para éste una pregunta que desarma y desarticula al tiempo 1, trae barradura para el sujeto de dicho tiempo. Tal pregunta podría pensarse de la siguiente manera: ¿me he sacado, en verdad, un peso de encima? Recordemos que tras el asesinato, no sólo se deshace de evidencias sino que también enuncia la voluntad de querer deshacerse de lo sucedido; Terry dice: “me he sacado un peso de encima”. Otra enunciación posible quedaría formulada respecto de la razón por la cual el sujeto llevó a cabo el asesinato ¿Por qué lo mato? Formular tales preguntas, llevaría al sujeto a remitirse a la falta, a confrontarse con la angustia de lo real de su deseo, dando cuenta de un sujeto barrado. Siendo que Terry puso fin a su vida, no podríamos ubicar una respuesta, un acto que funde al sujeto.
Bibliografía consultada

 Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 D’Amore, O.: Responsabilidad subjetiva y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Salomone, Gabriela Z.: Consideraciones sobre la Ética Profesional: dimensión clínica y campo deontológico-jurídico. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Michel Fariña, J.: Responsabilidad: entre necesidad y azar.
 Michel Fariña, J.: The Truman Show (versión resumida de la clase dictada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, el lunes 8 de noviembre de 1999)

Anexo

TÍTULO ORIGINAL
Cassandra’s Dream
AÑO 2007

DURACIÓN 108 min.

PAÍS

DIRECTOR Woody Allen

GUIÓN Woody Allen
MÚSICA Philip Glass
FOTOGRAFÍA Vilmos Zsigmond
REPARTO Ewan McGregor, Colin Farrell, Tom Wilkinson, Hayley Atwell, Sally Hawkins, Aidan McArdle

PRODUCTORA Coproducción GB-USA
GÉNERO Drama

SINOPSIS Ian (Ewan McGregor) y su hermano menor Terry (Colin Farrell) compran, a pesar de sus apuros económicos, un velero de segunda mano, llamado "Cassandra’s Dream", con la idea de acondicionarlo y salir a navegar los fines de semana. Mientras tanto, Ian conoce a Angela (Hayley Atwell), una joven y atractiva actriz, e queda inmediatamente fascinado. Ella acaba de llegar a Londres con la esperanza de triunfar en el mundo de la interpretación. En cuanto a Terry, su pasión por el juego arrastrará a los dos hermanos a una situación económica muy delicada. Sin embargo, la llegada de su tío Howard (Tom Wilkinson), un hombre que ha alcanzado el éxito económico, supone un alivio para los hermanos. Pero todo tiene un precio: Howard pondrá a prueba su catadura moral, obligándolos a infringir la ley.

Fuente: http://www.filmaffinity.com/es/film795100.html



NOTAS

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