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16-11-09

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Cátedra I - Psicología, Ética y Derechos Humanos

Profesor Titular: Juan Jorge Michel Fariña
Docente de TP: Gervasio Noailles
Ayudante de TP: Irene Cambra Badii
Comisión nº4

SEGUNDO PARCIAL
DOMICILIARIO

FALK, Federico Martín LU:33174553-0
KASIMIERSKI, Carolina Flor LU: 33155443-0
“La mediocridad para algunos es normal,
la locura es poder ver más allá”
Charly García

DESCRIPCIÓN DEL FILM
El sueño de Cassandra (Cassandra´s dream), film dirigido por Woody Allen, es la historia de dos hermanos, Ian (Ewan McGregor), y Terry (Colin Farrell), que luego de comprar un barco – llamado Cassandra´s dream - comienzan a tener problemas económicos y buscan resolverlos. Ian desea tener dinero para invertir en Hoteles y para conquistar a su amada Angele y Terry lo necesita para pagar sus deudas en el juego.
Para solucionar sus problemas financieros, un tío adinerado (Edward) –el hermano de la madre- les ofrece matar a un hombre que podría perjudicarlo en un juicio, a cambio de todo el dinero que ellos necesitaran.
Efectivamente los hermanos, después de un tiempo de indecisión, matan al hombre en cuestión e intentan continuar con sus vidas, ahora contando con más dinero del que necesitaban. Pero previsiblemente, Terry comienza a sentirse culpable y entra en un estado de trastorno mental insoportable, comenzando a beber y a consumir pastillas, llegando al punto de querer entregarse a la policía. Ian advertido de que en la confesión él también quedaría involucrado intenta detenerlo, y al no poder hacerlo acude al tío.
Entre Ian y su tío – no sabemos exactamente quién propone esto – llegan a la conclusión de que hay que matar a Terry, o de lo contrario ambos irían a prisión. Ian será el encargado de la maniobra, intentando simular el suicidio de su hermano.
Finalmente los hermanos hacen una excursión en el barco que compartían y cuando Ian esta a punto de darle a Terry una cerveza con tantas pastillas como para matarlo, se arrepiente de lo que está por hacer y estrella la botella contra el suelo. Ante el ruido Terry se acerca a Ian y éste gritando le reclama haber arruinado todo su plan. Hay una escena de forcejeo y Terry empuja a su hermano por unas escaleras, provocando su muerte. Posteriormente, por el comentario de unos policías, sabemos que Terry se suicida.
INTRODUCCIÓN
Escogimos el film Cassandra’s dream ya que creemos que muestra claramente la emergencia de una singularidad en situación, tomando la perspectiva de uno de sus protagonistas, Ian. Este último, se vio obligado a tomar una decisión: cumplir con el pedido de su tío, es decir asesinar a una persona, con todo el peso moral que aquella acción implica. Efectuando el asesinato, podemos inferir que Ian privilegia el vínculo familiar ante todo, creyendo además que de esta manera iba a poder alcanzar todos sus sueños. Pero esta acción se vio interpelada por la angustia de su hermano, Terry. Ian, negando la culpa, cree ver la solución cometiendo otro asesinato, el de su propio hermano. Allí el protagonista tuvo que tomar una nueva decisión, pero esta vez una decisión en sentido estricto, una decisión que invoca a la responsabilidad subjetiva.
En primer lugar, analizaremos la situación en la que se encuentra Ian, ubicando los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad.
En segundo lugar, trataremos de establecer la hipótesis clínica con el propósito de ubicar a qué deseo inconciente está respondiendo el sujeto en esta situación, en términos de responsabilidad.

DESARROLLO
En lo que tomamos como el primer tiempo del circuito de la responsabilidad, el personaje lleva adelante una conducta con determinados fines, sosteniendo el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida. En nuestro caso, tomamos como tiempo 1, la decisión de Ian de asesinar a Martin Burns. En este momento vemos un sujeto totalmente desvinculado con la acción que acaba de cometer. Observamos un constante rechazo a la responsabilidad que conlleva un acto de tal magnitud. Es, según su punto de vista, la única alternativa que tiene. Su tío se lo ha exigido, y por lo tanto debe responder al mandato familiar repetido por él y por su madre: “la familia es la familia, la sangre es la sangre” de lo contrario Edward cortaría los lazos con ellos y ya nos los ayudaría.
Por otra parte, tomando en cuenta la situación de su hermano – quién podría ser asesinado por los usureros si no pagaba su deuda – Ian repite constantemente “no tenemos otra salida”. Se ubica así, como un sujeto al que “le ha sucedido algo”, sin ningún poder de decisión, sin ninguna posibilidad de cometer un acto verdaderamente subjetivo para cambiar su destino. Es, tomando la frase de Fariña “la farsa de un sujeto refugiado en la pereza del destino” .
Consideramos la posición de Ian, desde Sartre, como un refugio en el determinismo de la sociedad (en la familia, en el tío, en los usureros) y en lo azaroso de la situación (la eventualidad de la perdida en las apuestas de Terry y del pedido del tío). Como dice Jorge Alemán siguiendo a este autor “todo aquel que quiera buscar excusas para su vida en algún tipo de determinación, ya está en la mala fe” . Por ejemplo Ian se excusa pensando: “no me gusta matar un hombre, pero es la única salida”. A esto Sartre responde en El existencialismo es un humanismo: “Si en efecto la existencia precede a la esencia, no se podrá jamás explicar por referencia a una naturaleza humana dada y fija; dicho de otro modo, no hay determinismo, el hombre es libre, el hombre es libertad. (…) el hombre está condenado a ser libre (…) una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace.”
La decisión de Ian se refugia en la elección por el Otro, comete el crimen pero se esconde, se exculpa en el “amor” por el Amo. Se desresponsabiliza quedando como un sujeto obediente ante el Otro, quién podría encarnarse en la figura de su tío.
Pasamos ahora al segundo tiempo del circuito. Aquí la persona recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso respecto de que algo anduvo mal. Las cosas fueron “más allá o más acá de lo esperado”. El sujeto se ve interpelado por esos elementos disonantes. Como dice Mosca, desde Karothy, hay algo en el aparato psíquico en Freud que “funciona según un modelo de máquina que calcula, caracterizado por ser relativa al Sujeto deseante y esto implica que en ella algo escapa al cálculo. Falla, no resuelve el cálculo con exactitud, deja una diferencia, un resto irreductible”. Es así que Ian se enfrenta con algo que excede su acto primero y que no había tenido en cuenta.
Pensamos que en nuestro caso, el tiempo 2 correspondería al momento en que Terry, no pudiendo olvidar el suceso, carcomido por la culpa, le cuenta a Ian que ha decidido confesar el delito a la policía. Creemos que aquí se pone en marcha la interpelación subjetiva que obliga a retornar sobre la acción primera, resignificando la misma. Ian ya no puede seguir como si nada hubiera pasado y tranquilizar a su hermano (como lo hizo hasta ese momento) sino que aquí comienza a sonarle algo de lo que Terry le repite constantemente: “teníamos otra posibilidad”, “nos equivocamos”. En este tiempo ubicamos desde la perspectiva de Ian la incidencia del azar. Es decir, si bien era previsible que su hermano sintiera culpa, es azaroso el hecho de que él decida confesar con la policía y que además acuda a su hermano para comentarle esta acción. Escapa así al orden de la humanidad de Ian. De esta forma si la decisión de Terry hubiera sido otra, tal vez la interpelación no se hubiera dado. Por otra parte consideramos que la película enfoca directamente el tema de las decisiones humanas. En todas las circunstancias de la película se juegan decisiones humanas, que abren diversas posibilidades, por lo tanto no encontramos nada del orden de la necesidad. Entendiendo a la misma como una situación en donde la pregunta por la responsabilidad del sujeto carece de toda pertinencia
Si bien la confesión de su hermano incluiría la posibilidad de una sanción jurídica y moral para él, consideramos que no es únicamente esto lo que lo afecta, sino que produce un cuestionamiento a eso de lo cual estaba seguro: que lo que hizo estaba determinado y que él no tenía ningún poder de decisión. Esto no nos es mostrado explícitamente ni vivido concientemente por nuestro personaje ya que constantemente, intenta barrar la interpelación, negándola hasta la última instancia: queriendo asesinar al agente que encarna la misma, su propio hermano. Como dice D’Amore en su texto Responsabilidad subjetiva y culpa: “Se abre como respuesta a la interpelación, de un modo general, un abanico de posibilidades; a saber; el sentimiento de culpa, la proyección, la negación, la intelectualización y en líneas generales, la formación sintomática, incluso a expensas de este capítulo controvertido que conforma el sentimiento inconsciente de culpa” La voluntad de asesinar al hermano, es un modo de responder a la interpelación. Sin embargo, a diferencia de un tiempo 3, no hay aquí una dimensión ética, no hay sujeto aún, entendiendo a este como otro nombre de la responsabilidad subjetiva. Entonces, en este tiempo se da una interpelación subjetiva que “se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo ob-liga a retornar sobre la acción” . Se abre la dimensión del yerro cuando Ian admite: “nos equivocamos”, pero aún no aparece la clave de su deseo: por qué lo hizo. Analizaremos posteriormente, en la hipótesis clínica, el deseo que se ha puesto en juego en Ian.
Luego de este segundo tiempo en el que, en un intento yoico de retornar a la moral, Ian se escuda en el azar, negando, puede abrirse un tiempo nuevo, que va más allá.
Pasamos entonces al tiempo 3, el de la responsabilidad. Aquí ubicamos el único acto verdaderamente responsable de Ian, en un momento en el que se encuentra, solo, paralizado, y decide romper la botella con la que iba a matar a Terry.
Se entiende por responsable aquel del que se espera una respuesta. Pero debe ser esta una respuesta que suponga un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias. Nuestro personaje aquí se sustrae a la obediencia incondicional a su tío, al amo, transformándose a sí mismo, cambiando absolutamente su posición.
A Ian en este instante se le plantea una elección: “o por el Otro y el sentido, o por el Sujeto, la verdad y la responsabilidad.” . Creemos que nuestro personaje esta eligiendo aquí esta última opción.
Tal como señala Fariña, en este tiempo 3, adviene un sujeto distinto al que dejamos en el tiempo 1. Sin embargo, es allí donde el sujeto anticipaba sin saberlo, una verdad que se evidenciará sustancial para su existencia. De esta forma, el sentimiento de culpa – taponado- que suponíamos en Ian, aquí se diluye en el efecto sujeto dando una respuesta ética.
Si bien consideramos la ruptura de la botella como un acto responsable, que produce un efecto sujeto, no se da aquí un verdadero enfrentamiento con el propio deseo. Creemos entonces, que esto no es suficiente para que se realice como un sujeto de deseo inconsciente. Por otra parte, el final trágico de la película, deja abierto el interrogante de si Ian habría sido capaz de enfrentarse con su deseo.
Culpa-Resignificación del tiempo 1
Obturada por el intento de asesinato.
(Negación)

Acción Interpelación:
Asesinato Angustia de Terry, amenaza de confesión

Acto singular
Romper la botella de cerveza

HIPÓTESIS CLÍNICA
Como dijimos anteriormente, el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificándolo y abriendo la potencialidad de un tiempo 3. Es a partir de una hipótesis, de una conjetura clínica que debemos explicar dicho movimiento retroactivo. En este sentido, señalaremos algunos recortes del film que nos permiten construir la hipótesis acerca del deseo inconciente velado en el tiempo 1 y que solo puede ser interrogado a partir de la emergencia del tiempo 2.
En primer lugar, resulta importante ubicar el contexto familiar de estos hermanos. Su madre, desvaloriza constantemente al padre, que queda bajo la sombra de su cuñado exitoso. Siguiendo a Lacan “convendría ocuparse (…) del caso que hace [la madre] de su palabra [la del padre], digamos del término de su autoridad, (…) del lugar que ella reserva al Nombre-del-padre en la promoción de la ley.” Así, Ian y Terry son testigos de una constante competencia creada por la madre en la cual el triunfo pasa por tener más dinero y por salir del círculo endogámico. En esta lucha, el padre fijado de por vida a un restaurant familiar, sale perdiendo contra un tío que progresa en la vida, con negocios millonarios, y viajes alrededor del mundo. Lo graficamos de la siguiente manera:
Madre

Tío Padre
(California) competencia (Restaurant)

Creemos que existe entre los hermanos, una reproducción de este modelo triangular que propone la madre.
Sabemos que la rivalidad/competencia entre hermanos, existe desde la antigüedad. La tradición judeo-cristiana relata esto a partir de la historia de los hermanos, Caín y Abel. Según cuenta la Biblia, Caín era agricultor, mientras que su hermano menor Abel, era pastor. Estos hermanos les presentaron sus sacrificios a Dios, quien prefirió el sacrificio de Abel (de los primogénitos de sus ovejas) que el de Caín (del fruto de la tierra), no por la calidad de éste, sino porque Abel era de buenos sentimientos muy por el contrario de lo que era Caín, quien enloqueció de celos y mató a su hermano menor dándole golpes con una quijada de asno en la cabeza, yéndose, después de esto, a sus cultivos.
En ciertas escenas de la película, se muestra la competencia existente entre Ian y Terry. Desde la perspectiva de Ian, su hermano es el que consigue desprenderse del negocio familiar, pudiendo emprender sus propios proyectos. Por ejemplo, es Terry el que logra comprar el barco deseado por ambos después de ganar una suma importante de dinero, cuando era Ian el supuesto encargado de adquirirlo con sus ahorros. Es Terry el que logra mudarse a un confortable departamento con su mujer, mientras que él sigue viviendo con sus padres soñando con irse a California a concretar sus negocios y proyectos. En otra de las escenas, vemos claramente una competencia al comparar a sus mujeres midiendo cual de ellas era la más bella. Por otra parte, el padre en una escena dice que siempre intentó tratarlos por igual.
Desde Freud podemos decir que los celos, como la tristeza, se encuentran entre aquellos afectos que se consideran normales. El autor distingue entre tres tipos de celos: los normales, los proyectivos y los delirantes. Sobre los más frecuentes, los que se suelen denominar normales, podemos decir que tienen su origen en la vida infantil, en las primeras relaciones de amor, que se inician en el complejo de Edipo; en la tristeza y el dolor ante la pérdida del objeto amado. Esto trae como consecuencia una herida de tipo narcisista y sentimientos hostiles que son dirigidos hacia el rival, acompañados por una carga considerable de autocrítica que recae sobre el propio yo. Desde allí comienzan a desarrollarse los sentimientos de amor y de odio, que orientarán al niño en su modalidad de relación con el otro. En nuestro caso, podemos concluir que Ian toma como rival a su propio hermano (y no a su padre) al cual le destina sentimientos de odio y mociones hostiles inconcientes. Éste lucha inconcientemente con su hermano para ocupar el lugar del verdadero rival, el que desplazó al padre y es objeto del deseo de su madre: su tío.
Siguiendo esta lógica graficamos esto del siguiente modo:

Tío Padre
(California…) (Restaurante….)

MADRE
Cassandra’s dream

Terry Ian

Creemos que no es fruto de la casualidad el nombre que eligió Woody Allen para nombrar el barco, que unió y fue luego escenario de la tragedia entre los dos hermanos. Cassandra (Κασσάνδρα) en griego antiguo significa “la que enreda a los hombres”, y justamente es este el papel que atribuimos a la madre con los hombres de la película. Podemos decir que ambos hermanos estarían intentando cumplir el sueño de Cassandra (su madre) enredándose en una competencia que los lleva a la muerte.
Consideramos un momento determinante para Ian cuando este expresa que el plan de matar a su hermano es “un déjà vu, pero mil veces peor”. Tomando la definición de esta palabra, como el sentimiento de que una situación nueva ya fue acontecida, inferimos que en el primer acto ya había en juego un deseo inconciente de superar al hermano, de eliminarlo para así ubicarse en el lugar del tío, del ganador de la competencia por la madre. Pero además, el déjà vu es “mil veces peor” ya que efectivamente iba llevar al acto este deseo inconciente. De esta forma como señalábamos, la interpelación de Terry viene a mostrar que en este tiempo 1, había un más allá de la intención primera, es decir, no solo se estaba matando a Burns para superar los problemas económicos, sino que aquí se escondía un deseo inconciente.
Recapitulando, decimos que este tiempo 2 liga a Ian, con el tiempo 1, obligándolo a responder por la interpelación que este segundo tiempo propone. “la interpelación es exigencia de respuesta más allá de lo que “yo “querría responder.” Ian busca esta respuesta o más bien intenta evitarla con el asesinato de su hermano. Busca de este modo, retornar al campo de lo moral, de lo particular, pero posteriormente realiza una acción que lo lleva más allá de esta.
Al romper la botella rompe también con el horizonte de lo particular y se enfrenta, aunque no directamente, con algo de su deseo. Para “no matar” a su hermano, debe admitir que su decisión conlleva una responsabilidad y una decisión producto de su deseo. Que al contrario de lo que creía antes, no es la única opción que tiene. Es por esto que este acto que ubicamos en el tercer tiempo, entra en el campo de lo singular, y está dentro de la dimensión ética.

CONCLUSIÓN
A partir del análisis del film vimos en Ian la transformación de un Sujeto. En primer término desde una posición pasiva ante los hechos hacia un sentimiento de culpabilidad velado. Podemos decir que el sentimiento de culpabilidad oculto, estaría indicando que se ha cedido en el deseo. Tomando la frase de Freud “aun cuando el individuo que ha conseguido reprimir estas tendencias en lo inconciente cree poder decir que no es responsable de las mismas, no por ello deja de experimentar esta responsabilidad como un sentimiento de culpa, cuyos motivos ignora”
A partir de aquí entonces, la culpa ha abierto la posibilidad de una respuesta que vaya más allá, ha abierto la posibilidad de responsabilizarse, tomando a la responsabilidad como el reverso de la culpa. Pero sabemos que también pueda ocurrir que esta respuesta a la interpelación no se de. El sujeto puede refugiarse en los determinismos para no afrontar lo que allí se esta interrogando. A lo largo del trabajo intentamos mostrar que Ian va más allá de la posición de incapaz, para realizar un acto ético, enfrentándose con algo de su responsabilidad como sujeto del inconciente.
Para cerrar el trabajo, tomamos la última escena de la película, en la que Ian, consciente de que no podía matar a su propio hermano, lo toma a Terry y con una mezcla de bronca e impotencia le grita: “¡¿por qué no pudiste olvidarlo?!, ¡lo arruinaste!, ¡Pudimos tenerlo todo!” Creemos que aquí Ian resume gran parte de lo desarrollado en el trabajo. Su hermano, al no poder olvidar lo que ambos hicieron, lo obligó a retornar a esa acción, modificando lo que él creía y esperaba de la misma. Pero además este último grito da cuenta de que nuestro personaje no se ha realizado plenamente como Sujeto responsable de sus actos ya que para él su hermano, (y no él mismo) es el que lo ha arruinado todo.

BIBLIOGRAFÍA

 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
 Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
 Alemán, J. (2003): "Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo". En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Sartre, Jean Paul: El existencialismo es un humanismo
 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Versión desgrabada de la clase dictada por el Prof. Juan Jorge Michel Fariña sobre "Responsabilidad: entre Necesidad y Azar"
 Versión resumida de la clase dictada por el Prof. Juan Jorge Michel Fariña en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, “The Truman Show”
 Jacques Lacan, "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis". En Escritos 2, Siglo veintiuno, México, 1984



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