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“Nuestro miedo más profundo no es ser inadecuados, nuestro miedo más profundo es ser poderosos más allá de toda medida… Es nuestra luz, y no nuestra oscuridad la que nos asusta”
NELSON MANDELA
1 – Recorte
Para la realización del siguiente trabajo, tomaré el film “En busca del destino” (1997, EEUU). El mismo cuenta la historia de Will Hunting (Matt Damon), un joven humilde, que proviene de una infancia difícil en la cual creció entre sufrimientos y abandonos, pasando por diferentes reformatorios. Vive al sur de Boston y se gana la vida trabajando como empleado de limpieza en la Universidad de MIT. En ella se encontrará con “inrresolvibles” cálculos matemáticos, que el profesor Gerard Lambeau (Stellan Skarsgard) dejaba en los pizarrones de las aulas para sus alumnos. Will, con su singular capacidad, resolverá cada uno de ellos desde el anonimato, hasta que una tarde es descubierto por el profesor.
Con menos de 21 años, se vio involucrado en diversos conflictos con la ley. En el último de ellos es sentenciado a un año de prisión por pelearse con una pandilla callejera y golpear a un policía. Es allí cuando el profesor decide sacarlo de la cárcel a su cargo, solo bajo dos condiciones: la primera, que trabaje con él colaborando en el avance de las matemáticas, la segunda, que vea a un psicólogo. Luego de pasar por diferentes experiencias con cinco psicólogos sin obtener resultados, el profesor decide recurrir a un psicólogo que fue un viejo compañero de su juventud, Sean Maguire (Robin Wlliams). A partir de este momento, Will comienza a vivir diferentes sucesos que pondrán en cuestión distintos aspectos de su vida. Además de iniciar un análisis, conocerá a Skylar, con quien iniciará una relación amorosa.
Durante las primeras sesiones de su análisis, Will se muestra resistente a abrirse al trabajo analítico. Sentados en el banco un parque, Sean enfrentará a Will a una intervención que tendrá efectos que podrán leerse solo con posterioridad, lo interroga respecto de su posición frente a todos sus conocimientos, en realidad respecto de su posición frente a la vida. Afirma que seguramente conoce mucho sobre Miguel Angel, su vida, su obra, acerca de dónde y cuándo se construyó la capilla sextina, pero también afirma que no podría decirle cómo huele ésta, ya que jamás estuvo allí. Agrega que lo mismo le sucede respecto al amor y al vínculo con las mujeres, seguramente ha estado con muchas, pero no ha sentido nunca lo qué es estar realmente enamorado. Enfrenta a Will con sus propios temores, con su miedo acerca de hablar sobre sí mismo y con el terror que le causa no saber con qué se puede encontrar. A partir de ese dialogo, las sesiones siguientes transcurrirán en el más absoluto silencio. Hasta que Will decide tomar la palabra. Comienza a hablar acerca de su relación con Skylar, y en el marco de un análisis no estructurado en las líneas tradicionales, Sean también cuanta cosas de su vida, de su matrimonio y de la pérdida de su esposa hace dos años a causa del cáncer.
De manera paralela al desarrollo de su análisis, Will se encontrará frente a diferentes situaciones que lo interrogaran. Por un lado, el profesor planea un futuro “brillante” para él, acordará citas de ofertas laborales, con personas que están dispuestas a pagarle mucho dinero por su talento. Por otro lado, Skylar le propone irse juntos a California, luego de que ella se gradúe. En relación a la primera de estas situaciones, Will decidirá no asistir a las entrevistas, enviando un amigo para que lo represente (que solo les sacará algo de dinero a los empresarios). Mientras que por otro lado, terminará su relación con Skylar, cuestionándole que seguramente ella lo abandonará.
En una de las últimas sesiones, Sean le comunica que enviara un informe al Juez, es en ese momento en donde Willl comienza a hablar acerca de su pasado, de su padre adoptivo y de cómo éste lo golpeaba. Sean repetirá: “No fue tu culpa”, y Will contestará: “Lo sé” cada vez que Sean se lo repita. La escena terminará en un fuerte abrazo en el cual Will se sincera con la angustia que esto le provoca.
Finalizado el tratamiento, Sean decide irse de viaje y retomar con la escritura. Will también decide dejar Boston, pero antes de irse le dejará a una nota a su ex psicólogo: “Sean, si el profesor llama por ese trabajo, solo dile que me disculpe, tengo que ir a ver a una chica. Will”

2 – Análisis
Para el siguiente desarrollo, tomaremos como eje de análisis al personaje de Will. Intentaré ubicar en él los tiempos lógicos y la manera en que se funda el circuito de la responsabilidad. También, y en articulación con éste, las categorías de responsabilidad subjetiva y culpa, de lo universal–singular y lo particular, y de necesidad y azar.
Como primer tiempo lógico ubicamos la siguiente escena:
-  W: Qué es lo que quiere?
-  L: He hablado con el juez, y accedió a dejarte libre bajo mi supervisión. Con dos condiciones
-  W: Cuáles?
-  L: La primera es que te veas conmigo una vez por semana… Y la segunda condición es que veas un terapeuta. Soy responsable de llevar tus reportes de esas reuniones. Si fallas a alguna de esas condiciones, cumplirás la condena.
Will acepta la propuesta del profesor acerca de iniciar un tratamiento, con el fin de cumplir con la condición que un otro le plantea para acceder a su libertad. Esta acción que supuestamente se agotaba en sus propios fines será la que se verá interpelada a partir de un segundo tiempo, que a su vez, y de manera, simultánea funde el circuito. Además de ser dirigida a con fin específico, es una acción concordante con el universo de discurso en el que se encuentra inmerso Will. El objetivo entendido como solo cumplir a una condición de otro, es concordante con pensar que la terapia no lo ayudará.
Solo a posteriori este hecho se verá re-significado, cuando un segundo tiempo lógico venga a señalar un exceso en lo acontecido. Recordemos que Will inicia el análisis mostrando una actitud de resistencia, en una postura absolutamente defensiva, intentando desde el inicio hacer tambalear las posiciones de terapeuta-paciente. Sin embargo, la reacción de Sean en las siguientes sesiones conmovieron algo de la coraza que Will mostraba hasta el momento como impenetrable. Así, se pone en marcha el proceso transferencial, que deparará efectos no solo para Will, sino que también el analista se las verá con los efectos contra-transferenciales durante el análisis.
En relación a esto, podemos pensar cómo se juegan los conceptos de ética y moral. Entendemos a la moral como aquello que refiere a los grupos, a la conducta social, a lo temático, temporal y subsistencial. La ética, en cambio, refiere a la posición del sujeto frente a su soledad, como atemporal, atemática y existencial. Los psicólogos que vieron a Will, antes de que el profesor consulte con Sean, fueron trazando un recorrido, cada uno a su manera, que, sin embargo, dio siempre en el mismo resultado, el fracaso. Podríamos pensar que esto se debe a que cada uno de ellos ha mirado a Will desde un horizonte moral, y no ético. Los cinco, se posicionaron frente a Will desde una perspectiva moral, es decir, desde su particular (su teoría), e intentaron que éste “encaje” de alguna forma. Sin embargo, Will, como singular, mostraba frente a cada uno de ellos las inconsistencias de su discurso. Habría cierto efecto particularista, en el sentido de que cada uno se resistió a incluir a Will como caso o paciente heterogéneo a su universo de la clínica. Sean, parece haberse acercado a Will desde una perspectiva distinta. A pesar de que él también se sirve de una teoría, la psicoanalítica, para dirigir su práctica, mostró eso que faltó en los psicólogos anteriores para que se produzca cierto efecto de universalización. Cuando Sean reconoce que no podrá comprender a Will desde sus libros, ya que ellos no lo definen como sujeto, es posible ubicar ese proceso dialéctico en el encuentro entre una singularidad y un universo dado. El universo de Sean parece registrar su incompletud, su ineficacia para servir de soporte frente a la singularidad de Will, pero al tiempo que se muestra inconsistente, se amplía para poder incluirlo.
Retomando nuevamente lo que planteado respecto al circuito de la responsabilidad, podemos ubicar como segundo tiempo la sesión en que Sean, partiendo del informe que debe elevar al Juez, termina conmoviendo a Will respecto de su pasado. Es allí en donde el sujeto deja caer su posición defensiva y se franquea respecto de la angustia que le genera tanto su infancia como la historia que posteriormente construyó. A partir de allí podemos pensar que el circuito se encuentra fundado. Hasta el momento los sucesos se venían mostrando de manera lineal, en donde diferentes situaciones (una profunda charla con su amigo, una discusión con el profesor, la pelea con Skylar) funcionaron con indicios entre el tiempo uno y dos, pero que no llegaron a tener efecto de interpelación. La sesión mencionada es aquella que tendrá un efecto retroactivo, que enfrente a Will con algo que muestre esa barra que se encontraba velada. Podemos dejar de ubicarlo como sujeto de la certidumbre y de la afirmación, y podemos ubicarlo como sujeto de la incertidumbre y de la interpelación.
La culpa, no como respuesta indiferenciada dentro de la serie de respuestas que el sujeto puede dar frente a la interpelación, sino como culpa estructural es la que funda la posibilidad de que haya efecto de sujeto, es decir de que algo en la posición del sujeto se modifique y éste tome un posicionamiento determinado en relación a su responsabilidad subjetiva. Esta última, la podemos pensar como aquella grieta que se encuentra entre la necesidad y el azar, como un qué hacer del sujeto con estos campos de determinación, y no en contra de ellos. Campos de determinación como aquello que va más allá de la voluntad del sujeto, necesariamente presente, mera contingencia. La necesidad establece una conexión entre causa y efecto, el azar desconecta esta relación. Este último puede pensarse dentro del film en relación al encuentro entre los casi imposibles cálculos que el profesor dejaba para su alumnado, el hecho de que Will trabajara como limpieza en esa misma Universidad.
El primer y el segundo tiempo han quedados planteados, restaría ahora pensar qué podemos ubicar como “hipótesis clínica”, de modo en que ambos tiempos queden ligados a través de una conjetura que pueda explicar qué hizo quebrarse la pura linealidad acontecida. Desde los elementos con los que contamos, podemos pensar que el tiempo dos interpela a Will respecto de su posición como sujeto del deseo, de su lugar en el mundo. Lo interpela en relación a su posición con respecto al deseo del otro, a qué lugar ocupa para un otro, para un analista, un profesor universitario o para una mujer.
Podría pensarse que el tiempo uno quedaría re-significado en tanto interrogación respecto de si realmente inicio un análisis por pura condición del otro, como si algo de lo propio no podría ponerse en juego. El tiempo dos remite al sujeto a una deuda, que lo obliga a responder. Podríamos enfrentar lo que ubicamos hasta aquí de Will para interrogarnos: A qué le temía realmente Will, al afuera, a lo desconocido? El hecho de sumar más y más conocimientos funcionaba como un modo de defensa para manejarse siempre dentro de universo seguro y no tener que enfrentarse a lo nuevo, a aquello donde lo intelectual no resulta suficiente? Qué punto respecto de su propio deseo teme tanto llegar a tocar Will?
“En busca del destino” parecería un modo de metáfora a partir de la cual podríamos pensar que aquí la culpa enfrentó al sujeto a abrirse a las heridas de su pasado y repreguntarse no solo respecto de éste, sino, fundamentalmente, respecto de su futuro.-

3 – Bibliografía
o D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

o Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

o Michel Fariña, J.J.: Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de la cátedra. Publicado en la página web de la cátedra www.psi.uba.ar

o Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

o Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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