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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
PSICOLOGIA ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

Materia: Psicología Ética y Derechos Humanos.
Cátedra: 71 – Fariña, Juan Jorge Michel.
Docente de trabajos prácticos: Lic. Gorosito, Patricia.
Comisión: 16
Alumnos:
 Laporta Arnaldo Javier L.U. 30040991/0 Tel: 15-4935-5800 e-mail: arnaldo.laporta@marsh.com
 Cabrera Luis L.U. 31920806/0 Tel.: 15-5575-3346
e-mail: ldquil_85@hotmail.com

Fecha de Entrega: 18/11/09
“En busca del destino”

Título Original: Good Will Hunting
Director: Gus Van Sant
Año: 1997
País: EEUU
Título en español: En busca del destino
Duración: 126 minutos
Guión: Matt Damon & Ben Affleck
Música: Danny Elfman
Fotografía: Jean-Yves Escoffier
Reparto: Matt Damon, Robin Williams, Minnie Driver, Ben Affleck, Stellan Skarsgard, Philip Williams, Casey Affleck, Cole Hauser, John Mighton, Rachel Majorowski, Colleen McCauley
Genero: Drama
Idioma: Inglés
Premios: 1997: 2 Oscar: mejor guión original, mejor actor secundario (Robin Williams). 9 Nominaciones.

Resumen argumental

La película trata de un joven llamado Will Hunting, huérfano, de 20 años de edad, perteneciente a Boston (EE UU). Pasó por varios hogares adoptivos de donde el estado lo retiró por haber sido víctima de abuso físico.
Presenta problemas ante la justicia por asalto, robo de coches, lesiones, resistencia, por hacerse pasar por un policía y por haberle pegado a uno de ellos; motivo último por el cual iría a la cárcel. Sin embargo, este joven rebelde posee una inteligencia asombrosa, especialmente con las matemáticas. Hasta el momento tal potencial intelectual lo mantenía oculto.
Lambeau, un prestigioso profesor del Massachusetts Institute of Technology, ganador de la medalla Field de matemática combinatoria - muy apreciada dentro del ambiente académico- es quien descubre su talento encontrando in fraganti a Will resolviendo un problema matemático en una pizarra ubicada en uno de los pasillos de la facultad. Logra rescatarlo de la cárcel, a través de la libertad condicional, bajo dos condiciones. La primera es la de tener una vez por semana con él, clases avanzadas de matemáticas donde el muchacho lo ayudaría a resolver problemas sin solución de larga data.
Como segunda condición le impone la iniciación de una terapia; es allí donde pone reparos. De todas formas acepta, alegando que sería mejor eso a permanecer en la cárcel.
Lambeau comienza a trabajar con Will, a la vez que coordina su primera sesión con un terapeuta. El joven se burla pretendiendo ridiculizarlo, lo que denota dificultad a la hora de iniciar el tratamiento y tratar de entablar un vínculo con él. Su actitud, no cooperativa para el avance del tratamiento provoca la renuncia del analista al caso. Luego de haber conocido a cinco terapeutas, los cuales deciden no tratarlo, el profesor Lambeau acude a un viejo amigo (Sean), también psicólogo, que dicta clases en una importante universidad.
Los primeros analistas que intentaron iniciar un tratamiento con él fracasaron estrepitosamente, porque más allá del marco teórico al cual adscriben, no pudieron apartarse de la rigurosidad dogmática, considerándolo no analizable. Al no ajustarse al método, olvidaron que frente a ellos había un sujeto “singular”, ya que un paciente no es igual a otro, y perdieron la oportunidad de trasponer las fronteras de sus egos, y encontrar a ese sujeto que se escabulle detrás de una postura hermética. Los analistas, lo único que hicieron fue juzgar su conducta externa, calificándolo de “lunático delirante”, y considerando que era una pérdida de tiempo intentar tratarlo.
Will se presenta ante Sean con la misma actitud, envuelto en una caparazón defensiva, al parecer, “impenetrable”, menospreciando distintos objetos del consultorio, como la biblioteca a la que llama “Kit de psicólogos”. En un momento, fija su mirada en un cuadro pintado por el analista y dice: “esta pintura es un pedazo de mierda”, describiéndola hasta que llega a una zona álgida, en donde expresa algo sobre la mujer del terapeuta (fallecida de cáncer hace 2 años y de difícil elaboración por parte de Sean), ocasionando la reacción “contratransferencial” del terapeuta, llevado al acto, al punto de tomarlo del cuello con violencia, a lo que Will, en este intento de invertir la asimetría a su favor, le responde sereno: “se terminó el tiempo”.
A pesar de ese momento difícil, Sean decide algo que lo distingue de los otros analistas: acepta atenderlo y ponerle el cuerpo a la situación e intentar establecer un vínculo, sin el cual no habría tratamiento posible. Es así que la segunda sesión, decide realizarla en un parque, en contacto con la naturaleza, con la intención de crear un ambiente que favorezca el vínculo, en busca de una armonía y de estímulos sensoriales que pudieran llegar a la sensibilidad de Will. En este espacio el terapeuta le expresa al joven que pensó acerca de lo ocurrido toda la noche (en referencia a la escena del cuadro).
En una especie de monólogo, Sean le hace notar al joven que si bien él conoce objetivamente muchas cosas como lugares, mujeres y libros, nunca ha salido de Boston, y que de todo aquello que tiene que ver con los afectos, el amor, el dolor, las pérdidas: nada sabe. Le señala que no puede aprender de él a través de un libro, como tampoco Will va a conocerlo a través de una pintura, de lo que realmente se trata, es que pueda hablar de sí mismo, y en ese momento le dice: “¿Te aterroriza lo que podés decir, no campeón?”. Se levanta y se va; Will queda solo sentado, pensando.
En el transcurso de las sesiones con Sean, Will conoce a una joven estudiante llamada Skaila, e inician una relación, en la cual ambos se involucran cada vez con mayor intensidad, a tal punto que la joven le pide irse a vivir con ella a California (lugar donde comenzaría a estudiar medicina).
Will se esfuerza por esconder su historia de vida evitando mostrar su fragilidad frente a Skaila, evadiendo preguntas que ésta le hace en relación a su familia, su hogar, y manifestándole el deseo de querer conocerlo. A tales inquietudes Will le responde mintiendo, inventando por ejemplo que tiene 12 hermanos y que organizaría una reunión para que ella los conociera, ocultando su condición de huérfano y su desdichada infancia. Esta situación llega a su límite cuando Skaila le pide irse a vivir con ella a California. Will no logra sostener sus argumentos mentirosos, y se enfurece irrumpiendo en cólera cuando Skaila lo cuestiona diciéndole: “… ¿A qué le tenés miedo?...” En medio de esta fuerte discusión Will le dice que no vale la pena irse con ella ya que ella conocerá luego a otro joven rico con el que tendrá hijos, formará una familia y se olvidara de él, porque es pobre, porque no tendría nada que darle, que se cansaría de estar al lado de una persona como él, y que no quiso arruinar el momento confesándole que no tenía 12 hermanos, que era huérfano y que las marcas en su cuerpo no son cicatrices de operaciones sino que su padre apagaba sus cigarrillos sobre el mismo y que abusaba de él físicamente.
De este modo dicha situación lo confronta y lo incomoda a Will, negando estar involucrado afectivamente y querer irse con ella, rompiendo la relación al evadir el compromiso.
Por otro lado, el profesor Lambeau insiste en la coordinación de entrevistas laborales para Will, destacando el interés personal en ser reconocido como el “descubridor” del joven, preocupado porque asista a las mismas y considerando que su ausencia daña su imagen frente a sus asociados.
Durante una de las últimas sesiones el analista lo interroga a Will acerca de qué desea hacer. Sin responder a su pregunta argumenta que tanto trabajar en la construcción (su actual empleo) como, arreglar coches por ejemplo, son empleos honrados. Cuando el terapeuta lo interroga nuevamente, el joven desvía su respuesta y a modo de burla le dice que le gustaría ser pastor. Ante su actitud el analista se dirige hacia la puerta y la abre para que se marche. Will se enfurece cuestionando al terapeuta acerca de su historia de vida (más precisamente el hecho de no apostar a otra relación tras la muerte de su esposa). Éste le dice: “¿Qué quieres hacer?... Tienes respuesta para casi todo, pero te hago una simple pregunta y eres incapaz de responder con sinceridad… Porque no la sabes. Adiós…” El muchacho se mantiene en silencio, se queda mirándolo pensativo, lo insulta y se marcha.

Análisis: “El circuito de la responsabilidad”

A partir del recorte del film citado anteriormente, se intentará dar cuenta de la manera en que se presenta el circuito de la responsabilidad en las acciones llevadas a cabo por el protagonista: Will Hunting. . A través de este análisis intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos. Realizado esto, se intentará esbozar una hipótesis clínica para dar cuenta de la irrupción de su deseo.
Partiendo de un Tiempo 1, donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que se agota en los fines para los que fue realizada, puede situarse aquella escena en la que Will se encuentra en la cárcel cumpliendo la normativa jurídica por haber transgredido la ley (pegarle a un policía). Es visitado por el reconocido profesor Lambeau, quien le propone quedar en libertad condicional comprometiéndolo a quedar bajo su tutela, planteándole tal posibilidad sólo bajo el cumplimiento de dos condiciones inquebrantables: 1) trabajar con él sobre teoremas y logaritmos matemáticos no resueltos hasta el momento; 2) concurrir una vez por semana a un tratamiento terapéutico.
La aceptación por parte de Will de las dos condiciones impuestas por el profesor Lambeau tiene una única finalidad (por el momento): quedar en libertad.
A partir del Tiempo 1, el sujeto se ve confrontado en un Tiempo 2, con algún indicador que le señala un exceso en lo acontecido antes. Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían. Es el tiempo donde el sujeto es interpelado por aquel acto, que vive como ajeno pero que le pertenece. Se resignifica entonces, su acción. ¿Habrá deseado sólo quedar en libertad condicional? ¿Esta acción encubre algo?
Como Tiempo 2 situamos la última escena relatada en la que Will es cuestionado por el analista en relación a lo que desea hacer. Aquí se observa que los roles se invierten, pues durante la primer sesión es Will quien la da por finalizada diciendo que se terminó el tiempo. Aquí es el analista quien pone fin a la misma, a lo que el joven responde enfurecido y afirma que aún no es la hora, a la vez que se niega a irse manifestando querer seguir hablando.
En un primer momento, frente a las dos condiciones impuestas por el profesor, Will responde que no tendrá inconvenientes con estudiar matemáticas, pero que de ninguna manera, iniciará un tratamiento terapéutico. Luego acepta, considerando que sería mejor eso a permanecer en la cárcel. Sin embargo, en la escena correspondiente al Tiempo 2, Will da cuenta de no estar conforme con las actividades llevadas a cabo con el profesor ni con los empleos ofrecidos. Por otro lado, manifiesta su deseo de seguir con la terapia, lo que se contrapone a lo anterior.
En el cuento “El Muro” de Sartre, el personaje Ibietta ante la pregunta que le hacen los falangistas, habla para burlarse de ellos y luego es interpelado por tal acción. Del mismo modo, Will ante la opción entre permanecer en la cárcel o quedar en libertad, decide aceptar las dos condiciones y decide hablar con los terapeutas. Al principio con intención de burlarse y mostrándose reticente a todo tratamiento posible, pero de todas formas habla. Aquí también el joven es interpelado por su acción resignificando el Tiempo 1.
En relación a ese primer “no” (frente a la condición de hacer terapia ubicado en el Tiempo 1) aparentemente conciente y deliberado, lo ubicamos como un no de la negación: procedimiento en virtud del cual el sujeto, a pesar de formular uno de sus deseos, pensamientos o sentimientos hasta entonces reprimidos, sigue defendiéndose negando que le pertenezca.
Dado que el Tiempo 2 es el tiempo de la interpelación en el circuito de la responsabilidad, se funda en su resignificación el Tiempo 1, y facilita la respuesta de la responsabilidad subjetiva, o sea que responde a la interpelación con la manifestación de la culpa.
La culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder y es la que inaugura un Tiempo 3. El Tiempo 1 aparece resignificado por la interpelación a través de la culpa. Entonces en Will se inaugura el Tiempo 3 cuando cambia su posición subjetiva al aparecer la culpa.
Las figuras de la culpa aparecen en primer lugar, cuando el personaje reniega de su posición diciéndole, por ejemplo en una de las últimas sesiones, que a él no le interesa trabajar resolviendo problemas matemáticos. Esto también ocurre en una posterior escena, cuando charlando con su amigo (compañero de la construcción) afirma que no pretende vivir de un empleo relacionado con las matemáticas, que estaría en un despacho haciendo divisiones durante cincuenta años y que no sería más que una rata de laboratorio (autorreproche).
Previamente se observa cómo Will proyecta la culpa, no asumiendo la decisión por él tomada, cuando en escenas anteriores se enoja con el profesor Lambeau demostrando no querer saber más nada de los ejercicios por él propuestos y todo lo relacionado con ello. Le expresa que no le interesa pasar el resto de su vida explicando dichas cuestiones a la gente y que lamenta que él no pueda hacerlo porque, de lo contrario, no tendría que estar sentado resolviéndolo. En dicha situación, sin que el profesor pueda preverlo, quema unas hojas donde figuraban ejercicios matemáticos de sumo interés para Lambeau, que fueron resueltos por el joven.
Will siente culpa por tener que elegir entre seguir con su vida de siempre -un trabajo fácil, buenos amigos, muchas cervezas y alguna riña- o aprovechar sus grandes cualidades intelectuales en alguna universidad.
El azar implica incertidumbre y podría estimarse que no habría apuesta sin incertidumbre. Mientras recorre las calles de su ciudad junto a sus amigos, encuentra a un sujeto a quien reconoce. Descubre que era un compañero de jardín que lo maltratraba y abusaba físicamente. Se acerca y le dice: “¿Me recuerdas? Fuimos juntos al jardín…” Sin esperar respuesta comienza a golpearlo, situación en la que llega una patrulla de policías y Will le pega a uno de ellos –motivo por el cual es encerrado en la cárcel-. Comentado esto, cabe preguntarse: ¿Will se lo propone anticipadamente? ¿Es esto casual? Will debe hacer la jugada acorde al deseo, y luego someterse a las consecuencias. ¿Que rol cumple el azar acá, donde lo encontramos? Podemos decir que el azar no es anticipable, es casual, accidental, es contingente, fortuito. Si Will no hubiese sido llevado a la cárcel por tal cometido, tal vez –con el fin de obtener libertad condicional- no hubiese comenzado a estudiar con el profesor Lambeau, así como tampoco hubiese iniciado un tratamiento terapéutico Sean.
Will se encuentra casualmente con este joven, compañero de jardín, y lo golpea. Acción que lo lleva a la cárcel, a obtener la libertad bajo la tutela del profesor pero, fundamentalmente en nuestro escrito, a iniciar terapia.
Lo particular no puede comprenderse separado de lo universal singular, pero a su vez esto no puede existir sin aquello que llamamos particular. Lo particular es el efecto del grupo. Es un sistema de códigos compartidos. Lo particular es lo que sostiene los márgenes de lo universal singular.
La singularidad es la presencia de algo incalificable según el lenguaje de la situación. El universal es lo que va más allá de todos, es el hecho mismo de que para cada universal postulado, un singular lo obliga a ir más allá de su aparente totalidad. El universal es este hecho de ir más allá de sí. La singularidad es una potencia de sustracción al régimen de lo uno, el universal es su acto de exceso respecto de las totalizaciones dadas.
En “La búsqueda del destino” tomaremos el dispositivo terapéutico manifiesto por los cinco terapeutas previos a Sean. Aquí ubicamos lo universal como el “conjunto pacientes”, lo particular sería la existencia de un estereotipo de paciente tratable y no tratable, lo que llevará que en el efecto particularista descalifique a la condición singular del sujeto, que en este caso seria Will el que se ubica en ese eje de lo universal – singular, quien es rechazado como paciente susceptible de ser tratado.
El efecto particularista es distintivo de la falla ética y se verifica en la pretensión de que un rasgo particular devenga condición universal. En este caso se da al pretenderse que todos los pacientes sean de determinada manera para poder ser tratados.
La pauta moral se corresponde con los sistemas particulares, culturales, históricos, de grupo, mientras que el horizonte ético, si bien puede soportarse en tales imaginarios, siempre los excede. De ahí que la dimensión ética tiene alcance universal. Citando a Will, podemos decir que la moral de lo particular se halla en que él cree que está bien su forma de ser, sus códigos, basándose en sostener lo que considera leal respecto de sus relaciones interpersonales y descalificando lo que no cree como tal. Esto se ve ejemplificado en una discusión que mantiene el profesor Lambeau con Sean, quien frente a las presiones y exigencias del primero en relación a que “…el joven pierde su tiempo reunido con una pandilla de gorilas retrasados…” responde: “… ¿Por qué se esconde? ¿Por qué no confía en nadie? Porque fue abandonado por la gente que tenía que amarlo más. ¿Por qué sale con esos gorilas retrasados como tú los llamas? Cualquiera de ellos te abriría la cabeza con un maldito palo si se lo pidiera. Eso es lealtad…”
Ubicamos un Tiempo 3, donde el sujeto debe poder responder por sus actos. Debe asumir su responsabilidad subjetiva.
Responsable es aquel del cual se espera una respuesta. Una respuesta que suponga un cambio de posición del sujeto frente a determinadas circunstancias. No se trata de un mecanismo consciente ni voluntario. Es una transformación de la cual el primer sorprendido es el propio protagonista. Responsabilidad subjetiva es aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente, sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención.
Podemos decir que el Tiempo 3 lo ubicamos cuando Will cambia su posición subjetiva a partir del Tiempo 2. El protagonista toma la decisión de abandonar el puesto de trabajo recientemente asumido para ir a California, al encuentro de Skaila. De este modo concluye la película.

Hipótesis Clínica

La hipótesis clínica es la que abre la potencialidad de un Tiempo 3: el de la responsabilidad subjetiva. El sujeto que adviene en este Tiempo no es el mismo que el que abordamos en el Tiempo 1.
Vemos que en Will aparecen tanto aspectos conscientes como inconscientes. Si bien el joven se muestra hostil al tratamiento y pone resistencia a la labor analítica, no por ello podemos pensar que no existe en él el deseo inconsciente de emprender dicho tratamiento, y esto el analista –Sean- lo sabe. Por eso en la escena del parque trata de aumentar el insight del paciente con respecto a sí mismo, y sólo una relación real le va a permitir a Will superar sus resistencias transferenciales.
Para nuestra hipótesis tomaremos la premisa del abandono en condición del hacer.
Will es huérfano y ha vivido toda clase de situaciones de abandono, maltrato y abusos físicos, por lo que inferimos que el protagonista a lo largo de su vida ha desarrollado un mecanismo de defensa al que denominamos: “apartarme para que no me lastimen”. De este modo, hacemos referencia al abandono en condición del hacer, optando Will por llevar adelante toda una serie de situaciones conflictivas, problemáticas, transgresoras; recordemos que el muchacho posee un prontuario bastante amplio (robo, peleas callejeras, asaltos, disturbios). Por tal motivo, a su Yo le es más “digerible” tolerar situaciones de abandono provocadas por él mismo. Aquí la fórmula sería: “Yo provoqué que me abandone”, intentando controlar así la situación.
Will evita establecer vínculos profundos ante el temor a ser abandonado por un Otro significativo (tal como le ha sucedido en su infancia: aquellos que deberían haberlo amado lo lastimaron). Como prevención a una posible situación de abandono, el joven prefiere actuar anticipadamente provocando él mismo tal situación. De tal manera pretende evitar que futuras relaciones lo lastimen. Este mecanismo es un obstáculo inminente para poder entablar nuevas relaciones y poder profundizar en ellas. Miedo al abandono es lo que lo paraliza a Will obstaculizando, por ejemplo, su relación con Skaila. Miedo a que un Otro significante lo abandone, frustrando las expectativas que los demás tienen sobre él. Dicho mecanismo lo coloca en situación de desestimar su propio deseo.
Podríamos afirmar que Will ha hecho un paulatino proceso que nos permite hablar de su responsabilidad subjetiva concerniente al Tiempo 3. Ha decidido no dedicarse a las matemáticas y apostar a una relación con Skaila, por lo tanto, se ha producido un cambio subjetivo en la posición del sujeto, disminuyendo así su dificultad para el acercamiento íntimo y espontáneo hacia los otros.
Si en un Tiempo 1 hay una sola finalidad (en relación al acto de aceptar trabajar con el profesor Lambeau así como el inicio de un tratamiento psicoterapéutico), y esa finalidad es quedar libre, buscar la libertad exterior, evitando el encierro y la soledad, es en un Tiempo 2 donde se pone en juego (resignificando el Tiempo 1) la búsqueda de una libertad interior en torno a poder conectarse más profundamente con su deseo, una búsqueda que lo llevará a conectarse y a cuestionarse subjetivamente pasando por el autorreproche y la culpa por no haber decidido irse con Skaila a California.
Podríamos pensar que libre-libertad son significantes buscados que aparecen en ambas escenas: la primera en torno a la libertad exterior y la segunda en relación a la libertad interior. Por lo tanto, su aceptación en trabajar con el matemático y hacer terapia, decisión que lo dejaría en libertad condicional ¿no encubre inconscientemente una necesidad de búsqueda de una libertad interior siendo consecuente con su más genuino deseo, puesto de manifiesto en la anteúltima sesión con Sean –Tiempo 2- ?

Bibliografía

 Salomone, G.: “El sujeto autónomo y la responsabilidad”, en La transmisión de la ética Clínica y deontología; Letra Viva. Parte III: Ética y Responsabilidad.

 Salomone, G.: “El sujeto dividido y la responsabilidad”, en La transmisión de la ética Clínica y deontología; Letra Viva. Parte III: Ética y Responsabilidad.

 Domínguez, Maria Elena: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”, en La transmisión de la ética Clínica y deontología; Letra Viva. Parte III: Ética y Responsabilidad.

 D’ Amore Oscar: “Responsabilidad subjetiva y culpa” en La transmisión de la ética Clínica y deontología; Letra Viva. Parte III: Ética y Responsabilidad.

 Michel Fariña, Juan Jorge: “Lo universal-singular”, en Ética un horizonte en quiebra, Eudeba, Cap. 3.

 Lewkowicz, Ignacio; “Particular, Universal, Singular” en Ética un Horizonte en quiebra, Eudeba, Cap. 4.

 Mosca, Juan Carlos: “Responsabilidad: otro nombre del Sujeto”, en Ética un Horizonte en quiebra, Eudeba, Cap. 8.



NOTAS

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