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ARGUMENTO DE LA PELICULA
El lado profundo del mar es una película basada en una novela de Jackelyn Mitchard que se trata del drama de la familia Cappadora, la cual un día pierde a uno de sus tres hijos ,Ben, de tres años de edad.
Este hecho ocurre cuando Beth Cappadora, personaje encarnado por Michelle Pfeiffer, concurre a un hotel de la ciudad de chicago para asistir a una fiesta de aniversario de su graduación con sus tres hijos. En un momento Beth, deja al cuidado de su hijo mayor, (Vincent, de siete años de edad) a Ben mientras ella iba a acreditarse en el Hotel y cuando regresa se encuentra con que Ben ha desaparecido, por lo que se inicio una gran búsqueda en el hotel, y al seguir sin aparecer el niño, se llama a la policía.
El tiempo sigue pasando y Ben sigue sin aparecer hasta que nueves años mas tarde, cuando los Cappadora se encuentran viviendo en Chicago, Ben, quien ahora se llama Sam, toca timbre para ofrecer su trabajo como cortador de pasto, con lo que Beth impactada, ya que fácilmente reconoce que es su hijo, le toma fotografías para compararlas con las de las simulaciones hechas por computadora, y junto a las huellas digitales se comprueba que se trata de su verdadero hijo y se descubre que el niño había sido secuestrado por una ex compañera(Cecil) la cual luego de secuestrar a Ben se casa con George, engañándolo con respecto al origen de Ben y George lo adopta legalmente. Años más tarde Cecil se termina suicidando
Sam es entonces restituido a los Cappadora, aunque nada vuelve a ser lo mismo de antes, ya que le cuesta mucho adaptarse a su nueva familia y quiere regresar con su padre adoptivo.

ANALISIS
El personaje sobre el que se centra el análisis es Beth, ya que fue en un descuido suyo, una acción aparentemente fortuita cuando le raptan a su hijo, con lo que la vida de Beth (y la de su familia) queda marcada para siempre a partir de ese hecho.
Si bien Beth no tuvo intención alguna de que su hijo fuera raptado, la responsabilidad subjetiva recae ella ya que este tipo de responsabilidad, a diferencia de la jurídica, se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente, un sujeto no autónomo, es decir que no es dueño de su voluntad e intención.
A continuación de detallaran los tiempos lógicos con los que se intentara dar cuenta de su responsabilidad subjetiva.
El primer tiempo de la responsabilidad (T1) es en la que el sujeto lleva adelante sus acciones con determinados fines. En este caso el primer tiempo lógico se identifica en el momento en el que Beth, deja a su hijo (el cual es secuestrado), al cuidado de un niño de siete años, (Vincent) quien en condición de menor, es irresponsable, ya que de él no se puede esperar una respuesta, mientras ella realiza la acreditación en el hotel.
Este hecho a priori se lo puede considerar como un descuido por parte de su madre, en dejar “abandonado” a sus dos pequeños hijos en un lugar desconocido para ellos, el cual estaba repleto de gente donde la posibilidad de que se extravié alguno de sus hijos no era muy baja.
Para lo cual, el segundo tiempo de la responsabilidad (T2) está caracterizado por los indicios de que algo de lo que estuvo haciendo el sujeto, resulta disonante. Este T2 retroactivamente, resignifica los elementos disonantes del T1 ya que ahora su distracción en el momento que le quitan a su hijo, adquiere una nueva significación.
En este tiempo, el de la interpelación, provoca la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto que daría lugar al acto. Este segundo tiempo aparece en el film ya una vez que Ben es restituido a su familia biológica, cuando todo debería parecer haber vuelto a la normalidad, su madre no demuestra estar completamente feliz, ya que el niño, ahora llamado Sam, no logra adaptarse a su nueva familia y Beth, quiere devolver al niño, como si el mismo se tratara de un objeto, lo que lleva a duras discusiones con su marido.
La interpelación, anteriormente referida, es una interpelación subjetiva, que exige una respuesta. La primera respuesta de Beth, es la negación, ya que no asume su responsabilidad, y el mejor aliado de la negación es la proyección, y se observa por ejemplo, cuando le dice a su marido “claro, seguramente a ti no se te habría perdido”, con lo que queda momentáneamente desresponsabilizada.
Posteriormente, hay una segunda respuesta ante la interpelación que es el sentimiento de culpa y se expresa cuando Beth nuevamente hablando con su marido dice “no estuve atenta, deje que ocurriera”, con lo que se observa una modificación en ella, con en la que intenta responsabilizarse moralmente.
Luego hay un tercer tiempo (T3), ya que siempre la culpa obliga a una respuesta ad hoc a la interpelación, porque la culpa hace que se retome sobre la acción por la que se debe responder. Es el momento de la aparición del efecto sujeto, como efecto de la palabra que divide, producido por la singularidad del caso. El tiempo tres se aprecia en la película en el momento que Beth, “devuelve” a Sam a su padre adoptivo, porque piensa que no es justo que el niño tenga que pagar por un error cometido por ella, con lo que el sentimiento de culpa se diluye ya que ella se sentía culpable por la situación angustiante en la que se encontraba Sam viviendo alejado de su antigua casa.

HIPOTESIS CLINICA

Esta película deja a los ojos del observador, la sensación de que Beth es una simple victima de Cecil que le secuestro a su hijo, es decir como que fue por una cuestión del orden de la necesidad o del destino, (termino más utilizado actualmente) que se define como aquellos sucesos ajenos a la voluntad humana, lo que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación, estableciendo una conexión entre causas y efectos, es decir que Beth no te tendría ningún tipo de responsabilidad ya que la situación la sobrepasaba, no dependía de ella misma.
Sin embargo, Freud nos alerta de una responsabilidad que le corresponde al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo. No se trata de la responsabilidad moral o social, sino de la responsabilidad subjetiva, y siguiendo atentamente la película, se puede interpretar, que Beth no estaba preparada para atender y criar a sus tres hijos. Esta hipótesis puede parecer descabellada, pero siguiendo los hechos del film, Beth no se muestra eufórica como el espectador se hubiera imaginado en el momento que la detective le comunica que las huellas de Sam correspondían con las de Ben, ni tampoco espera el tiempo adecuado para lograr la adaptación de Sam a su nuevo hogar, sabiendo ella lo difícil que era la situación para él, para llegar así a la conclusión de que Sam debe retornar con su padre adoptivo, difiriéndose de la posición de su marido el cual si tiene la esperanza y la convicción de que lo mejor para el niño es que viva con sus verdaderos padres y que solo era cuestión de tiempo para lograr la adaptación. Otro elemento que constituye la hipótesis es cuando Beth se niega a quedar embarazada diciendo que a Ben no se lo remplaza con otro niño y finalmente cuando a pesar de las discusiones con su marido, le entrega a Sam a su padre adoptivo.

En comparación con el cuento “El muro”, se puede indicar que tanto Ibbieta como Beth, son responsables por lo ocurrido, no culpables, aunque ambos si lo sientan así ya que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa.
Por un lado, Ibbieta, en su último intento de querer vivir un instante mas, acepta la propuesta que le hacen los falangistas, la cual le ofrecían su liberación si delataba el escondite de su amigo Gris, pero desafiando al azar, Ibbieta, en su intento de burlarse de la situación e indicarles un lugar falso, termina delatando a su amigo, por lo tanto, la elección de la palabra cementerio (allí era donde se encontraba Gris), ya no resulta tan azarosa como aparentaba en un principio. Ibbieta es responsable de haber hablado y de su deseo de querer vivir.
Beth, en una situación muy diferente a la plasmada, también es responsable del secuestro de su hijo, ya que al no tomar los recaudos necesarios para evitarlo, mas la serie de eventos ocurridos posteriormente, dejan un margen para interrogarse sobre su responsabilidad, es decir que la distancia que separa los tiempos lógicos, no puede ser atribuida exclusivamente al azar y/o necesidad.
En conclusión, ambos han cedido su deseo y esa es para Lacan la única condición para ser culpable.

BIBLIOGRAFÍA

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Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
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Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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