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La película sobre la cual me basaré para desplegar mi análisis es: “Expiación, deseo y pecado”, la cual transcurre en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. El film comienza durante una mañana de verano del año 1935, en una residencia inglesa perteneciente a una familia de clase alta. Todo comienza cuando Briony Tallis (una niña de 13 años de edad) ve a su hermana mayor (Cecilia) discutir con el hijo de la ama de llaves, Robbie (Previo a esto, la niña le había preguntado a su hermana qué sucedía con Robbie que no hablaban más, a lo que Cecilia respondió: “Sí hablo, lo que sucede es que nos manejamos en círculos diferentes”). Luego de la pelea, Robbie intenta escribir una carta a Cecilia queriendo disculparse por lo sucedido y expresándole su amor. Más tarde, camino a una cena a la que había sido invitado en la mansión de la familia Tallis, encuentra a Briony jugando. Al verla, la llama y le pide si por favor le entrega la carta a su hermana porque él se sentía avergonzado de hacerlo en persona. Briony accede, y cuando ésta se aleja, Robbie se da cuenta que la carta que le había entregado era uno de los tantos bocetos que había realizado en su intento de expresarse y que éste no decía lo que él había decidido pronunciarle. Posteriormente, la escena transcurre teniendo como protagonista a la niña, que llega a la mansión y lee la carta que tiene por contenido una expresión de deseo y erotismo hacia su hermana mayor. Luego, se la entrega a Cecilia y se va corriendo a su habitación. Una vez allí, habla con su prima (hospedada en la casa junto con sus dos hermanitos debido a un problema entre sus padres) y le cuenta lo sucedido, acusándolo a Robbie de “maníaco sexual”, y expresando la posibilidad de denunciarlo en un futuro.
La situación se agrava cuando esta niña sale de su habitación hacia el salón donde iba a ser la cena y se encuentra con un prendedor de la hermana en el piso. De esta manera se dirige hacia la puerta cercana a donde lo encontró e ingresa a la habitación. Allí, se encuentra a Robbie y Cecilia teniendo relaciones sexuales. Por el modo en que parecía tomarla Robbie a su hermana, la niña creyó que éste la estaba acosando sexualmente. Así, Briony pronuncia el nombre de su hermana y ellos la ven, se cambian y se van de la habitación sin pronunciarle palabra. Lo que Briony no sabe es que la hermana lo había recibido en la mansión a Robbie y éste le explicó que en realidad le había escrito una carta más formal que la que le llegó a sus manos. Y que, una vez dentro de la casa, se habían disculpado por la discusión de la mañana y expresado el amor que sentían uno hacia el otro.
Una vez en la mesa donde se encontraba la familia cenando, notan la ausencia de los dos primos pequeños y encuentran una carta en la que dicen haber vuelto a su hogar. En consecuencia, la cena se suspende y salen todos al parque que rodeaba la casa a buscar con linternas a los niños. Briony también resuelve buscarlos y en ese intento descubre que su prima estaba siendo violada por un hombre. Apenas ve lo sucedido se le cae la linterna, por lo cual no se muestra con seguridad quién es el hombre que la está abusando sexualmente. Ante la presencia de esta niña, el hombre escapa y Briony se dirige a su prima. Ella dice no saber quién la atacó pero Briony insiste en que fue Robbie, que está segura porque es un maníaco sexual, que lo encontró abusando a su hermana y que va a hablar. Posteriormente, llevan a la prima a la casa y la familia llama a un médico y a los policías. Mientras, Robbie era el único que estaba ausentado en la casa. Cuando llegan los policías, interrogan a la niña sobre lo que vio. Ella dice: “Sé que fue él”, y entonces el policía le cuestiona: “¿Sabés que fue él o lo viste?” La niña responde: “Lo vi, era él, lo vi”.
De esta forma, la familia y los policías esperan que aparezca el joven, y efectivamente, pasado un tiempo éste llega a la mansión sosteniendo de la mano a los dos niños que se habían escapado. Es así como la policía lo detiene y Robbie es encarcelado. Luego, en calidad de cumplir su condena, es enviado como soldado a combatir en la Guerra, y esto hará que la historia de amor que había comenzado entre él y Cecilia se vea dificultada por esta separación.
Transcurren 4 años de este episodio y los personajes se hallan alejados los unos de los otros. Robbie se encuentra refugiado en Francia intentando volver a su tierra natal, luego de luchar en la Guerra. Cecilia vive sola en un apartamento, alejada de su hermana y toda su familia, trabajando como Jefa de Sala en un Hospital. Ella siguió escribiéndole a Robbie. En una oportunidad se encontraron y prometieron volver a estar juntos una vez terminada la Guerra.
Por otro lado, Briony, siendo ya una joven, se encontraba trabajando como enfermera. En determinada oportunidad, esta última averigua el domicilio de su hermana y le envía una carta que dice: “Querida Cecilia: “Por favor, no tires esto sin leerlo. Como habrás visto en el membrete del sobre, estoy en St. Thomas haciendo mi práctica como enfermera. Decidí no ir a estudiar a Cambridge. Quería hacer algo práctico, algo útil. No importa lo difícil que sea el trabajo o largas las horas, no puedo huir de lo que hice y de lo que significó, cuyo alcance total recién ahora comienzo a entender. Cee, por favor escríbeme, y dime dónde podemos vernos. Tu hermana, Briony”. Cecilia jamás responde esa carta.
La película sigue su transcurso pero hasta aquí es el fragmento que deseo utilizar para el análisis y articulación con los conceptos trabajados en la materia. De todas formas, también considero relevante recortar los minutos finales en los que la película adquiere otra dirección. Allí, toma protagonismo la niña ya devenida mujer anciana. La escena consiste en una entrevista que se le realiza a Briony, en un programa televisivo, por un libro que ella había publicado recientemente. En la misma, ella explica que la historia escrita en su libro es enteramente autobiográfica, sin adornos ni mentiras. Afirma que con el paso del tiempo ha comprendido que no puede huir de lo que hizo y del alcance que ello tuvo en la vida de su familia, más específicamente en la de su hermana y Robbie. Explica que cambió el final de su libro y no relató lo que pasó verdaderamente en la vida de ellos. En verdad, Robbie muere en la Guerra de una enfermedad y Cecilia a raíz de una explosión de una bomba de gas. En su escrito, Robbie vuelve de la guerra y ellos vuelven a vivir su amor tal y como lo habían soñado, en una casa al costado del mar. En esta escena del film, ella explica que no haber redactado el final como realmente sucedió, fue un intento de darles a ellos esa felicidad que no pudieron tener y vivir en vida por lo que ella causó. En las palabras de Briony: “Mi hermana y Robbie nunca pudieron pasar el tiempo juntos que tanto ansiaron y merecían. Y que desde entonces yo siempre sentí que impedí. En el libro yo quise darles a Robbie y a Cecilia lo que perdieron en vida, Quisiera pensar que no es evasión ni debilidad sino un acto final de bondad. Les di felicidad”.
A partir del fragmento recortado, es posible ubicar los tiempos lógicos del circuito de la Responsabilidad de la siguiente manera:
Considerando el Tiempo 1 como el momento en que “el personaje lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida” , podríamos ubicarlo en el instante en que la niña afirma, convencida, que el sujeto que vio violar a su prima era Robbie. Ella sabía que no lo había contemplado con claridad, pero todos los hechos que ella había presenciado, que se habían sucedido a lo largo del día, lo ponían a este joven en el lugar de “maníaco sexual”. Ella debía responder a la pregunta del policía, sobre quién era la persona que había visto y, así, acusó a Robbie de abusador sexual. Briony actuó de tal manera, y esto fue acorde a la situación que se estaba presentando, pero ella parece no haber tenido en cuenta que su acción no se agotaba allí en los fines para los que creyó que estaba orientada, parece no haber considerado las consecuencias que se derivarían a partir de ella.
El tiempo pasó. La separación que Briony sufrió respecto de su hermana y el saber que lo de Cecilia y Robbie había sido una historia de amor (que ahora no podía ser vivida por su declaración, por la condena que debía pagar el joven), fueron hechos que produjeron una ruptura, un quiebre que exigió volver a ligar y llevó a Briony a preguntarse sobre la postura adoptada en ese tiempo primero. En el Tiempo 2 la acción realizada en el Tiempo 1, “se ve (ahora) confrontada con algún indicador que le señala un exceso en lo acontecido otrora” . Lo que sucede luego de la acción cometida en el tiempo 1, hace ver al sujeto que su acto no se agotó allí en el momento mismo, sino que fue más allá. La niña creyó que reconocer que Robbie había abusado de su prima se agotaba allí en esa misma noche, pero no sucedió así. No supo que iba a generar una ruptura inquebrantable en la relación entre ella y su hermana, y la separación entre dos personas que se amaban. De esta forma, se genera algo que lleva al sujeto a preguntarse sobre su acción y su postura en aquel primer tiempo. Se produce un movimiento retroactivo que va desde el Tiempo 2 a la constitución del Tiempo 1, en el que se resignifica la acción. El Tiempo 2 en esta historia se ubica allí donde Briony le escribe a su hermana diciendo que recién ahora puede comprender lo que generó con su accionar y lo que significó para todos. En palabras de esta niña devenida joven: “(:..) No puedo huir de lo que hice y de lo que significó, cuyo alcance total recién ahora comienzo a entender”. Aquí se ubicaría este tiempo de interpelación: el sujeto encuentra un punto de disonancia e inconsistencia en la postura previa, que lo invita a preguntarse por la misma. Determinados hechos de la realidad le indican que algo anduvo mal en ese tiempo primero. Encuentra un punto que contradice sus intenciones conscientes y lo perturba, pero que le pertenece, y por lo cual es llevado a interpelarse. Transcurridos los años, Briony se encuentra con el más allá de la acción cometida en el pasado y es llevada a cuestionarse y a responder. Este movimiento retroactivo es explicado por la hipótesis clínica que abrirá la potencialidad de un Tiempo 3, un enlace asociativo que se consolidará como un intento de dar explicación a ese exceso de la acción primera. Esta hipótesis que marca la naturaleza de la ligadura entre el Tiempo 1 y el 2, podría pensarse como un deseo de la niña (no reconocido por ella conscientemente) de no permitir que su hermana tenga la historia de amor con Robbie que ella desearía tener.
El Tiempo 3 se trataría del “momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo (…)” . Este es el tiempo de la responsabilidad, ya que se espera una toma de posición que inscriba un acto en relación al eje universal-singular, que produzca un sujeto. Hasta este momento nos movíamos en el eje de lo particular, de la moral; el acto que ahora se inscribe apunta a la dimensión ética, al eje de lo universal-singular. Es el tiempo de la responsabilidad en tanto que se espera del sujeto una respuesta, pero no ya una respuesta evitativa, sino “una respuesta que suponga un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias” . En el film esto se puede señalar recién al final, cuando Briony, siendo ya grande, decide publicar un libro en el que relata toda la verdad sobre la historia entre ella, la hermana y Robbie. Decide abandonar ese lugar de mentira y ocultamiento para dar lugar a un cambio respecto de su posicionamiento inicial. En un intento por modificar la acción primera, narra los hechos de manera auténtica e intenta regalarles a Cecilia y Robbie aquello que no pudieron tener en vida, debido a la declaración que hizo en contra del joven. En este tiempo 3 de la Responsabilidad Subjetiva Briony cambia la mentira por la verdad e intenta remediar los efectos de su accionar, otorgándoles a su hermana y Robbie un camino libre para su historia de amor y felicidad, aunque sea en un libro. Este tiempo marca la posibilidad del sujeto de poder responsabilizarse de aquello inconsciente que lo llevó a accionar de tal modo. Responsabilizarse de aquello que es oculto hasta para el propio sujeto, algo que él mismo desconoce de sí, y que determina su conducta. Volver a la acción particular, moral y favorecer la interpelación para dar lugar a la responsabilidad subjetiva con la que se abre la dimensión de la ética, diluyéndose así el sentimiento de culpa y abriendo paso al acto en que se produce un sujeto de deseo inconsciente, donde se produce sujeto.
Por otro lado, las categorías de necesidad y azar también ayudan a pensar la cuestión de la responsabilidad, concibiendo a la primera como del orden de lo inexorable e inevitable; mientras que la segunda refiere a lo imprevisto, a aquello que no responde ni a una causa ni a un efecto. El sujeto no puede alienarse ni al campo de la determinación absoluta, ni al campo del azar. El sujeto tiene que estar en el medio, en la brecha que se abre entre los dos polos, y tiene que responder. Nada es tan determinante ni tan azaroso. Esa brecha que se abre entre los dos polos, es justamente la que surge por la interpelación del tiempo 2. En el film analizado es posible ubicar desde el plano de la necesidad el interrogatorio que le realiza el Policía a la niña, luego de ver ésta cómo su prima era abusada. Briony, por la situación imprevista de la huida de los primitos, salió a buscarlos y azarosamente se encontró con una imagen que después necesariamente tendrá que explicar o reconocer. Del lado del azar allí entonces se ubica la huida de los niños, la búsqueda de estos chicos por parte de Briony, y el caminar justamente por donde estaba siendo violada la prima, lo cual resultará en ser testigo de la situación presenciada. Producto del azar, deviene algo del orden de la necesidad que requiere ser respondido: se le pide a la niña que afirme o niegue realmente si vio a Robbie violando a su prima. El sujeto tiene que entonces basar su conducta y, luego, responsabilizarse por su accionar sin supeditar todo a una cuestión de pura necesidad o puro azar.
Volviendo a la consideración del Tiempo 2, en la carta escrita a su hermana, se puede ver cómo Briony, ante la interpelación propia de este tiempo del circuito de responsabilidad, da lugar a la culpa, al reproche. Sobre esto, Salomone explica: el “reproche (…) genera un movimiento en el sentido opuesto al de la responsabilidad subjetiva (…) toma la interpelación pero se responsabiliza moralmente y trata de enmendar [siendo enfermera] (…) se trata de una culpa moral como respuesta a la interpelación. Evalúa su accionar, lo encuentra moralmente malo y se reprocha por ello” . La joven Briony, ante lo sucedido años atrás y sus posteriores consecuencias, se reprocha a sí misma por lo que hizo, se culpabiliza y se impone un auto castigo como forma de remediar el daño. En palabras de la muchacha escritas en la carta: “(…) estoy en St. Thomas haciendo mi práctica como enfermera. Decidí no ir a estudiar a Cambridge. Quería hacer algo práctico, algo útil. No importa lo difícil que sea el trabajo o largas las horas, no puedo huir de lo que hice y de lo que significó, cuyo alcance total recién ahora comienzo a entender”. Esto implica una interpelación, la retroacción del tiempo 2 sobre el tiempo 1, que ob-liga a responder, pero esta respuesta en este caso sigue siendo particular, sigue estando, todavía, sobre el eje particular. “Esta respuesta resulta un taponamiento de la dimensión ética” . Una de las respuestas ante esta interpelación que se abre es, como se ve en la cita anterior, la que realiza Bryon al cambiar la dirección de sus estudios y trabajar como enfermera en un Hospital en plena época de la Guerra, volviendo acto el castigo que cree merecer. Esto implica la culpa que responde a la interpelación. Es una respuesta que tapona, pero es una respuesta al fin, algo lo ha interpelado. Todavía no se trata de un tiempo 3, tiempo de la responsabilidad subjetiva porque el sujeto no va más allá de la culpa, se queda ahí en el remordimiento y arrepentimiento sobre su posición anterior sin dar lugar a un cambio. Sin embargo, es importante recordar, en palabras de O. D’Amore, que: “no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, en donde esta última resulta de factura particular y la primera una singularidad” .
Podría decir entonces que la primera respuesta que establece Briony ante su interpelación implica la culpa, un reproche que se ubica dentro del campo de lo particular, sin inscribir nada nuevo respecto de las coordenadas en las que se inscribió su accionar. La resignificación del Tiempo 1 que lo constituye como tal, primero da lugar a un particular. Sólo después, habiendo vivido casi una vida entera, la protagonista puede inscribir algo nuevo, posicionarse desde otro lugar del que estaba anteriormente y modificar algo. Este tiempo 3 se da a partir de la escritura de un libro que transforma aquello silenciado en palabras, aquello que no pudo vivirse, en vida, y un final desolado en uno feliz, cumpliendo los sueños de la pareja en realidad de papel. Escritura de un libro que aporta lo nuevo, lo propio, la singularidad en situación, un acto que abre paso al camino de la ética y diluye el sentimiento de culpa.
Es propio decir entonces que las categorías de necesidad y azar llevaron a que Briony se vea ubicada en la posición de tener que responder sobre quién había violado a su prima. Cuestión que significaría quitar un peso de culpabilidad y responsabilidad a esta niña. No obstante, algo del deseo del sujeto estuvo implicado allí. La niña pudo no haber sido testigo de la pelea de su hermana con Robbie, del acto sexual, de lo que la carta decía y de la violación, hechos tales que la llevaron a considerar a este joven como un maníaco sexual. Aquellas fueron decisiones de la niña mezcladas con lo inesperado de la situación, con lo imprevisto que sorprende porque no se supo que iba a pasar. De este modo, la niña es responsable de haberse implicado en la situación, que quizás se generó por un deseo amoroso hacia el joven. Luego, la interpelación que se genera a partir de indicadores de la realidad que muestran que su accionar no se agotó en los fines en que creía terminaba, abre el circuito de la responsabilidad. Y de eso se trata, de que la niña pueda luego, una vez que realizó esa acción que creyó terminaba ahí y no iba a ir más allá de lo esperable, interpelarse y dar cuenta de las razones que la movieron a actuar del modo que lo hizo. Posicionarse como sujeto no autónomo que tiene propósitos que le son ocultos hasta para él mismo, y de este modo, generar un efecto sujeto, un acto que inaugure no ya lo propio de la moral, el si está bien o está mal, sino un acto ético en el que el sentimiento de culpa que antecede a la responsabilidad subjetiva se diluya. Un acto que produce un sujeto otro, un sujeto de deseo inconsciente que abre paso a lo incierto, logrando soportar un horizonte en quiebra, e instaurar la posibilidad de repensar un cambio de postura.

Bibliografía
 D’Amore, O.: “Responsabilidad y culpa”. En Salomone, G. Z.; Domínguez, M. E. (2006). La transmisión de la ética: Clínica y Deontología. Letra Viva, Buenos Aires.

 Domínguez, M. E.: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”. En Salomone, G. Z.; Domínguez, M. E. (2006). La transmisión de la ética: Clínica y Deontología. Letra Viva, Buenos Aires.

 Salomone, G.: “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En Salomone, G. Z.; Domínguez, M. E. (2006). La transmisión de la ética: Clínica y Deontología. Letra Viva, Buenos Aires.

 Michel Fariña, J. J.: “Mar abierto (un horizonte en quiebra)”, en Michel Fariña, J. J. & Gutierrez, C. (comp.) Ética y Cine, Eudeba, JVE Ediciones, Buenos Aires.

 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 Juan Jorge Michel Fariña. Responsabilidad: entre responsabilidad y azar. Ficha de cátedra www.psi.uba.ar



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