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Ética y estética de una resistencia. El cine de la antiglobalización

por Navés, Flavia Andrea, Pacheco, Mariana

FASINPAT / Danièle Incalcaterra / Argentina / 2004

La Toma / Alvin Lewis, Naomi Klein / Canadá / 2004

Contexto Socio-histórico

En la Argentina, durante la década del `90, se promueven una serie de reformas estructurales tendientes a suplir el antiguo "modelo de industrialización" basado en la "sustitución de importaciones", por un nuevo modelo de acumulación basado en la "valorización financiera".

La dictadura del Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) supo dar a sangre y fuego los primeros pasos en este sentido. Su retirada del poder dejó inconclusa aquella tarea que siete años después, ya en democracia, se intentará completar a partir de una serie de políticas entre las que se destacan las privatizaciones de empresas estatales estratégicas, la apertura total de los mercados, la desregulación de la economía y la paridad cambiaria a partir del Plan de Convertibilidad. Vale destacar que excepto la cuestión cambiaria, el resto de las políticas implementadas conforman los pilares del proceso de globalización, los que a la vez coinciden con los principios básicos del dogma neoliberal y que, no casualmente, son el sustrato sobre los que se basan las recetas de los organismos multilaterales de crédito.

Durante los primeros años de implementación de estas políticas, el ingreso de capitales por privatizaciones mitigó, al menos en parte, los efectos nocivos que las mismas tendrían sobre los sectores populares (como se verá mas adelante) pero ya entrada la segunda mitad de los ´90 algunas de las consecuencias de estos cambios comienzan a ser evidentes. Los altísimos índices de desempleo, pobreza e indigencia comienzan a cristalizarse en la creación de movimientos de desocupados (identificados en ocasiones como piqueteros) que se multiplican y hacen sentir sus reclamos en las rutas de todo el país.

"…Ante esta situación social explosiva el gobierno se vio forzado a implementar los llamados planes sociales, como una mínima red de asistencia, siempre dentro del esquema neoliberal de asegurar la gobernabilidad con redes de contención social y sin revertir el esquema estructural" [1]

Hacia fines de los `90, los niveles de endeudamiento del país (que ya no contaba con el ingreso de capitales por privatizaciones) comienzan a tornar inviable el modelo y hacia 2001, ya bajo el gobierno de la Alianza, estalla la crisis externa ante la negativa de los acreedores a seguir refinanciando la deuda. La crisis financiera forzó la implementación de una serie de políticas restrictivas de los depósitos bancarios y por último a la devaluación monetaria.

La actividad económica en los inicios del año 2002 se encontraba virtualmente paralizada. Algunos datos extraídos de fuentes oficiales (en este caso el INDEC) muestran a las claras la magnitud de la crisis:

En el año 2002 la desocupación alcanzó un 21,5% y la subocupación un 18,6% de la Población Económicamente Activa (PEA) a la vez que un 61,3% de la población se encontraba por debajo de la línea de pobreza y un 29,7% por debajo de la línea de indigencia.

Las Fábricas recuperadas

El fenómeno suele asociarse a dos condiciones: Por un lado las condiciones macroeconómicas que llevan a las empresas a situaciones de baja rentabilidad (llegando en muchos casos a ser más conveniente importar que producir) pero por otro lado nos encontramos con las deliberadas políticas de vaciamiento por parte de los empresarios. Mencionamos anteriormente que la desregulación de los mercados fue uno de los instrumentos utilizados durante los ´90 para favorecer el paso de la estructura económica argentina hacia un modelo de acumulación basado en la valorización financiera. Entre estos cambios resultan de vital importancia, para comprender el fenómeno de las fábricas recuperadas, aquellos que afectan a la regulación del mercado laboral dado que entre los cambios impulsados durante la citada década se destacan una serie de transformaciones orientadas a modificar de raíz los marcos normativos/institucionales que regulaban el mercado de trabajo. Entre ellos se pueden mencionar la modificación a la Ley de Contrato de Trabajo y la promoción de nuevas leyes tendientes a otorgarle mayor competitividad al capital en desmedro de derechos laborales que se habían conquistado tras décadas de lucha de los trabajadores. Proceso que bajo el discurso dominante se lo mencionaba como de flexibilización laboral. Bajo ese manto de concesiones otorgadas al capital, la sociedad argentina padeció los registros de indigencia, pobreza y desempleo mas altos de su historia.

Entre las modificaciones normativas promovidas durante este período hay una que se vincula muy especialmente al fenómeno de las fábricas recuperadas y es el de la modificación de la Ley de Concursos y Quiebras (LCQ) En el año 1995 se promueve la modificación de la LCQ (Ley 24.522) derogando de la misma el instituto de calificación de conducta, instrumento mediante el cual se podía calificar a los responsables de las empresas ante posibles manejos fraudulentos. No resulta casual que luego de esta modificación los procesos de quiebra hayan crecido exponencialmente, ni que las prácticas de vaciamiento de las empresas se volvieran de uso corriente. Así, esta modificación favoreció – por ejemplo - que ante un ¨clima de mercado¨ desfavorable, el empresario pudiera vaciar la empresa transfiriendo los bienes y fondos hacia una nueva firma, dejando a los trabajadores en la calle, y seguir operando ¨como si nada hubiera pasado¨. Esto, que con la vieja ley era sancionado como fraude dejó de ser penado (y pensado) como tal y permitió que miles de empresas fueran declaradas en quiebra sin posibilidad de sancionar a los responsables de fraude y vaciamiento.

Ante este cuadro de situación, los trabajadores de algunas empresas optaron, en una primera instancia por impedir el desmantelamiento de las mismas a partir de su ocupación. Un segundo paso fue poner nuevamente en producción al establecimiento y buscar la custodia legal de los bienes para evitar el vaciamiento. El tercer paso es el de obtener la concesión de la continuidad de la empresa bajo proceso de quiebra.

Las respuestas al modelo globalizador

La respuesta a esta situación no se da solamente en los cortes de rutas o en el interior de las fábricas. Como no podía se de otra manera, el cine no queda indiferente ante estas situaciones, ya que como dice el director Costa Gavras, todo cine es político [2]. Este fenómeno [3], el de las recuperadas, ha despertado el interés de cineastas, documentalistas, teóricos, nacionales e internacionales. Tal es el caso de los documentales La Toma, realizado por Avi Lewis y Naomi Klein y FASINPAT por Daniele Calcaterra, quienes, entre muchos otros autores han revalorizado el cine testimonial dando lugar a una corriente llamada usualmente cine antiglobalizante. Las dos películas referidas han sido filmadas desde el absoluto compromiso de los realizadores con el caso específico de la ex fábrica Zanón. Ellos han convivido con los trabajadores en lucha, han experimentado sus vivencias y decidieron contarle al mundo que esta experiencia liberalizadora e identitaria es posible.

Etica del trabajo

Ambos documentales muestran que las ocupaciones a las fábricas, producidas mayoritariamente a partir del 2001, no pueden ser leídas por las leyes como usurpaciones a las que simplemente se les sentencia el desalojo. Los empresarios han abandonado la fábricas, dejando a los obreros con un pie en un afuera que no les ofrecía nada en absoluto, que era el vacío (en palabras de los propios trabajadores). En un primer momento ese ocupar la fábrica es leído por las leyes como usurpación de la propiedad privada. Es leído con el lenguaje que conforma lo conocido hasta ese momento. ¿Cómo leer ese “algo” que irrumpe? (Lewkowicz, 2002). Día a día, noche a noche, los trabajadores resisten en la fábrica, haciendo guardias de veinticuatro horas, dejando a sus familias en sus casas, situación que exige ser sancionada, nombrada. La comunidad tampoco quedará indiferente. En el documental Fasinpat se menciona la solidaridad recibida por distintos sectores de la sociedad neuquina y del país todo. Merece resaltarse la donación de las raciones de comida por parte de los presos a los trabajadores que realizaban las guardias.

La pregunta por la lectura de “ese algo”, podrá ser respondida acudiendo a la lógica de las categorías formales: Universal-Singular, Particular. Esta lógica es desarrollada por Ignacio Lewkowicz en el capítulo cuatro del libro Etica un horizonte en quiebra:

“Tal universo, situación, ley o lenguaje ignoran radicalmente lo que excluyen. Como no hay posibilidad de universo universal, tampoco hay una situación total desde la cual fuera visible todo aquello que en las diversas situaciones “parciales” se excluye. No hay sino habitantes de situaciones, para los cuales lo que está excluido de su universo de discurso no está reprimido ni escondido ni latente: simplemente, no existe, sin más. Por eso el advenimiento singular suplementa realmente el universo de lo existente  [4]

Entonces, la situación de ocupación de la fábrica y la puesta en marcha por sus trabajadores es el advenimiento singular que suplementa el universo normativo, exigiendo una respuesta acorde a lo radicalmente nuevo. En este sentido puede pensarse a las distintas leyes de expropiación, que permitan una salida legal a lo que ya se ha constituido como legítimo. En el caso que nos ocupa, Fasinpat de la provincia de Neuquén, el 14 de junio de 2012 se conoció la resolución de la Cámara de Apelaciones, en que se reconoce la validez y constitucionalidad de la ley de expropiación [5]. Esto reafirma, como ya lo hemos dicho, el marco de la legalidad.

Legalidad sostenida en una ética del trabajo, que suplementa el universo de hacer valer un derecho dando lugar a un acto ético.

Referencias bibliográficas

BASUALDO, D. (2001) Sistema político y modelo de acumulación en la Argentina. Notas sobre el transformismo argentino durante la valorización financiera. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes

LEWKOWICZ, I. (2004) Pensar sin Estado. Buenos Aires: Editorial Paidós.

LEWKOWICZ, I. (2002) Cap. 4 en Etica un horizonte en quiebra. Buenos Aires: EUDEBA

MAGNANI, E. (2003) El cambio silencioso. Buenos Aires: Prometeo libros.

REBON, J. (2004) Desobedeciendo al desempleo. Buenos Aires: Ediciones Picasso. La rosa blindada. Cuadernos de trabajo Nro. 2

RUGGERI, A. (2009) Las empresas recuperadas. Buenos Aires: Editorial Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires.

RUGGERI, A. (2009) La economía de los trabajadores: autogestión y distribución de la riqueza. Buenos Aires: Ediciones Cooperativa Chilavert



NOTAS

[1Ruggeri, A. (2009) pp. 22. Las empresas recuperadas. Editorial Facultad de Filosofía y Letras. UBA.

[3"El término “fenómeno” procede del griego y significa “lo que aparece”; fenómeno equivale pues, a apariencia. Para muchos filósofos griegos el fenómeno es lo que parece ser, tal como realmente se manifiesta, pero que, en rigor, puede ser algo distinto y aún opuesto.” (Diccionario de Filosofía de Ferrater Mora,1980)

[4Lewkowicz, I. En Etica, un horizonte en quibra. Cap. 4: Particular, Universal, Singular. EUDEBA. El resaltado es nuestro.





COMENTARIOS

Mensaje de Nicolás Robles López  » 20 de octubre de 2012 » nicolasrobleslopez@gmail.com 

Dentro del contexto socio-histórico presentado por las autoras (¿qué es lo que no se mete dentro de ese marco/contexto?) se desliza su posición política. El problema que se presenta, a medida que se va desplegando, también esconde el asunto que se pretende ocultar. Esto es, desde dónde sostienen su postura teórica contra otras interpretaciones de la realidad. Las posiciones políticas que no son reconocidas concientemente por los intelectuales cumplen una función ideológica. Querida o no, conciente o no, es ideología. Como diría Marx: "no lo saben, pero lo hacen" o esa suerte de saber no sabido, como diría Freud.

Entiendo por función ideológica aquella que permite sostener la estructura social actual, como las ideas de la clase dominante. Si algo se esconde en toda la reseña es sobre qué tipo de sociedad estamos hablando. "Modelo de acumulación", sí. ¿Acumulación de qué? ¿De capital será? Sí. Las autoras dicen: "Bajo ese manto de concesiones otorgadas al capital, la sociedad argentina padeció los registros de indigencia, pobreza y desempleo mas altos de su historia". La pregunta que surgiría sería, ¿quiénes son los dueños del capital? ¿Son también parte de la sociedad argentina? ¿No será que la que sufrió el proceso de flexibilización laboral fue la clase obrera? ¿La burguesía la habrá sufrido o se habrá favorecido?

Lo que quiero expresar es que el problema no es el modelo globalizador ni el neoliberalismo. El problema es el capitalismo. De nuevo. Dentro del contexto socio-histórico, los males de la economía argentina aparecerían en los 90 (83 + 7 años después, en democracia). Las autoras olvidan que durante la primavera alfonsinista la hiperinflación también se comió el salario de los trabajadores y los saqueos de 1989 rompieron ese universal abstracto que se rompe en cada momento de crisis dentro del capitalismo, la propiedad privada. ¿Se habrán creído las autoras el discurso alfonsinista de que con la democracia se come, se educa y se cura? Entonces, el esquema (como un universal abstracto) sobre el que se sostiene la estructura inconciente de la reseña cae. El esquema "neoliberal = malo" / "keynesiano = bueno" cae, como cae la falsedad del juego manipulatorio "policía malo / policía bueno".

Todo finalmente, aparece sostenido por el juego de las categorías lógicas Universal, Particular, Singular. O, como lo ponen las autoras Universal-Singular, Particular. El universo no es un universal sino un particular que oculta lo que no puede contener. Lo "otro" emergería de la suma entre universo existente + singular. El asunto aquí es que, cuando se habla de las leyes en la sociedad actual, se habla de las leyes que sanciona el Estado. Y el Estado capitalista es el que defiende los intereses de la clase dominante. Por eso, en el proceso de las fábricas recuperadas también estuvo en discusión si se conformaban en cooperativas o si luchaban por la estatización bajo control obrero, en el que el Estado debería garantizar el sueldo de los trabajadores. Esa lucha se perdió, bajo los palos del aparato de represión estatal. Y, de nuevo, la victoria de Zanón es la victoria de los trabajadores organizados y sosteniendo una posición política, apoyados por partidos de izquierda.

Que se festeje la inclusión de la expropiación (que en realidad está contemplada per se en las leyes, sólo que el Estado la aplica cuando quiere. Es decir, cuando existen intereses políticos y económicos detrás de ello) como un acto ético da cuenta de qué tipo de ética estamos hablando. Si se logró un fallo judicial después de tanto tiempo no es debido al acto ético de los jueces de incluir lo singular en el universo existente. Fue gracias a la lucha de tanto tiempo que llevaron y llevan adelante los trabajadores y los partidos de izquierda. Sino podemos ver el caso de la "estatización" de YPF, ¿cuánto tiempo tardó en ponerse en marcha el plan y aplicarlo? ¿Ese acto ético, sobre qué estaba asentado? Sobre la necesidad de sostener un régimen político "no neoliberal", un capitalismo en serio, con el que seguramente las autoras estarían de acuerdo. Ahora, el problema de la ética abstracta es cuando ese mismo régimen incluye una singularidad pero reprime otras (muchas otras), que no son singularidades sino que son manifestaciones de la clase obrera. Se podría recordar aquí la represión de los trabajadores de Kraft, la represión del Parque Indoamericano, la muerte de Mariano Ferreyra a manos de la patota de la burocracia sindical que se comunica amistosamente con Tomada (ministro de Trabajo) y que apoya al gobierno de turno.

Entonces, lo que pretendía plantear, es que no se puede plantear una ética del trabajo (¿qué trabajo? ¿el explotado?) o un acto ético por fuera de la estructura de relaciones sociales sobre las que se sostienen. Sobre todo, creo errado plantear un posicionamiento ético cuando no se confronta, primero, con otras posiciones al respecto, y segundo, con la realidad concreta de nuestra sociedad. Si esto no se hace, se sostiene una ética individualista, que oculta las relaciones existentes entre ética y política y evita asumir (tomar conciencia de) la propia posición política y las consecuencias de la misma.



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