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2° parcial
Psicología Ética y Derechos Humanos

Fahrenheit 9/11 o “aquel soldadito de plomo” (Michael) *
La siguiente historia se desarrolla en el contexto posterior al atentado a las Torres Gemelas el 11 de Septiembre de 2001, en los Estados Unidos. El documental va hilvanando la relación entre el presidente George Bush, los intereses creados de los grupos de poder en Estados Unidos y la falacia de la guerra contra el terrorismo impulsada por esa administración.
Tomamos al personaje de Lila Lipscomb, madre de un soldado de las Fuerzas Armadas de ese país. La historia transcurre en el contexto de la invasión americana a Irak.
Lila se crió y formó con un pensamiento nacionalista y educó a sus hijos bajo esos ideales. Piensa que enlistarse en el ejército es “lo mejor”, ahí ganan dinero para los estudios y pueden comprar sus cosas, algo que ella no puede sostener desde su economía. Está orgullosa de ser estadounidense, más orgullosa que un ciudadano medio, todas las mañanas saca una bandera de su país y la clava en su jardín, no permite que la tela toque el suelo. Una de sus hijas estuvo en la Guerra del Golfo y regresó sana. Dice que el ejército es una buena opción, tuvo siempre a toda su familia en las Fuerzas Armadas, tíos, tías, primos, hermanos, padre e hijos, para ella, su familia es la columna vertebral de los EEUU. Se considera “demócrata conservadora”, el suyo es un gran país dice, y con familias como la de ella se fundó este país.
Su hijo mayor, Michael Petersen, quiso enlistarse en las Fuerzas Armadas, y ella siente esta decisión como un triunfo, un punto de llegada. Odia a los manifestantes antibélicos, le parece que es como si odiasen a su hijo que está bajo bandera. Luego comprendió que detestaban el concepto mismo de la guerra. Y también refiere que una tarde, en el living de su casa, su hijo lloraba y decía que lo iban a mandar a Bagdad, pero ella lo alentó a que vaya por su patria, que cumpla con su obligación.
Una noche, tendida en su cama, mirando las noticias, porque seguía la guerra por la televisión, eran las diez y pico de la noche, y escuchó que habían bajado a un helicóptero, enseguida pensó que su hijo viajaba allí. Pensaba “Ay Dios sácame estas ideas de la cabeza”, dijo “Jesús te necesito”. A la mañana siguiente, el teléfono sonó, ella atendió y le preguntaron si era Lila Lipscomb, la ciudadana madre del sargento Petersen, y respondió afirmativamente, a lo cual, le dicen “Sra. El ejercito lamenta informarle que…” y es todo lo que sabe, ya que se cayó al suelo, el dolor era muy fuerte, cuenta, y se preguntaba ¿por qué tiene que ser Michael? ¿Si él no hizo nada?, ¿por qué Dios te lo has llevado? ¡“quiero que esté vivo y no puedo devolverle la vida!. Su carne estaba deshecha. …No se supone que los padres entierren a sus hijos…” (Ella está con su marido al lado y el resto de su familia rodeándola).
Luego de lo sucedido, Lilia debía viajar a Washington para hacer un curso de formación y en el descanso decide visitar la Casa Blanca, cuándo llega al lugar se encuentra con una serie de manifestantes a favor del gobierno americano y en contra, ve sentada a una iraquí, con fotos y carteles en contra del gobierno, quien mira a Lilia y la interpela diciéndole :…”Bush matar niños, matar niños iraquíes, ayer mataron a mas gentes…” Lilia le responde: :”…sí, mi hijo está muerto, mataron a estadounidenses también, y sus mentiras matan gente, tanto a sus hijos como los nuestros, y lo hacen por petróleo, Bush es un terrorista…”Estas palabras de Lilia son escuchadas por otra ciudadana americana que se encontraba en el lugar, la cual le contesta: “…no, no es cierto lo que ud. dice, es un montaje…”, Dice Lilia”…No! No es un montaje, mi hijo está muerto, el 2 de Abril lo mataron, y dónde lo mataron? ¿Dónde lo mataron?...” La increpa,…” Bueno…responde esta mujer…lo mataron como a mucha otra gente…” Lila decide retirarse de la escena y mientras se está alejando esta ciudadana le grita: _ “Culpe a Al Qaeda”! y Lila dice: …” Al Qaeda no tomó la decisión de enviar a mi hijo a Irak”… “la ignorancia de la gente es lo peor, yo creía que sabía, pero no sabía nada…”, llora y llora y dice…”necesito a mi hijo…” “estar acá es mas duro de lo que pensaba, pero también es liberador, porque por fin tengo un lugar dónde descargar todo mi dolor y mi rabia, y desahogarme”.

Tiempos Lógicos del circuito de responsabilidad:
Tiempo 1° El hijo mayor se enlista en las Fuerzas Armadas y ella piensa que “ha triunfado”. Cuando el hijo llora porque lo mandarán a Irak, ella lo alienta para que vaya por su patria.
Tiempo 2° Lila se entera del ataque al helicóptero, piensa que su hijo está allí, ya comienzan sus ideas de culpa. El llamado en el teléfono le confirma que su hijo ha muerto, no quiso terminar de escuchar ese llamado, hay angustia y tal vez remordimiento? Se pregunta “¿por qué tiene que ser Michael? ¿si él no hizo nada?”, podríamos pensar él no hizo nada y ella?. Le proyecta la culpa a Dios diciendo ¿por qué Dios te lo has llevado? Luego una frase en dónde parece hacerse cargo de la muerte de su hijo “quiero que esté vivo y no puedo devolverle la vida!”. Nos preguntamos ¿por qué sería ella la que tiene que devolverle la vida? ¿A caso ella se la ha quitado? Podríamos inferir su culpa a través de un reproche. Así podemos ver las figuras de la culpa, todavía en esta instancia, no vemos advenimiento de sujeto, son sus respuestas a la interpelación que se hace resignificando el primer tiempo, vemos, según el texto de Oscar D’Amore, el modo de respuesta de las vicisitudes del sentimiento inconciente de culpa, que encuentra su manifestación a través de la angustia. También podríamos ver la negación a través de la proyección: “si el culpable es otro yo no soy responsable” .Se pregunta : “¿por qué Dios te lo has llevado?”.
Categoría de necesidad: Una guerra tiene muertos y sobrevivientes, eso está dentro de la determinación. Sin embargo esto probable aparece como inesperado, impensable, agujero de sentido para esta madre que interpela a un Dios necesario para que venga a hacerse cargo del horror, de lo Real intolerable que irrumpe .
Azar: Que su hijo se haya muerto entre otros que sobrevivieron.
¿Hay responsabilidad?
Lila tenía la opción de alentar a su hijo para ir a la guerra o escuchar los llantos de su hijo y comprender sus miedos de ir a pelear a Irak, por lo cual pudo haberle dicho que no vaya pero eligió alentarlo para que vaya de todas formas. Hace propio en este particular la larga cadena de tradición familiar de militares y su adherencia al ideal superyoico de familia modelo al servicio de una gran Nación idealizada y todopoderosa. Entrega a sus hijos a la guerra a cambio de dinero y satisfacción de alguna idea de superioridad patriótica?. Notamos un matrimonio interracial enlazado al mito americano de la libertad para todos, una necesidad exasperante de pertenencia, esta bandera “que no toca el piso”, nada mancha el ideal, todo es impecable, la casa, la bandera, los uniformes. Siguiendo a Jinkis al hablar de Hume, “es necesario que cada uno niegue la presencia de su deseo y admita en cambio el interés general que no es sino uno de los nombres del orden garantizado por la autoridad. En la obediencia pasiva a este orden se reconoce el interés real del sujeto”. Expulsados los hijos de la casa, quizá en un exceso que fuerza la exogamia y libera a esa pareja de cumplir con el papel de nido primero y de corte después (la función de clivaje parece derivada a las instituciones). En ningún momento aparece en el relato la posibilidad de que Michael haya tenido que ver en la elección de su destino. Toda autonomía, toda posibilidad de individuarse es negada en el relato de la madre.
Tiempo 3° Viaje de Lila a Washington, para ir a visitar la Casa Blanca, hacer propio un lugar y enfrentarse de alguna manera con su gobierno, se enfrenta con manifestantes, y la frase que le pronuncia Lila a una ciudadana americana que está a favor del gobierno estadounidense, “Al Qaeda no tomó la decisión de enviar a mi hijo a Irak”! “yo creía que sabía pero no sabía nada!”. Podríamos preguntarnos ¿sigue proyectando parte de su culpa al gobierno por enviar a su hijo a Irak? Por otro lado, ¿es un efecto sujeto esa frase de “yo creía que sabía pero no sabía nada”?, y realmente ¿no sabía nada? ¿Nada de lo que pasa en una guerra?, o qué es lo que no sabía? Algo respecto a su deseo tal vez? Llora y llora desconsoladamente y dice “necesito a mi hijo”, reconoce que estar ahí le es duro pero la ayuda a desahogarse. ¿Con esta acción estará mostrando algo de su responsabilidad subjetiva?
Tomando las categorías de lo Universal-singular, y la moral de lo particular, podríamos decir que en Lila existía una moral sociocultural y política, una moral de lo particular en su creencia ferviente por los valores de su patria, su admiración por el gobierno de su país, y cuando sucede que su hijo es enviado a Irak y lo matan en esa guerra, esto la conmueve, por supuesto, pero además la hace pensar diferente, se le presenta un punto en el que fracasa la Ley moral existente. Aquí, “el destino de lo simbólico parece desfallecer ante su Real. La cadena simbólica entra en impasse, la Ley no sabe pronunciarse, y es impotente para operar en estas circunstancias” Podríamos pensar que este acontecimiento hizo que Lila encuentre ese Universal previo como meramente parcial. El punto de singularidad vehiculiza la exigencia de una nueva Ley. El Universo se ha ensanchado, ya no es sólo un gran país, un buen gobierno y benéfico el suyo, se ha suplementado el universal, a partir de una singularidad, ahora puede ver más allá, coexiste en su nuevo universal, un gobierno, y más precisamente dicho con sus propias palabras, un presidente terrorista. Es decir, cae un universo fálico, completo, ideal como tal, y adviene un gobierno con falencias y un hijo que se vuelve mortal, su universo se ha modificado.
El acto de ir a visitar a la Casa Blanca, y el hecho de prestarse a ser filmada para hacer un documental con su historia de vida, ¿comportaría un acto ético? Lo podríamos pensar así en cuanto a que resiste a toda fórmula genérica , Sin embargo, la culpa y la proyección de la culpa que aparece en ella produce un cierre de sentido y una aparente imposibilidad de responsabilidad subjetiva. “Bush es terrorista”. El terror está allá afuera, alguien, un Otro difuso soporta la sangre derramada y el sinsentido de la pérdida. “Esto no es un montaje”, dice ella y se filtra allí la angustia para indicar la caída de todo ideal ante el dolor que le devuelve a su hijo una consistencia de sujeto negada mientras era un engranaje en la escena del héroe.
Además, como dice Oscar D’Amore en “Responsabilidad Subjetiva y culpa”, el Acto Ético coincide con el efecto sujeto. El sujeto del acto coincide con el de la responsabilidad subjetiva, es el sujeto “en Acto” y lo podríamos pensar en este caso en la decisión de Lilia de viajar a Washington y visitar la Casa Blanca para enfrentarse con esa realidad diversa (ciertas reminiscencias en la escena a un vía crucis y a la expiación del pecado por el sufrimiento?) y además que eso quede plasmado en una videocámara para ser parte de un documental, para “ser mostrado”. Podemos notar aquí como ese acto de Lilia libera el sentimiento inconciente de culpa, diluyéndolo. . “Singularidad óntica en tanto el circuito se cierra en el mero ser de la culpabilidad y en la anestesia de la proyección”

Hipótesis clínica
Ahora bien, para explicitar nuestra hipótesis clínica, nos preguntamos: ¿Lilia ha actuado en conformidad con su deseo? ¿Qué tendrá que ver ella con la muerte de su hijo? ¿Impulsa o expulsa a su hijo para evitar saber de su deseo? Evita su carne, sus lágrimas, su concreta humanidad y lo prefiere lejos y ajeno, en otro lugar, a salvo quizá de ella misma? En el tiempo 1, ella reniega de la muerte probable, presente en el temor de las lágrimas de su hijo, no pudo escuchar el miedo que hubiera resquebrajado “su ideal”. En el tiempo 2, se pregunta: ¿qué hizo él para morir? (nada), podríamos deslizar la pregunta, ¿qué hice yo? (nada), “ellos hicieron”. Yo no puedo hacer nada, no puedo “devolverle la vida”, nada tengo que ver, sólo puedo verlo morir por tv (vean ustedes, me muestro ante la cámara y lo muestro a él, no hizo nada malo…no hicimos nada malo? Qué se muestra y que se esconde?).
Nos gustaría tomar algunas frases de su discurso: “¡quiero que esté vivo, y no puedo devolverle la vida!” Podríamos inferir que su deseo sería “quise que esté vivo y por eso “yo” le di la vida, pero ¿será que también es “ella” la que tendría el derecho de quitársela para sostener un ideal? ¿Qué creyó que sabía y no sabía entonces (y por lo tanto sabe ahora después de la tragedia)? Qué pasa con esta “carne deshecha” que sólo parece poder ser cuerpo concreto en la muerte? Ella cae al piso, se arrastra, ahora sí toca el piso, inundada por el horror de lo Real, el dolor lacerante de la muerte y el intolerable nunca más...sólo para volver a no-saber de las elecciones propias y familiares: Dios es injusto, el terror y el mandato del horror están afuera, en el gobierno, en otra parte, nunca en ella. Fin de la ficción de completud, ya no puede “jugar a la guerra mientras Michael no está” . El soldadito de plomo deviene hijo muerto, y ella mujer abandonada, muda, ciega, y descarnadamente incompleta (castrada). Algo del orden del horror, de lo siniestro (en el sentido que le da Ulloa de “secreto y familiar ”), se juega en esta familia que se articula alrededor del lugar del sacrificio y del ideal, la desmesura de la sangre y de la guerra, dejando a este hijo atado al mito del héroe, y que sólo parece devenir singular en la mirada de la madre estando muerto, siendo “carne deshecha”, a salvo del deseo propio y ajeno.

*Aquellos soldaditos de plomo (Víctor Heredia)
De pequeño yo tenía un marcado
sentimiento armamentista;
tanques de lata, de cromo y níquel
y unos graciosos reservistas de plomo,
a mano pintados, con morriones colorados
que eran toda una delicia para mi mente infantil...
...yo me creía, ¡cómo creía! en el honor
del paso del batallón dentro de mi habitación;
era todo un general dirigiendo la batalla,
y el humo de la metralla acunaba mi pasión
por los gloriosos soldados que, sable en mano
avanzaban sobre aquel cruel invasor
que atacaba mi nación...
...sangre de entonces, sangre vertida,
toda mi niñez vencida por el tiempo que pasó.
De las banderas, sólo jirones; de los morriones
Empenachados, sólo un recuerdo desmadejado de dolor...
...¿qué nos pasó, cómo ha pasado?
¿Qué traidor nos ha robado
la ilusión del corazón?
Creo que quiero cerrar los ojos
para no ver los despojos de lo que tanto
amaba entonces.
Que vuelva el bruñido del bronce,
que se limpien las banderas;
yo quiero una fila entera de soldados desfilando
y todo un pueblo cantando con renovada pasión.
Quiero de nuevo el honor
aunque no existan victorias,
quiero llorar con la gloria de una marcha militar,
y un banderín agitar, frente a un ejército popular...
PSICOLOG ÍA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS.

TITULAR: PROFESOR JUAN JORGE MICHEL FARI ÑA.

SEGUNDO PARCIAL.

COMISI Ó N 8 PROFESOR: LIC. EDUARDO LASO

CASTELLANO, VER Ó NICA DNI: 27.308.444
DAVIS EDMONDSON, IRENE KARINA DNI: 23.201.656

SEGUNDO CUATRIMESTRE 2009.



NOTAS

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