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Mujeres invisibilizadas y prácticas laborales ocultadas

por Cebey, María Carolina, Nápoli, María Laura

Universidad de Buenos Aires. Facultad de Psicología

Resumen

En un juego dialéctico de visibilización y ocultamiento, Hidden Figures se presenta como un relato sobre lo tangible y calculable y lo intangible y aleatorio. La silueta es cuerpo cuando se muestra y sombra cuando se esconde, pero nunca desaparece como tal. Es movimiento en órbita, lanzamiento y trayectoria, fenómeno explicable e inexplicable a la vez. Es también parálisis frustrante, impotencia, miedo. Es lo que podría ser y muchas veces no es, y también lo que es aunque quisiéramos que no fuera. La vida laboral de una mujer es el escenario político, social, económico, organizacional y psicológico que se hará cuerpo-silueta en las dichas y desdichas humanas, invitando al espectador/a a construir una ética de las convivencias, la equidad y la ciudadanía. Tanto en el relato del film como en los hechos reales mismos, Katherine Johnson ha encontrado en su trabajo en la NASA un sentido para su vida, así como también ha realizado un gran aporte, no solamente por los notables avances científicos logrados, sino también por aquellas conquistas psicosociales que dignificaron y valorizaron a los/as trabajadores/as. Algo complejo, aunque retomando los dichos de la protagonista del film: “Una vez hecho eso, es bastante sencillo”.

Palabras Clave: Trabajo | Ciudadanía-organizacional | Equidad | Género

Introducción

We all pee the same color [1]. Así comunica verbalmente Al Harrison –interpretado por Kevin Costner – lo que acababa de comunicar en acto, al bajar a golpes el cartel indicatorio de los baños para ‘mujeres de color’ en uno de los tantos edificios de la institución que dirige al inicio de la década del ’60: el Space Task Group en el Langley Research Center de la NASA (National Aeronautics and Space Administration).

La frase es significativa no por su contenido escatológico, sino por todo lo que condensa: la dice un hombre; la dice un hombre blanco; la dice un hombre blanco en un Estado aún segregacionista; la dice un hombre blanco a hombres y mujeres blancos y mujeres ‘de color’; y, para complejizar aún más el argumento de las diversidades, la dice un hombre blanco heterosexual a hombres y mujeres blancos y mujeres ‘de color’ presuntamente heterosexuales, o atribuid@s o auto-asignad@s a esa posición de género por default epocal.

Pero también la dice una autoridad jerárquica. Y, fundamentalmente, la dice un líder transformacional (Ferrari, 2010).

Si bien como personaje ficticio y compuesto a partir de comprimir la estructura managerial de la organización en aquel entonces a los fines del guión del film basado en el libro de Margot Lee Shetterly (https://www.nasa.gov/modernfigures/faq), Al Harrison habilitará lo impensable hasta ese momento en ese contexto: el liderazgo de ciertas mujeres, y de mujeres ‘de color’: Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson.

Aunque parezca irónico o paradojal, iniciar este escrito de este modo es una decisión conciente y política: la historia de la inserción laboral de las mujeres –al menos, en occidente – sólo ha sido posible a partir de que un hombre –por acción y decisión voluntaria, o bien porque no le quedó otra opción ante tantos movimientos activistas y reclamos ciudadanos – las facultara como personajes de la narración y les permitiera narrar-se.

Y sostener esto no significa que creamos que los unos sean más valiosos que las otras, ni que ahora se trate de inclinar la balanza hacia el otro lado –como para compensar, pseudo-talmúdicamente, por tantos años de infravaloración y descalificación.

Por el contrario y teniendo como horizonte las prácticas de equidad en los espacios de trabajo, entendemos que de lo que se trata es de equilibrar esos platillos de modo tal que la ciudadanía organizacional sea un ámbito de distribución justa: de las tareas y de los reconocimientos por los desempeños a sus ejecutoras/es.

Este horizonte, sin embargo, no es lo que los personajes de Katherine, Dorothy y Mary vislumbraban al inicio de la trama. Ni ellas ni sus pares –mujeres ‘blancas’ –, representadas en el papel que interpreta Kirsten Dunst: Vivian Mitchel tenía un puesto de mando, pero en ninguna medida similar a lo que un hombre podía hacer. A esto han dado en llamar la metáfora del ‘techo de cristal’ (Cuadrado, 2008) que continúa viva y transmutando aún hoy, año 2017, en muchas más organizaciones laborales y en muchos más países de los que sería prudente enumerar si un@ quiere evitar tomar plena noción de la lentitud con la que avanzan los derechos en el trabajo y/o la legitimación de prácticas laborales igualitarias.

Precisamente, de esto trata el film: de no evitar, de no evadir, de no soslayar. Hidden Figures es la historia tras la historia. Des-oculta, hace visible lo invisibilizado, da voz –y cuerpo, y emociones, y nombres y apellidos – a la labor de muchas que, como tantas más, entonces o ahora, fueron o son dejadas por fuera de los créditos en el quehacer laboral de algunos.

Ficha técnica

Título original: Hidden Figures

Título en español: Talentos ocultos

País: Estados Unidos

Año: 2016

Género: biográfica, drama

Director: Theodore Melfi

Producción: Donna Gigliotti, Peter Cherning, Jeno Topping, Pharrell Williams,Theodore Melfi

Elenco: Taraji P. Henson, Octavia Spencer, Janelle Monae, Kevin Costner, Kirsten Dunst, Glen Powell, Jim Parsons

Guión: Theodore Melfi

Fotografía: Mandy Walker

Montaje: Peter Teschner

Música: Hans Zimmer, Pharrell Williams, Benjamin Wallfisch

Duración: 127 minutos

Distribución: 20th Century Fox

El pensamiento como caleidoscopio

Sin créditos, el film comienza con la imagen de un bosque otoñal de hojas amarillas que bailan al ritmo del viento, una melodía caprichosa, impredecible como la naturaleza misma. Una voz suave pero firme comienza a superponerse a este mundo aleatorio: Katherine repasa la lista de números primos al ritmo del golpecito de los pies cada vez que se encuentran con una piña caída de los árboles. Un plano cenital –o de picado extremo – se sitúa sobre la cabeza de Katherine, siendo esta la primera imagen que vemos de ella cuando era niña. Algo paradójico si se piensa en el lenguaje audiovisual de los planos: Katherine protagonista, mente brillante, no se destaca por su superioridad a partir de un plano contrapicado, sino que mediante el plano de sentido opuesto, se deja en una posición más relevante al espectador, contemplando desde el cielo la cabeza de Katherine.

Algo del relato provocativo en este film sobre las certezas –los números y los cálculos – comienza a des-ocultarse. Puede verse a la niña en un vitraux rico en figuras geométricas: en un juego de imágenes ella no está parada observándolo sino que está dentro del mismo. Katherine dice: “Rombos, círculos, rectángulos, isósceles, escaleno, equilátero”. Continuando con el juego de imágenes uno de los rombos se sale del vitraux, mientras la niña dice “Rombo”. La realidad excede al sujeto y la subjetividad intenta aproximarse a lo real.

En paralelo se sucede la escena de la entrevista entre los padres de Katherine y los directores del colegio, quienes insisten en que ella debe asistir al bachillerato, a pesar del estupor del padre que dice que recién está en sexto grado. Sin lugar a dudas, un relato coherente que narra la historia de un genio que no es un mero cerebro aislado, sino acompañado, apoyado y reconocido por un contexto (en este caso familiar y escolar) que lo hacen surgir como tal. Tal como la maestra le dice a los padres de Katherine: “Tienen que ver en lo que se convertirá”. Un concepto no convencional sobre la inteligencia y una visión compleja del mundo que no está tan claro, delimitado y disociado como las figuras geométricas del vitraux. Un pensamiento complejo (Serieyx, 1994) que se verá reflejado en la organización en la que trabajará Katherine, la NASA. Una visión polifacética de la inteligencia (Gardner, 1995) que trasciende, aunque no prescinde de la inteligencia abstracta o coeficiente intelectual.

Más adelante Katherine se convertirá no solamente en una experta en geometría analítica sino también en alguien que se destacará por su capacidad de adaptación y por una inteligencia exitosa (Sternberg, 1996), que incluirá habilidades analíticas, creativas y prácticas. Asimismo, el hecho de hacerse cargo de sus tres hijas al fallecer su esposo, enfatiza cómo la armonía y la búsqueda de la contención y el bienestar de los otros –aspectos asociados tradicionalmente al estereotipo femenino y al mundo familiar – empiezan a formar parte y son cada vez más requeridos en el ámbito laboral (Zubieta, 2016).

En una de las escenas se la puede observar a Katherine conteniendo a sus tres hijas en su cuarto, mientras peleaban por la cama que cada una ocuparía para dormir –las hijas menores compartían la misma cama. Aunque ya era muy tarde y estaba muy cansada, Katherine resuelve de forma rápida y sencilla esa situación, armonizando. Incluso, ante el reclamo de su hija más pequeña, quien le dice “Te fuiste hace trescientas horas”, ella simplemente responde “Lo sé, ahora trabajo tiempo completo. Ya lo saben, tengo que ser mamá y papá”.

La escena pone de relieve tanto un tipo de inteligencia práctica (Dejours, 1998) que Katherine utilizará con éxito en su ámbito laboral, como así también las habilidades mencionadas –contención y armonía – necesarias para lidiar con su jefe y compañeros en su nuevo puesto de trabajo. Katherine sabe que todo su esfuerzo en el trabajo vale la pena no sólo para sí misma sino también para su familia. Tal como le demuestra su hija más pequeña a través de un dibujo en el cual la representa como astronauta en un cohete espacial, las funciones que cumple el trabajo en su vida tal como las describe Jahoda (como se cita en Filippi, 2010) exceden el ingreso económico manifiesto y alcanzando finalidades más latentes asociadas a la identidad, el saber hacer y el vínculo social.

Complejidad, creatividad y múltiples inteligencias: el devenir de las trayectorias laborales

¿Por qué hay que estudiar matemática? Esta es una pregunta que todos/as nos hicimos en la niñez –o formulamos a nuestros padres y maestros –, algunos/as más motivados/as que otros/as, pero siempre exigidos/as a conocer esos contenidos obligatorios de todo currículo escolar. No sabemos si Katherine alguna vez se formuló esta pregunta; probablemente no, ya que como un fenómenos inexplicable la matemática analítica es parte de su ser en una época en la cual el significado del trabajo (Filippi, 2010) formaba parte de la identidad de las personas de modo central y no solo periféricamente como en la actualidad ¿Acaso podemos hoy entender cómo es que el hombre viaja al espacio? Los fenómenos inexplicables se multiplican.

Con la ayuda económica que le brinda el colegio, la familia de Katherine se muda a la ciudad en la que se encuentra el bachillerato. En el viaje se los puede ver sonrientes, una luz cálida acompañada de suaves colores transmite al espectador un sentimiento de esperanza y serenidad. Un recuerdo que llega a la mente de Katherine en su adultez, también durante un viaje pero esta vez en clima de cólera. En el trayecto hacia su trabajo se la puede ver sentada en el asiento delantero mirando por la ventanilla, mientras sus compañeras tratan de reparar el vehículo, parado en medio de la ruta. Mientras Mary retoca el maquillaje de sus labios, Dorothy, recostada con medio cuerpo debajo del chasis, intenta con todo esfuerzo –incluido el movimiento “frenético” de sus piernas que sobresalen del vehículo – encontrar la solución al problema.

Un policía les hace un interrogatorio, ellas le dicen que trabajan en la NASA y le explican lo importante que es llegar a su trabajo. Una vez solucionado el contratiempo, el policía les ofrece escoltarlas con su vehículo, para lo cual les pide que lo sigan. Katherine ya no puede refugiarse en sus pensamientos como lo había hecho hacía apenas unos instantes, ya que ahora la velocidad y la trayectoria de este viaje improvisado son imposibles de calcular. Mareada, les dice a sus compañeras que al día siguiente tomará el bus. Mary exclama entusiasmada: “Tres mujeres negras persiguen a un policía blanco por la carretera en Hampton, Virginia en 1961. Señoritas, eso es un milagro de Dios”.

Pero a pesar de todos los esfuerzos y cálculos de la NASA, los rusos son los primeros en entrar en órbita con el satélite Korabl-Sputnik –así como también los primeros en enviar a un ser humano al espacio, Yuri Gagarin, algo no narrado, invisibilizado u opacado en el relato del film. La NASA como organización entra en una crisis y su administrador dice a sus empleados que lo que sucedió es producto de la inacción y la indecisión.

En el sector “computadoras de color” Dorothy cumple el rol de supervisora desde que la persona que ocupaba ese cargo enfermó hacía un año atrás. Aún sin un puesto formal, ella establece buenas relaciones con las empleadas que allí trabajan, inspira credibilidad y respeto en ellas, así como también define y estructura claramente las tareas. Sin embargo, en ese intento de liderazgo transaccional (Ferrari, 2010) no consigue un cargo de supervisora en la organización, algo que, sin embargo, no le impide promover a sus empleadas así como tampoco llamarles la atención cada vez que llegan tarde.

Tal como le dice Mitchel, su supervisora, no se designará a alguien permanente en el grupo de color. Dorothy pregunta por el motivo de tal decisión, y Mitchel le dice que no sabe por qué, que no preguntó por qué. Desde un modelo de trabajo característico del sujeto obsesivo compulsivo (Filippi, 2000), Dorothy posee un gran poder de voluntad, un foco muy intenso en su tarea, su trabajo está muy asociado al deber y al cumplimiento de órdenes. Se la puede ver en la escena en la que, en el momento de descanso, se dirige a la oficina de su supervisora y, obedeciendo a su pedido, termina cargando una pila de cajas pesadas.

Mary obtiene un ascenso para la prueba del prototipo Mercury Seven. Al llegar a la sala de prueba Mary se acerca al prototipo, observándolo embelesada y lo toca. Un grupo de hombres que se encuentran detrás de un vidrio comienzan con la prueba, mientras Mary queda atascada con su zapato de taco en la zona del prototipo. Ante la advertencia de uno de los hombres que comienza con la cuenta regresiva del inicio de la prueba, Mary se quita el zapato y corre hacia donde ellos estaban. El contraste entre el ruido y el viento generado por el prototipo y el silencio y la quietud de la sala de observación es notable.

Algo del orden del pensamiento lateral y la creatividad (Gelaf, 2016) surge en Mary cuando le explica al supervisor por qué la prueba no dio el resultado esperado. Una mezcla seguramente entre sus conocimientos y experiencias –sus pensamientos alineados a la quietud de la observación – pero seguramente también el sobresalto del ascenso, el atasco del tacón, irrupciones inesperadas que hicieron “ruido” en su razonamiento lógico. Un insight que sorprende al mismo supervisor cuando le dice: “Alguien con mente de ingeniero debería ser ingeniero”, refiriéndose a la vacante disponible en el grupo de entrenamiento de ingenieros. Ante la iniciativa del supervisor Mary responde: “Soy una mujer negra, no voy a soñar con lo imposible”.

La resiliencia (Ceccarini, Luongo & Weiss, 2016) que aparece una y otra vez representada en el relato de los personajes de este film, se hace presente en esta escena cuando el supervisor la desafía a Mary contestándole: “Yo soy un judío polaco cuyos padres murieron en un campo de concentración. Y ahora estoy parado bajo una nave espacial que llevará a un astronauta a las estrellas. Creo que podemos decir que estamos viviendo lo imposible”. Finalmente Mary presenta una solicitud para el grupo de entrenamiento de ingenieros pero la misma es rechazada. Mientras almorzaba con sus compañeras en un sector que dice “Sólo personas de color”, Mitchel llega para informarle los motivos del rechazo. Las tres compañeras al verla a Mitchel en ese sector dicen irónicamente “Seguramente está perdida”.

Mitchel dice que la NASA no designa mujeres para el programa de ingenieros y que además Mary no cumple los requisitos de educación, los cuales a partir de ese momento incluían además cursos avanzados en la Universidad de Virginia. Ante las respuestas de Mary, Mitchel se defiende diciendo que sólo cumple órdenes y que deben agradecer tener un trabajo.

Los dichos de Mitchel nos recuerdan los factores vinculantes de la obediencia (Milgram, 1974). En primer lugar, la “responsabilidad flotante” a partir de la cual Mitchel pretende desligarse de cualquier responsabilidad al decir que “sólo cumple órdenes”. Asimismo, Mitchel trabaja en otro edificio y sólo eventualmente se encuentra con Mary o Dorothy, lo cual refleja el factor de “distancia social”. Por último, aceptar o ceder ante Mary o Dorothy implicaría para Mitchel darse cuenta de lo inapropiado de sus acciones desde el inicio, o bien la llamada “paradoja de la acción secuencial”. Luego del ascenso de Dorothy al puesto de supervisora de IBM en el Laboratorio de Computación de la NASA, ella se encuentra en el baño con Mitchel, quien después de alagarla por su trabajo y capacidades, le dice: “Sabes Dorothy, a pesar de lo que creas, no tengo nada en tu contra”.

Liderazgos emergentes, paradojas recurrentes

Aún sin un cargo formal, puede observarse en Mary un estilo de liderazgo transformacional (Ferrari, 2010). Basado en el carisma que inspira a los otros a la atribución de ciertas características en el líder, este estilo de liderazgo se fundamenta en las altas expectativas para la transformación y la participación activa de todos los actores en los procesos de cambio. A partir de un comportamiento desafiante y disruptivo de las normas, Mary presenta al juez sus argumentos para ser admitida en la Universidad de Virginia. Recordemos el diálogo que se establece entre ellos:

Mary:- Usted entiende mejor que nadie la importancia del ser el primero.

Juez:- ¿A qué se refiere señora Jackson?

Mary:- Fue el primero en su familia en servir a las Fuerzas Armadas en la Marina, el primero en ir a la Universidad George Mason y el primer juez estatal que fue designado por tres gobernadores consecutivos.

Juez:- Estuvo investigando.

Mary:- Sí, señor.

Juez:- ¿Cuál es el punto?

Mary:- El punto es su señoría que ninguna mujer negra en Virginia ha asistido jamás a una escuela para blancos. Es inaudito.

Juez:- Sí, inaudito.

Mary:- Y antes de que Alan Shepard tripulara ese cohete, ningún estadounidense había ido al espacio, y ahora se le recordará por siempre como el marino de New Hampshire que tocó las estrellas primero. Y yo señor planeo ser ingeniero en la NASA, pero no puedo hacerlo sin tomar clases en esa escuela para blancos y no puedo cambiar el color de mi piel. Así que no tengo más opción que ser la primera. Y no puedo hacerlo sin usted señor. Señoría, de todos los casos que va a presidir hoy, ¿cuál va a tener relevancia en cien años? ¿Cuál lo convertirá en el primero?

En este diálogo se ven reflejadas en Mary sus competencias de liderazgo, cada vez que logra transformarse en el deseo del otro (Filippi, 1998), convertirse en el deseo de ese juez, conocer su pasado, su historia, sus triunfos. Mary demuestra también competencias asociadas a la inteligencia social (Berrios Martos, 2009), relacionadas con la empatía o la capacidad de ponerse en lugar del otro, escucharlo activamente y aprovechar las oportunidades que le ofrece, así como también ciertas habilidades sociales de negociación sinérgica.

También Katherine obtiene un ascenso, en esta organización que debe cambiar para sobrellevar la crisis, a pesar de los dichos de Mitchel cuando llega al sector “computadoras de color” para cubrir los nuevos puestos requeridos: “No pensé llegar hasta aquí abajo”.

El film posee abundantes metáforas de lenguaje audiovisual espacial asociado al poder en las organizaciones [2]. Tanto en el caso mencionado como en el nuevo sector en el que trabajará Katherine, las personas que tienen autoridad se ubican más arriba. Como ejemplo se puede citar la “pecera panóptica” que aloja a Al Harrison, el director del Grupo de Tarea Espacial.

Según Schein (1988), la cultura organizacional se presenta en tres niveles. En un primer nivel superficial se encuentran las producciones que incluyen el espacio físico, el lenguaje, la conducta manifiesta y la tecnología. En un segundo nivel, los valores, dan cuenta de las soluciones propuestas ante los problemas que enfrenta la organización. En este nivel todavía pueden distinguirse los valores de la organización de otros valores. Un tercer nivel, el más profundo, está constituido por las presunciones subyacentes básicas, en el cual los valores han pasado a un plano inconsciente, determinando la conducta y naturalizando la realidad organizacional.

En la entrada del sector del Grupo de Tarea Espacial, Ruth, en adelante la nueva supervisora de Katherine, le advierte que no ha habido otra persona de color trabajando allí y le dice “No me hagas quedar mal”. Mientras le describe a Katherine la vestimenta que puede usar en su nuevo trabajo –la falda debajo de la rodilla, preferentemente sweater en vez de camisa – podemos observar el vestido negro que cubre a la supervisora desde el cuello hasta las rodillas, sin ningún detalle ni relieve.

Algo del orden de lo corporal comienza a asomarse-esconderse, en un juego dialéctico que ubica al género en un primer plano: al terminar la descripción, Ruth dice: “No joyas, excepto un collar de perlas sencillo”. Una frase paradójica que más adelante será refutada por Katherine cuando dice que no puede comprarse un collar de perlas ya que “No le pagan lo suficiente a la gente de color para comprar perlas”.

Katherine ya tiene su credencial, ahora es parte del “Grupo de Tarea Espacial” y podrá desplegar todo su potencial y saber hacer sobre geometría analítica. Sin embargo, esta organización de tipo managerial (Aubert & De Gaulejac, 1993) no tardará en presentarle sus mensajes paradójicos: Ruth le dice que no debe esperar que Harrison sea amable con ella y que no le hable si no le habla pero, al instante, y luego de responder a Harrison que era la nueva empleada le aclara: “Sabe geometría analítica y sabe hablar”.

La paradoja vuelve a presentarse cuando Harrison le pide que verifique los cálculos de Paul Stafford –Jim Parsons, el físico teórico de la serie televisiva The Big Bang Theory – y de otros empleados: el “silbido” del marcador indeleble llama la atención de Katherine, quien al ver sorprendida los documentos con grandes fragmentos tachados que le entrega su compañero le dice que no puede trabajar en lo que no ve. Stafford le responde que sus cifras son correctas y que lo que ha tachado es información confidencial.

Los cálculos de Katherine sobre trayectoria, lanzamientos y aterrizajes fueron desechados una y otra vez: en esta organización todo cambia demasiado rápido y lo útil puede pasar, de un momento a otro, a convertirse en obsoleto. Esto es tan válido para los recursos materiales como para las personas que trabajan en esta organización. La llegada de IBM –International Business Machines- , por ejemplo, pone en riesgo el trabajo de las empleadas llamadas “computadoras”.

Continuando con las paradojas, cuando Harrison le pregunta a Katherine sobre los cálculos de Stafford, ella le responde que no hay certezas. Harrison dice: “Le pido a mis genios que vean más a allá de los números, que busquen a su alrededor, a través de ellos”. A continuación le pide a Katherine que tire sus cálculos a la basura y le aclara que no es un insulto a su trabajo, sino que “así de rápido sucede todo aquí” y que ya no pide disculpas porque se la pasaría haciéndolo.

La NASA se presenta en este film con un modo de organización del trabajo típicamente toyotista (Godio, 2001) en el cual lo más importante es el trabajo en equipo, la creatividad, la innovación y la autonomía. En este tipo de organizaciones, la cultura de la competitividad se impone ante todo, tanto hacia el interior de la organización entre sus propios empleados como hacia el exterior, en este caso la carrera entre dos, tal como la describe Harrison, entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En reunión con sus empleados, Harrison presenta el siguiente discurso:

Les agradezco por quedarse. Estoy seguro de que quieren irse a casa, pero antes les tengo que hacer una pregunta, la misma que me hice todo el camino hasta acá que es: ¿Cómo es que quedamos en segundo lugar en una carrera entre dos (…)? Así que, a partir de ahora sólo necesitan saber dos cosas. Uno, trabajar hasta tarde será una forma de vida. Dos, no esperen que se les paguen las horas extras que tomará alcanzar y rebasar a esos desgraciados”.

La excelencia deja de ser un parámetro, una medida alcanzable, realizable y pasa a convertirse en aquello que “rebasa”, que trasciende todo, aún los cálculos. El sobreesfuerzo se impone a las necesidades y horarios, en un contrato narcisista a partir del cual los sujetos empiezan a vivir cada vez más en función del ideal del yo, en un proceso que llevará a la fusión entre el yo ideal y el ideal organizacional (Aubert & De Gaulejac, 1993). Tal como le plantea Harrison a sus empleados, “Estamos en la pelea de nuestras vidas. No se trata de un paseo divertido (…) Este es nuestro problema.” El soft y el hard organizacional (Aubert & De Gaulejac, 1993) se superponen: por un lado, pertenecer a la NASA, ser un referente para la organización y para la nación; por otro lado, quedarse después de hora, llegar tarde a la casa, esforzarse al máximo en hacer los cálculos una y otra vez.

Sin embargo, el estilo de liderazgo transformacional (Ferrari, 2010) de Harrison, salvará a los empleados y a sí mismo del síndrome del burn out.

Recordemos uno de los diálogos entre Katherine y Harrison:

Harrison: -Tal vez lo planteamos mal, tal vez no sean matemáticas nuevas.

Katherine: -Podrían ser viejas. Algo que analice el problema numéricamente, no teóricamente. Las matemáticas son siempre confiables.

Harrison: -Para ti, sí.

Katherine: -El método de Heuler.

Paul: -Es muy antiguo.

Katherine: -Pero funciona. Funciona numéricamente.

El estilo de liderazgo de Harrison y su reconocimiento al trabajo de los empleados, da lugar a que en este acto de Katherine se exprese una actividad subjetivante (Dejours, 2000) que mediante el aporte de las habilidades tácitas propias del factor humano convierta la falla –las “matemáticas viejas” – en un potencial acercamiento a aquello que es del orden de lo real, que ninguna matemática puede abarcar.

La geometría analítica, a través del método de Heuler, se expresa en el vitraux de la realidad espacial, dejando una huella en Katherine, acrecentando su subjetividad, permitiéndole visibilizarse, expresarse, escribirse como autora de sus informes. Y, al mismo tiempo, Katherine dejará una inscripción en la organización NASA que logrará finalmente orbitar el espacio.

El reconocimiento convierte el sufrimiento en placer (Dejours, 2012) cada vez que Katherine toma la tiza, escribe los cálculos en el pizarrón y encuentra una fórmula, aunque sea transitoria. Tal como ella misma afirmó a sus compañeros de clase –de mayor edad – cuando de niña ingresó al bachillerato, luego de resolver la ecuación a pedido del maestro y explicar el procedimiento de la misma: “Una vez hecho eso, es bastante sencillo”.

Para ella, llegar al espacio es sencillo, porque –con su mente y retomando los dichos de Harrison – siempre estuvo allí.

Apocalipsis

Sin desconocer los logros y avances obtenidos en el transcurso de más de 50 años, si algo puede agregarse a este escrito es que la realidad contemporánea no dista de la realidad ficcionada de aquel entonces: según el Instituto de Estadística de la UNESCO, sólo el 30% de la fuerza laboral mundial que se dedica a I+D (Investigación y Desarrollo) son mujeres (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, 2016).

La participación en campos como los que abonaron Mary, Dorothy y Katherine es aún tan baja que a la fecha se intenta incluir a cada vez más mujeres en las matemáticas, la ingeniería, la tecnología y las ciencias en general. El Proyecto SAGA [3]sigla para STEM and Gender Advancement– es la más reciente iniciativa global de la UNESCO al respecto y tiene por objetivo relevar el estado de situación en materia de brecha de género a nivel mundial y, con estos indicadores, contribuir a la formulación de políticas que fomenten su reducción en los países participantes.

Argentina es uno de los países pilotos en tal proyecto (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, 2016), y con sobradas razones: el propio CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) cuenta con sólo un 25% de mujeres en el nivel superior de la carrera de investigador/a –incrementado del 8% en el que 3 mujeres de cada 4 eran solteras, según los dichos de la Dra. Diana Maffía, Directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires (Luna, 2017), durante el evento “Ser científica y no morir en el Intento. Historias de vida y experiencias profesionales”, realizado en el Centro Cultural de la Ciencia (C3) el pasado 05 de julio del corriente año.

Contrariamente a lo que se entiende desde el sentido común, etimológicamente apocalipsis significa revelación, como correr un velo, desvelar para revelar o mostrar; su connotación no se reduce, además, al terreno religioso.

Desde esta acepción, Hidden Figures es un film netamente apocalíptico. Y ello en tanto des-cubre múltiples dimensiones, de las que señalamos sólo algunas.

En términos políticos, la trama nos confronta con un fragmento de la historia de los segregacionismos y las prácticas discriminatorias –raciales, de sexo, de género, verticales, horizontales, etc.

En términos sociales, nos fuerza a revisar los efectos de tales prácticas en materia de inclusiones y exclusiones a la vida en sociedad y la cotidianeidad de la época, poniendo de relieve la lucha por la preservación de derechos adquiridos y la batalla por la adquisición de derechos vulnerados hasta ese momento.

En términos económicos, nos expone –quizás más sutilmente – a las inequidades e injusticias distributivas y retributivas, tanto como falta de reconocimiento económico por tareas desempeñadas cuanto como brecha salarial –de color y de sexo.

En términos organizacionales, nos obliga a examinar las características de una organización compleja y, situacionalmente, la reconfiguración de puestos, roles, procesos y hasta estructura, al tiempo que se rediagraman las competencias –las requeridas, pero también las devenidas legítimas – y, consecuentemente, la cultura organizacional y la relación con el entorno.

En términos individuales, nos arroja impetuosamente al tránsito por las trayectorias psicosociales de la vida laboral y personal de sus protagonistas, cubriendo el espectro emocional humano que va de las dichas a las frustraciones y de las alegrías a la desesperación.

En términos humanos, nos exige a revisar nuestras prácticas de con-vivencia: ni la llegada a la Luna ni la meta de llegar a Marte tienen sentido alguno cuando se realizan a costa del sojuzgamiento de otras u otros.

Si hay barreras que romper son las de las injusticias, las inequidades, las desigualdades y los incivismos.

No son invisibles: están invisibilizadas.

No son imperceptibles: están ocultadas.

Bibliografia

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Zubieta, E. (2016). La feminización del mercado de trabajo y la inteligencia emocional. En: Filippi, G.; Ferrari, L. & Sicardi, E. (Comp.). Psicología y trabajo, una relación posible. Tomo II (pp. 189-212). Buenos Aires: Eudeba.



NOTAS

[1N. de T.: Casi literalmente, ‘Todos hacemos pis del mismo color’.

[2Una de las autoras de este artículo recuerda haber asistido a una escuela que, originalmente destinada sólo a varones, incluyó más tarde a mujeres, a pesar de lo cual los mingitorios permanecían en todos los baños, aún en aquellos que luego fueron destinados a las mujeres. Este aspecto edilicio casi siempre era enfatizado con comentarios sobre la historia de la institución y el origen de la misma asociados al género masculino.





COMENTARIOS

Mensaje de María Laura Napoli  » 29 de octubre de 2017 » marialaura_napoli@yahoo.com.ar 

Estimada Lila,

Agradecemos mucho la devolución sobre nuestro trabajo y tus aportes sobre la complejidad del film.

Carolina y Laura



Mensaje de Lila Almirón  » 5 de agosto de 2017 » Lalmiron@yahoo.com 

Las apreciaciones fundamentadas desde las líneas teóricas enriquecen y desdoblan esta película. Es una, pero sus contenidos implican a varias incluídas como la realidad real. Un grupo de seres humanos complejos y con desarrollos intelectuales superiores que son parte de un proceso histórico social.