por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos
Cátedra I
Profesor titular: Lic. Fariña, Juan Jorge Michel.

Comisión: Nº 10
Prof.: Lic. Domínguez, María Elena.
2do parcial: “Forrest Gump”

Alumnas:
Bevilacqua, Julia.
L.U: 31.195.790
Colizza, Noelia Romina
L.U: 32.756.963/0

Consigna de evaluación

1) Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El muro” de J.P: Sartre. Justifique su elección.
2) Sugiere el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3) Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4) Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5) Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y-si resulta pertinente- el efecto particularista.

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

El presente trabajo, será realizado a partir de la película “Forrest Gump”, centrado en el personaje del teniente Daniel “Dan” Taylor, elección que se justifica en el hecho de que nos permite plantear un circuito de la responsabilidad, y un cambio en su posición subjetiva; como así también otras cuestiones ligadas a los contenidos de la materia.
El teniente aparece en escena cuando el protagonista llega junto a su compañero Bubba a la guerra de Vietnam. Luego de darles las indicaciones indispensables para sobrevivir, relata que su vocación para servir al ejército viene de varias generaciones atrás, dejando en claro que en la guerra o se es inteligente y se hacen las cosas de manera adecuada o se muere. Parece que para este teniente, en guerra sólo cuenta esta posibilidad de optar por una de las dos opciones del binario: vida o muerte.
En uno de los recorridos por los campos vietnamitas, Dan junto a su pelotón es atacado por la nación enemiga. En un primer momento intentan hacer frente al ataque, pero varios de los soldados estadounidenses resultan heridos y algunos muertos, por lo cual emprenden la huida.
Forrest dadas sus características de buen atleta, logra escapar más rápido que los demás, frenándose a partir de darse cuenta que se encuentra sólo, sin la compañía de su fiel amigo Bubba. Vuelve para intentar rescatarlo, y en el camino escucha los pedidos de ayuda de sus compañeros heridos. A medida que los va encontrando, los va cargando hasta la costa, para dejarlos en un lugar seguro.
En una de esas idas y venidas se tropieza azarosamente con la pierna del teniente Dan, quien se opone rotundamente a ser salvado, ya que manifiesta que su deber es morir en el campo de batalla, junto a sus soldados: “déjame, yo no te pedí que me salves, sálvate tú, es una orden”.
Vemos como para Dan se juega su responsabilidad moral, ya que él como teniente, debía quedarse, resistir, o morir junto a los suyos, dejando su vida en el campo de batalla sirviendo a su nación.
En esta escena podemos ubicar el despliegue de los conceptos de azar y necesidad. Fue necesario que Dan sea teniente para formar parte de esta guerra, teniendo a su cargo a soldados. Pero es parte del azar que el teniente sea herido en sus piernas, como así también que Forrest haya sido designado como uno de sus soldados, y que tenga incidencia en lo que el teniente creía que era su destino: Dan estaba seguro de que su vida estaba determinada al igual que su padre, su abuelo, su bisabuelo… a morir luchando.
A pesar de la negativa de Dan, quien en alzas le recuerda constantemente a Forrest que él es la autoridad y que debe respetarlo, este no acata la orden y el teniente queda a salvo del enemigo junto al resto del pelotón herido.
Dan es salvado contra su voluntad, siendo sus miembros inferiores amputados, culpando a Forrest de este estado. Dan se va del campamento militar, y no se sabe más nada de él.
Forrest después de la guerra, comenzó a jugar ping-pong, descubriendo tener una gran habilidad para esto. Luego de verse en escena varios triunfos, es invitado a un canal de televisión neoyorquino, en el cual será reconocido por su labor destacada en un campeonato en Japón. Va a su encuentro a la salida del programa un teniente Dan desmejorado, con un aspecto de vagabundo, viviendo en suburbios, dedicado a la noche y al alcohol. Vemos como su vida queda después de la guerra reducida a ser un teniente retirado por invalidez subvencionado por el gobierno. Sin sus piernas, el no ve otra opción, no puede hacer otra cosa, quedando su cotidianeidad reducida a ese nuevo universo particular.
Era necesario que Dan vaya a esperarlo a la salida del canal, pero es parte del azar de que Forrest haya sido reconocido en la ciudad en la que el teniente residía.
En el encuentro, Dan increpa a Forrest frente a sus logros, en especial por la medalla de honor recibida después de la guerra, de “cómo un imbécil” como él logro recibir el reconocimiento del gobierno. El espectador no se imagina que por la caída accidental de Dan por estar el piso congelado, lo que comenzó como un reproche termina siendo un encuentro donde Forrest decide pasar la noche de año nuevo junto al teniente.
Ubicamos el primer tiempo lógico del circuito de la responsabilidad en la acción que Dan emprende de ir a buscar a Forrest a la salida del canal; “lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los que fue concebida”.
Después de compartir unas horas en un bar, Forrest le comenta su deseo de cumplir con un anhelo de su amigo Bubba, de tener un barco camaronero, y lo invita al teniente a formar parte de su tripulación, a lo cual Dan lo toma con sarcástica ironía, diciéndole que cuando logre ser capitán del barco, el será su primer oficial. Entre risas del teniente se acercan a la barra en la cual se encuentran dos prostitutas conocidas por el mismo.
Estaba todo listo para ser una gran noche, los festejos continuaban en la habitación de Dan, donde se puede ver en un sector a éste en su silla de ruedas con una de las prostitutas sentada sobre él, besándose y tocándose. En el otro extremo de la habitación, la otra mujer intenta besar a Forrest, él cual la rechaza y en el intento de sacarla de arriba suyo, esta cae al piso. La mujer reacciona inmediatamente insultándolo y preguntándole: ¿qué te pasa? ¿Acaso eres un imbécil?
Frente a este calificativo hacia Forrest, Dan saca a la chica que estaba encima suyo, la tira a la cama y dirigiéndose a la otra le dice que no lo llame de esa manera. A pesar de la defensa del teniente, las prostitutas reiteran su insulto hacia Forrest, por lo cual Dan las hecha revoleándoles las botellas de alcohol que tiene a su alcance, pero se cae y termina en el piso boca abajo siendo insultado él también “¿qué te pasa imbécil, te quedaste impotente en la guerra? Él es un imbécil y tu un invalido impotente”
En el tiempo 2 del circuito de la responsabilidad, “el sujeto recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso (…) Las cosas fueron más allá o más acá de lo esperado” . Se plantea a este tiempo como una interpelación, un exceso que permite resignificar el tiempo 1, siempre y cuando esta interpelación de la posibilidad de emergencia de una singularidad.
Podemos situar como segundo tiempo lógico la interpelación que realiza el significante impotente, como un elemento disonante en Dan. Algo de estas palabras le repercuten, un exceso que marca un quiebre del horizonte particular en el que se encontraba inmerso. El ya se sabía inválido pero en esta escena algo va más allá, podemos pensar que vacila su posición como hombre.
“Eso inesperado e impensado que le ha sucedido lo toca de cerca, “realmente” lo toca. No es puro Bla-Bla. Roza lo real (…) De ese roce, que hace marca, la segunda vuelta plantea qué hacer con esa marca, siendo imposible volver ya al mismo punto, ni simplemente repetirlo” . Sin duda Dan no será el mismo después de esta escena, podría haber tomado estas palabras como un simple insulto pero algo de ellas lo Ob-liga a responder.
Antes de llegar al tiempo 3, consideramos importante desarrollar posibles figuras de la culpa en Dan. Podemos situar entre ellas tanto la negación como la proyección, en el sentido de que este en un primer momento culpa a Forrest por haberle salvado la vida y en consecuencia haber quedado en esa situación de invalidez y asimismo increpa a Dios por no haber estado en ese momento en que el pierde sus piernas. Cuando un sujeto utiliza estas respuestas, no es posible que aparezca el efecto sujeto, en relación a esto D´amore nos dice: “Recuerden: si el culpable es el otro yo no soy responsable” . Pero consideramos que para este caso particular, como así también para el recorte que estamos realizando, frente a la interpelación del tiempo 2, no hay culpa tapón.
¿Cómo responde Dan a esta interpelación?
Llegamos a la escena central, que nos permite dar cuenta del cambio de posición subjetiva por parte de Dan, del tercer tiempo lógico del circuito, donde Dan va a el encuentro con Forrest, aceptando ser su oficial a bordo, en palabras del teniente, dando “el primer paso”, “Un sujeto puede pasarse la vida huyendo de sí mismo. Pero existen ciertas circunstancias en las que algo cambia, en las que se encuentra eligiendo" . Dan elije posicionarse no como un invalido sino como un hombre intentando recuperar su vida, ampliando su universo.
Lo que pierde Dan junto a sus piernas, es su potencia para dar un paso mas allá, de la posición intermedia que la guerra lo deja. Recordemos que para él, en el binario, vida o muerte, que era la forma en que se podía salir de una guerra, paralítico no era una opción. La falta de sus piernas, pudo interpelarse a partir de este significante, impotente, algo en su fantasma y en su cuerpo fue conmovido.
El acto realizado en el tiempo 2, quiebra el horizonte moral-particular de Dan resignificando el tiempo 1, permitiendo que una vez que deja de buscar culpables por su estado, Forrest por estar o Dios por no estar en el campo de batalla, puede hacerse responsable subjetivamente, ampliando de esta manera su universo particular, un teniente, nuevamente activo, desplazándose por diferentes partes del barco sin la silla de ruedas, estableciendo una gran amistad con su ahora capitán.
No queremos ser redundantes pero consideramos importante plantear qué es lo que localizamos como cambio en la posición de Dan, él era solo un invalido, sin ningún tipo de cuestionamiento frente a esta situación sino solo desplegando diferentes figuras culpables de lo que le toco en suerte. Cuando se ve interpelado por su posición como hombre junto a su falta de piernas, reacciona pudiendo ser algo más que un sujeto en silla de ruedas. Logra hacer algo con esto que le toco. No podemos obviar, como reflejo de su nueva posición, la escena en que ubicado en un extremo del barco le agradece a Forrest el haberle salvado la vida, y se tira al mar a nadar, flotando mirando el cielo, expresando su cara la felicidad de estar nuevamente con un vital movimiento. A lo cual Forrest responde, que aunque Dan no lo haya dicho en ese momento hizo las pases con Dios; desde nuestro circuito de la responsabilidad hizo las pases con su deseo, volver a sentirse a pesar de la falta de sus piernas, un hombre.
Intentando dar cuenta de la hipótesis clínica para este caso, podemos hipotetizar que esto que Dan pierde de su cuerpo en la guerra adquiere relevancia ya que hace vacilar lo que Dan conceptualizaba como ser un hombre, es decir que la falta de sus piernas lo confronta con la castración. El significante impotente, puede haber actuado como un real imposible de simbolizar.
Nos gustaría ser más ambiciosas en el planteo de la hipótesis clínica, pero el material en torno al personaje nos impide ir más allá de lo desarrollado.

Bibliografía:

- Fariña, Juan Jorge Michel; Gutiérrez, Carlos: “Ética y cine”. Eudeba. 2001.

- Mosca, J.C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

- D´Amore, O: Responsabilidad y culpa. En la trasmisión de la ética. Clínica y deontológica. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

- Salomone, G.Z: “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En la trasmisión de la ética. Clínica y deontológica. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

- Domínguez, M.E.: “Los carriles de la responsabilidad: El circuito de un análisis”. En la trasmisión de la ética. Clínica y deontológica. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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