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Psicología, Etica y Derechos Humanos
2º Parcial

“El discurso deontológico-jurídico plantea la noción de sujeto autónomo, la dimensión clínica de la práctica nos orienta en el sentido de considerar un sujeto no autónomo, sujetado a los avatares de la ley y el lenguaje”
Gabriela Z. Salomone, “El sujeto dividido y la responsabilidad”, en La transmisión de la Etica: clinica y deontologia.

La palabra responsabilidad deriva del vocablo latino respondere. Responsable es aquel de quien se espera una respuesta. La noción y conceptualización de la responsabilidad, la respuesta esperada, derivará de la noción de sujeto puesta en juego. La responsabilidad moral (perteneciente al campo jurídico-normativo) y la responsabilidad subjetiva configuran dos maneras distintas para el sujeto de confrontarse con la responsabilidad. En ambos casos, el sujeto es convocado a responder, pero desde dos posiciones subjetivas diferentes.

En la dimensión de la clínica, hablaremos de responsabilidad subjetiva de un sujeto no-autónomo, sujeto del inconsciente. Por eso, la respuesta esperada no será cualquiera, sino una respuesta a la castración, al agujero en la estructura, a la no-relación sexual. De esto se desprende la distinción entre el síntoma como una respuesta responsable del sujeto, del síntoma que busca completar al Otro. La responsabilidad subjetiva implicará hacerse cargo del deseo.

Forrest Gump (1994)
Sinopsis

El film se inicia con el vuelo de una pluma que revolotea, pasando inadvertida entre la gente, y termina posándose sobre la zapatilla de un hombre (zapatilla que luego se nos presentara como todo un símbolo del protagonista). Él la ve, la levanta, y la guarda cuidadosamente en un libro en su valija. La pluma se nos presenta como un "personaje" trivial, pero sobre el final de la película la vemos como marcando un movimiento cíclico: la película parece terminar donde empezó.
En la parada de colectivo hay un hombre sentado en un banco. una mujer se acerca y se sienta. El hombre empieza a hablar, y se presenta como Forrest Gump. Introducido nuestro protagonista, comienza a relatar la historia que se escenifica en nuestra pantalla.
Cuenta, por ejemplo, que su mamá lo nombró "Forrest" como un personaje que, decía, fue su pariente (y hacía cosas muy particulares), para recordarle que "a veces hacemos cosas que no tienen sentido".
Forrest Gump relata buena parte de su vida a pasajeros que desfilan por la parada de colectivo. Algunos le prestan atención, otros no. Algunos le creen, otros no. El relato de Forrest lleva al espectador a ser testigo de sucesos importantes, complejos, a través de ojos simples e inocentes. La película se desarrolla con ironía, con un tinte de irrealidad-real emocionante.
Forrest empieza a contar su vida desde la escuela primaria. Nos enteramos que, siendo chico, tuvo que usar unos "zapatos especiales", ortopédicos, para enderezar su columna. También cuenta que tenía un coeficiente intelectual más bajo que la norma. La combinación de estas cosas lo convertía en blanco fácil de las burlas de la gente (grandes y chicos) de su pueblo. A pesar de sus "limitaciones", Forrest Gump tuvo una vida exitosa.
Cuenta que, siendo chico, Elvis Presley (aunque él no lo presenta como tal) se hospedó en su casa, y Forrest le enseñó un paso de baile que Elvis se apropió y volvió popular; que conoció presidentes, a John Lennon, que luchó en Vietnam y ganó una medalla de honor: que es millonario.
En su vida llena de eventos, él destaca momentos como su primer viaje en el micro escolar, dónde conoce a quién se convertiría en su amiga, ("my girl", dice), Jenny. Jenny le ofrece un lugar cuando todos se lo niegan, y eso implica el comienzo de una relación que se convierte en un eje, en una referencia para él durante toda su vida.
Quizás la escena más famosa del film sea el momento en el que, aún siendo chicos, Jenny y Forrest están avanzando por un camino, y aparecen detrás de ellos tres chicos en bicicletas que comienzan a tirarle piedras a Forrest Gump. Jenny le pide que corra, y Forrest empieza a moverse, con dificultad, a la mayor velocidad que sus piernas (con los "zapatos" ortopédicos) se lo permiten. En un punto, empieza a tomar velocidad y a doblar sus rodillas, y los metales empiezan a salirse, se rompen. Forrest corre a una velocidad que sorprende a todos los que lo ven pasar. "Desde ese día, si iba a algún lugar, corría!"
Corriendo consigue una beca para la universidad. Juega al fútbol americano durante 5 años, formando parte del equipo de los All-American, y se gradúa. El día de su graduación, le ofrecen enlistarse para el servicio militar y lo hace. Ahí conoce a Bubba (de manera similar a como conoció a Jenny), quien se convertiría en su mejor amigo. Bubba era negro, y fanático de los camarones. Quería ser capitan de un shrimp boat; tenía planes de negocios y sabía todo lo que se puede saber sobre camarones. Más adelante, Bubba le ofrece a Forest ser socios, cuando terminen el servicio, y él acepta; pero Bubba muere en la guerra de Vietnam.
En el ejercito se destaca. Mientras él progresa y tiene éxito (inesperado) en todo lo que hace, Jenny empieza a derrumbarse. Primero la vemos en una revista de pornografía, después cantando desnuda en un bar de mala muerte..Forrest siempre intenta rescatarla, aunque ella le pide que no lo haga. Jenny intenta suicidarse (o se acerca a ello) dos veces durante la película.
Forrest le cuenta a Jenny que lo van a enviar a Vietnam, y ella le dice que si está en problemas no se haga el valiente: que corra. En Vietnam conoce al Teniente Dan, quien será finalmente su socio en el negocio de los camarones, y su amigo hasta el final de la película.
Forrest Gump es campeón de ping pong, habla en un acto en contra de la guerra en Washington DC, conoce gente famosa, corre durante 3 años seguidos, se vuelve millonario. Un día, mientras navega con el teniente Dan, lo llaman diciendo que su mamá está gravemente enferma. Él vuelve a su casa y llega a verla, pero pocos días después ella muere. Luego de este episodio, Jenny vuelve a aparecer en su vida: un día llega a su casa, y se queda viviendo con él durante un tiempo. Una noche Forrest le pide a Jenny que se case con él, y ella lo rechaza. Sin embargo, esa noche se llega a su cuarto, se acuesta con él, le dice que lo ama, y hacen el amor. Al día siguiente, ella huye de la casa antes que Forrest se despierte.
Sobre el tramo final de la película nos enteramos que Forrest está en la parada de colectivo porque recibió una carta de Jenny y viajó a visitarla. En su visita se entera que Jenny es mamá, y para su sorpresa, el nene es hijo suyo. También se llama Forrest. Jenny y Forrest se casan, aún estando ella muy enferma. Finalmente Jenny muere, y Forrest queda a cargo del pequeño Forrest Gump.

Consigna de Evaluación
1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
El muro es un texto de Sartre en el que se plantea la cuestión de la responsabilidad. El relato tiene lugar durante la guerra civil española, una guerra atroz que duró tres años y culminó con el triunfo del franquismo, derivando en una dictadura que se prolongó por 30 años. Está escrito en primera persona; la historia es relatada por Ibbieta, el personaje principal. Éste, habiendo sido capturado y condenado a muerte, pasa su última noche meditando sobre su vida. A medida que pasa la noche, piensa que su vida “es una maldita mentira”. Con la muerte soplándole la nuca, sentado en un sótano esperando simplemente la claridad para terminar con todo, empieza a cuestionarse sobre el valor de todo lo que significó algo en su vida. La gente que quiso, sus ideales..concluye que nada vale, porque se termina. No quiere dormir para no perder “ni dos horas”, pero al mismo tiempo considera que toda su vida es una pérdida, es nada. Todo empieza a parecer una burla, todo pierde sentido, se desdibuja. Ibbieta se descubre mortal. Y esa mortalidad convierte todo en un absurdo.
Al amanecer, se llevan a sus compañeros de “celda”. Escucha los tiros, el fusilamiento..y sabe a la muerte cada vez más cerca. Lo hacen esperar, hasta que finalmente lo llevan a otro cuarto donde lo interrogan y le piden que denuncie el paradero de un lider anarquista: Ramón Gris. La oferta es clara: “su vida por la tuya”.
Durante la noche, Ibbieta se desprendió de su vida. Al reconocerse mortal, de alguna manera murió. El tiempo pierde valor si el destino es siempre el mismo, y más aún cuando ese destino es fin y está cerca. Todo le parece un absurdo: los oficiales, la guerra, Ramón Gris. Ibbieta entiende que todos somos mortales, que esos oficiales, Ramon Gris…todos van a morir, un poco después de él, pero comparten ese destino. Todos somos iguales frente a la muerte, hagamos lo que hagamos durante el camino.
“La cuestión es si el tiempo es el propio, no el del cosmos… (o del Otro)”.
Ibbieta decide mentir para burlarse de ellos. No le importa salvar su vida o la de Ramón Gris, pero miente para burlarse de los oficiales, tan empeñados en algo que no tiene ya valor para él. Sabe que Ramón Gris está refugiado en casa de su primo; sin embargo dice que está escondido en el cementerio. Miente, y dice la verdad. Finalmente, se conjugan necesidad y azar: Ramón Gris se había peleado con su primo, y es capturado en el cementerio.
Ibbieta podría exculparse y refugiarse en el azar. Mencionó el cementerio azarosamente, creyendo que Gris estaba en casa de su primo. “El azar implica incertidumbre y podría estimarse que no habría apuesta sin incertidumbre. Agrego, entonces, ¿cómo habría acto sin el azar, si hubiera pura determinación significante?” (J.C. Mosca, “Responsabilidad: otro nombre del sujeto”, en Etica: un horizonte en quiebra, pag 118). Calcular la libertad de decisión de un sujeto en un momento determinado nos lleva al determinismo y la desresponsabilización. Adhiriendo al determinismo caeríamos en la concepción de un sujeto sujetado a un Otro, en la lógica de la obediencia debida, donde todo es predecible…donde no hay acto posible. No todas las cosas se presentan de modo necesario; el azar permite el componente creativo.
En el caso de Ibbieta, el resultado de su acción lo interpela; tiene que volver sobre sus pasos a ese primer tiempo en el que produjo la acción, y cuestionarse sobre eso. Puede decirse “me equivoqué”, “metí la pata”. Culpabilizarse, pero no responsabilizarse. Siendo imposible volver atrás, el sujeto debe posicionarse de alguna manera frente a eso que escapa a lo que creía que sucedería. La responsabilidad subjetiva se juega en la lógica de la castración, implica aceptar el deseo, lo inconciente, ir más allá del yo y aceptar lo que a veces no se quiere aceptar. En Ibbieta podría haber sido el deseo de vivir, que lo llevó al equívoco-acertado.
En la película, el teniente Dan atraviesa una situación en la que debe tomar una posición frente a su deseo. Cuando conoce a Forrest Gump, se presenta muy seguro de si mismo, sabiendose capaz (y capacitado por su filiación) para ser un buen teniente. Sus antepasados fueron militares y murieron en el campo de batalla: por lo tanto, ese es su destino.
Sin embargo, durante una emboscada, el teniente resulta gravemente herido. Forrest Gump entra a la selva buscando a Bubba y encuentra al teniente, lo saca llevándolo a un lugar seguro, y el teniente le reprocha que no lo haya dejado morir allí, alegando que ese era su destino.
El teniente Dan intenta mantener su posición, su decisión de ser teniente y de continuar con su legado: morir con honor, en el campo de batalla. Sin embargo hay un elemento que aparece contrapuesto a su "destino". Es un elemento de necesariedad, físicamente no puede "pararse" en la línea de combate. La fuerza de la determinación de su futuro era tal que la imposibilidad de cumplirlo era imposibilidad de vivir: si no podía ser eso que su apellido nombra, no podía ser nada.
La situación lo empuja a elegir, y en su decisión se elimina el elemento de certeza, la comodidad de la "pre-destinación". Ahí donde la determinación se acaba se abre lugar al acto creativo, mediante una decisión. La responsabilidad subjetiva recaerá, en esa situación, en "desmontar la farsa de un sujeto refugiado en la pereza del destino" (Fariña, The Truman Show, Clase teórica dictada el día 8/11/99)
Ibbieta estaba muerto. De alguna manera había muerto esa noche. Elementos de azar (que Gris haya cambiado de escondite la casa de su primo por el cementerio, y que a él se le haya ocurrido ese lugar; o que Forrest Gump se haya topado con el teniente mientras buscaba a Bubba) que llevan a los personajes a una encrucijada frente a la cuál son llamados a responder, a decidir. Responsabilidad subjetiva que dependerá, en cada caso, de su posibilidad de actuar conforme a su deseo, de crear a partir de la singularidad, modificando el particular de lo establecido, lo (pre)determinado por Otro.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
El circuito de la responsabilidad inicia con un Tiempo 1, que es el tiempo en donde “el sujeto lleva adelante una conducta con un determinado fin bajo el supuesto de que su accionar se agotaría en los objetivos para los cuales fue pensada su conducta” (Fariña, J., “Mar abierto, un horizonte en quiebra” Ética y cine, Buenos Aires, Eudeba). En la película, ubicamos este primer tiempo, inspirándonos en el personaje del teniente Dan, en una escena durante la guerra en Vietnam donde el teniente es herido de gravedad. Su objetivo era (como lo fue el de sus antepasados) luchar con honor, defender a su país hasta la muerte. Esto lo comenta Forrest en la escena en que conoce al teniente: “El teniente Dan conocía su oficio, me alegré de que fuera mi jefe. Venía de una larga tradición militar, alguien de su familia había luchado y muerto en cada una de las guerras americanas. Supongo que tenía que seguir con la tradición.”
El Tiempo 2 del circuito se presenta cuando el universo particular sostenido se resquebraja, provocando la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto que daría lugar al acto. El circuito de la responsabilidad muestra su eficacia en precisamente en la falla del mismo (cortocircuito). Algún indicador en la realidad marca un exceso al particular. La emergencia de esta singularidad denuncia la incompletud del universo previo, con la consecuente caída de los ideales que lo sostenían como universal. Lo que emerge en este tiempo, des-ligado del universo particular, aparece como buscando ser re-ligado o explicado. La novedad, el exceso, la caída de lo (hasta ese momento) inmutable interpela al sujeto, que se ve movido a responder. Tal como lo sostiene J. Fariña, en el segundo tiempo “las cosas fueron más allá –o más acá- de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por unos elementos disonantes. Algo de esta diferencia le pertenece”. En los sucesos de la escena planteada, el segundo tiempo surge cuando el protagonista va a “cumplir su objetivo”. Habiendo sido gravemente herido, el teniente Dan se queda en el piso esperando su muerte en el campo de batalla, junto a sus tropas, llevando a cabo el legado familiar. Lo egodistónico irrumpe cuando Forrest Gump ingresa en la selva buscando a su amigo Bubba. En el trayecto se encuentra con el teniente Dan. Al verlo herido, y a pesar de sus quejas y objeciones, Forrest lo carga para llevarlo a una zona mas segura, fuera de la línea de fuego. El teniente Dan grita “no puedo abandonar mi pelotón, te dije que me dejaras allí” y le ordena repetidas veces que lo baje, sin conseguir que Forrest le haga caso alguno. Finalmente, cuando Forrest lo deja en la playa junto a los otros combatientes salvados, el teniente Dan lo toma de la camisa y le dice: “te dije que no me salvaras, maldita sea”. Parece amenazarlo, anticipando el dilema que le producirá ese cambio de rumbo, reprimiendo quizás su propio deseo de vivir. El teniente Dan había tomado la decisión de asumir la historia de sus antepasados como propia, él sentía que su deber era luchar al igual que lo habían hecho sus familiares, y morir haciéndolo. Cuando falla la ligadura fantasmática, lo real emerge nombrando el objeto de deseo, develando asi la falla en el fantasma.
Al ser salvado, evita su muerte, pero pierde sus piernas. Una noche mientras Forrest duerme el teniente se arrastra hasta su cama, lo tira al suelo y le dice: “Escucha, todos tenemos un destino. Todo forma parte de un plan. ¡Yo debía haber muerto allí con mis hombres! Y ahora, soy un maldito inválido….¿Oíste lo que dije? Me robaste mi destino. Yo tenía un destino, ¡debería haber muerto en el campo de batalla! ¡Con honor! Ese era mi destino. Y tú me lo robaste”. El teniente Dan intenta mantener su posición, su decisión de ser teniente y de continuar con su legado; morir con honor, en el campo de batalla. Recurre al particularismo, se refugia en la culpa de Forrest Gump. No puede enfrentarse a la falta, a la indeterminación que se produce cuando el sujeto es interpelado y llamado a actuar desde su deseo. Habiéndose quebrado su universo particular, debe tomar una decisión. La “decisión”, a diferencia de la elección y opción, ofrece un campo de plena incertidumbre, se trata de una situación en la cual el sujeto no puede hacer cálculo del efecto que implicará su acto. Tras la toma de la decisión, el personaje queda implicado en el campo de la responsabilidad subjetiva, ya no se trata de una responsabilidad del discurso jurídico ni de la responsabilidad moral, sino de una respuesta que supone un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias. Es el momento en donde el segundo tiempo del circuito sobreimprime al primero resignificándolo.
En nuestra hipótesis clínica, planteamos que el teniente Dan se encuentra con su deseo de dejar de ser el portador de ese apellido que lo “obliga” a luchar hasta la muerte. A través de esta hipótesis se abre la potencialidad de un tercer tiempo, el del reposicionamiento del sujeto, donde hay una verificación de la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un cambio, una modificación en su propio particular.
En este tiempo ubicamos al personaje con una postura totalmente distinta ante la vida. Cuando Forrest se compra su barco, el teniente Dan se presenta y le dice, tal como se lo había prometido, que el iba a ser el piloto de ese barco; a medida que va avanzando la película podemos observar como el teniente se va encontrando mas a gusto con la vida que lo espera. Tienen éxito en el negocio de los camarones, y su vida parecía haber tomado un rumbo inesperado, del que él se muestra bastante conforme. En una escena que transcurre en el barco, el teniente Dan le dice a Forrest: “nunca te agradecí por haberme salvado la vida” mira al horizonte y se lanza al océano a nadar. Forrest dice que parece que el teniente Dan ya había hecho las pases con Dios. Esta escena demuestra el cambio de actitud frente a la realidad que atraviesa nuestro personaje, la modificación la realizó desde su particular.
La responsabilidad subjetiva implica una apropiación de lo heredado. “Hacer algo” propio con eso que recibimos, apropiarnos del deseo del Otro. La responsabilidad implica un grado de castración, de límite, de falta. El teniente Dan, finalmente termina por responsabilizarse del lugar en el que se encuentra, y “hace algo” con eso.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

Necesidad y Azar fueron diosas griegas, Necesidad caracterizada como forzosa, rigurosa, exacta, inflexible, fatal, influye en nuestra vida y nos excede, busca relaciones de causa y efecto. Azar, como casual, accidental, contingente, fortuita, es lo no calculado, desconecta la relación causa-efecto. En la escena elegida podemos ubicar elementos de este tipo.
El teniente Dan estaba herido, los elementos de necesariedad presentes en esta situación son que por mas que las heridas se curen, siempre una marca queda, la marca de este personaje es que no puede volver a caminar, por lo que no puede volver a formar parte del servicio militar.
En la escena en que Forrest quiere encontrar a su amigo para salvarlo, se encuentra en la mitad del camino con el teniente Dan que estaba tendido en el medio del bosque entre árboles y humo, este es un hecho azaroso que modificó el trayecto que estaba tomando la decisión del teniente Dan.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
Así como no puede plantearse ética sin moral, no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. La culpa responde al particular, mientras que la responsabilidad subjetiva corresponde a una singularidad. Es necesario que la culpa ob-ligue particularmente una situación para poder ubicarnos en la entrada al circuito de la responsabilidad.
La interpelación subjetiva abre el circuito de la responsabilidad. La culpa se constituye en un camino necesario hacia la responsabilidad subjetiva, ya que ob-liga a responder a la interpelación. “La culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder” (Oscar D’Amore, “Responsabilidad Subjetiva y Culpa”, en La Transmisión de la Etica: Clínica y Deontología, pág. 152). Se presenta la deuda en su doble acepción, económica y moral; de ahí la obligación a responder.
La culpa puede presentarse referida hacia uno mismo, o proyectada hacia otro/s. En el caso analizado, el teniente Dan culpa a Forrest por haberlo salvado de su destino; por haber introducido un elemento de azar en la necesariedad de sus determinaciones. Consideramos que, asimismo, se culpa a él por no haber podido cumplir con el mandato filiatorio, con el deseo del Otro que lo determinaba. Esa culpa lo mueve a responder de alguna manera, desembocando en la posición responsable que asume sobre el final del film.

5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

Universal – Particular – Singular son conceptos lógicos que sirven como herramientas para pensar la Ética. La Ética es una disciplina de pensamiento, no de conocimiento. Allí donde el conocimiento (que nunca es completo) falla; donde el saber no alcanza, adviene el pensamiento. “Saber algo es no tener que pensar en ello. (…) La Ética como disciplina de pensamiento aparece cuando el saber deja de existir” (Ignacio Lewkowicz, Clase Teórica 10/02/04). Lo moral pertenece a la dimensión del saber, pero donde el horizonte moral se quiebra, aparece la Ética. El horizonte moral se desvanece, se quiebra, y hay que pensar: se produce una paradoja que nos convoca a decidir.
En el caso que analizamos, es posible trazar un paralelismo con la situación experimentada por el teniente Dan. Su universo se quiebra al ser herido y perder sus piernas. La falla en el saber nos recuerda que no hay universales. La dimensión de lo moral se mueve entre totalidades, pero siempre se quiebran. Cuando hay Sujeto hay deseo; cuando hay deseo la satisfacción nunca es completa. Ese resto, esa falta, que remite a la castración estructural implica una apelación a la subjetividad para responder a eso. Es necesario realizar un acto creador para dar una respuesta ahí donde hay un vacío, responder a esa pregunta y a ese espacio que no está contemplado en nuestro universo moral, que deviene particular. Lo esperable es una respuesta subjetiva que modifique el propio particular; un acto ético.
El teniente Dan se encuentra ante la necesidad de tomar una decisión. Su universo particular se asentaba en una obediencia filial que se vuelve imposible de cumplir. Evadió su destino. Forrest Gump se cruzó en su camino y evitó que muera como sus antecesores; el acto de Forrest Gump generó un quiebre en sus ideales.
En un primer momento, el teniente se niega a aceptar otro destino que no sea el que él ya había aceptado, el que implicaba caminar sobre las huellas de los hombres de su familia. Aún cuando pierde sus piernas, no puede aceptar otro destino que no sea ese: prefiere morirse, o mejor aún; haber muerto en el campo de batalla. Consideramos que incurre en un particularismo, al intentar incorporar la singularidad de la situación a sus esquemas. En un principio, elige mantener velada la falta, la castración, no quiere saber de eso (aunque lo sabe).
En un segundo momento, decide aceptar la situación. Esa decisión implica un hacerse responsable de su deseo, y eso abre paso al acto creador. No anda sobre huellas que lo pre-determinan, algo pasó y ahora tiene que abrirse su propio camino. Cuando acepta su situación, busca a Forrest (que en ese momento es capitán de un barco) y se convierte en su socio.

Bibliografía

Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.

Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.

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Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

UBA – Facultad de Psicología. Psicología Ética y Derechos Humanos

Parcial domiciliario
Responsabilidad Subjetiva

Titular: Juan Jorge Michel Fariña
Profesores: Carlos Fraimann
Julieta Loza
Comisión: 13
Alumnas: Rivero, Nadia
Risaro, Valeria
Fecha de entrega: 25/10/2010



NOTAS

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