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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra 71

Alumna: Daniela Zavala
L.U: 325594880
E-mail: daniela291086@hotmail.com
Comisión: 18
Profesor Titular :Lic. Juan j. M. Fariña

Ayudante de Trabajos Prácticos: Lic. Perez Michielli, Soledad
2ºcuatrimestre- 2009

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

• Consigne una situación de la práctica profesional, perteneciente a cualquiera de los ámbitos de trabajo del psicólogo, en la que se presente un posible problema ético.
La situación a analizar podrá ser obtenida por diferentes vías: 1) a través de una entrevista a un profesional de la salud mental. En este caso, tenga en cuenta que la situación presentada por el entrevistado no debe tratarse necesariamente de un caso de su propia práctica, sino que puede ser una situación teórica o de terceros. 2) recorte de material cinematográfico o de series televisivas, 3) fuentes literarias.
En todos los casos, es importante que se trate de una situación lo suficientemente desarrollada y compleja que promueva una genuina interrogación y justifique su análisis.

• De acuerdo al método de interrogación de casos empleado en el ejercicio sobre el fragmento de la serie Grey’s Anatomy, interrogue la situación, abriendo la mayor cantidad de posibles cuestiones éticas involucradas.

• Identifique claramente cada una de ellas y elija las más significativas, desplegando las consideraciones que sobre éstas ofrece el Estado del Arte. Tenga en cuenta el aspecto deontológico (código de APA y FePRA) y jurídico de la situación, así como las herramientas conceptuales que permiten su abordaje (bibliografía obligatoria y optativa de los módulos I, II y III del programa de la asignatura).

• Pondere las consideraciones planteadas, con el objetivo de establecer si la situación comporta un problema ético. Justifique su respuesta y establezca cuál es el problema ético identificado.

VIÑETA:

“Hace pocas semanas llega a mi consultorio una adolescente de 17 años, la cual me comenta que había estado yendo a otra psicóloga pero dejó porque según ella “No aguantaba más”.
Le pregunto sobre los motivos por los cuales no había podido continuar la terapia con la profesional que la atendía, a lo cual ella me responde: “Me sentía muy incomoda… era muy agresiva con lo que me decía, no le ponía filtro a las cosas que me decía y no media el impacto que podían tener sobre mi… con decirte que un día hablando sobre mi viejo, me dijo que él “era un inútil”… Ese día algo ya había cambiado. Me iba de todas las sesiones sintiendo que no había sacado nada productivo de esos encuentros”
Seguí preguntándole a la joven acerca de esta última experiencia que había tenido en terapia y qué era lo que a su criterio había sido el causante de que cambiara de profesional para continuar su tratamiento. La adolescente me comentó que su ex psicóloga “se la pasaba hablando de ella”, que siempre se tomaba a sí misma de ejemplo diciéndole cosas tales como “yo a tu edad ya me había ido de mi casa”.
La adolescente también notaba que cada vez que ella refería a algún tema que involucrara a algún hombre, su anterior psicóloga realizaba interpretaciones de manera “violenta” tales como “¡Y si son todos iguales!”, o cuando la joven hablaba de su actual pareja su ex psicóloga siempre insistía en el hecho de que “tenia que dejarlo”.
Según la joven, su anterior psicóloga era la amiga de la madre de su mejor amiga, pero que al momento de comenzar la terapia pensó que esto no iba a interferir, pero me comentó que durante algunas sesiones, su ex psicóloga además de ponerse de ejemplo a ella para explicitar diversas situaciones, también nombraba y ejemplificaba con la madre de su mejor amiga.
La adolescente también me comentó que había tratado de explicarle a su ex psicóloga lo que venia sintiendo en este ultimo tiempo, pero ella adjudicó que todo lo que sucedía en las sesiones tenia que ver con la adolescente y no con ella misma como profesional”.
A partir de esta viñeta se puede dilucidar que la nueva psicóloga a la cual consulta la adolescente, hace mucho hincapié en el tratamiento anterior de la joven, queriendo saber más detalles sobre lo sucedido sin dejar posibilidad a que ella los relate por si misma: ¿Corresponde que la psicóloga actual de la paciente indague sobre el tratamiento anterior? ¿Es posible que indague sobre el tratamiento anterior en beneficio propio, para no cometer las mismas faltas en el nuevo tratamiento? También surge el siguiente interrogante: ¿Cómo manejar situaciones en las que el profesional toma conocimiento de un mal desempeño cometido por otro colega?
Otro punto de inconsistencia se visualiza en la forma libre con que la psicóloga ilustra lo sucedido con su joven paciente al momento de la entrevista:¿Lo hace con el previo aviso y el consentimiento de su joven paciente?
En relación a la situación de la joven con su ex psicóloga los puntos de inconsistencia se pueden observar en el la manera que la ex psicóloga utiliza para expresar sus posibles interpretaciones… o sus propios juicios personales. Cuando la psicóloga anterior de la joven se remite a decirle a la adolescente que su padre “era un inútil”, y además expresando sus interpretaciones con un tono “agresivo” hacia ella: ¿Es correcto que haya sido ella la que haya dicho que el padre de la adolescente “es un inútil”? ¿Debería haber usado esas palabras? ¿Debería haber procedido de otra manera?
Es destacable la presencia constante en la terapia de los juicios de valor de la ex psicóloga de la joven, en casos tales como ponerse a si misma como ejemplo, o dejar traslucir sus posibles problemas personales con el género masculino en frases como “son todos iguales” o que la joven “tenia que dejar a su novio”: ¿Es correcto que durante una intervención terapéutica, el profesional se coloque como ejemplo de la situación? ¿Es correcto que una psicóloga exprese sus juicios personales sobre determinados temas en la terapia?¿Es pertinente que una psicóloga le diga a su paciente qué es lo que éste debe hacer en determinadas situaciones?¿No debería haber guiado al paciente a que el lo descubra por sus propios medios?
Es un punto de inconsistencia destacable el hecho de la relación que la psicóloga poseía con su paciente adolescente. Ambas tienen personas en común, que claramente se hacían presentes en la terapia, como en el caso en que la psicóloga pone de ejemplo a la madre de la amiga de la adolescente. En este caso: ¿Debería, la psicóloga, haber accedido a atender a la paciente, considerando que se trataba de una conocida (amiga, de la madre de su mejor amiga)?
Y por último, podríamos interrogarnos lo siguiente, ¿Ha sido ético el final que ha tenido la sesión terapéutica? ¿La psicóloga no debería haber tomado otras medidas para solucionar las dificultades que surgieron en la terapia?
De acuerdo a lo que plantea el doble movimiento de la ética nos situaremos en el primero de estos para abordar los interrogantes planteados.
Este primer movimiento refiere al transito del los juicios morales al universo de conocimientos disponibles en materia de ética profesional. Supone poner entre paréntesis las concepciones sobre el bien y el mal para situar el problema en una suerte de “Estado del Arte” que da cuenta de los avances alcanzados por la disciplina. Este “Estado del Arte” permite deducir el accionar deseable del profesional ante situaciones dilemáticas de su práctica. Da cuenta del “qué debería hacer y porqué”
El primer movimiento es la dimensión deontológica. Los códigos deontológicos distinguen diversos aspectos de la responsabilidad del psicólogo. Responsabilidades hacia los destinatarios de la práctica, hacia el público en general, hacia la Psicología como profesión y hacia la Psicología como ciencia
Los códigos de Ética son la expresión mas depurada de este movimiento
En relación con el Estado del Arte, analizaremos la viñeta basándonos en los puntos del Código de Ética de la American Psychological Association (2003) y de la Federación Argentina de Psicólogos de la Republica Argentina
La situación presentada en la viñeta implicaría un posible quebrantamiento de los siguientes Códigos Éticos de la APA y de la Fe.P.R.A:
Suponiendo que la psicóloga no haya tenido el consentimiento de su paciente para divulgar la información que figura en la viñeta, entrevemos la posibilidad de que se este quebrantando el Punto 2.4 del Código de la Fe.P.R.A: “Los psicólogos no deben intervenir en asuntos que puedan obligarlos a revelar conocimientos amparados por el secreto profesional. Tampoco les esta permitido usar en provecho propio las confidencias recibidas en el ejercicio de su profesión”.
En el fragmento donde la nueva psicóloga indaga en demasía sobre el anterior tratamiento de la joven podemos encontrar que el Punto 3.1.2 del Código de la Fe.P.R.A se encontraría quebrantado: “Siempre establecerán las relaciones profesionales sobre la base de los principios éticos y la responsabilidad profesional, absteniéndose de satisfacer intereses personales en detrimento de los objetivos por los cuales han sido requeridos sus servicios ”. El fragmento planteado indicaría que las constantes preguntas de la nueva psicóloga podrían ser en beneficio propio, para no cometer los mismos errores por los cuales su nueva paciente abandono su tratamiento anterior.
En relación a los siguientes Códigos de la APA:
Principio A: Beneficencia y no maleficencia: “Los psicólogos se esfuerzan por hacer el bien a aquellos con quienes interactúan profesionalmente y asumen la responsabilidad de no hacer daño”.
Punto 3.04: Evitar el daño: “Los psicólogos toman las medidas razona¬bles para evitar dañar a sus clientes/pacientes, estudiantes, supervisa¬dos, participantes en investigaciones, empre¬sas y otros con quienes trabajen, y para mi¬nimizar el daño cuando éste sea previsible e inevitable”
Podemos observar que con las expresiones de la ex psicóloga en cada una de las sesiones en vez de contribuir al bienestar de su paciente terminaba dándose la situación inversa en donde la joven salía insatisfecha de cada uno de los encuentros terapéuticos.
Además la profesional a la cual la adolescente consultó anteriormente, realizaba interpretaciones que se caracterizaban por ser “violentas” y “sin filtros” lo que implicaría un posible daño en la subjetividad de su paciente.
Otro punto importante de la viñeta planteada sucede cuando la psicóloga expresa su juicio diciendo que “todos los hombres son iguales” o que su joven paciente “debe dejar a su novio”. Se podría inferir la presencia de un juicio de valor por parte de la psicóloga que puede remitir a algún problema personal que esta misma haya tenido en relación con este tema.
Esto se apuntaría al Punto 2.06 del Código de la APA: Problemas y conflictos personales: “(a) Los psicólogos se abstienen de iniciar una actividad si conocen o deberían conocer que existe una posibilidad considerable de que sus problemas personales les impidan desempeñar sus actividades laborales de manera competente.
(b) Cuando los psicólogos advierten problemas personales que pueden interferir en el correcto desempeño de su trabajo, toman las medidas adecuadas, tales como consultar u obtener ayuda profesional, y determinan si deberían limitar, suspender o concluir sus tareas laborales. “
Tal como expresa este punto del Código la psicóloga debería haber alertado sobre esto y consultar y lograr dejar de lado sus problemas personales en cada una de las sesiones.
Teniendo en cuenta que la ex psicóloga pertenece al entorno cercano de la adolescente, podríamos relacionarlo con el Código 3.1.7 de la Fe.P.R.A: “Los psicólogos no aceptarán como consultantes a personas con las cuales han mantenido vínculos sexuales, afectivos, comerciales, laborales o de otra índole que pudieran afectar de manera negativa el objetivo primordial de su práctica”
En relación al último interrogante sobre la finalización de la terapia, el Código ético de la APA dice: “Punto 10.10: Finalización de la Terapia :”(a) Los psicólogos terminan un tratamiento cuando es razonablemente evidente que el cliente/paciente no necesita más el servicio, éste no le es beneficioso o está siendo dañado por su continuación”
En relación a esto, la ex psicóloga podría haber tomado otras medidas para solucionar el conflicto.
María Elena Domínguez en “El acto de juzgar entre el dilema y el problema ético” (2007) explica que “El problema ético si bien convoca al sujeto a responder –circunscribiendo la responsabilidad- no sitúa en su centro un dilema y sus alternativas, sino un asunto sobre el que hay que tomar la palabra, sobre el que hay que legislar en resguardo de lo singular. De este modo, no podrá situarse allí exclusivamente en el despliegue del eje Particular y el conocimiento disponible en la materia, “el estado del arte” que sí aparece socorriendo en el quehacer al dilema y sus inconsistencias, sino que por el contrario se tratará del acto mismo de legislar”
De acuerdo a lo expuesto anteriormente, podemos concluir que la situación presentada conforma un problema ético, ya que se observa que ambas psicólogas no se encuentran bajo una situación en la cual se le presentan dos caminos para resolverla, tal como seria en el caso del dilema ético. En la viñeta presentada se visualizan fallas en relación a determinados códigos éticos, que denota un mal accionar de las psicólogas. Tanto en la situación de la nueva psicóloga como de la anterior, no se vislumbran situaciones dilemáticas, solo fallas en el accionar de estas profesionales que no dejan de ser perjudiciales para la paciente.
Se puede visualizar un quebrantamiento de los códigos éticos en situaciones tales como: que una psicóloga acepte como paciente a una persona conocida de ella; utilizar una forma de indagar al paciente que apunta más a obtener información en beneficio personal que para el tratamiento del analizado; realizar juicios de valor respecto de los dichos del paciente; no haber trabajado en su propio análisis sus conflictos personales lo que propicio que ello apareciera en las sesiones; y por último, una incorrecta finalización del tratamiento.
La sumatoria de estas fallas éticas en el ejercicio profesional conllevan un daño al paciente, tanto con la nueva psicóloga como con la anterior.
Con la primera psicóloga, se puede observar un daño a la privacidad del paciente y como así también el secreto profesional se encuentra quebrantado, en tanto divulga en una entrevista, información sin el consentimiento del paciente.
También podemos observar un inadecuado desempeño profesional que podría llegar a perjudicar al paciente, en el hecho de que la psicóloga utiliza información para su propio beneficio.
En relación a la psicóloga anterior observamos el daño en el hecho de la finalización de la terapia que deja al paciente en una situación de confusión, falta de elaboración de sus conflictos y teniendo que elaborar una nueva situación transferencial con un nuevo analista.



NOTAS

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