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Facultad de Psicología
UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Profesor de trabajos prácticos: Pacheco Mariana

Comisión: 20

Alumno: Fernández Vidal María José

LU: 331546970

Fecha: 10/ 6/2010

e-mail: majis1087@hotmail.com

SEGUNDA EVALUACIÓN
Una mujer mata a su hijo que padece una enfermedad incurable. Tras pasar quince años detenida sale en libertad, y es alojada por su hermana, quien vive junto a su familia en una casa en Francia. “Lo supe desde el principio. Lo sabía. Con los primeros síntomas (…) Me parecía tan lindo, pero veía al pequeño muerto en que se convertiría. Sentí en mi interior un dolor como una mano que me arrancaba el vientre, el corazón, que hurgaba dentro de mí. Entonces me lo llevé. Dijeron que lo secuestré, así es, lo secuestré. Lo crié y lo secuestré… Después nada tenía importancia. Quería ir a la cárcel. De cualquier forma era culpable. Había dado a luz un niño para condenarlo a muerte. No tenía nada que decir.”
La confesión de Juliette le permitirá a Lea comprender lo sucedido con su sobrino, pero la misma no se presenta desde el principio. Lea deberá esperar 15 años, tras descubrir la verdad por azar, para escuchar a su hermana relatar lo sucedido.
Hasta ese momento todos ignoraban los motivos de Juliette, la percibían como la mujer que había asesinado a su propio hijo. Sus propios padres intentaron olvidar su existencia y comenzaron a considerar a Lea hija única.
El análisis de la responsabilidad subjetiva realizado por Eduardo Lazo se centra en el personaje de Juliette. En el mismo se establece como hipótesis clínica, que Juliette se ha condenado a un auto encierro sintiéndose culpable por dar a luz a un niño mortalmente enfermo. Ubicándose como muerta en vida, posicionándose en el lugar en el que el Otro la ha sancionado, al silenciar las circunstancias que la llevaron a anticipar la muerte de su hijo, e imposibilitando el cierre de sentido por parte del otro.
En el circuito de la responsabilidad, el tiempo uno consiste en la realización de una acción, que para el sujeto autónomo que la lleva a cabo, se agota en los fines para los cuales fue concebida. El tiempo dos es el tiempo de la lectura retroactiva del propio acto que el sujeto realiza resignificándolo. Será el tiempo tres, el tiempo de la respuesta, del efecto sujeto.
En términos cronológicos el tiempo 1 antecede al tiempo 2. En sentido lógico el tiempo 2 (tiempo de la interpelación) antecede al tiempo 1 en el circuito de la responsabilidad, permitiendo al sujeto resignificar lo que se jugó en él en ese acto. El tiempo 3 es el tiempo del sujeto dividido, el yo respondiendo por la inconsistencia, por su propio sinsentido. La distancia existente entre el tiempo dos y el tiempo uno, permite la elaboración de una hipótesis clínica sobre aquello de lo que el sujeto es responsable, no en términos jurídicos o morales, sino en el ámbito de la responsabilidad subjetiva. Pero la misma será pertinente solo si la distancia existente entre ambos tiempos no es exclusivamente obra de la necesidad y/o el azar.
Entendiendo por azar una arbitrariedad que desconoce causa y efecto, y a la necesidad como aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación, enlazando causa y efecto. Son elementos situacionales que escapan al gobierno del sujeto, circunscribiendo sus grados de libertad. La responsabilidad subjetiva se encuentra en la posibilidad de realizar una elección por fuera de la necesidad y el azar.
En la situación planteada puede pensarse como tiempo uno el silencio de Juliette. La decisión de mantener oculto, silenciado, el motivo por el que mata a su hijo Pierre. Para Juliette este acto se agota en sus propios fines porque intentar explicarlo es buscar excusas y la muerte no tiene excusas.”¿Explicar qué? ¿Explicar qué a quien? Los demás no cuentan” sostendrá.
¿Nosotras no contábamos? Con esta pregunta que Lea le hace a Juliette se inaugura el segundo tiempo. La situación la interpela no es algo que suceda sin mas. El sujeto percibe que su acción iniciada en el tiempo uno fue más allá de lo esperado. “¿Qué hubiesen podido hacer?” se pregunta Juliette frente a Lea. La interpelación retroactivamente la lleva a resignificar su acto. La culpa que siente Juliette por haber dado a luz a un hijo condenado a muerte la confronta con un punto de inconsistencia. Por primera vez Juliette habla, sale del mutismo, del encierro en que se había refugiado, confesando a Lea la enfermedad incurable de su hijo.
En la situación planteada pueden rastrearse como indicadores del azar el modo en que Lea descubre la verdad sobre la muerte de su sobrino. Ante el llamado de su cuñado, e intentando no llegar tarde a su nuevo trabajo en el hospital, Juliette toma su saco dejando caer el poema que su hijo le había escrito en uno de los análisis clínicos junto con una foto suya. Mas tarde la hija menor de Lea encuentra esa foto y jugando
se la lleva a su madre, quien conmocionada ante la imagen de su sobrino, ingresa al cuarto de Juliette y descubre los resultados del análisis. Es producto del azar también que Pierre le escriba un poema a su madre en su propio examen de modo tal que esta lo lleve consigo a donde vaya.
A si mismo, podría pensarse como obra de la necesidad tanto la enfermedad mortal que padecía Pierre como el hecho de que Juliette siendo médica haya reconocido los síntomas de la enfermedad de su hijo. Pudiendo realizarle estudios clínicos sin que otro tuviera conocimiento de los mismos. Sus conocimientos médicos fueron también determinantes para poder aplicarle una inyección mortal.
Podría plantearse como hipótesis clínica que Juliette es responsable de su deseo de continuar viviendo, pero sobre todo de continuar viva en el recuerdo de sus seres queridos. Es responsable del deseo de permanecer presente pese a su ausencia física. “Me olvidaste del todo. Me olvidaste durante todos estos años” Juliette acusara a su hermana de no recordarla, pero paradójicamente parece no poder soportar las demostraciones de que esto no ha sido así. Se aleja de su hermana cuando esta le muestra las anotaciones que ha realizado en su ausencia, en las que día tras día ha escrito su nombre y los días que lleva alejada de Juliette, como un intento de mantenerla viva en su memoria: “Escribía tu nombre y los días desde que te habías ido. Me dirás que solo eran unos segundos, unas cuantas letras y unas cifras. Pero en esos momentos pensaba en ti. Cada día era como reconstruirte”
Se aleja también de su madre tras aceptar visitarla, en una residencia en la que estaba internada, sabiendo que tenía problemas de memoria y no reconocía a nadie. Cuando su madre la reconoce como su hija y la abraza, Juliette huye de la clínica.
Este deseo puede rastrearse en otras afirmaciones, como cuando Juliette le confiesa a Michel (amigo de Lea y pretendiente de Juliette) su pesadilla mas frecuente en los días previos a su salida de la cárcel: “cruzaba la puerta con mi maleta y estaba en medio de la nada. No había nada, solo el vacío. Pensé qué me negaría a ver a Lea, porque era parte de una vida que había muerto (…) decidí volver por ella”
Deseo que puede pensarse también en relación a la canción de piano que Juliette le enseña a su sobrina y que cantaba con Lea cuando esta era pequeña, cuya letra dice “hace mucho que te quiero y nunca te olvidare”
El sujeto que adviene en el tiempo tres no es el mismo que el del tiempo uno. Se trata de un sujeto que puede dar una respuesta que implique un cambio de posición frente a sus circunstancias. Esta transformación no es conciente ni voluntaria, el mismo sujeto es sorprendido en ella. El cambio de posición subjetiva se evidencia en la ultima escena con las palabras de Juliette:”estoy aquí”. Frase destinada a Michel, a Lea (a quien acababa de revelarle lo realmente acontecido) pero sobre todo a si misma. Esta escena puede compararse con un encuentro entre Juliette y Michel, donde luego de que el descubre que estuvo 15 años presa (ignorando los motivos de su detención) intenta acariciarla y ella lo aleja diciéndole “aun estoy lejos”
Se trata de un acto ético en el que el sujeto es producido, ético en tanto singularidad que hace desfallecer al particular previo. Es decir que no se trata de una respuesta moral frente a la exigencia de respuesta del tiempo dos, sino de la responsabilidad frente a la posición subjetiva que permite diluir el sentimiento de culpa. No existe responsabilidad subjetiva sin culpa, pero la culpa puede mantenerse también, evitando el advenimiento del efecto sujeto. El tiempo uno es resignificado a través de la culpa porque la culpa obliga a retornar sobre el acto del tiempo uno y dar una respuesta.
Una de las figuras que puede adoptar la culpa es autorreferencial, expresada en la formula “yo soy culpable”. La autorreferencia culpogena opera permitiendo que el sujeto se desentienda de la responsabilidad. Pagando por lo que no hizo, el sujeto evita responsabilizarse por lo que realmente hizo. Juliette no intenta defensa alguna, se declara culpable de haber matado a su hijo sin informar sobre las circunstancias que motivaron su decisión. Cuando la verdad es descubierta, la culpa se exteriorizara con una nueva forma: ella es culpable por haber parido un hijo enfermo.
El orden jurídico restringe la responsabilidad al ámbito de la intencionalidad conciente, llevando al sujeto a confrontar sus actos y responder socialmente por ellos. La ley establece lo permitido y lo prohibido. La responsabilidad jurídica es una de las formas de la responsabilidad moral. La responsabilidad moral es resultado de los valores socialmente compartidos, decretando en cada situación lo esperable o condenable; es natural, no es producto del consenso. La responsabilidad jurídica en cambio es producto de la sanción social. Es establecida en el marco de la legalidad instituida que otorga el significado de delito a un acto.
En la escena judicial, Juliette es interpelada y tiene la posibilidad de hablar en su nombre respecto de su acto, pero ella mantendrá un silencio inconmovible. Juliette practica la eutanasia con su hijo en un ámbito social que la sanciona como delito, pero en ningún momento durante el proceso judicial intentara reivindicar su acto. No dice nada durante el sumario, ni durante el juicio, tampoco con los peritos, a tal punto que en el informe psicológico se destacaba su mutismo casi total.
La responsabilidad en el campo jurídico se limita a ser castigado o absuelto por un delito que el Estado sanciona. Sin embargo esta interpelación puede propiciar la emergencia de una posición subjetiva, operando como soporte del lazo social, o por el contrario funcionar como un refugio mediante el cual el sujeto se desentiende de su posición de sujeto responsable. El silencio de Juliette se debe a que la muerte de su hijo significaba para ella su propia muerte, la cárcel no representaba un castigo sino un refugio que la “protegia” de la vida que continuaba tras los muros: “En la cárcel colocaba libros al lado de mi almohada, me tranquilizaba tenerlos a mi lado. Eran como una muralla, el mundo estaba del otro lado. Un mundo sin mi que vivía muy bien sin mi”. Esta imposibilidad de asumir, durante la instancia judicial, la responsabilidad por su deseo termina erosionando los lazos sociales: “Los demás estaban vivos y terminas odiándolos por lo que son, simplemente porque están vivos.”
En este sentido puede pensarse que la expresión de Juliette “estoy aquí” da cuenta de su posicionamiento como sujeto responsable de su deseo.

Bibliografía:

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Laso,Eduardo: Delito, culpa y responsabilidad

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