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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología,
Ética y Derechos Humanos

Segundo parcial

Cátedra: Fariña, Juan Jorge Michel
Alumnos: García, Andrea Agustina, libreta: 316950970
Santoni, Hugo David, libreta: 271834160
Comisión: 7
Profesora: Alfano, Adriana
Cuatrimestre: primero
Año: 2010

1)
En el texto “Delito, culpa y responsabilidad” de Eduardo Laso, el personaje sobre el que se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es el de Juliette, quien sale en libertad después de pasar quince años en prisión por haber practicado eutanasia con su hijo, acto condenado por el contexto social penal de la época como asesinato.
Con respecto a la hipótesis que el autor plantea acerca de la responsabilidad subjetiva, nos encontramos con un desarrollo que va construyendo la trama de la película para poder dar cuenta de la misma en Juliette. Así, al comienzo nos encontramos con que la protagonista sale en libertad luego de 15 años de prisión, por haber practicado eutanasia con su hijo. Laso plantea que la protagonista luego de realizar este acto, no reivindica la singularidad del mismo contra el particular de la ley judicial que lo condena de delito, por lo tanto sin presentar argumentos algunos, decide condenarse a prisión, haciendo consistente su lugar de “asesina”. Así, en este primer momento nos encontramos que luego de realizar el acto, la respuesta de Juliette a la interpelación subjetiva por el mismo es la culpa. Sumida en una moral culposa y culpable, al servicio del Superyó cruel, Juliette hace consistente su culpa haciéndose pasar por “madre asesina” y entendiendo su acto como delito; así rehúsa a dar información a sus allegados sobre lo sucedido con su hijo, hace consistente el lugar del Otro que la sanciona como “asesina” cuando afirma haber ido presa por matar a su hijo de 6 años (sin mayor explicación), aparta al hijo de sus familiares durante la enfermedad y silencia los motivos de su acto, y finalmente se coloca en un lugar mortificante de auto encierro. Va a ser necesario el encuentro con la hermana al salir de prisión, el que permita un cambio de posición en Juliette frente a lo sucedido. Así, esta hermana le brinda un espacio en su casa, la aloja, no la juzga sobre su acto, la incluye dentro de un circulo de pares, le ofrece salidas a la cárcel en la que Juliette seguía estando ( la culpa por la muerte de su hijo no se había modificado). Esto permite que ella se vaya corriendo del lugar de “asesina” en el cual se encontraba y hacia consistente, para finalmente poder hablar acerca de lo sucedido con su hijo. Laso nos dice que fue preciso que la protagonista realizara un acto, el de aceptar el lugar que su hermana le ofrecía, salir del lugar de culpable y muerta para el Otro, para dar lugar al advenimiento del sujeto responsable de sus actos, lo cual se pudo observar en la escena final en la Juliette logra relatar por primera lo sucedido a su hermana, saliendo así de la cárcel a la que se había condenado.

2)
El circuito de responsabilidad subjetiva que aparece en la trama del film, esta regulada en los denominados tres tiempos lógicos que se encuentran en el texto de D’amore.
Encontramos un primer tiempo donde el sujeto emprende una acción creyendo que la misma finalizará en el objetivo por el que la emprendió. En el film podemos ubicar esto cuando Juliette da muerte a su hijo, lo cual entiende que terminara con el sufrimiento del niño por su enfermedad.
Este tiempo lógico uno, se origina en un tiempo lógico dos, es decir, ya que éste último interpela al anterior, gracias a que aparece la culpa, podemos dar cuenta de que existió un tiempo uno, el de la acción. Así, la culpa es lo que liga ambos tiempos, dando lugar a la retroacción, al retorno sobre la acción en el tiempo uno, y obliga al sujeto a responder a la interpelación subjetiva.
Ante esta interpelación, dentro del abanico de respuestas posibles, encontramos que Juliette elige la culpa, y es ésta la que, en un primer momento del film, no le permite llegar al denominado tiempo tres. Es decir, que la protagonista responde con la culpa desde el campo de lo particular, juzgando su acto desde lo moral, sin poner en juego su singularidad que la conduciría a la responsabilidad subjetiva; Juliette tapona el surgimiento del sujeto con la culpa. Este sentimiento de culpa insoportable se transforma en necesidad de castigo, por lo cual Juliette decide responder a su acto desde la responsabilidad jurídica, la cual entiende al sujeto como autónomo, responsable de si mismo, es un sujeto de la voluntad y la intención de sus actos, ubicando a la responsabilidad en el plano de la conciencia, dejando por fuera toda motivación inconsciente que pueda determinar el acto. Este sentimiento de culpa intolerable que se exterioriza como necesidad de castigo, nos podría indicar en Juliette una estructura neurótica en la cual el Superyó se sirve del campo jurídico para dar una respuesta moral frente a la interpelación sobre el acto cometido, haciendo así consistente de este modo al Gran Otro, y borrando la posibilidad de surgimiento del sujeto. Es por esto que Juliette decide encontrar en la privación de su libertad y en el aislamiento de su entorno, una primera respuesta frente al acto de asesinato cometido hacia su hijo. Podemos pensar así
que la responsabilidad moral, jurídica, social que condenó su accionar como delito, recorre un camino diferente al de la responsabilidad subjetiva, que siempre que tiene
como base la singularidad del acto del sujeto, la cual no se tuvo en cuenta a la hora de condenar a Juliette. Asimismo, se podría plantear que Juliette no ha podido resolver la
culpa con respecto al acto cometido apelando a la responsabilidad jurídica y a su encarcelación, ya que al salir de la cárcel continua aislándose de su entorno, no desea ver a su familia (no fue ella quien llamo a su hermana para que la vaya buscar a la salida de la cárcel), tiene intentos fallidos de conseguir trabajo, entre otros.
No obstante, encuentra en el vínculo con la hermana, un nuevo escenario que la enfrenta con una nueva posición, un nuevo rol a cumplir. Es así, que podemos ubicar cambios en Juliette; comienza a relacionarse con sus pares en reuniones en que es invitada por su hermana, cumple el rol de tía con sus sobrinas, logra conseguir un empleo, comienza a tener un rol mas activo en la casa de su hermana ayudando con quehaceres domésticos, entre otros. Así podemos observar el comienzo de una nueva respuesta que ahora no se sustenta en lo moral de la ley jurídica y social, sino la posibilidad del advenimiento del sujeto, que se encontraba previamente taponado, lo cual por ejemplo le permite hacer lazo con los otros. Otro aspecto que se puede mencionar, es el hecho de que este cambio paulatino de posición en Juliette da lugar al surgimiento de la angustia; allí ubicamos la escena en la que la protagonista junto con su hermana, decide salir por la noche a un lugar publico, al llegar al mismo Juliette desaparece repentinamente y su hermana la encuentra en la calle llorando, con una gran angustia. Asimismo, ubicamos el surgimiento de la angustia en el momento en que Juliette le cuenta a su hermana acerca de lo sucedido el día del asesinato de su hijo. Citando a Sartre, este postula con respecto a la angustia, que la misma implica una elección por parte del sujeto que es siempre sin garantías, es una elección que deja por fuera todo determinismo que lo excuse, dando lugar así a la constitución del sujeto y a su responsabilidad ante tal elección. Así, podemos observar que esta angustia en Juliette comienza a dar cuenta del advenimiento del sujeto y el deseo puesto en juego en la elección de dar muerte a su hijo.
Allí podemos comenzar a ubicar algo del tiempo tres, que implica la responsabilidad del sujeto por sus actos, los cuales son una decisión tomada por fuera del Otro, por fuera de la ley, la moral, el temor, poniendo en juego la singularidad del sujeto. Este tiempo tres es
ya una dimensión ética; el sujeto se constituye en su acto, es responsable de su puesta en acto, el cual inscribe la dimensión del deseo.
Llamamos éticas a las singularidades que hacen desfallecer los límites de lo particular previo, que si bien se apoyan en él como soporte en el que se realiza lo universal-singular, lo trasciende, va más allá de su supuesta completud (incluir todas las situaciones existentes).
El tiempo tres es una respuesta desde la lógica del deseo al tiempo dos. En el caso de Juliette, salir del lugar de culpable que obtura el advenimiento del sujeto, le permite sostener su acto desde la responsabilidad, y no ya desde la culpa.
La escena donde podemos encontrar el acto ético que da lugar al tiempo tres, se ve reflejada ya al finalizar la película, cuando Juliette por primera vez puede poner en palabras lo sucedido con su hijo, y luego, ante la pregunta del marido de Lea sobre si había alguien en la casa, las dos hermanas se miran y Juliette responde:
_ ¡Si! ¡Acá estoy!...
Se ubica así en otro lugar subjetivo, y es cuando aparece el acto que la funda como sujeto, que la culpa disminuye.

Se podría pensar como hipótesis clínica que en un primer momento Juliette no se responsabiliza por el deseo puesto en juego en el acto de matar al hijo (deseo de dar muerte a su hijo y acabar con su sufrimiento) sino que lo tapona con una respuesta moral, la culpa. Luego en un tiempo lógico posterior comienza a ponerse en juego su propia singularidad ante lo sucedido.
.

3)
Cuando hablamos de necesidad, también nombrada como determinismo material, hacemos referencia a todo aquello que queda por fuera del sujeto, que lo excede, aquello en donde la responsabilidad subjetiva no tiene lugar. En los casos de necesidad encontramos conexión entre causas y efectos.
En el caso de la situación que plantea la película, podemos ubicar como necesidad la muerte, en este caso en relación a su propio hijo. Si entendemos que hay una relación causal entre la vida y la muerte, que todo ser vivo esta condenado a morir, y que esto no es responsabilidad del sujeto, podemos pensar a la enfermedad mortal del hijo de Juliette como determinismo, frente a lo cual una madre no puede mas que acompañar a su hijo en el sufrimiento, pero no por eso prevenir la muerte o peor aun, culparse por la misma.
El azar implica incertidumbre, así como coincidencia o casualidad entre dos hechos o situaciones. En los casos en donde se pone en juego el azar, encontramos una desconexión en la relación causa-efecto.
En la situación planteada en la película, podemos ubicar como azar el hecho de que su propio hijo es el que padece una enfermedad que lo llevará a la muerte.
Juan Carlos Mosca propone que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar, lo cual nos permite ubicar en el caso de Juliette la responsabilidad por el acto de matar a su hijo en esta hiancia entre necesidad y azar, que si bien están por fuera del sujeto, dejan deslizar algo del deseo inconsciente que determina sus actos, y frente a lo cual el sujeto debe responder.
En el caso de Juliette, entre la enfermedad y la muerte inexorable de su propio hijo, el sujeto pone en juego el deseo de terminar con el sufrimiento del mismo, en el acto de practicarle eutanasia.

4)
Pensar en las formas de la culpa, es pensar en dos tipos de respuestas, por un lado las denominadas negación, proyección, formaciones sintomáticas asociadas al sentimiento inconciente de culpa; y por otro lado la respuesta culpógena en donde se alcanza un efecto sustancializador por el goce de la culpa, el individuo se queda anclado en el “yo soy culpable”. Todas estas manifestaciones, están dentro del eje moral, y a la vez son obstáculo para la emergencia del sujeto.
No obstante, no podríamos pensar a la responsabilidad subjetiva sin la culpa, es decir la culpa tiene una doble función, por un lado como motor de la interpelación subjetiva, y a la vez como obstáculo al advenimiento del sujeto, es decir la culpa aparece como tapón y obturador postergando el deseo.
En el caso de Juliette, encontramos una primera respuesta a la interpelación por el acto de matar a su hijo, que refiere al sentimiento inconciente de culpa, el cual se manifiesta como necesidad de castigo, autorreproches, vergüenza. Esto se expresa en el momento en que Juliette decide no defenderse frente a la condena que la lleva quince años a prisión, es decir que apela a la responsabilidad jurídica para responder a su acto, eje moral que obtura la dimensión del deseo.
La aparición de la angustia y la posibilidad de ponerla en palabras, logrará eventualmente un cambio de posición en Juliette, en relación a su deseo, emergiendo allí la responsabilidad subjetiva como el reverso de la culpa.
Podríamos pensar si la responsabilidad jurídica en relación al eje moral, es o no suficiente para lograr una implicación del sujeto en relación a su deseo. En el caso de Juliette, una vez que ella puede posicionarse más allá del eje moral, particular de la situación del acto y la condena, es que surge en ella la responsabilidad subjetiva, dimensión ética y singular.

5)
En lo que respecta al caso de Ibbieta, protagonista del cuento “El Muro” de Sartre, nos encontramos con el circuito de responsabilidad organizado en tres tiempos lógicos. En el primer tiempo ubicamos el momento en el que Ibbieta es interrogado por los falangistas acerca del paradero de su amigo Gris. Si Ibbieta confiesa el paradero de su amigo, los falangistas lo dejaran vivir mas tiempo, no lo ejecutaran en el muro como a los demás compañeros; ante la interrogación, el protagonista responde: _En el cementerio, con la intención de hacerles una jugarreta, engañarlos, hacerles una broma ya que Ibbieta sabia que su amigo se encontraba en la casa de su primo. El tiempo uno se presenta en ambos casos (Juliette e Ibbieta) con la modalidad de la acción, creyendo que termina en el momento en que se cumplen sus objetivos; sin embargo, esto no sucede, sino que se despliega un tiempo lógico dos.
Así, los falangistas se dirigen al cementerio en busca de Gris. Luego de un tiempo, y para sorpresa de Ibbieta, lo vienen a buscar y no lo llevan al muro para matarlo, sino que le perdonan la condena de muerte y se lo llevan a un patio junto con otros detenidos. Aparece allí un tiempo lógico dos, en donde ubicamos el momento en el que Ibbieta se encuentra con el panadero Garcia quien le dice que su amigo Gris había sido encontrado esa mañana en el cementerio y había sido ejecutado. Ante ello el protagonista responde: _ ¿En el cementerio? Allí aparece algo nuevo, la supuesta jugarreta que Ibbieta había realizado intencionalmente fue mas allá de lo que él esperaba, sucedió algo que no había sido planeado, sorprendiendo así al propio protagonista. De este modo, la acción que Ibbieta había emprendido en el tiempo uno, traspaso los limites de los fines por los cuales se había iniciado: jugar una broma a los falangistas; esto lleva a la interpelación del sujeto acerca de lo sucedido en el tiempo uno retroactivamente, se lleva acabo un juicio sobre la acción previamente emprendida, el sujeto se interroga acerca de su acto en el tiempo uno, gracias a la constitución del tiempo dos. Es la palabra de García la que toca el cuerpo de Ibbieta, por lo cual éste empieza a temblar, preguntándose ahora ¿qué quiso hacer cuando hizo la jugarreta?, volviendo sobre su acción. Lo que liga el tiempo dos con el tiempo uno en Ibbieta es la sorpresa, lo inesperado, lo no calculado; en el caso de Juliette es necesaria la formación de la culpa que liga ambos tiempos.
En lo que respecta a un tiempo tres, ubicamos el momento en que Ibbieta responde a esta interpelación: _ ¡En el cementerio!, admirado de lo que allí había sucedido, admirado

por lo que produjo como sujeto de deseo al mismo tiempo que implicándose ante el mismo en el momento en que irrumpe en él una risa que termina en lágrimas. Su deseo se había logrado. Ubicamos aquí la responsabilidad subjetiva de Ibbieta ante su acto, que puso en juego su deseo y dio lugar al advenimiento del sujeto. Asimismo, podemos señalar dos hipótesis clínicas con respecto al deseo llevado acabo en el acto de Ibbieta. Por un lado, el deseo de vivir más tiempo, por lo cual Ibbieta desearía que Gris esté en el cementerio; en la jugarreta a los falangistas queda escondido el deseo de vivir. Por el otro la responsabilidad por la elección de la palabra “cementerio”, que no fue dicha al azar, sino que velaba el deseo de Ibbieta puesto en juego en acto. La expresión “en el cementerio” atraviesa los tres tiempos lógicos en Ibbieta: primero como afirmación (jugarreta), en un segundo tiempo como exclamación en la sorpresa, y en un tercer tiempo como interrogación subjetiva.
En lo que respecta al azar lo encontramos en diferentes situaciones: que Gris estuviera justo en el cementerio; que tanto Gris como Ibbieta debieran tomar decisiones para su supervivencia, Ibbieta por un lado que sabia que Gris estaba en la casa de su primo, por lo tanto dice que esta en el cementerio, y Gris, también pensando en su amigo, no va a la casa de Ibbieta sino que luego de una pelea con su primo, se refugia en el cementerio; y la contemporaneidad entre la burla a los falangistas por parte de Ibbieta y la pelea de Gris con su primo.
En cuanto a la necesidad, ubicamos a los falangistas al momento en que interrogan a Ibbieta por el paradero de Gris, diciendo que “es la vida de Gris por la tuya”.
En comparación con el caso de Juliette el azar y la necesidad podemos imaginarlas en una misma figura, en una misma escena en relación a la enfermedad y muerte inexorable de su hijo; en cambio en Ibbieta el azar y la necesidad las ubicamos en dos escenarios diferentes, una en relación a la presión de los falangistas (Necesidad o determinismo), y otra en relación a Gris y el cementerio (Azar). En el caso de Ibbieta a diferencia de Juliette no encontramos responsabilidad jurídica.



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