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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGIA

Psicología Ética y Derechos Humanos
Fariña, Juan Jorge Michel

Análisis sobre el film Minority Report

Integrantes:
Quiroga, Lucía LU.: 333624230
Prado, Anabella Mariana LU.: 324801550

Comisión 19

Profesor: Perez Ferretti, Eduardo Fernando

Fecha de entrega: 10/06/2010
FICHA TÉCNICA DE SENTENCIA PREVIA

Título original: Minority Report
Año de Lanzamiento: 2002
Duración: 145 minutos
Director: Steven Spielberg
Productor: Walter F. Parkes, Jan de Bont, Gerald R. Molen
Protagonistas: Colin Farrell, Mike Binder, Kathryn Morris, Lois Smith, Steve Harris, Peter Stormare, Tim Blake Nelson, Max von Sydow, Cameron Diaz, Tom Cruise, Samantha Morton.
Guión: Philip K. Dick, Scott Frank, John August
Editor: Michael Kahn
Música: John Williams
País: Estados Unidos
Género: Acción, Aventura, Crimen, Ciencia Ficción, Suspenso
Sinopsis: Washington DC en el año 2054, la policía utiliza una tecnología psíquica para arrestar y enjuiciar a los asesinos antes de que cometan su crimen. El futuro se puede predecir y los culpables son detenidos por la unidad de élite Precrime, antes de que lleven a cabo sus delitos. Las pruebas se basan en tres seres psíquicos cuyas visiones sobre los asesinatos nunca fallan. Es la fuerza contra el crimen más avanzada, un sistema perfecto.
PARCIAL DOMICILIARIO
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.
1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
En el comentario sobre el film realizado por Michel Fariña titulado La otra decisión se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva sobre el personaje de John Anderton, planteando la siguiente hipótesis: “La obsesión del protagonista por la eficiencia resulta así una obvia fórmula reparatoria de su propia negligencia en la desaparición del hijo.” Dicha hipótesis alude a que el personaje ingresa en el Departamento de Pre-crimen, obsesionado por la eficiencia del sistema, que implica poder predecir los crímenes y de esta manera erradicar los asesinatos, deteniendo al asesino en el momento justo en el que va a cometer el crimen gracias a las premoniciones de los precognitivos.
John ingresa en dicho departamento para poder evitar que sucedan estas cosas, tales como la desaparición de su hijo, frente al sentimiento de culpa inconsciente por la negligencia de su desaparición. La acción maníaca aparece como figura de la culpa que viene a velar la responsabilidad que él tiene en dicha desaparición.
Como principal indicador podemos ubicar el momento en el que John se encuentra frente al supuesto secuestrador de su hijo, y hace una pausa, rompe con el mandato, con la premonición, con la consistencia de ese particular y decide no matarlo. Su destino era matarlo, era ser un asesino, pero en el momento de apretar el gatillo se desiste a hacerlo. Y es en ese momento que, sin proponérselo, abre la brecha a lo imprevisible: el secuestrador le pide que lo mate, así su familia cobraría la plata que le correspondía debido a que había sido contratado para hacerse pasar por el secuestrador de Sean pero en realidad no lo era. Es en este momento en que aparece un dato de la realidad, que interpela al sujeto y rompe con lo que estaba establecido, debido a que ya no encuentra un otro para atribuirle la culpa por lo sucedido, incluso la persona que iba a matar no era la responsable del secuestro de su hijo. Es aquí donde se abre la grieta de la responsabilidad subjetiva del sujeto, ¿qué tiene que ver el sujeto en todo esto? ¿cuál es su responsabilidad en lo acontecido?.
A partir de estos indicadores entendemos que queda justificada la hipótesis clínica planteada en el comentario de J. Michel Fariña que refiere a la entrada en el Departamento del Pre-crimen como una manera reparatoria por la negligencia de la desaparición de su hijo.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
El circuito de la responsabilidad está compuesto por un tiempo 1 (en el que el sujeto lleva a cabo una acción con determinados fines, acción que se supone que se agota en sí misma), el cual es confrontado con un tiempo 2 (en el que ocurre algo inesperado, imprevisto en la acción. Interpela al sujeto señalándole un exceso en lo acontecido otrora y propiciando la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal demuestre la incompletud del universo previo). Finalmente puede haber un tiempo 3 (en el caso de que este no exista puede haber otro tipo de respuestas a la interpelación, en las que el sujeto “es” responsable pero “no se hace” responsable subjetivamente, cerrando de esta manera el circuito) en el que se verifique la responsabilidad subjetiva, ¿cómo el sujeto se posiciona frente a lo acontecido?, ¿qué es lo que ha producido como sujeto de deseo? En este último tiempo el sujeto se encuentra en acto no calculadamente saliendo de la situación. La responsabilidad subjetiva jamás es calculada, no podría serlo porque el deseo es inconciente. El tiempo 3 tiene que ver con una respuesta no calculada. El sujeto responde frente al deseo y el sentimiento de culpa se diluye.
De esta manera en la película ubicamos un tiempo 1 en el que John Anderton, ante el secuestro y la desaparición de su hijo Sean de 4 años de edad, comienza a formar parte de un proyecto policial destinado a erradicar crímenes; el Departamento de Pre-crimen. El proyecto permite que, gracias a las premoniciones de los precognitivos, los policías puedan actuar antes del suceso y los crímenes puedan evitarse. En una de las premoniciones es John el perpetuador de un asesinato.
Pero hay algo que va a romper, a quebrantar la consistencia de este particular, en el que todo se puede predecir, en el que el destino está marcado y John está destinado a ser un asesino. En el tiempo 2, este particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja en el instante en que John se encuentra frente al supuesto secuestrador de su hijo. Él estaba dispuesto a disparar, tal cual lo habían predecido los precognitivos; pero en el momento de hacerlo desiste. Es aquí cuando surge lo imprevisible y recibe un comentario de su víctima. Una verdad no prevista, invención de la situación misma. Lo interesante es que John hace algo diferente a lo que estaba destinado. Hay una decisión que quiebra ese destino. Al no matar al supuesto secuestrador de su hijo, se abre una dimensión no prevista. Éste le revela haber sido contratado para hacerse pasar por el raptor. Ante esta revelación John no tiene a quién atribuirle la culpa por la desaparición de su hijo. Un dato de la realidad, algo vivido como ajeno a las certidumbres yoicas, lo interpela, abriendo así la brecha entra la necesidad y el azar, dando lugar a la responsabilidad subjetiva. La empresa que lo obsesionaba se torna inútil. Ese instante de vacilación frente a la acción de matar, esa detención, posibilitó la abertura de una brecha; le devolvió aquello imprevisto (lo no calculado). Rompe con su destino y con la repetición, esto es lo que posibilita el tercer tiempo. Si la posición anterior se reveló como inútil, ¿entonces qué? Él tenía un enemigo inexistente, por lo tanto pierde consistencia lo que él iba a hacer y su destino. Es entonces en este punto donde se abre otra posibilidad.
El problema con el que nos encontramos es que el film dificulta la ubicación de estos tiempos lógicos porque el universo ficcional planteado por la ciencia ficción tiene su propia lógica, lo que nos llevó a cierto forzamiento para arribar a esta conclusión. Por otra parte, la situación planteada se juega en el límite más álgido, el de la desaparición de un hijo, además supuestamente secuestrado por alguien. Haciendo estas salvedades pensamos que se podría ubicar un tercer tiempo en el que el personaje al final de la película se reencuentra con su mujer y realizan juntos el proceso de duelo por el hijo perdido, lloran y expresan cuánto lo extrañan y a su vez esperan un nuevo hijo. Hay un cambio de posición subjetiva, John rompe con la repetición y se va del Departamento de Pre-crimen. Hay una rectificación subjetiva porque ahí no le puede atribuir a ningún otro la culpa por el secuestro de su hijo en los términos en los que él se lo atribuía y asume su responsabilidad en dicho acontecimiento. Aquí nos referimos a la responsabilidad subjetiva frente a la negligencia por la desaparición de su hijo. En este tercer tiempo el sujeto se hace responsable subjetivamente de aquello propio pero no sabido e inconsciente que se jugó en el tiempo 1. Este tiempo se abre debido a que el tiempo 1 no puede ser borrado sino que se trata de cómo se posiciona el sujeto frente a eso. Y en este caso ha modificado su posición, dejando de lado el sentimiento de culpa para responder frente a su deseo, inscribiendo un acto que produce un $.
La responsabilidad subjetiva adviene en tanto John, desconociendo el porqué, se detiene y no mata. Aquello que se desencadena por no haber cumplido con su destino de matar lo interpela. Esto permite retrospectivamente leer el acto mismo de haberse detenido.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
En la escena en la que el niño desaparece, padre e hijo estaban jugando a ver cuánto aguantaba cada uno sin respirar abajo del agua. La pauta del juego implicaba que un determinado tiempo él no iba a ver al hijo (cuando se encontraba bajo el agua y Sean le tomaba el tiempo), y es justo en ese tiempo donde acontece algo: Sean desaparece. En las pautas establecidas para este juego podemos ubicar algo del orden de la necesidad. Pero, ¿por qué ha desaparecido su hijo y no otro niño de la pileta? Esto sólo se lo atribuimos al azar. Causa y efecto se ven desconectados, algo incalculado, imprevisible ocurre. Y bien, ¿cuál es aquí la responsabilidad de John? La responsabilidad se instala en la grieta entre la necesidad y el azar. El campo de determinación no es ajeno a la responsabilidad, hay una posición del sujeto frente a lo sucedido.
John es responsable; no de que haya raptores, pero sí en el sentido de que posiblemente él podría haber previsto algún peligro. Para la culpabilidad inconsciente él es el asesino (“si lo hubiese estado mirando en vez de estar abajo del agua, no lo hubieran raptado”). En cambio para la responsabilidad subjetiva, en esa coyuntura, algo acontece que está más allá del alcance del sujeto.
Del lado de la necesidad ubicamos que John está destinado a ser un asesino. Podemos pensar así las premoniciones como mandatos, ubicando aquí un problema (el destino como mandato). El destino de John era matar al supuesto secuestrador de su hijo pero al no hacerlo, da vuelta su destino y se le revela otra cosa. John está determinado a matar (terreno de la necesidad); al no matar permite que el otro le diga algo que es imprevisible (terreno del azar). Y esto lo posiciona subjetivamente de modo diferente. La responsabilidad subjetiva alude a que uno no puede manejar todas las variables. Aunque él busque toda la vida al secuestrador y lo encuentre hay algo de su propia responsabilidad en la situación. Ese instante perdido de la desaparición de su hijo no lo puede recuperar por más que mate al secuestrador. Aquí está la culpa como el reverso de la responsabilidad. En el hecho de querer matar al supuesto secuestrador, podemos ubicar una figura de la culpa en la que John trata de desligarse de lo que pasa y responsabilizar a un otro. Podemos pensar aquí además de la proyección de la culpa, a la venganza como una variable pulsional en juego.
Como plantea Ariel la castración es encontrarse con el propio silencio. Silencio que habita en uno, silencio ante la falta en ser. John en el momento en que se encuentra frente al supuesto asesino de su hijo y decide no matarlo como estaba determinado, se encuentra con su propia falta en ser. Como plantea Sartre, la angustia es frente a uno mismo. Aún en la situación más extrema siempre hay un margen para decidir. Lo no calculado aparece en esa situación indecidible. Desde Sartre siempre la elección, en el sentido de decisión, es una elección forzada. Es aquí donde entramos en el andanivel de la responsabilidad subjetiva, lo que no se le puede atribuir al azar ni a la necesidad. Así, hablamos de responsabilidad subjetiva en este nuevo posicionamiento de John; es la posición frente a la necesidad, saber hacer con lo que hicieron de uno.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
Encontramos figuras de la culpa tanto en John como en su mujer: él se vuelve maníaco, drogadicto y obsesivo en su trabajo. Ella, por el contrario, melancólica. Diferentes modos de taponar el vacío de la angustia frente a la falta de su hijo, en lugar del duelo correspondiente.
De esta manera podemos ubicar en John una huida frente a un dolor intolerable (el de la pérdida del hijo y la consiguiente imposibilidad del trabajo de duelo por la culpabilidad inconciente). Tanto la manía como la droga y la adrenalina propia del detective, intentan evitar el dolor de un duelo imposible de tramitar, velado a través de estas figuras de la culpa. La negación la podríamos ubicar como la principal figura presente en el personaje.
Pero en el momento en que el sujeto rompe con su destino, cuando decide no matar al supuesto secuestrador de Sean, se abre la brecha entre el azar y la necesidad y la entrada a un posicionamiento subjetivo diferente. Toda su empresa cae, todo lo que estaba montado en su manía se resquebraja. Él no podía evitar que esto ocurra, hay un real que interpela al sujeto; real que devela que hay algo más allí detrás de su manía, su adicción a las drogas, interpelación que invita al sujeto a saber lo que él hace con lo que le sucede. Se encuentra con algo del orden de su deseo, ese real que interpela al sujeto produce un efecto sujeto. Un sujeto dividido el cual es previo a la noción de responsabilidad. Esta interpelación tiene que ver con la culpa en sentido estructural, la cual no es sin angustia. La angustia como tal es angustia de contenido, vacío que uno trata de llenar con algo. En el caso de John figuras de la culpa como la negación, su acción maníaca y su adicción a las drogas. La culpa estructural es una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva. A partir de la noción de sujeto se puede concebir una noción de responsabilidad y no viceversa.
De esta manera podemos ubicar su entrada en el Departamento de Pre-crimen, su acción maníaca como modo de taponar la culpa inconsciente por su negligencia en la desaparición de su hijo, en vez de realizar el duelo posicionándose frente a eso y asumiendo su responsabilidad allí. Aparece la culpa como reverso de la responsabilidad. Culpa atribuida a un otro, acción maníaca que bloquea la elaboración del duelo. De aquí el planteo de la hipótesis: “La obsesión del protagonista por la eficiencia resulta así una obvia fórmula reparatoria de su propia negligencia en la desaparición del hijo.”
Podemos hablar también de la responsabilidad jurídica en el caso de John, lo cual es muy diferente a la responsabilidad subjetiva. La responsabilidad subjetiva introduce una dimensión deseante más allá de la intención y de la pretendida autonomía de la conciencia (lo cual es propia de la responsabilidad jurídica). Es decir, en la responsabilidad jurídica, tienen especial importancia “el principio de razón”• que es ese bien que otorga el sujeto joya (donde los niños, los locos y los embargados por la emoción violenta quedan excluídos) y la intención (conciente), que liga de modo directo la responsabilidad y la culpa. Es la intención, para esta disciplina la que ob-liga a responder. “(…) no podría existir la culpa jurídica sin la responsabilidad objetiva de la razón.”
Como plantea Jinkis “Responsable: aquél de quien es esperable una respuesta”. La respuesta es esperable si no ha sido desresponsabilizado por loco, niño u obediente, etc. De esta manera solo al que es responsable “jurídicamente” se le puede imputar culpabilidad.
En la película, el Departamento de Pre-crimen tiene como castigo social la cárcel. En la “sentencia previa” intervienen jueces que dan aval a la intervención de la policía. Es decir a la persona que va a cometer un crimen en un futuro, se le imputa culpabilidad y se la encarcela, antes de que el crimen acontezca. En este sujeto podemos ubicar responsabilidad jurídica y también responsabilidad subjetiva.
5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).
En ambos casos, el circuito lógico de la responsabilidad está compuesto por los 3 tiempos; emergiendo así una singularidad en situación.
El tiempo 1, en Ibbieta, vela su deseo inconsciente por vivir un poco más. Realiza una jugarreta a los falangistas en relación al paradero de Gris. En el caso de John, vela su deseo inconsciente de poder encontrar y asesinar al secuestrador de su hijo. Y se inicia en el Departamento de Pre-crimen. Así como Ibbieta introduce una broma frente al factor de necesidad planteado por los falangistas: “tu vida por la de Gris” y eso posibilita la puesta en acto de su deseo, John introduce ese intervalo en el que no dispara, frente al destino ineludible de la premonición del crimen, lo que permite que se resquebraje el universo de certezas construido a partir de intervenir en el sistema de Pre-crimen.
El tiempo 2 (el cual interroga al sujeto) interpela a Ibbieta, cuando García lo pone al tanto de que a Gris lo mataron al encontrarlo en el cementerio. Se ve conmovido por el desenlace de los hechos. John se ve interpelado cuando su víctima le devela su verdadera identidad, que es un simple actor. Lo cual desconcierta al personaje. Frente a esto emerge la responsabilidad del sujeto y arroja: por un lado, a Ibbieta como responsable de haber hablado y como responsable por la elección de la palabra “cementerio”. Por el otro, a John como responsable de la negligencia en la desaparición del hijo. En ambos casos, los personajes se encuentran sin proponérselo frente a algo del orden de su deseo, aquello indecible ante lo cual el sujeto tiene que “saber hacer, ahí con el síntoma”, saber hacer con lo que hicieron de uno. Como dice Lacan “la única cosa de la que se puede ser culpable es la perspectiva analítica es ceder en su deseo”; es aquí donde el sujeto al asumir su responsabilidad en la desaparición de Sean, puede duelar por el hijo perdido (respondiendo de esta manera frente a su deseo, dejando de lado el sentimiento de culpa que funcionaba de velo). Cuando se resignifican las palabras (dichas por García y por la falsa víctima) Ibbieta ríe hasta llorar o llora hasta reír y John consigue seguir con su vida, recompone su familia, deja de formar parte del Departamento del Pre-crimen terminando así con la repetición, con su acción maníaca que no posibilitaba la elaboración de ningún duelo. De esta manera, deja que se inscriba algo de esa pérdida, lo que posibilitaría el comienzo de un trabajo de duelo.
Uno y otro se posiciona subjetivamente de modo desigual frente al tiempo 1. Ibbieta, sin darse cuenta dice que Gris está en el cementerio pensando que no lo estaba (aunque no supiera que en realidad sí se encontraba allí). “Ibbieta es responsable, quizás no culpable, pero responsable de abrir la boca, aún en la ignorancia. Responsable de haber deseado vivir. Responsable de querer burlar al Otro, de querer engañarlo, aceptando al mismo tiempo sus reglas, su goce.” Podríamos atribuirle a Ibbieta el secreto deseo de sobrevivir a cualquier precio, aunque sea un corto tiempo. La certeza de no traicionar a Gris funcionaba de manera perfecta para velar su deseo de seguir viviendo, no aparecían indicadores del mismo hasta el tiempo de la interpelación del panadero García. Es en la risa y el llanto del final donde se puede ver un cambio de posición, donde el sujeto asume su responsabilidad allí, responde frente a su deseo.
En John encontramos desde el comienzo los indicadores de la responsabilidad velada (culpa, adicción, obsesión por su tarea, manía, etc.). Aparecen alternativamente dos hipótesis diversas: la de Fariña acerca de la reparación de la negligencia respecto de la desaparición del hijo, que busca atribuirle la culpa a otro. En el momento en que se da cuenta que no puede atribuírsela a nadie, emerge el efecto sujeto. En vez de cerrarse el circuito en figuras de la culpa, surge un nuevo tiempo que brinda la posibilidad de una posición subjetiva diferente.
Y la nuestra, que alude más a la negación de la pérdida del hijo, a un mecanismo del que habla Freud en “Duelo y Melancolía”, que tiene que ver con la no aceptación de la muerte de un objeto de amor, de la falta de objeto, de la castración. Evitar la inscripción de la muerte del hijo (inconscientemente) evitando la realización de otros crímenes. Es esto lo inconsciente que está velado en lo que ubicamos como tiempo 1, y lo que luego irrumpe a la vista cuando se desarma su particular de Pre-crimen.

COMENTARIO
Antes de finalizar este trabajo queremos dejar planteada una insólita paradoja que resignifica al significante de “secuestrado”.
Por un lado, John es un policía que ha sufrido el secuestro de su hijo y mediante el Departamento de Pre-crimen busca evitar que otras personas pasen por la misma situación. ¿Pero a qué precio?
El Departamento de Pre-crimen está constituido en primera instancia por tres personas, a quienes se las llama precognitivas. Estas personas están allí sin su consentimiento, están en un estado que el film mismo define como:”ni muertos, ni vivos; ni muy despiertos pero tampoco dormidos profundamente”. Podemos considerarlas secuestradas por el fin del Pre-crimen.
Por otro lado, no olvidemos que John es el segundo en el mando jerárquico del Departamento, está desde sus inicios allí. Ayudó a fomentar esta nueva estrategia de lucha contra el crimen. Él aceptó o permitió este triple secuestro si bien el fin sea salvar otras vidas. El film no muestra si John es consciente de tal hecho. Pero ¿quién piensa en la libertad y en la subjetividad de los precognitivos? ¿Acaso no tienen derecho a elegir sacrificar su propia vida por los demás? ¿Alguna vida pesa más que otra? ¿Quién elige esta prioridad sobre las vidas?

BIBLIOGRAFÍA

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* Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.



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