Inicio > Acceso Docentes > cuatrimestre 2010 > Hace tanto que te quiero >

por 

Amor y Culpa. Lazo y Ligadura

Quisiera empezar este trabajo, con el momento en que Juliette toma la palabra: “…Luego ya nada tuvo importancia. Deseé la cárcel. De una forma u otra yo era culpable. Había traído al mundo a un niño para condenarlo a morir. Y no tenía nada que decir, y explicar. ¿Explicar qué? ¿A quién? Explicar es buscar excusas y la muerte no tiene excusas. La peor de las prisiones es la muerte de un hijo, de esa no se sale jamás.” Entiendo este discurso de Juliette como un momento en que toma la palabra, por el hecho de que algo la ha conmovido y la ha convocado.
Se produce en este momento final un efecto que produce una ruptura, efecto que divide, que produce una escisión. En este momento se produce un grito por todo lo “no dicho” desde el momento de su acto.
A lo largo del film nos encontramos ante una Juliette ausente, una Juliette que no habla de sí, que no se dirige a otro sin más que silencio, que sólo da pasos, sin caminar. Juliette nos muestra a lo largo del film a un sujeto del silencio que se ha declarado culpable, un sujeto que se encuentra conmovido, que por momentos escucha un ruido estruendoso dentro de sí y que a causa de un llamado de ese Otro, en este caso representado por Lea, su hermana, decide gritar y comenzar a correrse del lugar en que la muerte y la culpa la han ubicado.
Se puede situar, a partir de aquí, un desfasaje, un sujeto que se divide ante la implicancia de su acto. Pareciera poder ubicarse aquí un segundo momento del circuito de responsabilidad subjetiva.
Es aquí donde la acción, ubicada en un primer momento del circuito, será resignificada y puesta en palabras por primera vez. Es aquí donde el relato deja ver una marca, y la decisión de llevar a cabo la muerte de su hijo comienza a desligarse de la culpa, en un intento de ubicar al sujeto más allá de la responsabilidad jurídica y de la ley simbólica.
La acción llevada a cabo por Juliette, muestra un camino sinuoso que va desde la responsabilidad jurídica a la responsabilidad subjetiva, desde una acción moral, hacia un acto ético.
Recorremos de la mano de Juliette el camino de la responsabilidad, y podemos ubicar, casi al final del recorrido, a través de su discurso, que su acción, llevada a término en un tiempo uno, fue movilizada por la culpa, y que en ese momento sólo ha podido ser ubicada del lado de la acción moral. Fue tan grande la culpa que movilizó a Juliette a realizar esa acción que no importó el castigo, y aún más, se lo deseaba. El castigo quizás vendría a apaciguar la culpa, la culpa de haber traído al mundo a un hijo que está condenado a morir. Juliette se declara responsable; el Otro social la declara responsable, entendiendo a esta responsabilidad como responsabilidad jurídica: “La responsabilidad jurídica se plantea en función de la noción de sujeto autónomo, la cual restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia, al ámbito de la intencionalidad conciente. (…) El sujeto autónomo, es el sujeto de la voluntad y la intención.” La ley simbólica quizás, vendría a resguardar a un sujeto bajo su manto de responsabilidad, y sacaría quizás un poco de peso a la culpa, pagando una deuda con quince años de su vida en una prisión. Más tarde, advertimos que no bastaría.
A demás de la culpa, culpa por haber traído al mundo a un niño condenado a la muerte, podemos ubicar en ese primer momento de acción, algo de la necesidad, como aquello determinante de una situación, como aquello donde opera la causa y el efecto sin más. La muerte se ubica como lo inminentemente determinante, y sin dudas, Juliette lo advierte cuando asiente que “explicar es buscar excusas y la muerte no tiene excusas”, ubicando a la muerte como aquello irremediable, ubicando a la muerte como una ley inexorable.
Esto deja ver claramente que su acción fue llevada a cabo por la culpa, culpa que en un segundo momento será puesta en palabras por primera vez, pero se ha refugiado en el campo de la responsabilidad moral, sin poder o sin saber hacer algo allí, con todo eso, más que responder a la pena, al castigo.
Sin embargo, si caminamos de la mano de Juliette y la acompañamos en todo su recorrido, podemos encontrarnos, casi por obra del azar, con una Juliette que de repente tiene sobre sus manos la posibilidad de tomar algo de todo eso y resignificarlo, decirlo hacia un Otro que espera escucharla, hacia un Otro que será respondido desde otro lugar. El azar permite que Lea, hermana de Juliette, descubra la enfermedad de su sobrino y saque casi precipitadamente la razón del crimen que ha cometido su hermana. Ante esto, decide enfrentarla, decide ayudarla a intentar inscribirlo todo de nuevo de una manera distinta, y sin saber que es la voz de un Otro, que le ofrece un lugar a Juliette, empuja a Juliette a la resignificación y la libertad tan esperada, por un poco más de quince años.
Es aquí entonces, donde se ubica el segundo momento del circuito de responsabilidad subjetiva. Juliette decide poner por primera vez en palabras aquello que la muerte ha callado en ella. Juliette da cuenta de los motivos por los cuales ha llevado a cabo el fin de la vida de su hijo. Ha sido una decisión de amor, ha sido una elección ante la muerte, que no permite elegir.
Algo comienza a inscribirse desde otro lugar, la huella imborrable comienza a dar lugar a un nuevo paso, un sujeto comienza a querer correrse del lugar de culpable. Desde este momento, en que Juliette decide gritar sus causas, hablar de su dolor, romper con el silencio, hay un paso que traspasa la línea que separa la responsabilidad jurídica de la responsabilidad subjetiva. El sujeto del inconciente comienza a hablar, seguramente, desde un saber no sabido, a través de la responsabilidad entendida desde una propuesta freudiana: “Responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo.” Lo inconciente comienza a hablar en Juliette cuando afirma que “La peor de las prisiones es la muerte de un hijo, de esa no se sale jamás.” Estas palabras de Juliette dan cuenta del encierro que vivencia en su silencio. Hay signos haciendo símbolo, la prisión no sólo es el castigo a su acción a partir de su autonomía como sujeto, la prisión es también la culpa, la prisión es también la muerte irremediable.
Estas palabras de dolor permiten a Juliette recorrer el camino hacia atrás. La responsabilidad moral y jurídica ya no es un manto oscuro, encubridor, se aleja un poco más del valor simbólico, de la legalidad simbólica. El sujeto se ha dividido, su doble vertiente es un sujeto que ensaya una responsabilidad subjetiva y que intenta mudarse de lugar.
Quizás, si volviéramos entonces al primer momento, podríamos quizá ver a aquella acción juzgada en delito moral, en el espejo de le responsabilidad subjetiva, como un acto ético. El film nos invita a realizar un recorrido en sentido inverso, y a resignificar junto a Juliette la implicancia de su acción, en donde la acción podría ubicarse del lado de un acto ético, ya que “La ética es la posición de un Sujeto frente a su soledad: no la posición en lo social por su relación a los otros, sino la posición de un Sujeto frente a su soledad. Frente a lo que está dispuesto a afirmar, a afirmar y firmar.”
Sin embargo, es interesente destacar en este sentido la reflexión de Eduardo Laso, cuando nos advierte el no perder de vista que el acto es frente a la soledad, pero eso no implica quedarse solo ante todo eso Otro: “La estructura formal del acto implica el pasaje por el momento –que tiene sólo la duración de un instante- de soledad respecto del Otro, momento en el que la decisión pasa a ser soportada por el acto mismo por fuera del Otro social y del Otro del inconsciente (en tanto el inconsciente es el discurso del Otro). Lo que no implica que el sujeto permanezca allí, en dicha soledad –lo cual sería imposible-, ni que el contenido del acto se vincule con el estar sólo.” Es a partir de aquí donde quizás se nos permita arribar a una hipótesis clínica: ante la muerte y la tragedia, el ser viviente queda sin respuesta alguna, pero se sabe que algo habrá que hacer con eso. Juliette hace lo suyo, quizás lo único que pudo: sentirse culpable, presa del dolor, saberse responsable de una sentencia de muerte. Guardar silencio ante un Otro que debiera castigarla por saberse responsable de una sentencia de muerte y de la muerte misma, ya que ninguno que se sienta tan vivo podría haberla acompañado en su prisión de muerte.
Sin embargo, es necesario ubicar que es la culpa “una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva; es una condición sin clibaje. Es la culpa, lo que ob-liga responder.” A pesar de haber cumplido con la sentencia, la culpa sigue operando casi irreparable en Juliette, y la interpelación que se produce a partir de la pregunta y el lugar ofrecido por su hermana Lea, y el azar, la obligará a retornar sobre aquella acción para resignificarla.
Podría plantearse en un horizonte, un tercer momento del circuito de responsabilidad subjetiva, ya que a partir de la interpelación y de haber podido poner en palabras algo de todo lo no dicho hasta ahora, se deja ver que se hace otra cosa con eso. Ahora Juliette se intenta correr de lugar, e intenta emerger otro nombre del sujeto. Juliette se posiciona de una manera distinta hacia un Otro al cual había excluido con su silencio. Ahora comienza a decirle algo de lo indecible, a intentar poner palabras donde antes había un silencio obturante. Intenta salir del lugar de culpable, asesina y muerta, porque un deseo inconsciente de ligadura empuja en ella hacia la elección de la vida con este grito frente al Otro para hacerse oír. Así como Ibbieta sin saberlo es empujado por un deseo de vivir, Juliette da paso con un grito hacia la libertad de esa cárcel de culpa y muerte. Ambos, eligen la vida, ambos se hacen sujeto en su elección. Y así como Ibbieta cae riendo tan fuertemente hasta las lágrimas, Juliette saca sus ojos mojados de la muerte inquietante, para poder ver algo de lo hermoso, como la lluvia deslizada en el cristal. Parece interesante notar que el amor también, inevitablemente, ayuda a ligar, ya que es a partir de un amor fraternal que Juliette es invitada a caminar y a ocupar un lugar distinto. Juliette pareciera ahora, comenzar a desligarse de la culpa que la mortalizaba. Pareciera que una Juliette ausente quisiera dejar de estar allá, para comenzar a estar aquí.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: