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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGIA

PSICOLOGIA ETICA Y DERECHOS HUMANOS
PROFESOR REGULAR TITULAR JUAN JORGE MICHEL FARIÑA

COMISION: 17
PROFESOR: CAREW VIVIANA
ALUMNO: CARDONETTI LEANDRO
L.U: 338794620
PELICULA: HACE TANTO QUE TE QUIERO
COMENTARIO: “DELITO, CULPA Y RESPONSABILIDAD” EDUARDO LASO
FECHA: 08/06/2010

En el siguiente trabajo se realizará una articulación entre el film “Hace tanto que te quiero” (Philippe Claudel) y los temas concernientes a la responsabilidad, las figuras de la culpa y la noción del delito. Dicha película será contrastada con el comentario que de ella realizara Eduardo Laso: “Delito, culpa y Responsabilidad”. Se establecerán también los elementos del azar y la necesidad presentes en la situación planteada por el film y por último se pretenderá una articulación con el caso de “Ibbieta”, personaje del cuento “El Muro”, de Jean Paul Sartre.
Para comenzar diremos que la Responsabilidad Subjetiva como bien explica Gabriela Z Salomone, es aquella que entra en relación con “la vida psíquica” que se configura a partir del sujeto del Inconsciente, y por esto entendemos a aquel sujeto que no es dueño de su voluntad e intención, sujeto “no autónomo” y al cual ubicamos en contraposición al sujeto de la Responsabilidad Moral dentro de la cual se sitúa la Responsabilidad Jurídica (vale aclarar esta cuestión porque recordemos que en este trabajo situaremos la dimensión del delito en donde se pone en juego la cuestión de lo legal, lo judicial, lo jurídico).
Por su parte, Freud nos dirá a cerca de la Responsabilidad Subjetiva que es una “responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de si mismo” y resalta esta cuestión que expresa en “Psicopatología de la vida cotidiana” de que el Inconsciente se manifestaría a través de ciertas formaciones como los lapsus, los sueños, etc. Aquí la acción del sujeto es involuntaria, no encuentra intención lo que hace inevitable pensar en un sujeto como decíamos “no autónomo”. Sin embargo cabe aclarar que Freud responsabiliza al sujeto de aquello que desconoce de si mismo aunque se trate de una responsabilidad distinta a la responsabilidad moral, jurídica o social.
Para terminar de dejar en claro esta noción de “Responsabilidad Subjetiva” (eje central de este trabajo) citaremos un fragmento del texto “El sujeto dividido y la Responsabilidad” de Gabriela Z Salomone: “La responsabilidad subjetiva, en el corazón de la dimensión ética, surge de esa hiancia en lo simbólico que, en tanto campo de indeterminación, llama al sujeto a responder, produciéndolo. El sujeto del que aquí hablamos es el sujeto que situamos como efecto; como efecto de la palabra que lo divide”. Se abre la pregunta entonces: En el film “Hace tanto que te quiero”, ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? En este caso (y en consonancia con el comentario a cerca del film que realiza Eduardo Laso) la respuesta es Juliette, protagonista de la película que recibe 15 años de prisión por ser hallada culpable de asesinar a su hijo. La cuestión es dilemática porque Juliette hacia el final de la película nos cuenta que asesinó a su hijo porque a éste se le había detectado una enfermedad terminal que lo conducía hacia la muerte: “Lo sabia. Con los primeros síntomas… Me parecía tan lindo, pero veía el pequeño muerto en que se convertiría” será la manera en que Juliette le explicará a su hermana Léa el porqué de su decisión. Hablamos de Dilema entonces porque no se trata de un asesinato común, sino de la decisión de una madre que busca aliviar el dolor de un hijo y decide pagar por ello con 15 años de cárcel, pero además, con mucho mas que eso porque ella misma se encierra en un circuito de culpa, se propicia un eterno castigo y crea su propia “cárcel” y no solo por el acto de eutanasia que cometió sino por “haber dado a luz a un niño mortalmente enfermo”.
Como nos enseña Oscar D´Amore, “no hay responsabilidad subjetiva sin culpa”. Es aquí entonces en donde el sujeto del acto coincide con el de la responsabilidad subjetiva, y vemos en Juliette a una madre que Responde, una madre a la que como dijimos, se le presenta un dilema: ver morir a su hijo en un insoportable martirio o cometer la eutanasia que apague el sufrimiento de ese niño. Ahora bien, es interesante lo que rescata Eduardo Laso en el comentario a cerca del film, porque en la película Juliette misma se presenta como una asesina, no pretende en ningún momento reivindicar la eutanasia como alternativa al padecimiento de un ser amado, sino que de su propia boca presenta el acto que realizo de la siguiente manera: “mate a mi hijo de 6 años”. Laso nos explica que a partir de este tipo de enunciados, sale a la superficie una Juliette que “está en este punto aplastada por la culpa de haber tenido que suprimir la vida de su hijo. Peor aun: de haberle antes dado la vida, una vida enferma y condenada al dolor y la muerte”. Aquí vemos la culpa “moralizante”, aquella que no permite elaborar ningún tipo de duelo por esa perdida tan dolorosa y es el tipo de culpa que deja a un sujeto fragmentado e imposibilitado de construir nada en el plano de lo simbólico. Me parece interesante también en este punto destacar aquella cuestión de la culpa como aquella por la cual se debe pagar incluso con el propio cuerpo y digo interesante porque creo que en el caso de Juliette, la culpa por el acto y sobre todo por los modos (fue acusada de secuestrar a su hijo y ella misma acepta esto ya que lo separo de su esposo para verlo morir en su propia soledad y posteriormente al acto no comunicó a nadie, ni a su familia, ni a su marido ni a los jueces, el hecho por el cual decidió matar a su hijo), decía, esta culpa recae sobre el cuerpo de Juliette no solo a partir del encierro carcelario sino también dejándola sin familia, ni hombres que la deseen ni posibilidad de conseguir un trabajo que le permitiese los medios para rehacer su vida.
En lo que atañe al derecho y la Responsabilidad Jurídica cabe destacar que “todo sujeto es responsable de sus actos” y esto es lo que condena a Juliette a 15 años de encierro por cometer eutanasia en un país en donde ésta es considerada un crimen. En este punto la cuestión se presenta bien clara: quien ha cometido una falta a la ley debe pagar por ello. Tiene que ver con eso que se ha denominado “Sujeto Joya”, como aquel sujeto del derecho “dueño y señor de sus actos”.
Para meternos en el Circuito de la Responsabilidad Subjetiva diremos en consonancia con D´Amore que a partir de la operación simbólica de la interpelación subjetiva podemos empezar a clarificar y esbozar todas estas cuestiones de la culpa y sus figuras. Es notorio en la película como emergen las figuras de autorreproches y remordimiento. Juliette se siente la culpable de haber dado a luz a un niño sin expectativas de vida y estas figuras de la culpa dan cuenta de cómo allí hay algo de la responsabilidad pendiente. La interpelación subjetiva entonces, permite la puesta en marcha de la circuiteria de la responsabilidad subjetiva.
En lo referente a la Hipótesis Clínica, al igual que Eduardo Laso, entendemos que Juliette con su acto se condena a una “reclusión perpetua”, pero no se trata tanto del acto de eutanasia en si sino de eso que Laso nombra como: “costado cruel del acto de Juliette” y que tiene que ver con el modo en que la protagonista lleva a cabo la decisión de ahorrarle a su hijo una muerte dolorosa. Lo importante se sitúa en el siguiente punto: Lo condenable no es lo que aparece como primer plano, que es el acto de cometer eutanasia en un país en donde ésta se sanciona legalmente como “asesinato”, sino mas bien el hecho de que Juliette haya decidido tomar esta determinación en soledad, de manera egoísta sin darle la posibilidad a su marido e inclusive a su familia de compartir los últimos momentos con su hijo Pierre. Lo condenable entonces se situaría desde esta óptica como dice Laso en el “apartamiento al niño de su entorno familiar (abuelos, padres, tíos) para quedar a solas con él”.
Otro eje que desarrolla Eduardo Laso es el silencio de Juliette “asegurando el cierre de sentido del Otro: el de filicida.” Y como resalta el autor del comentario, de este modo no solo se condena a la cárcel sino al abandono y a ser considerada una muerta entre los vivos por su propia familia (exceptuando a su hermana Léa que es la que luego de salir de la cárcel la irá a buscar y le dará asilo). De este modo queda claro que Juliette se mata y se castiga simbólicamente al ubicarse en aislamiento con su entorno. Es evidente que hay en Juliette un sentimiento de culpa en donde ella misma se considera la autora (causante) de la enfermedad de su hijo, ella es la que ha dado a luz a un niño para condenarlo a la muerte y solo ella es la responsable de cargar tamaña cruz. A partir de esta culpa, todo pierde valor y el encierro se configura como eterno en el círculo en el que se ve envuelta la protagonista.
Podríamos ubicar como un TIEMPO 1 del circuito de la responsabilidad, teniendo en cuenta que este tiempo siempre remite a una acción conciente y voluntaria que se constituye como una afirmación (Recordemos en el cuento de Sartre la afirmación de Ibbieta tras la pregunta por parte de los Falangistas a cerca de donde estaba Gris, afirmación que configura un Tiempo 1: “En el cementerio”), a la ACCION por parte de Juliette de aislar a su hijo para luego matarlo. En un TIEMPO 2, el tiempo de la interrogación en donde se vuelve sobre la acción del tiempo 1 (En el caso de Ibbieta la pregunta “¿En el cementerio?” donde Ibbieta vuelve sobre su acción en el tiempo 1) ubicaríamos la pregunta de Léa (hermana de Juliette) cuando tras enterarse de lo ocurrido (15 años después del hecho) le dice: “¿Por qué no nos lo dijiste? ¿Por qué?”. Esta interpelación vuelve sobre la acción del tiempo 1, y una vez mas lo que no se le perdona a Juliette es el haber privado a su familia de despedirse también de Pierre y de haberla acompañado a ella en su sufrimiento. Tras la interpelación, Lea le dice “Yo estaba, ¡estábamos!”. Por último, podríamos pensar un TIEMPO 3 (aunque éste no siempre se presente en el circuito de la responsabilidad, lo que si sucede en el caso de Ibbieta y que se puede presentar como la exclamación “En el ¡cementerio!” donde surge la sorpresa, la perplejidad ante lo inesperado) en la última frase de la película en donde Juliette frente a su hermana Léa le dice “Estoy aquí”. Esta frase resulta interesante porque cae de la acción de ese tiempo 1 en donde evidentemente Juliette no estaba en ninguna parte sino solo encerrada en su propio castigo en su propia soledad. El “Estoy aquí” produce cierta perplejidad porque nos da muestras de que a partir de esa enunciación se produce un momento bisagra en donde tal vez Juliette pueda empezar a elaborar su duelo, a dejar de ser una madre que mato a su hijo para pasar a ser una madre que cometió eutanasia con su hijo. Se abre así un horizonte de la cura a partir de un cambio en el mundo simbólico de la protagonista, un cambio que permitirá poner en palabras aquel acto aterrador para poder simbolizarlo.
Para finalizar, destacaremos la cuestión concerniente a la Necesidad y el Azar ya que como explica Fariña, entre éstas se sitúa la responsabilidad.
El azar se nos presenta mucho mas claro en un pasaje decisivo del film en donde una de las hijas de Léa va a la habitación de Juliette y encuentra en el piso una foto de Pierre junto a un poema que éste le había escrito a su madre Juliette en la hoja sobre la cual se esbozaban los resultados que determinaban que la enfermedad que sufría el niño era terminal. Al encontrar la foto, la niña va corriendo hacia su madre para mostrársela y ésta horrorizada la toma y corre a la habitación de Juliette en donde sobre el piso encuentra el papel con los resultados de la enfermedad. La cuestión del azar se despliega aquí y mas si recordamos como el papel se cae al piso, esto ocurre cuando Juliette apurada, toma su abrigo y con éste sin darse cuenta tira el papel con la foto al suelo. Se abre aquí un interrogante: ¿Hay un deseo inconsciente de Juliette de por fin de una buena vez por todas develar su secreto para poder hacer algo con esa trágica historia que la envuelve? Podría pensarse que sí, que si en verdad ella hubiese querido seguir manteniendo el secreto, el papel nunca hubiese salido del cajón (o al menos debajo de la almohada en donde solía guardarlo). El azar hizo que ella deje este papel en un lugar donde justo el movimiento del abrigo lo tirase al piso y vuelve a intervenir al conducir a la hija de Léa a la habitación de Juliette y luego llevarle la foto a su madre lo cual desencadena la posterior interpelación de Léa hacia su hermana.
Finalmente, la necesidad tomada como aquello que escapa a la voluntad humana, como aquello que establece una conexión entre causas y efectos le da ese cierre final a la película combinándose con el azar y que permiten que gracias a la ley de gravedad el papel con los estudios de Pierre cayeran hacia abajo, hacia el piso, allí donde nada se le escapa a todo niño que se pasea libremente por el hogar lo cual como ya dijimos termina dejando entre abierta una puerta para una posible producción del duelo por parte de Juliette de la historia de su hijo.



NOTAS

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