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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Primer cuatrimestre 2010

Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos
Profesor Titular: Michel Fariña, Juan Jorge
Docente: Pesino, Carolina Rut
Comisión: 26
Alumnas: Carrano, Daniela Alejandra DNI.: 33.028.279
Ricchetti, Romina, M. DNI.:32.897.736

1) En el film “Hace mucho que te quiero” de Philipp Claudel el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es el del Juliette, una madre que ha matado a su hijo de 6 años, quien tenía una enfermedad terminal y ha estado presa durante 15 años por tal delito.
En el comentario del film publicado por Eduardo Lazo, éste plantea como hipótesis que Juliette siente culpa por haberle dado una vida de enfermedad y dolor a su hijo, pero el costado cruel del acto de Juliette no es la decisión de ahorrarle a un hijo una muerte dolorosa, sino el modo que lleva adelante tan iniciativa; es decir, apartar al niño de su entorno familiar, para quedarse a solas con él; silenciar todas las circunstancias que llevan a tomar tal decisión, por lo cual es condenada por asesinato, no sólo a la cárcel, sino abandonada y decretada como muerta por casi toda la familia (los padres de Juliette decían haber tenido sólo una hija –Lea, su hermana-). Juliette decide aislarse del mundo, romper con todo OTRO, ubicándose como muerta en vida por duelo, pero también por decisión de no decir nada a los otros, dejándolos ante la ignorancia de lo que pasó. El padre del niño no pudo acompañar a su hijo en sus últimos días, por eso la decisión de testificar contra ella en el juicio y no querer verla más. Toda la familia ignora las circunstancias que llevan a que Juliette mate a su hijo. Más allá de si la familia hubiese aceptado o no la decisión de terminar con el sufrimiento de Pierre, al no saber sobre la enfermedad del niño, ella se asegura de ubicarse en el lugar de madre asesina (tal como ella misma se decreta) con lo que su nombre y recuerdo son prohibidos. Esta falta de información por parte de la familia no es un dato menor, ya que hay diferencia en el hecho de que se crea que un niño fue asesinado por su madre, a que sepan que la madre asumió la dolorosa decisión de que el niño no sufra. Juliette se “encierra” y se “encarcela” articulando el dolor de la pérdida con el castigo de la culpa. Ella debe realizar un acto: decidir si va a dejar caer el lugar de asesina para que advenga un sujeto que pueda sostener su acto desde el lugar de responsabilidad (responsabilidad subjetiva).
Finalmente, creemos que empieza a ocurrir esto cuando, por primera vez, habla de su dolor, de su deseo, de la impotencia ante un hijo condenado a morir, de la envidia y el odio hacia su familia por “seguir viviendo”, hacerse cargo de que ella seguirá viva luego de que su hijo muera e incluso del odio hacia sí misma por haber dado vida a un hijo condenado a morir rápidamente. Así logra salir, no del dolor inconsolable por perder a su pequeño, pero sí de la cárcel a la que, como vimos, ella misma se ha condenado.

2) Podemos pensar el circuito de la responsabilidad en la película de la siguiente manera:
Tal como lo expresa Oscar D’ amore en el capítulo “Responsabilidad subjetiva y culpa” en el libro “La Transmisión de la ética. Clínica y Deontología”, existen tres tiempos lógicos, en el Tiempo 1 podemos ubicar una acción determinada que en el caso de película analizada sería el accionar de Juliette, es decir, matar a su hijo de 6 años de edad, apartándolo de la su familia y callando el motivo de su decisión (la enfermedad terminal de su hijo).
En el Tiempo 2 se pone en marcha el circuito por medio de una interpelación subjetiva que resignifica el Tiempo 1 y facilita una respuesta que, aunque no es considerada Tiempo 3 (responsabilidad subjetiva), responde a la interpelación. Esto lo vemos claramente desde el momento en que Juliette sale de la cárcel y debe reinsertarse socialmente; pero ella no es alguien que reivindique la singularidad de su acto sino que, cuando, por ejemplo, va en busca de un trabajo o los amigos de la hermana le preguntan el motivo por el cual estuvo presa, ella no duda en responder “mate a mi hijo de 6 años”, provocando el rechazo de éstos. Hasta aquí ella se encuentra atrapada en la culpa de haber matado a su hijo, y peor aún, de haberle dado vida a su hijo, una vida enferma y condenada a morir.
El tercer y último tiempo -Tiempo 3- que no siempre se da ya que puede cerrarse el circuito en el mero ser de la culpabilidad y la negación, es el tiempo de la Responsabilidad Subjetiva propiamente dicha. El individuo se interpela resignificando también el Tiempo 1 pero desde el punto de vista subjetivo, se interpela sobre el propio accionar del sujeto y su deseo, haciéndose cargo y responsable subjetivamente de su acto. Este tiempo aparece en el film cuando Juliette por primera vez después de 15 años puede expresarle a su hermana Lea, quien por azar se entera de la enfermedad terminal de su sobrino Pierre y puede comprender el acto realizado por Juliette y todo este dolor y la culpa que ella sentía. A partir de poder hablar sobre lo ocurrido, Juliette puede comenzar a salir de “la cárcel” a la que, como hemos dicho, ella misma se había condenado (“la peor cárcel es la muerte de un hijo. De eso nunca se sale” dice), es decir la culpa que empieza a diluirse a partir de aceptar la responsabilidad subjetiva; que se puede pensar como un “no soy culpable, soy responsable”, responsable de matar a su hijo pero no por odio, sino por amor, compasión para evitarle un sufrimiento mayor y responsable de todos sus deseos.

3) La Necesidad y el Azar son dos coordenadas que se pueden leer en toda situación dada. La necesidad o, también llamada determinación, puede situarse, en la película, en la situación en la que se encuentra Juliette y la enfermedad de Pierre (lo que lleva a que Juliette tome determinadas decisiones). Con respecto al azar implica incertidumbre, es una casualidad, coincidencia, caso fortuito. En la película, el azar está implícito cuando Juliette con su campera tira al piso la foto de Pierre, su hijo, junto con los resultados de los estudios del niño y el poema que él había escrito; y también, cuando su sobrina, la hija más pequeña de su hermana, toma esta foto y se la lleva a su madre, Lea, quien al ver el diagnóstico de Pierre, comienza a averiguar y comprende el acto que había realizado su hermana, y el dolor que tuvo que afrontar al tomar la decisión y aislarse del mundo.

4) Juliette siente culpa por suprimir, o quitarle la vida a su hijo, Pierre, quien frente a una enfermedad, vivirá poco tiempo. Al respecto dice “la peor cárcel es la muerte de un hijo. De eso nunca se sale”, pero, más doloroso aún es, antes, haberle dado una vida enferma, condenada al dolor y a la muerte. En este punto ella está “aplastada por la culpa”. Esto demuestra, como lo expresa Eduardo Laso en el comentario del film, la diferencia entre culpa y responsabilidad y en este sentido la culpa puede ponerse al servicio de lo peor, en tanto borra el acto de su dimensión ética para devenir moral culposa y culpable, que incluye la dimensión cruel del Superyo.
Es más tarde, hacia el final del film que logra comenzar a hablar de su dolor, hacerse cargo de su deseo, es decir, hacerse responsable de su acto. Pero vale aclarar, que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa (así como no hay ética sin moral).
En este punto, tomaremos a Freud, quien dice que “responsable es aquel de quien se espera una respuesta, no digo consciente de lo que hace ni que se hace cargo de lo que dice, sino culpable de lo que hace y dice” (ej.: lapsus, actos fallidos, sueños, etc.). Por esta razón ante la pregunta: “¿debemos asumir la responsabilidad por el contenido de nuestros sueños? Responde: “Desde luego, uno debe considerarse responsable por sus mociones oníricas malas”.
La responsabilidad jurídica es la que da cuenta de las normas y leyes que rigen el accionar de las personas; es un tipo de responsabilidad moral y social, y es particular de una época y una cultura dada. Da cuenta de esto el artículo 34, inciso Primero del Código Penal, que habla de la imputabilidad o inimputabilidad ante determinado acto, a saber:
Art. 34.- No son punibles:
1º. El que no haya podido en el momento del hecho, ya sea por insuficiencia de sus facultades, por alteraciones morbosas de las mismas o por su estado de inconsciencia, error o ignorancia de hecho no imputable, comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones.
En caso de enajenación, el tribunal podrá ordenar la reclusión del agente en un manicomio, del que no saldrá sino por resolución judicial, con audiencia del ministerio público y previo dictamen de peritos que declaren desaparecido el peligro de que el enfermo se dañe a sí mismo o a los demás.
En los demás casos en que se absolviere a un procesado por las causales del presente inciso, el tribunal ordenara la reclusión del mismo en un establecimiento adecuado hasta que se comprobase la desaparición de las condiciones que le hicieren peligroso;

Desde la responsabilidad jurídica Juliette es imputable, por lo tanto responsable y culpable de haber cometido un delito, haber matado a su hijo, por lo que tuvo que cumplir una pena de 15 años en prisión.
Art. 35.- El que hubiere excedido los límites impuestos por la ley, por la autoridad o por la necesidad, será castigado con la pena fijada para el delito por culpa o imprudencia.

5) La primer comparación que podemos encontrar entre el caso presentado de Juliette en la película “Hace mucho que te quiero” y el caso de Ibbieta en el cuento “el muro” es que ambos protagonistas ante la situación que tuvieron que enfrentar, perdieron todo interés por el mundo. A Juliette no le importo el desprecio de su familia, que estos se olvidaran de ella y que la creyeran muerta, no le importó perder todo lazo con el Otro, ya que ella se sentía muerta en vida, ni tampoco el ser condenada a prisión durante 15 años por haber matado a su hijo de 6 años, ya que ella sentía que “la peor cárcel es la muerte de un hijo. De esa nunca se sale”. En el caso de Ibbieta, este también pierde todo interés por el mundo, ya no le interesa, pues su vida ya estaba cerrada, la vida le era ajena, ya no le interesaba su amistad por Ramón Gris, ni su amor por una mujer, ni su deseo de vivir, ni la causa por España. Ibbieta sabía que no iba a delatar a su amigo por lo tanto sabía que iba a morir, entonces decide burlar al Otro, mentir para engañar y reírse de sus secuestradores, en este caso lo que sucede después queda en manos del azar. Por esto podemos decir que en ambos casos los hechos sucedidos se pueden leer desde tres coordenadas: responsabilidad, necesidad y azar, ya explicadas anteriormente. Por último podemos decir que ninguno de los dos protagonistas es inocente, Juliette cometió un asesinato, pero ella lo hizo por amor y no por odio, es responsable de su acto, pero no “culpable”. Lo mismo sucede con Ibbieta ya que este termina por delatar a su amigo, sin saberlo, por lo que es responsable, pero él no tiene la “culpa” de que su amigo se peleara con sus primos y se fuera de la casa de estos, donde se escondía, y haya ido al cementerio a ocultarse (azar). En este punto podemos citar a Lacan (en “La ciencia y la verdad”): "De nuestra posición de Sujeto somos siempre responsables...el error de buena fe es entre todos el más imperdonable”
Bibliografía:

- Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

- Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.

- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

- Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.

- Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.

- Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

- Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

- Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

- Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

- Internet:

http://www.eticaycine.org/Hace-tanto-que-te-quiero

http://www.justiniano.com/codigos_juridicos/codigo_penal.htm



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