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- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Cátedra I: Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Fariña

Comisión: 24
Prof.: Lic. Ollier Alejandro
Fecha de entrega: 10/06/10

Alumnos:
Godoy Pérez, María Belén LU: 334899000
Romeo, Caterina LU: 338777490

Responsabilidad subjetiva, figuras de la culpa y responsabilidad jurídica
El presente trabajo despliega un análisis del film “Hace mucho que te quiero” (“Il y a longtemps que je t’aime”), dirigida por Philippe Claudel y estrenada en el 2008. Se pretende articular dicho film con los conceptos teóricos vistos en la materia.
La protagonista de la película, Juliette, es presentada al espectador como una mujer fría, apática, que no duda en proclamarse ante los demás como la asesina de su propio hijo de seis años. Sin embargo, nada dice sobre los motivos de esta decisión; ante la enfermedad terminal de Pierre, su hijo, ella decide finalmente poner fin a su sufrimiento por medio de la eutanasia.
Ahora bien, dado el contexto en el cual se da la película (Francia, posiblemente en épocas actuales), este acto realizado por la protagonista no puede más que ser penado, puesto que dicho acto no está permitido. Al decir de Laso, este acto es determinado como delito por el Otro social epocal, es decir, por el sistema judicial y policial.
De este modo, podría considerarse el concepto de responsabilidad jurídica, puesto que el personaje cometió esa acción de forma enteramente conciente, haciendo uso de sus facultades mentales y estando al tanto de las leyes judiciales. Por lo tanto, para la Ley es un sujeto imputable, capaz de responsabilizarse y responder por sus acciones y decisiones.
Cabría considerar qué hubiera sucedido si Juliette no hubiera optado por el silencio y, en cambio, hubiera justificado su acción frente a la instancia judicial, de modo que se entendiera su acto no ya como un delito, sino como un intenso acto de amor y compasión.
Resulta interesante, además, resaltar lo dicho por Laso:
“(…) El gesto de asumir responsabilidad es genuinamente jurídico y no ético, e implica simplemente ob-ligarse, hacerse cautivo, para garantizar una deuda”.
La protagonista, así, decide hacerse cargo de lo que hizo y pagar por ello, puesto que fue ella quien trajo al mundo a un niño destinado a morir, mereciendo ese encierro.
Aquí puede ubicarse entonces, no una postura de responsabilidad subjetiva, entendida en función de un sujeto del inconciente, que no es dueño de su voluntad e intención, sino que corresponde más bien al lugar de la moral culposa y culpable, borrando ese acto de la dimensión ética y enmarcándolo en la dimensión jurídico-penal. A su vez, puede situarse a Juliette en una figura culpógena, lugar del sujeto que ensambla perfectamente con la responsabilidad moral u objetiva (de la cual una de sus formas es la jurídica, anteriormente explicada), “taponando” el paso hacia una posición subjetiva de responsabilidad, desde la singularidad del deseo inconciente.

Circuito de responsabilidad subjetiva: tiempos lógicos
En este punto cabe realizar una breve aclaración respecto del sentido o el alcance otorgado al término responsabilidad. Éste se entiende en el presente trabajo, como aquél que supone una interpelación al sujeto y no un cuestionamiento a la persona. Término que se encuentra en relación al deseo inconsciente; ubicado allí donde el sujeto no es consciente de su responsabilidad.
Su contracara estará dada por la culpa, cuya aparición tendrá lugar cuando la responsabilidad se halle ausente en el sujeto. A su vez, la culpa constituirá el requisito indispensable para un cambio en la posición subjetiva del sujeto respecto de sus actos.

Tiempo I: Teniendo en cuenta el marco teórico de la materia, puede considerarse que dicho tiempo corresponde a la decisión de la protagonista de cometer eutanasia con su hijo, sin el conocimiento de la familia sobre dicha acción y sobre sus motivos. Esta es una acción llevada a cabo de manera consciente y con el pleno uso de sus facultades mentales; siendo a la vez una acción en la que se persigue un objetivo determinado, y en la cual se disciernen sus posibles consecuencias.
Esto se puede observar en una escena en que Juliette revela su conocimiento respecto de la enfermedad terminal de Pierre y su decisión de llevárselo y aislarse tanto él como ella de su familia. El motivo de este “secuestro” (así lo define ella) es acompañar a su hijo en el transcurso doloroso de la enfermedad, decidiendo que terminar con su vida era lo mejor para él.
Esta acción provoca el rechazo de toda su familia, quien le asigna el lugar de asesina, considerándola así, muerta para ellos. Frente a esto, Juliette no intenta en ningún momento defenderse o tratar de justificar su acción, tanto en relación a su familia, como ante la Ley. De esta forma, la protagonista se ubica a sí misma en este lugar de madre asesina que genera repudio en su entorno.

Tiempo II: Momento caracterizado por la presencia de un efecto no esperado, en relación a la acción realizada en el Tiempo I. El efecto imprevisible interpela al sujeto en forma de interrogación, de manera que éste deba volver sobre aquello realizado en el tiempo anterior. Esto implica un proceso retrospectivo que da lugar a una resignificación de lo llevado a cabo en un principio.
En el film, se puede ubicar dicho efecto inesperado en el hecho de que Lea, la hermana de Juliette, no tiene intención de juzgar o rechazar a su hermana por lo que hizo; sino que, por el contrario, ella la hospeda en su casa, otorgándole un lugar en su familia.
El que no se produzca lo que ella esperaba (respecto al rechazo de los demás por aquello que hizo), ya es una manera de interpelación que la lleva a interrogarse sobre lo ocurrido en el Tiempo I.
Lo antedicho se ve plasmado en las distintas escenas en las cuales Lea no sólo presenta a Juliette ante su familia, colegas y conocidos como su hermana, sino que además la integra en diversas actividades familiares y reuniones con amigos.
El momento que evidencia de manera más significativa la interpelación, es la escena en la cual Lea le pregunta a su hermana: “¿Por qué no nos lo contaste? ¿Por qué? Estaba de tu parte, todos los estábamos, podríamos haberte ayudado”.
Se puede decir entonces que, tanto el efecto inesperado como la pregunta directa de Lea, imponen a Juliette a interrogarse y a resignificar aquello decidido en un primer momento, y a considerar los alcances de dicha acción.
Teniendo en cuenta que un tercer tiempo en el circuito de responsabilidad remite a un cambio de posición subjetiva y a una renuncia narcicística del lugar de comodidad en el que se encuentra el sujeto, no se puede afirmar con certeza que en Juliette se verifique un cambio de posición subjetiva.
En la última escena se puede ver sintetizado el conjunto de pequeños logros que la protagonista va obteniendo a lo largo del desarrollo de la película, tales como, comenzar a establecer vínculos sociales y afectivos, exteriorizar sus emociones (llanto, risa) e incluso conseguir trabajo. A su vez, se observa que Juliette finalmente logra hablar de aquello que había silenciado durante 15 años. Esto podría estar indicando una posible entrada al tiempo tres.
Sin embargo, se habla de una posibilidad y no de una certeza, puesto que no se cuenta con los elementos necesarios y suficientes para aseverar que efectivamente existe un cambio de posición subjetiva.

Indicadores de azar y necesidad presentes en la película
Es pertinente aquí, el análisis de los elementos azar/necesidad debido a que con ayuda de ellos, podemos situar la responsabilidad subjetiva y comprender aún mejor, una situación (la que se extrajo del film) que se nos presenta como compleja.
Se entiende por Necesidad la categoría que abarca los sucesos ajenos a la voluntad del sujeto, en estrecha relación con lo que inexorablemente ocurrirá. De esta manera, cotidianamente, supone aquello que ocurre por obra del destino y que conlleva una relación causal de tipo causa-efecto. Frente a determinada condición, determinada consecuencia, sin posibilidad de modificación por parte del sujeto.
En el film entonces, el orden de la necesidad puede ubicarse, respecto de la muerte del hijo de Juliette. El niño ha contraído una enfermedad terminal que inevitablemente acabará con su vida. No hay allí nada de la voluntad de la protagonista que pueda modificar dicha cuestión. Es sabido que frente a una enfermedad de este tipo, el cuerpo humano no resiste; aún contando con una asistencia médica adecuada, el desenlace sigue siendo el mismo.
En tanto que el azar, comprende aquellos sucesos ajenos a la voluntad del sujeto, pero que escapan al orden de la necesidad. Son sucesos que ocurren por obra de la casualidad, de la coincidencia, de lo accidental; cuya denominación cotidiana guarda relación con el concepto de suerte.
En el film, dicha categoría puede señalarse en el hecho de que Juliette haya traído al mundo a un niño que contraería una enfermedad terminal. Este suceso que acontece en la vida de la protagonista, podría haber acontecido en la vida de cualquier otra mujer, o directamente no haberse presentado nunca. Puede considerárselo, siguiendo estos lineamientos, como un hecho perteneciente al orden de la casualidad.
Es importante señalar o mencionar que las situaciones con las que el ser humano debe lidiar, son complejas y se encuentra en ellas una combinación de factores o elementos en juego. A esto se debe la dificultad de hallar una situación en la que rija solamente el azar o la necesidad. Ambos se encuentran combinados no sólo entre ellos sino también junto a la responsabilidad subjetiva. Ahora bien, desde una perspectiva teórica, un suceso que sólo esté comprendido por los elementos de azar y necesidad, es un suceso en donde el sujeto no tiene nada frente a lo cual responder. Es por ello que la pregunta por la responsabilidad, en este caso, no tiene razón de ser.
Sin embargo, la mayoría de las situaciones son, como se menciona más arriba, compuestas y complejas, lo cual abre paso a la dimensión de la responsabilidad que puede hallarse en la “grieta entre necesidad y azar” .
La articulación de estos elementos está dada por el qué es lo que hace el sujeto frente a la determinación y frente a lo sucedido, es decir, cuál es el modo en que se posiciona respecto de lo que ha ocurrido. Si bien el azar y la necesidad son ajenos a su voluntad, encuentran relación con la responsabilidad en este punto, en el cual el sujeto es responsable puesto que debe apropiarse y vérselas con la situación que le ha tocado vivir.

Comparación de los casos Juliette-Ibbieta
En el caso de Ibbieta puede situarse el circuito de la responsabilidad subjetiva y sus respectivos tiempos lógicos, de manera similar a como se ha planteado en el caso de Juliette. Para una mejor comprensión de los conceptos implicados, se realizará una comparación entre ellos.
En relación al Tiempo I del circuito, puede ubicarse en Ibbieta al igual que en el caso de Juliette, una acción consciente que posee un objetivo determinado. Dicha acción se plasma en no delatar el paradero del amigo (Gris), quien es buscado por los falangistas, brindando información falsa respecto del lugar donde éste se encuentra. La frase que profiere y que caracteriza este primer tiempo, es la frase afirmativa: “En el cementerio”. Dicha expresión es de este modo, una decisión que tiene por objetivo burlarse de los falangistas y proteger a su amigo. De la misma manera, se encuentra en Juliette la decisión de terminar a solas con la vida de su hijo que agoniza. Esta acción consciente tiene como objetivo acortar el sufrimiento del niño sin que la familia tenga conocimiento de los motivos que llevaron a tomar dicha decisión.
Sin embargo, el efecto ocurrido en un Tiempo II, nada tiene que ver con el resultado que tanto Ibbieta como Juliette esperan en relación a la acción que llevan a cabo. En el caso de Ibbieta, el efecto imprevisto está dado por el hecho de que aquello que tenía por objetivo salvarle la vida a su amigo, termina matándolo. Es este el tiempo de la frase interrogativa: “¿En el cementerio?”. El sujeto se ve interpelado y confrontado con su accionar, debiendo volver sobre éste en un trabajo de resignificación y re-ordenamiento. En el caso de Juliette, la decisión de cometer eutanasia con su hijo a expensas del desconocimiento y el rechazo de toda su familia, tiene por efecto inesperado el amor y la aceptación de su hermana, quien además la interpela de manera directa sobre el por qué de aquella decisión. Se abre entonces para Juliette un Tiempo II, en el que debe regresar y repensar lo sucedido años atrás.
En relación al Tiempo III, es pertinente tener en cuenta su complejidad a la hora de analizarlo en cada caso. Respecto de Ibbieta, puede pensarse este momento en la frase exclamativa: “¡En el cementerio!”. En ella, se halla un reconocimiento del accionar y de sus consecuencias por parte del sujeto, sin embargo, esto puede no ser suficiente para pensarlo como un tercer tiempo propiamente dicho. Este punto se encuentra, actualmente, en discusión.
Algo parecido ocurre con Juliette cuando, hacia el final del film, pareciera haber un reconocimiento y un posible cambio de posición subjetiva. Sin embargo esto no deja de ser una inferencia o una hipótesis respecto de lo observado. Sí puede mencionarse, en cambio, el hecho de que el terreno esté propicio para una posible apertura hacia un tercer tiempo.

BIBLIOGRAFÍA

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• Salomone, G. Z. (2006) “El sujeto autónomo y la responsabilidad” ”. En La Transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol.I: Fundamentos. Letra Viva.



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