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Parcial Domiciliario

Ética

“Héroe Accidental”

Docente: Juan Jorge Michel Fariña

Alumna: Espinoza Sigales Alejandra

L.U: 323108970

Segundo Cuatrimestre 2010

Consigna de Evaluación

1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal- singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente- el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del Módulo 4.

Gale Gayley es una periodista norteamericana por demás reconocida; está volando de regreso desde Nueva York luego de haber recibido un premio: “Por buscar la Verdad” en reconocimiento a su labor; el vuelo transcurre en medio de una gran tormenta por lo cual de repente éste comienza a sacudirse y en minutos cae; estrellándose en una autopista. Gale se encuentra atrapada entre los asientos y confusa ante la escena y los gritos de desesperación de los demás pasajeros; es entonces cuando aparece un hombre al cual ella se dirige y le pide por favor que la ayude a salir debido a que su pierna se encontraba trabada bajo el respaldo de un asiento, el hombre, un poco reacio, la ayuda y logra sacarla del avión.
Una vez que la escena de la tragedia estuvo librada se dio a conocer que el hombre que había salvado tantas vidas no era uno de los pasajeros ni tampoco un miembro de los equipos de rescate, sino un ciudadano común y corriente. Al enterarse de esto Gale decide salir a trabajar. Con un brazo enyesado y el suero en el otro, comienza a entrevistar a los pasajeros y azafata para que cada uno de su testimonio acerca de cómo fue su encuentro con este individuo que nadie conocía pero que todos, motivados por la periodista, comenzaban a llamar héroe. Otro ingrediente se suma a la situación, un zapato es encontrado, el mismo no pertenece a ninguno de los pasajeros por lo cual se deduce que es de la persona que salvó a todos. Rápidamente comienza una búsqueda del “ceniciento” motivada por la cadena televisiva en la que trabaja Gale ofreciendo como recompensa para el que tuviera el zapato un millón de dólares. Miles de personas se presentaron a la convocatoria, por supuesto farsantes, hasta que apareció un hombre, mendigo, con el zapato compañero del que había sido hallado en la escena del accidente.
John Bubber. Ese es el nombre del “Héroe”, el cual según Gale, le “salvó la vida”. A partir su aparición pública John es conducido por Gale y la cadena televisiva a un hotel preferencial, cenas para rendirle homenaje y a una admiración desmedida por miles de ciudadanos que siguen su historia a través de los medios. Gale se encarga de hacer su historia mas pintoresca recordando el paso de John por Vietnam y llevándolo a visitar niños enfermos, lo cual hace que el público lo reconozca como un héroe nacional y lo admire cada vez mas. Esta vorágine llevo a que se haga una dramatización televisiva de lo ocurrido el día del accidente con las víctimas reales, incluidas la periodista y John, al finalizar la filmación se acerca a Gale un oficial de la oficina de robos que ya había tratado de localizarla en otras oportunidades pero ella no le había dado importancia comunicándole que había encontrado sus tarjetas de crédito en manos de un maleante llamado Bernard Laplante, por lo cual la deducción a la que arribaron el oficial y la periodista fue que John Bubber en su condición de mendigo y sin saber que recibiría una recompensa, robó y vendió la cartera de la víctima a este malviviente.
En su carácter de periodista comprometida y arriesgada Gale, acompañada de su camarógrafo, concurre al departamento de Laplante para interrogarlo acerca de cómo consiguió sus tarjetas, al adentrarse en el departamento se encuentra con el premio que le había sido entregado la noche del accidente, en el mismo instante en que escucha la puerta abrirse por lo cual se acerca con el camarógrafo a Laplante y comienza a hacerle preguntas sin parar cuando irrumpe el encargado del edificio gritando que John Bubber está a punto de lanzarse al precipicio desde el hotel. Desesperada Gale obliga a Laplante a que la acompañe a la escena del hecho ya que lo acusa de ser el culpable del intento de suicidio de Bubber por chantajearlo con el asunto del robo de la cartera.
Al ver a John en la cornisa Gale comienza a llorar desesperadamente y le pide a Laplante que arregle esto, mientras que Bubber le dice que “lo perdone y que le deja una carta confesando toda la verdad” ante lo cual Gale responde que ya lo sabía todo y que no estaba enojada que sólo fue un momento de debilidad. Laplante aleja a la periodista y al camarógrafo y sale a hablar con John, Gale se prepara para iniciar otra de sus grandes transmisiones cuando se detiene en la pantalla del televisor y ve el rostro de Laplante “sucio”, rápidamente se asoma por la ventana y lo mira detenidamente ante las luces que lo enfocan, la expresión de Gale es de emoción y asombro ante lo que ve. Su jefe la llama impaciente y demandante por la aparición de este tal Laplante y le exige que salga a cubrir lo que está sucediendo: ante lo que ella en medio de lágrimas le responde “esto no es una noticia esto es la vida real”. Cuestionando su accionar, en medio de una crisis, renuncia.
El circuito de responsabilidad que organiza la situación descripta anteriormente es el siguiente: el tiempo 1 lo señalamos cuando comienza la búsqueda del “Héroe”; instalando como tiempo 2 el intento de suicidio de John Bubber. Al ver que el protagonista de su historia esta a punto de perder su vida, y al ver que el supuesto farsante es en realidad el verdadero Héroe, es el hombre que le salvo la vida, entra en una crisis, llora y discute con su jefe acerca de lo despiadado que es su trabajo, se interroga acerca de ser una profesional cínica, ambiciosa, dura e insensible. A partir de esta interpelación acerca de su accionar y la culpa que esa interpelación le genera se ve obligada a tomar una respuesta; que en este caso es decirle a su jefe que renuncia.
El azar tuvo lugar en este circuito debido a que John Bubber en verdad era un impostor y burló tanto a Gale como a toda la cadena televisiva, eso es algo que Gale no pudo evitar ni predecir las cosas se dieron de esa manera, ella desde el primer momento creyó en él como el “Héroe del vuelo 104”, pero si es responsable de haberlo colocado en la cima del prime time y de convertirlo en héroe nacional; de no querer darse cuenta de que Bubber era un impostor ya que él en varias oportunidades trató de decírselo, además su asistente dos veces le indicó que un oficial del departamento de robos la estaba buscando por sus tarjetas pero tampoco quiso prestarle atención, sabiendo que la última vez que tuvo su cartera con sus pertenencias fue el día del accidente, estaba cegada con su nuevo protagonista que la hacía brillar en la televisión y más importante había salvado su vida. También hay un ejemplo muy claro de este no querer darse cuenta de Gale cuando están haciendo la dramatización del rescate y ella le explica paso por paso como debe actuar. Todo el tiempo tenía ante ella las pruebas de que John no era quien decía ser pero elegía no darse cuenta.
Cuando se da cuenta que en la cornisa se encuentra el verdadero “Héroe”, al lado del que ella había elegido como tal, cuando deja que ese vendaje salga de sus ojos y le permite ver la realidad, es cuando surge en ella la interpelación y la culpa; tal como lo explica Oscar D’ Amore en su texto Responsabilidad subjetiva y culpa : la interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito… dado el tiempo 2 que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificación el tiempo 1… el tiempo 1 es ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa. La culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder. Gale siente culpa de ser una periodista sin escrúpulos de haber llevado a un intento de suicidio a una persona sólo por buscar una noticia jugosa e interesante se cuestiona acerca de sus acciones y lo define cuando le dice a su jefe “esto no es una noticia, es la vida real”, la vida real es que en su labor como periodista es la mejor; capaz de conseguir una excelente historia que conmocione al público sin importar los medios y a cuantas personas perjudique con eso, utilizándolas, conduciéndolas en este caso a desequilibrios emocionales y mintiéndole a los televidentes, al darse cuenta de esto decide renunciar. Ésta es la responsabilidad subjetiva que implica un tiempo 3, como explica D’ Amore: dado un tiempo 2, el de la interpelación, la ligadura al tiempo 1 es ya una obligación a responder a esa interpelación. No hay forma de no responder pues la interpelación exige respuesta, esa respuesta es la renuncia pero no una renuncia a la actividad, ya que vemos que Gale continúa con su labor, sino una renuncia a la inmediatez, a buscar una historia que conmueva sin importar las consecuencias o por lo menos a chequear la información antes de armar un espectáculo de la noticia; gracias a que el azar hizo posible que el público no se enterara de la verdadera identidad del héroe, el curriculum de Gale continúa impecable sigue en la cima de su carrera pero ya no utilizará mas a las personas como medio para llegar a eso.
Esta película contiene una aguda crítica a los medios de comunicación, nos muestra la facilidad con que la masa adora a quienes son elevados por los medios, podemos pensar que Gale reconoció los indicios que le indicaban que Bubber era un impostor, pero él supo desempeñar ese rol de la manera esperable por los medios, no hubiese sido una buena noticia que este héroe que un país entero adoraba era en realidad un impostor, y que el verdadero Héroe era una persona desempleada, mal padre, malviviente y a punto de cumplir una condena por vender cosas robadas, nadie quiere escuchar esa historia, incluso esto pondría en duda la credibilidad de una cadena televisiva tan prestigiosa como en la que trabajaba Gale y la poca seriedad con la que trabajan los periodistas; aunque Gale lo hubiese sabido desde un principio tampoco hubiese contado la verdad debido a que no le convenía, eligió no “darse cuenta” de eso para poder seguir alimentando su imagen y su ego.
Algo quebró ese Universo que contenía las prácticas deseables para ser un buen periodista: audacia, inescrupulosidad, no tener miedo, no pensar en las consecuencias, a partir de que irrumpe el intento de suicidio del protagonista de su historia ese universo se quiebra y ya no vuelve a ser el mismo, se da cuenta de los riesgos que puede acarrear falsar una verdad, vender una mentira.

Bibliografía:
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
D’ Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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