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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Segundo Parcial Domiciliario
Segundo Cuatrimestre de 2010

Ayudante de T. P.: Eduardo Laso

Integrante: Lombardi Natalia
LU: 30425249

Comisión: 4
Fecha de entrega: 25 de Octubre de 2010

Película: “Héroe por accidente”

Título: Héroe por accidente
Título original: Hero
Dirección: Stephen Frears
País: Estados Unidos
Año: 1992
Fecha de estreno: 02/04/1993
Duración: 117 min.
Género: Drama, Comedia
Calificación: Apta para todos los públicos
Reparto: Dustin Hoffman, Geena Davis, Andy García, Joan Cusack, Maury Chaykin, Stephen Tobolowsky, Christian Clemenson, Tom Arnold, Warren Berlinger, Cady Huffman
Guión: David Webb Peoples
Distribuidora: Filmayer
Productora: Columbia Pictures Corporation

Sinopsis
Sinopsis:

Bernie La Plante (Dustin Hoffman) es un hombre tímido y bondadoso que no tiene suerte en la vida; separado de su mujer, casi nunca puede estar con su hijo y no consigue un trabajo que le aporte dignidad y dinero, con lo cual vive de pequeños robos o fraudes. La película comienza cuando Bernie se encuentra siendo juzgado por estafas, recibe una condena y debe pagar una fianza para poder quedar libre.
Una noche, al circular cerca de la zona del impacto, cuando se dirigía a buscar a su hijo para llevarlo al cine, como le había prometido, es testigo de un accidente aéreo y con muy pocas ganas ayuda a salir del avión a los supervivientes, entre ellos Gale Gayley (Geena Davis), una famosa presentadora de televisión que volvía de un viaje en donde había recibido un premio por su trayectoria y su trabajo. Nadie conoce la auténtica identidad de Bernie, quien rápidamente y a su pesar, se convierte en una especie de héroe nacional y en la persona más buscada para concederle todos los honores. Es en ese momento, cuando el canal en donde trabajaba Gale, ofrece una recompensa de un millón de dólares para la persona que había salvado las vidas de todas esas personas que viajaban en el avión del accidente. Allí comienza la búsqueda del héroe anónimo….
Pero de él solamente se ha encontrado un zapato que perdió durante el rescate. Bernie no quiere ser reconocido (aunque aun no conoce la recompensa que le esperaba) y le cede todo su vestuario, incluido el otro par del zapato, a un amigo vagabundo llamado John Bubber (Andy García), una persona con un carisma envidiable, solidario que siempre ayuda a sus prójimos, que estaba pasando por una mala racha y se dedicaba a vender lo que recogía en la calle para poder sobrevivir. Esto provocará que se convierta en testigo de la fama y celebridad que gracias a él recibe su amigo, y se haga pasar por el héroe anónimo, para poder recibir el dinero.
Ni bien se entera Bernie que su amigo se había hecho pasar por el, ya que conocía su historia a la perfección, enfurece y decide desenmascararlo, trata de mil maneras lograr llegar a el pero es muy difícil, ya que ahora es un héroe famoso y toda la gente desea estar cerca de el.
Pero sucede algo inesperado, John Bubber comienza a entablar una relación mas cercana con la periodista, y deja entrever que sus acciones no fueron del todo transparentes, lo invade el sentimiento de culpa por hacerse meritorio de una acción que no le corresponde, sabe que el no fue el responsable de salvar la vida de todas esas personas y no puede sostenerse mas. Intenta suicidarse y se enfrenta al filo de una cornisa en un edificio de muchísima altura, y pide mediante las cámaras que Gale Gayley se presente para entregarle una carta de despedida, en ese momento interrumpe la escena Bernie quien habla con el y lo convence para que no se arroje al vacío, en ese intento resbala y John Bubber es quien lo salva en esta oportunidad.
Ambos se ponen de acuerdo y deciden compartir el dinero de la recompensa, siempre y cuando no se conozca la verdad, John seguirá siendo el héroe para todo el mundo por su personalidad carismática y solidaria y Bernie seguirá su vida normal, lograra pagar su fianza y restablecer el vinculo con su hijo, el cual deberá conocer la verdadera historia de su padre: el verdadero héroe.

Consigna:

Para la segunda evaluación de la materia cada alumno trabajara con un filme asignado por su docente de comisión de trabajos prácticos. Se les pedirá que vean una película y que guiados por la consigna que estamos difundiendo, realicen una articulación entre la misma y los contenidos teóricos de la asignatura.
1-Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2-Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3-Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4-Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5-Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente, el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliograficas del Modulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del Modulo 4.

Desarrollo:
El análisis recae sobre el personaje de Bernie La plante, análisis a través del cual intentare dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos. Realizado esto, se intentara esbozar una hipótesis clínica.
Bernie La Plante es un hombre que se muestra siempre distante y poco cordial hacia el resto de las personas, con cierta actitud de indiferencia y de enojo con el mundo.
En el transcurso del film se observa cómo, paulatinamente, se va acercando a aquéllos, aún sin admitirlo explícitamente. Esto lo vemos reflejado en la escena principal cuando Bernie se encuentra con el accidente y no muy convencido aun, decide ayudar a todas esas personas, una vez que logra abrir la puerta del avión, al descender los pasajeros se le presenta un niño (de la edad de su hijo aproximadamente) que le dice que su padre había quedado atrapado en el interior del avión y que por favor lo salvara. En ese instante Bernie se introduce en el avión, sin importarle el peligro que corría, y comienza a buscar rápidamente al padre de ese niño.

Tiempo 1:
Este tiempo “corresponde al tiempo de la realización de la acción consciente y voluntaria determinada en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se halla inmerso” . La acción del sujeto está orientada a determinado objetivo, careciendo de cualquier otra intencionalidad. Claro que nunca hay que perder de vista el deseo inconsciente al que aquélla se haya ligada. Así, el sujeto obra bajo el dominio de su conciencia y voluntad, con la convicción de que su acción se agotará en el propósito para la que fue concebida.
Teniendo en cuenta la acción elegida para el desarrollo del presente trabajo, podemos pensar que el Tiempo 1 lo vemos concretado en la acción llevada a cabo por Bernie, a saber: entrar en el avión en llamas, a punto de estallar, para salvar al padre de ese niño que le había pedido por favor que lo hallara. Es claro que la intención consciente y voluntaria de Bernie es encontrar al padre de ese niño para que el mismo no quedara solo y su padre muriera en el accidente.

Tiempo 2
“El segundo tiempo, en secuencia temporal, anota la eficacia del primero a posteriori, reproduciendo el texto originario en un redoblamiento que no es su duplicación: allí algo nuevo puede leerse” .
Hay elementos de la realidad que indican al sujeto que su acción fue más allá de lo esperado, los cuales interpelan al sujeto. Recordemos que, cuando hablamos de interpelación hablamos de un llamado al sujeto a responder; le atribuye al sujeto cierta responsabilidad por su deseo. Esta responsabilidad no cuestiona a la persona, sino al sujeto, sujeto del inconsciente.
Así, este Tiempo 2 viene a resignificar al Tiempo 1, teniendo el sujeto que releer su acción.
En nuestro caso, podríamos ver la escenificación del Tiempo 2 en el momento en que Bernie, al entrar al avión no logra encontrar al padre del niño y se encuentra con la periodista herida e inmóvil, la misma le pide ayuda y el carga con ella hasta el exterior del avión salvándola. Sin embargo, como no había logrado su propósito, salvar al padre del niño, decide darse a la fuga ocultándose en el anonimato y dejando atrás la escena de la tragedia.
Es evidente que en ese instante de la salida de la tragedia, Bernie vuelve a su acto del Tiempo 1: su acción fue más allá de lo esperado, por lo cual, el sujeto se ve interpelado y debe hacer una relectura acerca de su accionar. No pudo lograr con su objetivo de encontrar al padre del niño y huye de la escena para evitar sostener la culpa que pesara en su conciencia.
Podríamos pensar que éste es el momento donde el universo particular de las certidumbres de Bernie, del poder controlarlo todo a través de sus pensamientos y acciones, se resquebraja. Así, el sujeto se ve interpelado por ciertos elementos disonantes; los cuales darán paso luego a un Tiempo 3.
Bernie se dirige a la casa de su hijo, al cual le había prometido llevarlo al cine, pero por detenerse frente a la tragedia para salvar a esas personas no logra llegar a tiempo.
Podemos ver que en este momento comenzaría a operar la culpa, a través de la cual han de ligarse los Tiempos 1 y 2, dado que es el factor necesario para que el sujeto tenga que volver a ese primer tiempo: el de la acción. Como sabemos, no puede haber interpelación subjetiva sin sentimiento de culpa, la cual va más allá de que el sujeto se sienta o no culpable.
El tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificándolo. Esta resignificación dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias, de allí la potencialidad de un tiempo 3: el de la responsabilidad.

Hipótesis clínica
“El deseo inconsciente –reprimible pero indestructible- sigue haciendo su jugada, iluminándose en cada acto. Diciendo la verdad insoportable de la hiancia”.
Sabemos que la hiancia entre el Tiempo 1 y el Tiempo 2 autorizan la formulación de, por lo menos, una hipótesis clínica, respecto de la responsabilidad del sujeto. Sin Hipótesis Clínica no podríamos pensar en el circuito de la Responsabilidad.
La hipótesis clínica refiere a la relación del sujeto con su deseo, a la verdad que subyace a la acción, a la verdad del sujeto, desconocida por éste. Se trata del hecho mismo de ubicar al sujeto en su deseo, de su posición en cuanto deseante.
Jaques Lacan sostiene que sólo es culpable quien ha cedido en su deseo. Deseo en tanto falta, en tanto sujeto barrado, no completo. Y esto se paga con culpa.
En el caso de Bernie, vemos que ante la interpelación subjetiva desarrollada en el Tiempo 2, el sujeto toma una decisión que abre a la implicación. El mismo podría haber optado por una acción que evite la tragedia y cierre el circuito de la responsabilidad, eludiendo así la castración.
El sujeto se ve interpelado por su deseo. El deseo está articulado a una falta en el orden del tener o una falta en el orden del ser. El sujeto no es completo, está atravesado por la castración, por su deseo. Así, al enfrentarse a su falta, el sujeto debe dejar atrás su concepción de sujeto fálico, completo. Bernie, un hombre omnipotente que argumenta no necesitar a nadie, concebido todo él como sujeto no deseante, sujeto completo, se ve interpelado por su deseo. ¿Qué ha ocurrido, pues, con su creencia de poderlo todo a través de sus engaños y fraudes, de sus mentiras y excusas hacia su hijo? Aquí el sujeto se descubre castrado, sujeto de deseo.
¿Qué se encontraría detrás de la acción de Bernie? ¿Qué es lo que llevó al sujeto a cometer la acción? Su deseo inconsciente. Podríamos pensar ese deseo en el deseo de “ser un padre”. Bernie nunca logró una estrecha relación con su propio hijo, nunca pudo “ser un padre” para el. Nunca fue un ejemplo para su hijo, y menos ahora que se sentía amenazado y desplazado por la figura de la nueva pareja de su ex esposa, un bombero con meritos por sus excelentes labores y su hijo estaba poniendo expresa atención en el.
Así, vemos cómo en el momento de la tragedia se preocupa y se interesa por salvar al padre de ese niño, al tiempo que puede verse algo que subyace, algo de su deseo de “ser un padre”. Bernie, le promete encontrarlo ¿No es acaso este indicio de una posición paternal hacia el? ¿No es acaso lo que haría “un padre” para proteger a sus hijos?
Bernie, en su afán de quedar protegido frente a la castración prefería darse una respuesta al servicio del Otro, ubicándose –para tomar a Lacan- fantasmaticamente en relación al deseo del Otro. Así, respondía siendo el más recio, el más duro, aquel que podía vivir en soledad dado que no necesitaba del otro, del a’ del que nos habla Lacan, de ese semejante, de ese objeto a.
Claro que todo esto se verá modificado a raíz del acontecimiento enunciado precedentemente.

Tiempo 3:
Es el tiempo de la responsabilidad, de la implicación del sujeto. Implicación del sujeto con la palabra, la confrontación misma del sujeto con su deseo.
“Llamaremos responsabilidad subjetiva a aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención.”
Aquí el sujeto se hace responsable de su deseo, lo cual implica un cambio de posición subjetiva.
Podemos ubicar este cambio de posición subjetiva en el hecho mismo de hacerse “un padre”. Bernie se hace el padre que no fue.
Es aquí cuando surge lo inesperado, la recompensa del millón de dólares por reconocer al héroe anónimo salvara su vida, solucionara todos sus problemas y sus falencias como padre. Y decide buscar su lugar, para desenmascarar a John Bubber como sea.
Al irrumpir la culpa, ante la verificación de que su acción ha ido más allá de lo esperado, Bernie cambia su posición subjetiva: intenta reinvidicarse como padre y empieza a buscar la forma para ser reconocido como el verdadero héroe de la tragedia del avión y asi también ser reconocido como un héroe para su hijo por su valerosa actitud.
Vemos, entonces, una transformación del sujeto en acto, pudiendo dar una respuesta que lo coloca en un eje universal-singular, quedando el sujeto tambaleándose debido a que la misma rompe con ese universo de lo particular en el cual venía asegurándose.
Ignacio Lewkowicz afirma que “la singularidad es aquello que viene a desbordar el universo”.
Vemos, entonces, que esta respuesta diferente por parte de Bernie no hace más que imprimir una relación ética del sujeto con su deseo, un acto ético en donde las certezas serán quebradas como lo son en un “Horizonte en quiebra”.

Para finalizar, intentare ubicar algunas cuestiones que hacen a los conceptos de “azar” y “necesidad”.
Recordemos que la “necesidad” hace referencia a aquellos sucesos ajenos a la voluntad humana. Se trata de algo inexorable, de aquello para lo cual no hay palabras.
Por su parte, el concepto de “azar” designa a aquello que vulgarmente llamamos suerte, coincidencia, casualidad y/o accidente.
Si “necesidad” establece una relación entre causas y efectos, “azar” desconecta tal relación.
Juan Carlos Mosca sugiere que “la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar”. Así, cuando rigen por completo necesidad o azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Pero basta que se produzca una grieta entre ellos para que dicha pregunta adquiera toda su dimensión.
En este caso, podríamos pensar algo del orden del azar en el acontecimiento de la tragedia del avión y su vinculación a la presencia de Bernie La Plante en la misma. Una tragedia asi desborda las capacidades materiales y simbólicas para enfrentarlos.Los accidentes suponen la intervención del azar sumada al error humano, la negligencia o los intereses creados. Los accidentes se sitúan en un punto de intersección entre la actividad humana y el orden natural. Constituyen accidentes catastróficos, por una parte, los siniestros a gran escala producidos en los medios de transporte (viales, maritimos, aereos y espaciales) y por otra, los accidentes industriales y/o tecnológicos de alto riesgo para el medioambiente.

Bibliografía

 Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Juan José Michel Fariña. Psicología, Ética y Derechos Humanos. Ficha de la Cátedra.



NOTAS

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