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Universidad de Buenos Aires
Facultad de psicología
Materia: Psicología, ética y DD.HH
Cátedra: Fariña Juan Jorge Michel
Comision: 19
Ayudante: Pérez Ferretti Fernando
Alumno: Bertuzzi,Florencia L.U:333045300
Rivero Jazmin L.U 332953610
2° parcial
Fecha de entrega: 10/06/2010
Película: Historias Cotidianas

La existencia de un plan sistemático para la apropiación de hijos de personas victimas de la desaparición forzada, o de niños que han nacido durante el cautiverio de sus madres ha sido unos de los rasgos distintivos de la dictadura que devasto la república argentina a partir del 24 de marzo de 1976. El film de Andrés Habegger, Historias cotidianas, propone mirar la historia desde los vencidos y lo hace a partir de meterse en los espacios cotidianos de ellos. Los invita a hablar de sus recuerdos, de ese pasado de dolor que los interpela, haciendo necesaria la reparación del sufrimiento no solo desde una simple restitución del pasado si no también desde una activa transformación del presente. el documental muestra la vida cotidiana de seis hijos de desaparecidos, en donde se puede observar las marcas que quedaron en ellos y como lo viven hoy.
El testimonio que vamos a analizar es el de Cristian Czainik, 31 años, su papa Antonio Czainik desaparecido el 25 de agosto de 1977, por la mañana, después de haber dejado a sus dos hijos en el colegio.
Cristian relata que esa mañana su abuelo que vivía al lado de su casa salía a trabajar y dos hombres lo golpearon violentamente, confundiéndolo con su hijo. Al darse cuenta que el no era Antonio, lo interrogaron acerca de su paradero y sin obtener respuesta alguna, lo liberaron. Minutos después sale de su casa Antonio con sus hijos, los verdugos esperaron que se quede solo para secuestrarlo y someterlo a una tortura incalculable.
Los recuerdos de Cristian son de haber llegado a su casa y su madre decirle que habían entrado a robar y que su padre se había ido a mar de ajo a terminar una obra en construcción. Desentendido de la realidad, a raíz de sus escasos ocho años y esperando ansiosamente su regreso le escribe cartas, diciéndole lo mucho que lo extrañaba, que se cuidara. Debido a lo ocurrido, se torno mas dificultoso su crecimiento; teniendo consecuencias en el ámbito educativo. Esa falta no deseada pero real, genero una catarata de efectos sobre este sujeto, enfrentándose con las huellas de lo probablemente irreparable. No pudiendo elaborar un duelo, provocado por la desaparición ya que un desaparecido es un muerto sin sepultura, una Incógnita, no tiene identidad. el hijo del desaparecido es el testigo de una ausencia de la falta de un ser querido en el mundo sin que además se sepa porque, porque ya no esta ni pueda situar un lugar donde pueda encontrar la verdad de lo ocurrido o una tumba donde cicatrizar la herida abierta, ya que el cuerpo de su padre nunca apareció. Se trasforma en una situación de duelo impedido. Se supone que el desaparecido fue asesinado Pero al impedírsele al familiar tener las pruebas materiales de la muerte, queda siempre en una situación de indeterminación la conclusión acerca del destino del ser querido.
Cristian testimonia en el documental el relato de un sueño conmovedor en donde se realiza finalmente el encuentro tan anhelado, pero siempre mediando algún elemento del sueño que denuncia que se trata solo de una realización alucinatoria de deseo que se fuerza por velar la perdida irreparable: el desaparecido esta a unos metros, el soñante se aproxima pero la figura anhelada cada vez esta mas lejos y nunca se la llega a alcanzar. Haciendo hincapié en los escritos de Freud, en el sueño, como en todas las formaciones del inconsciente, un elemento accesible a la conciencia es medio de expresión de otra cosa, de algo desconocido pero sobre el cual podemos suponer un saber no sabido. ¿Cristian debería asumir la responsabilidad por el contenido de su sueño? Nos enfrentamos así al campo de la responsabilidad subjetiva y su relación con aquello que perteneciéndole al sujeto le resulta ajena. Freud no imputa al sujeto en el campo moral por aquello que se juega en lo inconsciente y diferencia así entre responsabilidad moral y/o jurídica de responsabilidad subjetiva, advirtiendo que se trata de dos formas distintas de confrontarse al campo de la responsabilidad. En lo que respecta a la responsabilidad subjetiva es importante destacar que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente; sujeto no autónomo que no es dueño de su voluntad e intención. En cuanto al circuito de la responsabilidad el análisis que se efectúa recae sobre Cristian, tratando de realizar un recorrido sobre el desarrollo de su vida, a raíz de haber sido victima de la desaparición forzosa de su padre. Análisis a través del cual intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos. Realizado esto, se intentará esbozar una hipótesis clínica.
Lo que se busca es explorar como cada persona singular se inscribe en el abanico de respuestas de lo que socialmente se denomina traumatismo o catástrofe social, es decir, leer en cada quien su sufrimiento y su silencio, mirar el horror de lo que paso y con ello construir el porvenir. Restablecer la disociación pasado-presente y tratar de restituirlo a la categoría de recuerdo pensable. Esto propone una marca distintiva que lo separa del resto, ese pasado que no eligió, esas marcas de la herencia de las que no se puede prescindir, ese saber hacer con lo que hicieron con uno, es ese poder leer el trauma como cada sujeto lo registra, lo inscribe y lo significa: la singularidad de la respuesta.
Puntearemos un primer tiempo, donde el sujeto lleva a cabo una acción para lograr un determinado fin, pero que, como bien podemos intuir, no está libre de motivaciones inconscientes que se expresan más allá de la intención de su yo. Un segundo tiempo, donde el sujeto es interpelado por aquel acto, que vive como ajeno pero que le pertenece. Se resignifica entonces, su acción. Finalmente, un tercer tiempo, (que puede estar o no) donde el sujeto debe poder responder por sus actos. Debe asumir su responsabilidad subjetiva.
La hipótesis clínica intentará dar cuenta de cómo y por dónde juega el deseo del sujeto. Y como responsabilizarse ese deseo, asumirlo implica para él tomar una decisión.
Se pueden detectar los tres tiempos lógicos comprendidos bajo el término de responsabilidad. El primer tiempo de la responsabilidad es en la que el sujeto lleva adelante sus acciones con determinados fines. En el caso de Cristian este primer tiempo estaría delimitado por el hecho del secuestro y desaparición de su padre y su ansiado regreso. Esto se ve plasmado en reiteradas cartas que el le enviaba en espera de una respuesta, o de algún indicio que el estaba bien y que volvería pronto.
No obstante lo cual, el segundo tiempo de la responsabilidad está caracterizado por los indicios de que algo de lo que estuvo haciendo el sujeto, resulta disonante. En este tiempo, el de la interpelación, es en donde el universo particular sostenido se resquebraja, provocando la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto que daría lugar al acto.
El campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno. Es decir, que la responsabilidad atañe al sujeto en relación a lo que el desconoce de sí mismo, produciéndose un abrochamiento de las tres categorías. Entonces, aquel conocimiento que se adquirió en relación a la propia conducta, conlleva a que no se vuelva al estado anterior.
El segundo tiempo se podría delimitar después de haberse enterado sobre el verdadero motivo de la falta de su padre. Sabiendo conscientemente que no iba a volver lo sigue esperando, la existencia del objeto perdido continua en lo psíquico y a raíz de esto la existencia de los reiterados sueños, relacionados con el regreso pero nunca alcanzable, ya que cada vez que el se acercaba su padre se alejaba; otro factor a destacar en esta formación del inconsciente es la existencia de agua que lo lleva al personaje a poder relacionarlo con la posibilidad consiente de que el cuerpo se encuentre en el rio de la plata y que halla sido arrojado una vez torturado por los militares. Permitiéndolo así situar el lugar posible de una tumba para su padre.
Esta realidad le presenta indicadores que lo ponen en alerta respecto de que algo anduvo mal, que las cosas fueron más allá de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por esos elementos, resinificando el Tiempo 1.
El recorrido del circuito de la responsabilidad no responde cronológicamente sino con lógica de retroacción, hace que vuelva sobre una acción que ya sucedió. Es esta interpelación la que lo hace volver sobre lo dicho.
En relación a éste tercer tiempo de la responsabilidad, hay una verificación de la responsabilidad subjetiva“, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un $” , es el tiempo del acto. Con respecto al film, este tiempo se puede delimitar por el momento en que el personaje del film encuentra una posibilidad de duelo de su padre desaparecido yendo a la costanera y llevando flores como rito funerario, como una forma de ligar el pasado permitiéndole encontrar un lugar en el presente, esta vez elegido. Se trataría de una inscripción simbólica de un real que excede al sujeto, inscripción de una falta que le permite tramitarla. En este punto, el documental muestra el modo en que este hijo de desaparecido fue armando su cotidianeidad en torno a esa dolorosa ausencia y pudiendo hacer algo con ella.
Antes de finalizar el análisis, sería importante describir la modalidad en la que la interpelación subjetiva pone en marcha el circuito. Dado este tiempo 2, se funda en su resignificación el tiempo 1. Entonces, esta retroacción resignifica los elementos disonantes del tiempo 1. Es fundamental mencionar que la interpelación exige respuesta. El tiempo 3 consiste en que el sujeto pueda hacer algo con aquello descubierto, llevándolo a actuar de un modo diferente.
Nuestro documental presenta algunas similitudes y diferencias con el cuento de Sartre, “el muro”. si bien los escenarios y las épocas en que transcurren ambos relatos son diferentes, sitúan una catástrofe social, en donde se violaron los derechos humanos, se produjeron secuestros y desaparición forzosa de personas con diferentes ideologías. El interés esta puesto en la responsabilidad y el deseo de los protagonistas, en la posibilidad por esos actos.
Al igual que ibbieta, seguramente el padre de Cristian también tenía la certeza de que todos somos mortales y que en algún momento íbamos a morir.
En ambas versiones coincide el hecho de que un grupo de personas intercepte y secuestre violentamente en busca de alguna información, obligándolos a declarar. Es muy probable de que le hayan ofrecido la vida a cambio de una factible declaración. Esto podría hacernos pensar que tanto ibbieta como el padre de Cristian han sido victimas sobre la cual ha operado algún tipo de violencia imposible de repeler. Además la sociedad misma, muchas veces puede juzgar y culpabilizar a la victima con la famosa frase “algo habrán hecho” o “en algo andarían”

En el relato de Sartre, el orden de necesidad está expresado por el axioma de los falangistas: el comandante le anuncia a Ibbieta: “es su vida por la tuya”. Y cumple. Naturalmente, se trata de necesidad en términos situacionales. Eso significa que no está en Ibbieta modificar tal condición. Este es el modo de entender el orden de necesidad, no de manera abstracta, sino siempre situacionalmente. Necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación. la necesidad no es lo que determina la situación, porque la respuesta del sujeto excede el campo de lo determinado por la necesidad, y da lugar al campo del deseo. En el documental de Habegger las victimas fueron tomadas por la necesidad de la cual no pudieron sustraerse y a raíz de ello las consecuencias provocadas.
En ambos podemos observar el circuito de la responsabilidad con los tres tiempos lógicos; en “el muro” el primer tiempo estaría demarcado por el hecho de que ibbieta hablo, para mentir, para engañar y burlarse de los falangistas y dijo: “esta escondido en el cementerio” quiso mentir pero dijo la verdad, ya que allí encontraron a Gris y lo mataron.
Ibbieta solo podría decir que “metió la pata” y que Ramón Gris fue un testarudo que se peleo con su primo y cambio un seguro refugio por el cementerio, esto conformaría el tiempo dos, ya que cuando ibbieta regresa al patio con los prisioneros porque su muerte fue aplazada ahí se encuentra con el panadero del pueblo y se entera que lo habían encontrado a Gris en el cementerio, allí ibbieta se sorprende e interpela: ¿en el cementerio?
En este relato también se observa un tiempo 3 en donde la respuesta a la pregunta que se realiza en el tiempo 2 es confirmada legitimando la presencia de Gris en el cementerio y su posterior desenlace.

La primera exculpación posible para ibietta es la ignorancia y el azar ya que el sabia que Gris sostenía que estaba en casa de su primo, no que había abandonado ese refugio y se hallaba en el cementerio. Menciono ese lugar solo por azar, y por azar coincidió su declaración con el sitio real donde se hallaba.
Ibietta salvo su vida, si ese fue su deseo, de eso es responsable. Si es responsable de un acto, este acto inscribió el deseo, y como precio de él carga con lo real de la culpa: la responsabilidad.
Según Lacan solo se puede ser culpable de haber cedido en su deseo, el yo no es propietario del deseo pero si el sujeto es responsable de su puesta en acto.
Con respecto a las figuras de la culpa no vemos que existen en este recorte que realizamos del film, ya que el sujeto responde a su interpelación y no cierra el circuito de la responsabilidad. Hay un advenimiento del sujeto como sujeto efecto, efecto de la palabra que divide.
Del lado de las victimas podríamos situar la responsabilidad subjetiva, en cambio si analizamos a los secuestradores, estos estarían configurados en la responsabilidad moral y jurídica, que responden a una misma lógica, en función del sistema de referencias legales.

Bibliografía

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