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Facultad de Psicología
Universidad de Buenos Aires

“Historias cotidianas”
Dirección: Andrés Habegger
Documental que cuenta la historia de vida de seis hijos de personas desaparecidas durante la última dictadura militar en Argentina, de sus vivencias, de sus recuerdos, de sus sensaciones y de su presente.

Personaje analizado: Úrsula Méndez, hija de madre desaparecida

Trabajo Práctico para la materia Psicología, Ética y Derechos Humanos. (Curso de Verano).
Cátedra I.
Prof. Juan Jorge Fariña.

Comisión 4. Profesora: Lic. Patricia Gorocito. Ayudante: Lic. Carolina Martini.

Alumnas: Espíndola Romina. DNI 31641112
Kobylanski Erica. DNI 24910629
CONSIGNAS

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. ¿Cuáles son los elementos comunes entre el caso presentado y el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre)?

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

1) Basándonos en los comentarios de Eduardo Laso podemos llegar a la conclusión de que no hay ningún personaje en particular sobre el cual se enfatice su análisis. Sin embargo constatamos que el relato de Claudio y Úrsula nos dan más pistas acerca de su subjetividad, y brindan más elementos para poder trabajar la consigna, por lo decidimos centrar nuestro análisis sobre la responsabilidad subjetiva en la persona de Úrsula.
En lo que concierne a la hipótesis clínica, no se visualiza ninguna articulación en los comentarios, por lo que planteamos aquí la hipótesis clínica que nosotras consideramos que se desprende del circuito de responsabilidad.
Úrsula desea seguir teniendo viva a su madre. Desea no haberla perdido. Es ese el deseo inconsciente al cual debe implicarse, y asumir por lo tanto que su madre ya no está con ella, por lo que debe comenzar un proceso de duelo para seguir adelante con su vida, sin su madre y pudiendo vivir con ese pasado, reconciliándose con él y con los sucesos que tanto la han marcado.
Ciertos indicadores darían cuenta de esta situación, entre ellos destacamos que:
• Úrsula habla de la madre como si todavía estuviese presente, no solo en el recuerdo sino físicamente. Cuando muestra fotos dice “Ella es Silvia”
• Cuando muestra los dibujos repetidos de círculos cerrados. Si bien la expresión de su rostro y el tono de su voz transmiten la añoranza o nostalgia al encontrar esas carpetas y ella transmite “Otra vez un dibujo con círculo” “Puede tener que ver con las idas y vueltas”. Podemos vincularlo con el afán de cerrar un ciclo, darle un cierre a ese proceso que tan dificultoso parece.
• Describe un sueño repetitivo de reencontrarse con su madre viva.

2) En lo que respecta al circuito de responsabilidad, considerando que la responsabilidad de un sujeto se sitúa en la grieta entre necesidad y azar, debemos mencionar que éste se compone de tres momentos. El primero es aquel en el cual el personaje inicia una acción, orientada a una meta y que calcula terminará de determinada manera. El segundo momento se corresponde la presencia de algún indicador que señala la existencia de “algo que no cierra”, algo que está más allá o más acá de lo esperado. Aparecen consecuencias y es el momento de la interpelación. A su vez este tiempo resignifica el primer momento otorgándole un sentido retroactivamente. Es a partir de aquí que se desprende la hipótesis clínica, dando lugar a la aparición de un tercer momento que surge a través de la respuesta del sujeto, la cual implica un cambio de posición subjetiva.
Según lo mencionado anteriormente, se pueden dilucidar, en el circuito de responsabilidad subjetiva correspondiente a Úrsula, los momentos siguientes:

1er momento:
Este momento corresponde a aquel lapso de su vida donde Úrsula intenta reconstruir su historia y ese lazo que la unía a su madre, Silvia. Es ese período en el que ella busca darle un sentido a la historia con su mamá, donde busca explicaciones, ansía recomponer situaciones, unir trozos de recuerdos, de anécdotas, de dichos. Se corresponde con el momento en que ella todavía aguarda el regreso de su madre desaparecida, y conserva esa ilusión a toda costa. Ya sea mediante negaciones, o simplemente con frases como las que ella misma propiciaba “En ningún momento en mi imaginación de niña se cruzó la posibilidad de que no volviera, la estaban reteniendo en algún lugar. Pero eso no podía durar mucho tiempo. Así que la veía en todas partes, la buscaba, la esperaba y me entristecía porque no estaba. Vivía las dos situaciones, la tristeza de que no estaba, el vivir con su ausencia, y también esa esperanza de que en algún momento iba a venir a buscarme. De eso no me cabía la menor duda”.
Este deseo está representado en un sueño a repetición que ella relata, donde se reencuentra con su madre donde se abrazan con la madre, y describe como un momento muy feliz.

2do momento:
El segundo momento en el circuito de la responsabilidad lo ubicamos a partir de la escena en que Úrsula relata que la visita una persona que la cuidaba cuando era niña, cuando su madre todavía estaba viva, al despedirse esta persona le pide que la acompañe a la parada del colectivo y en el trayecto le dice que lo más probable es que su madre ya esté muerta, que no debía esperarla más, que eso le iba a hacer mucho daño. A partir de aquí es cuando a la protagonista se le impone la certeza de que su madre, cuyo regreso ella tanto había anhelado, ya no volvería.
Consideramos que este segundo tiempo en el circuito no se reduce a esa mera situación sino que se extiende por el transcurso de años. Esto lo sostenemos en el hecho de que Úrsula al escuchar (no oír) que su madre probablemente ya no viva, situación que la interpela, viaja a Italia con su padre tratando de alejarse de esa historia en penumbras que muestra un anhelo frustrado.

3er momento:
Cuando vuelve a Argentina se encuentra con una sociedad que despierta al letargo y terror y enfrenta las consecuencias de los años de la dictadura militar, que comienza a hablar de lo ocurrido y a reclamar justicia. Advierte que no está sola, que la magnitud de los hechos era mucho mayor de lo que pensaba, un fenómeno político y social que había afectado a miles de personas. Es en ese momento es que ella siente que tiene que hacer un reclamo por lo ocurrido y reivindicar la memoria de su madre. Este proceso de duelo público, tiene en ella un efecto de sostén y pertenencia, que ella hace propio y que le da fuerzas para iniciar su propio duelo.
Ella lo cuenta con las siguientes palabras: “…me di cuenta de que el fenómeno que y había padecido era político, social, fue un darme cuenta de que unos cuantos fuimos víctimas, fue una fuerza que me impulsó a participar en esa reivindicación que necesitábamos, recuerdo la primer marcha y el primer cartel que hicimos con mi familia”.

En base al relato de Úrsula podemos pensar el tercer momento como un momento en su pasado de adulta donde realiza una ceremonia de despedida a su madre desaparecida, dejando una placa en la puerta del edificio donde fue secuestrada, aquel lugar donde estuvo la última vez.
En palabras de ella: “No se como murió mi madre, pero sí se que la perdí y en el momento en que la perdí, sufrí esa perdida y fue en este lugar, a tal hora, tal día y eso yo quise volver a recordarlo para dejar una marca en mí misma y en los demás, de que eso había sucedido. Y fue como una despedida, yo creo que me despedí”.”Y cuando me estaba yendo me dí vuelta a mirar, y lo que vi fue una imagen tan hermosa, que quedé como satisfecha, me reconfortó. La tarea estaba cumplida, eso era lo que tenía que hacer, lo hice, y estoy contenta”.
Ahora bien, ¿qué podemos decir sobre este tercer momento?. Úrsula no deja de ser una víctima, pero logra pararse de un modo diferente en relación a su deseo, tomando una postura diferente, realizando acciones que la llevan por un camino diferente. Lo que evidencia un cambio de posición subjetiva que le permite implicarse con su deseo inconsciente y comenzar un proceso de duelo. Y si decimos “comenzar” es justamente por el hecho de que el proceso de duelo no puede ser determinado, ni su comienzo, ni su duración, ni de que manera se desarrolla. Este proceso particularmente en Úrsula se ve dificultado por las circunstancias, ya que la persona a duelar es un sujeto del cual no se conoce si efectivamente esté muerta, porque no hay pruebas de eso, no hay tumba, ni tampoco hay cuerpo.
Aunque sin embargo, “el por qué” es algo que mucha gente puede llegar a contestar desde aquellos proverbios o frases sin sentido que procuraban generar una justificación colectiva que empañara o mejor dicho ocultara lo ocurrido, con expresiones del estilo “algo habrá hecho”, “anda a saber en qué estaba metido”, “era un subversivo”, y así como éstos millones de enunciados más.
Pero estos dichos no velan lo sucedido y así como Úrsula demasiadas personas que vivieron esa época, al día de la fecha siguen sin saber que ocurrió con sus familiares, en que circunstancias murieron, si es que murieron, ya que todo este proceso se dificulta por la de la falta de pruebas.
Como ella misma lo enuncia “No hay posibilidad de duelar al ausente. Existe la pérdida pero no la evidencia. No hay un cuerpo, no hay de quien despedirse. Este tratamiento no humano a la víctima y de los familiares, este desprecio de la muerte que ha impedido que haya tumbas para los desaparecidos, es un modo de extender y prolongar indefinidamente el dolor de los familiares de las víctimas”.
Consideramos entonces que lo que se abre en este tercer momento es la posibilidad de comenzar a duelar a su madre, a su ausente. Y si creemos que es el inicio es por el hecho de que este proceso en Úrsula no está cerrado. Hay un objeto perdido, que continua existiendo psíquicamente, cuyo lazo libidinal se ve sobrecargado a través los recuerdos.

3) Teniendo en cuenta que la necesidad es entendida como aquello que establece una conexión entre causa y efecto, lo inexorable, la fatalidad y el destino, aquello que no se puede modificar, consideramos que en el documental este factor se corresponde con que lo ocurrido a la madre de Úrsula sucedió durante el gobierno de facto. El hecho de que haya sido un gobierno impuesto, carente de democracia, caracterizado por la represión y por la intolerancia hacia lo diferente, el hecho de militar en un partido político contrario a las ideas del gobierno militar, propicia la escena de aquello inevitable e irremediable que obliga a aquellos que no compartan los ideales del gobierno de hecho (en este caso la madre de Úrsula), a ocultarse y huir para eludir lo peor.
El azar, entendiendo a éste como la casualidad, podemos ubicarlo en aquella situación en la que Úrsula siendo pequeña, temerosa y censurada de contar su propia historia, y decir quién ella era realmente, le confía a su amiga que su madre ha sido víctima de la dictadura militar. Justamente el padre de la niña era policía, por lo cual esto le genera a Úrsula un dilema con su abuela y un propio dilema personal ya que la primera vez que decide dejar de ocultar su identidad se encuentra con la coincidencia de que aquel hombre era policía.

4) En lo concerniente a las figuras de la culpa debemos aclarar que el sujeto siente culpa para desentenderse frente a lo que debe responder, de esta manera evade la responsabilidad por su deseo. En base a esto podemos dilucidar en diversas situaciones la presencia de la culpa autorreferida y culpa proyectiva. Esta última puede desprenderse de las palabras de Úrsula “No me interesa vincularme a su figura, a esa mamá que tengo en algún lugar, desde el resentimiento, no me cierra. Ni la idealizo, ni me parece que fue una heroína que realizó sus anhelos de la mejor manera porque creo que todos nos equivocamos y ella también cometió sus errores. Pero tampoco la juzgo: “no fuiste la madre que yo hubiera querido, no preservaste, no intentaste salvarte”. Yo creo que ella puso su corazón por algo y le dio para adelante con una fuerza y una potencia y un espíritu y eso vale. Va por encima de cualquier resentimiento o reclamo. Que también existió, no lo voy a negar…. “. Hay una culpa proyectada a la madre vinculada a lo que podrían llamarse ‘los deberes de una mamá’, en cuanto a la protección y cuidado de su hijo, priorizándolo sobre cualquier otra cosa.
Por otro lado, la culpa auto referida la ubicamos cuando la protagonista comenta que se encuentra transitando la edad que su madre tenía cuando la secuestraron, por lo que se elabora un mito en ella de que alguna cosa tendría que ocurrirle dado que la madre murió a esa misma edad.

5) Para realizar la comparación entre las dos historias, encontramos en los tres tiempos lógicos, en el cuento de “El Muro”:
1- Ibbieta se encuentra tomado prisionero, y lo van a fusilar si no delata el escondite del amigo de su infancia, Gris. Pero él decide de gastarles una broma, sin delatar el paradero de su amigo. Está empecinado en engañar a los falangistas, y sabiendo que Gris está escondido en lo de un primo, les dice a sus captores que está en el cementerio.
2- Ibbieta es sacado de la celda y llevado al patio con el resto de los detenidos. Ya no van a fusilarlo. Comienza a tener indicios de que algo salió mal, o por lo menos no como él lo esperaba.
3- Ibbieta conoce la verdad cuando el panadero le dice que lo mataron a Gris. Ya que había tenido una pelea con su primo y había ido a esconderse al cementerio. Es entonces que el se entera de su deseo inconciente de seguir con vida. Que lo confronta con la paradoja de querer que los dos, él y Gris, permanecieran con vida.

En la historia contada por de Úrsula podemos ubicar estos tres momentos lógicos del circuito, los cuales se extienden a lo largo de toda su vida, comenzando con la desaparición de la madre:
1- Úrsula cree durante toda su infancia y adolescencia que la madre está viva y va a volver, ayudada con la ingenuidad y las fantasías propias de la infancia, y el ocultamiento de parte de la abuela, la familia y la situación social que se vivía en ese momento. Está empecinada en volver a verla con vida.
2- Comienza a tener indicios de que las cosas no son como las esperaba, cuando la que había sido su niñera le dice que muy probablemente su madre esté muerta, que no la espere más. Pero al parecer, ella no quiere saber nada de eso y viaja a Italia para vivir con su padre. A su regreso a Argentina se encuentra con las marchas públicas, y los reclamos sociales con los que se identifica. Todos estos indicios de que no volverá a ver a la madre con vida.
3- Conocer que no está sola en esto le permite tomar otra postura frente a la pérdida de su madre, le da la fuerza para pedir justicia por lo sucedido y hacer propio el reclamo. Se presenta la paradoja de reconocerse en el deseo de volver a ver a la madre con vida, y a su vez comenzar a dejar atrás ese pasado lacerante y seguir adelante con su vida.

Comparando las dos historias podemos señalar que:
- En el primer momento hay una acción dirigida del sujeto hacia un fin.
- En el segundo momento los personajes se encuentran con indicios de que las cosas no son como las esperaban.
- En el tercer momento se enfrentan con una paradoja que resulta de dos deseos confrontados.

Para cerrar, una breve conclusión propia acerca de HISTORIAS COTIDIANAS (H):
En el relato de Úrsula que se desarrolla a lo largo del documental, sus dichos, al igual que el de los otros cinco protagonistas, se presentan con una fuerte impronta generacional. Aparecen lentamente develados los efectos que quedaron marcados por esos años de dictadura militar, y sus consecuencias, evidenciando que lo siniestro fue traspasando las fronteras de lo familiar y tornándose de magnitud social, quedando plasmado en los testimonios de las víctimas y en el inconciente colectivo.
Los títulos de los cuatro capítulos Huellas, Hijos, Historias, Hoy, casualmente (o causalmente) coinciden en comenzar con la letra “H”, la llamada “letra muda”, que concuerda con el dilema que se les presenta a los protagonistas, y hasta al mismo director, al querer reconstruir su cotidianeidad.
Esto es la falta de significante, que evidencia la ausencia, de los que desaparecieron, de lo que no está dicho, de los espacios que quedaron vacíos, sin significantes, sin explicaciones, sin respuestas y sin justicia.
Así la película viene a decir, a compensar esa falta, ese enigma. A reconstruir una historia para poder nombrar. Para decir enunciar donde no había palabras.

BIBLIOGRAFIA

- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

- Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.

- Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

- Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

- Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

- Comentario de J. J. Fariña sobre el film “The Queen” (Frears 2006) a propósito del sentido del santuario y memorial de Cromañon en Plaza Once.
El derecho al duelo frente a las tragedias colectivas.

- La subjetividad de la época y el campo de la singularidad: entre el desamparo y la responsabilidad subjetiva. A. Kletnicki, A. Distéfano, D. Tolchinsky.

- Ulloa, F.: La ética del analista ante lo siniestro. En Territorios, número 2. MSSM. Buenos Aires, 1986.



NOTAS

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