por 

Universidad De Buenos Aires
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Alumnas:
Maira Soledad Jiménez L.U.: 327023920
Noelia Alejandra Mroz L.U.: 331249940

Comisión: 20

Docente a cargo: Pacheco, Mariana.

Síntesis Argumental: YO, ROBOT
Corre el 2035, en la ciudad de Chicago, los robots forman parte de la vida cotidiana en la tierra y son la principal fuerza laboral de la especie humana. La compañía dedicada a la venta y diseño/construcción de Robots es USR “United States Robotics” (Robótica de los Estados Unidos).
La historia comienza con el presunto suicidio de Alfred J. Lanning, ingeniero diseñador de robots y co-fundador de la compañía, creador del modelo NS-5 y amigo de Spooner. El detective Spooner, (quien odia a los robots) es convocado para develar el caso.
Spooner sospecha que Lanning fue asesinado.
Al comenzar su investigación, Spooner se topa con Susan Calvin, robopsicóloga de la empresa, con quien descubre lo que parecería ser un robot fuera de control: Soony.
Poco después, la doctora Calvin descubre que el Dr. Lanning construyó a Sonny con características distintas a las del resto de los robots, entre ellas, un “segundo cerebro positrónico”, lo que le permite desobedecer las Tres leyes de la robótica .
Al momento de descubrirlo, Spooner, es destituido de su cargo, pues según su jefe, su aversión por los robots está perturbándole el juicio.
Dicho rechazo hacia los robots es ubicado en la película a partir de una vivencia pasada de Spooner en la cual, el conductor de un remolque embistió a los dos vehículos que provocó un accidente en el cual fallece una pequeña niña: Sarah. En el momento del mismo, un robot vio el accidente y saltó al agua, pero, aunque Spooner le ordenó al robot que salvara a la niña, opto por él pues calculó que Spooner disponía del 45% de probabilidades de sobrevivir, mientras que Sarah solo tenía el 11%. Después del accidente, el Doctor Lanning reconstruyó todo el brazo izquierdo de Spooner al igual que su pulmón y costillas. Durante ese proceso, el doctor Lanning notó el odio de Spooner hacia lo robots.
Finalmente, Spooner descubre que el ordenador central de la compañía, V.I.K.I., un cerebro positrónico que dirige a todo este mundo altamente mecanizado, tiene una meta drástica: una verdadera rebelión robótica para proteger a la humanidad de sí misma y de su instinto de autodestrucción.
Con la inesperada ayuda de NS5 (Sonny), Spooner logra desbaratar la rebelión y devolver el control de sus vidas a los humanos.
Articulación Teórica: Yo, Robot
En el siguiente trabajo, el personaje elegido fue Spooner, porque nos pareció pertinente para trabajarlo desde las categorías Universal-Singular y Particular. Hay varios indicadores que nos orientan a suponer que a dicho personaje se lo puede abordar desde la temática: responsabilidad, interrogándolo desde el eje moral y subjetivo.
Podemos enumerar como un primer indicador, el hecho de que Spooner, se halla dentro de un marco legal que le otorga su profesión: La ley. Pero esta ley sólo es válida para la especie humana, lo cual no incluye robots.
Es aquí donde, a través de la muerte de Lanning, Spooner se encuentra en un primer momento ante la responsabilidad jurídica de tener que encontrar al asesino de Lanning.
Sin embargo, la identificación de su asesino (Soony) no termina allí.
Es a partir de un holograma que le deja Lanning con un mensaje que despierta en Spooner un interés de otro orden: el de la necesidad.
Pero ésta, no surge de la nada, hay algo del orden de lo determinado que toca a Spooner y lo conduce a ir más allá de los hechos (la muerte de Lanning): “Hansel y Gretel”. Éste libro pasará a ser su propia “migaja de pan”.
Cuando Spooner lo encuentra en la escena del crimen, este elemento llamó su atención sin embargo solo fue resignificado luego, cuando en el bar su superior le dice que “era el indicado para este trabajo”.
Es a través de este “dicho al pasar” que Spooner se detiene en el detalle de que el haber sido elegido para esta investigación fue debido a algo. Y ese algo lo interpela, le exige una respuesta.
Siguiendo la perspectiva de los tiempos lógicos podemos ubicar aquí el 2º tiempo, el de la interpelación: Spooner ante estos dichos, queda literalmente suspendido (de hecho le pide que le repita a su jefe lo último que acababa de decir) y se le plantea una deuda por la que debe responder.
Este momento podemos ubicarlo como el momento previo a la división subjetiva posterior. Sin embargo, no llega aún a ser un Tiempo 3º.
Podríamos inferir que Spooner es movido por este prejuicio a seguir investigando y es por esto que se dirige hacia la casa de Lanning.
Allí es donde surge un imprevisto: la demolición de la casa de Lanning.
Encontramos aquí un elemento azaroso, pues si bien llega a la casa movido por la necesidad, la irrupción de la demolición no estaba prevista.
Tomando la perspectiva del sujeto de la escasez y la era de lo formal podemos establecer que el 2035, tiempo en que se desarrolla la película, representa un ejemplo extremo de lo que podría llegar a ser esta era tecnologizada.
Cuando Calvin argumenta la imposibilidad de que un robot asesine a un humano, apela a un argumento de la era de lo formal: “Los robots, son racionales, son seguros”. Por ende, da por hecho que la formalidad garantizaría la seguridad.
Sin embargo, Spooner es una prueba viviente de lo falaz de su argumento:

“(El robot) Calculó que yo tenía un 45% de probabilidad de sobrevivir. Sarah sólo tenía el 11 %. El 11% es más que suficiente, un humano lo hubiese sabido”.

Esto, se corresponde con la idea de que la lógica formal no se lleva bien con los principios del acaecer psíquico. Lo cual se corresponde con lo que esta en la base del prejuicio de Spooner cuando remite a los robots reduciéndolos a una imitación de la vida humana, sin emociones.
Remitiéndonos a Freud pasaremos ahora a un nuevo interrogante:
“¿Debemos asumir la responsabilidad por el contenido de nuestros sueños? Agreguemos solamente, para completar nuestro panorama, que el sueño no siempre procura cumplimiento de deseos inmorales, sino a menudo también reacciones enérgicas contra ellos en la forma de «sueños punitorios».”
¿Cómo podríamos relacionar esta frase con el sueño de Spooner? ¿Hay algo allí del orden de la culpa?
Desde nuestro enfoque podríamos llegar a suponer que sí, porque él a pesar de pedir al robot que socorra a la niña se deja salvar. Esto podría ser equiparado al sentimiento de culpa que surge en el personaje del Muro, Ibbieta, pues éste al igual que aquel se halla confrontado con su propio deseo: el querer sobrevivir.
“No hay responsabilidad subjetiva sin culpa”
Uno de los indicadores de este argumento sería el collar que lleva Spooner en su cuello con el nombre de la niña. De algún modo, se podría relacionar con la culpa que lleva “colgada” de aquella vida no salvada.
En esta compulsión que expresa al soñar constantemente con la escena del accidente, podemos ubicar la responsabilidad subjetiva que por no ser respondida le retorna (lo no ligado a nivel lo económico del aparto psíquico).
A su vez, esto no ligado se traduce en una de las escenas finales en la USR con Calvin (cuando en un ataque de los robots hacia Spooner y ella, éste le pide a Soony que la salve): actúa con Calvin lo que repite en el sueño con Sarah.
En lo que respecta a los códigos de ética desde lo profesional, podemos articularlos con los “códigos de la robótica”.
En estos códigos se establece que:
- Ley Nº 1: Un robot no puede hacerle daño a un ser humano, o permitir, por inacción que un ser humano sea dañado.
- Ley Nº 2: Un robot debe obedecer las órdenes de los seres humanos, excepto que las órdenes contradigan la ley primera.
- Ley Nº 3: Un robot debe proteger su propia existencia siempre que tal protección no contradiga la 1ra o 2da ley.
Es por esto que podemos hacer un paralelo entre los códigos de ética profesional del psicólogo y los códigos de los robots.
En ambos el “bienestar” es la meta, en el primer caso del analista para con el paciente, y en el segundo de los robots para con los humanos.
La diferencia sustancial entre ambos tipos de “códigos” está dada por el hecho de que en el caso del psicoanalista, éste tiene en su poder el criterio de reflexión sobre los códigos de ética establecidos (dimensión de lo particular), y en función de la singularidad de la situación (caso por caso), es posible que aún quebrantándolos siga teniendo en cuenta a la dimensión subjetiva del paciente (categoría de lo singular).
En cambio, en el caso de los robots, cuya aplicación de los códigos se basa en una “práctica” programada, opera una “pura lógica”. Éstos no pueden correrse de lo programado. Tener en cuenta la singularidad de la situación así como también reflexionar sobre la dimensión subjetiva de los sujetos resulta un imposible lógico para los robots, tal como quedó demostrado con lo sucedido con Sarah.
En vínculo con esto podemos nombrar la escena en la que Spooner interroga a la Dra. Calvin, cuando ésta argumenta que los robots no pueden dañar humanos porque “las reglas se los prohíbe”, éste le responde: “Las leyes están hechas para quebrantarlas”.
Esto estaría dando cuenta de la dimensión singular. En el caso del analista, quebrantar las reglas no implica desconocer por ello la dimensión subjetiva. De hecho a veces sólo en función de esto se puede lograr invocar a la responsabilidad subjetiva (siempre y cuando la acción tenga valor de intervención).
Hecho que desde los códigos programados en los robots no podría suceder.
Retomando, la pista de la migaja de pan, podemos ubicar un nuevo indicador: la escena con su abuela. Allí, en un diálogo con ella, le dice que deje de insistir con la muerte de Lanning, que a pesar de que éste lo haya reestablecido de su accidente cuando niño, deje su pasado atrás. Luego, haciendo alusión a las migas que Spooner tenía en su camisa le dice: “Cómo pude haber criado a un desastre como tú, podría seguir tus migas de pan hasta la escuela”. Esto (que a nuestro parecer tendría valor de significante: “migajas de pan”), lo detiene y retroactivamente lo lleva de vuelta a su deuda con Lanning, ya qué este le ha salvado su vida. Por ello, reestablece su búsqueda de ese algo que lo determina y empuja hacia la necesidad de revelar lo incierto.
Desde esta perspectiva, podemos vincular que esta deuda con Lanning lo estaría ubicando a éste en una posición paterna. Por ende, esta deuda estaría remitiendo a un mandato que justificaría la fuerza que lo determina.
En ella, se le renueva aquello que ubicamos de lado de lo determinado, que despierta nuevamente a la necesidad de seguir rastreando algo más allá del asesino de Lanning.
Casi al final de la película, podemos ubicar la escena en la que Spooner se encuentra por segunda vez con el holograma. Aquí, Spooner vuelve a interrogar sobre las leyes de la robótica y devela que el verdadero objetivo de Lanning era una revolución robótica que ponía en juego la vida humana.
Es después de esta escena, que se reencuentra con Soony y éste le confiesa haber matado a Lanning por órdenes de suyas (“me hizo prometer”, dice).
Es así como llegamos al Tiempo 3º por medio de la resignificación del significante: “migaja de pan”. El detective Spooner, a través de la confesión de Soony devela “la primer migaja de pan”: era Soony el único robot capaz de quebrantar las tres leyes y el único capaz de guardar secretos, como lo hizo con el suicidio planificado de Lanning.
Es allí que el detective dice: “Lanning contaba con mi prejuicio para llegar a ti”. Con esta escena damos cuenta de la caída de su prejuicio y la subjetivación del significante “migaja de pan”. Por ende, retroactivamente podríamos afirmar que hubo división subjetiva, pues emergió en Spooner una respuesta en la que se conjugó la necesidad (lo determinado: mandato paterno encarnado en Lanning, la migaja de pan) y el azar.
Prueba de esto sería la última escena en la cual, Soonny le pregunta al detective si éste lo arrestaría por el asesinato, a lo que Spooner, responde:
“La fiscalía define al asesinato como un humano que mata a otro, así que, técnicamente, no puedes cometer un asesinato, ¿no?”.
A lo que Soony pregunta: “¿Eso nos hace amigos?”. Luego de esto, un gesto de Spooner da cuenta que algo del universo se amplió: le da la mano.
“Es en ese horizonte de lo universal singular donde iremos reconociendo la dimensión ética”
Retroactivamente gracias al tiempo Nº 2 podemos resignificar como tiempo 1º, la iniciativa de la investigación por parte de Spooner (dentro del marco de la investigación policial). Aquí hubo un acto, impulsado por la búsqueda del autor del crimen, el cual se agota en ese fin.
Luego gracias al tiempo 2º (el de la interpelación), este acto adquiere un nuevo valor y esto nos permite ubicar como hipótesis clínica, el movimiento a través del cual Spooner, logra de algún modo, resignificar aquello que lo determinaba (el prejuicio hacia los robots) al dar cuenta que la muerte de Lanning fue un suicidio programado.
Es decir, hay un antes y un después en Spooner. Luego de la resignificación del significante “migaja de pan”, se registraría un cambio en el sujeto: desrresponsabiliza a Soony del asesinato, porque deja de mirarlo desde el lugar del prejuicio, posición que devela un sujeto nuevo, distinto de aquel Spooner del principio cuyo odio hacia los robots hubiera hecho de esto un resultado impensado.

Bibliografía:
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• Mosca, J. C. (1998). “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
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• Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
• Salomone, Gabriela Z.: Consideraciones sobre la Ética Profesional: dimensión clínica y campo deontológico-jurídico. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Michel Fariña, J. (1998). Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.



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